Lo gótico en el «Cementerio prohibido», de Francois Villanueva Paravicino

Por: Cristhian Briceño Ángeles*

Texto de presentación del libro el pasado jueves 31 de octubre en la Casa de la Literatura Peruana (CasLit).

A primera vista, tras haber revisado la portada, la tipografía y los títulos que componen este volumen (Editorial Apogeo, 2019), podría considerarse que el nuevo de libro de Francois Villanueva Paravicino encaja en aquello que se considera literatura de terror. Una lectura atenta, sin embargo, nos revela que la intención del autor no ha sido originar miedo en el lector o, en el peor de los casos, despertar la sospecha de que estos relatos han sido concebidos con esa finalidad.

Pienso, por ejemplo, en El verdugo, primer cuento del conjunto. El narrador, a la vez personaje, huye mientras ensaya una crónica de los eventos inmediatos, de lo que acontece en tiempo real, tratando de evitar a una horda de demonios que lo persiguen para hacerlo pagar por sus faltas. De cierta forma, hallamos aquí ciertos puntos de convergencia con algunos relatos de Edgar Allan Poe, como en Un descenso al maelstrom, pero con la diferencia que, mientras la narración del Allan Poe confluye en el raciocinio, es decir, en aproximarse a una explicación lógica del infortunio o la maldad, haciendo que el narrador se detenga en lo inverosímil y lo estudie y verifique la posibilidad de un argumento que haga sentido con lo imposible, Francois Villanueva Paravicino elige formular un recuento que no busca nuestra aprobación, sino únicamente nuestra contemplación.

Con esto no quiero decir que el autor elija un camino fácil o que falle en la ejecución de sus relatos, sino que su camino es otro, su sensibilidad es diferente. Una cosa es enfrentarnos a un cuento como Los crímenes de la calle Morge y otra, muy distinta, es abordar un relato como La lotería de Shirley Jackson. En el primero, el autor no nos concede tregua en cuanto a sus pistas y observaciones milimétricas del crimen que se ha cometido, y, no contento con esto, él mismo formula las hipótesis y, finalmente, resuelve el caso con la maestría de Holmes o de monsieur Lecoq; por el contrario, Jackson nos sugiere un poblado y un culto y, también nos insinúa, además de la violencia del desenlace, el miedo y la turbación.

Más que del género del terror, la narrativa de Jackson asimila la influencia de la novela gótica de finales del siglo XVIII. La principal diferencia que podría señalar entre el terror y lo gótico es que lo gótico, más que propiciar una emoción en el lector a partir de lo que sucede con los personajes, busca recrear ambientes de deliberado claroscuro, una suerte de escenario que perturba y enrarece a los personajes inmersos en la ficción y, por extensión, estas sensaciones son transmitidas al lector.

En las descripciones que realiza Francois Villanueva Paravicino en sus relatos existe esta necesidad por ubicarnos en ambientes sofocantes, por momentos de un minimalismo malsano y, por otros, de una exuberancia que nos acosa. En Las heladas se puede apreciar este recurso, ya que, si bien nos sitúa en el inhóspito territorio de la puna, las descripciones son tan detalladas que nos sentimos atacados por la prosa del autor, por momentos despiadada en su detalle, y si a esto le agregamos la ausencia de personajes, nos sentiremos dentro de la escena, apremiados por huir. Una sensación que se parece a la que nos genera leer El castillo de Otranto de Walpole (quizá la novela que inaugura el género gótico), ya que el autor nos hace ir y venir tantas veces por galerías oscuras o ingresar en celdas donde la humedad escapa a su mención y nos hostiga, que, por un momento, la trama se anula y disfrutamos/sufrimos el diseño de la atmósfera.

Sin embargo, lo gótico en este libro de Francois Villanueva Paravicino, además de funcionar como utilería, o mero escenario de los hechos, se revierte hacia los personajes, a partir del discurso que cada uno ejerce y ofrece, por lo que lo gótico se convierte también en la decoración de la psiquis de cada uno de ellos; así, en cada soliloquio de los personajes es fácilmente reconocible ese camino de tenue iluminación, lleno de pasadizos estrechos por donde, más que ideas, transita la turbación de cada uno de ellos. No estamos, entonces, ante ese raciocinio luminoso de los relatos de Poe, sino más bien en la oscuridad de lo desconocido, en las tinieblas de la incertidumbre que, a su manera, incide en las reacciones de cada uno de los personajes de los cuentos de Francois Villanueva Paravicino.

Hay matices de estos rasgos, como en Las heladas, que ya he comentado, y también en La familia de un conocido, donde lo absurdo de la situación nos genera un extrañamiento genuino que se ve reforzado, una vez más, por la descripción de la escenografía narrativa que nos propone el autor; si a esto le agregamos ese temor a la inmortalidad (que ya ha sido explorado por otros autores como Swift o Borges), tendremos una muestra precisa de lo que persigue este libro en cuanto a sus propuestas estéticas.

Algo parecido, aunque con otros resultados, encontramos en el relato central y que da título al libro. En él asistimos a un retorno al lugar de origen, el cual encierra una serie de conflictos aún no resueltos, latentes, y con los cuales el narrador se ve enfrentado, algo bastante usual y que se ha explorado innumerables veces en la literatura (no quiero citar algo obvio como Pedro Páramo; prefiero mencionar La luna y las hogueras de Pavese). Nuevamente vemos el desconcierto del narrador, como en La lotería de Shirley Jackson, ese desfase con respecto a las formas originales, esa apariencia con que la realidad, dentro de la ficción, embiste a quien presencia los hechos. Aquí lo indescifrable o, mejor dicho, aquello para lo que no se encuentra una explicación oportuna y puntual, es también otra de las formas con que el legado de lo gótico decreta su presencia.

Recordemos las intrigas en El italiano de Ann Radcliffe o en La dama de blanco de Collins para hacernos una idea de cómo es que Francois Villanueva Paravicino establece los tiempos dentro de su relato, aunque su manera de presentar los hechos escape del sensacionalismo del dato escondido y se enfoque más en transmitir, con sensatez, sensibilidades y reacciones. Lo que podría ser una burda narración de muertos que acosan la cotidianeidad de los vivos se convierte, gracias a la pericia del autor, en una ocasión para develar cómo es que la personalidad de sus personajes hace frente a situaciones extravagantes; creo que el valor de estos relatos radica precisamente en ello, en cómo el lector puede asistir, desde la distancia benevolente de la ficción, a eventos excepcionales y que contradicen todo aquello que asumimos con nuestra normalidad. Con todo esto, y a pesar de la primera impresión que despierten estos relatos, Francois Villanueva Paravicino ha construido un conjunto que escapa de la convención del terror llano y se acercan, felizmente, a la estética privada del autor.

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*Cristhian Briceño Ángeles: Ha publicado el poemario Breve historia de la lírica inglesa y el conjunto de prosas La trama invisible. Ha sido antologizado en El fin de algo. Antología del nuevo cuento peruano 2001-2015.  En 2012 obtuvo el primer lugar de la XXV edición de El Cuento de las 1000 Palabras, organizado por el semanario Caretas, con el relato «Fiebre». Asimismo, en 2013 ganó el premio Copé de Plata de la XVI Bienal de Poesía con La comedia inmóvil (Petroperú Ediciones Copé, 2014). Sus textos han aparecido en revistas peruanas y extranjeras como Buensalvaje, El Hablador, Lucerna, Poesía (Venezuela) y Luvina (México). En 2018 fue incluido en la antología País imaginario. Poesía Latinoamericana 1980-1992 y, también, se reditó su primer libro de cuentos, La literatura en Alaska.

Portada de Cementerio prohibido de Francois Villanueva.

Nota de Prensa: Carlos Contreras Chipana presenta «Una carta sin Paul McCartney y otros relatos»

Bajo el sello de Caja Negra, el periodista ingresa al campo de la narrativa. “Estos relatos son un homenaje a la tradición literaria”, comenta en la contraportada del libro la poeta Carmen Ollé.

El periodista Carlos Contreras Chipana, tratando de no perder el equilibrio, ha pegado un arriesgado salto hacia las veredas literarias. Acaba de publicar «Una carta sin Paul McCartney y otros relatos» (editorial Caja Negra), su ópera prima con la que ingresa al campo de la narrativa.

En los diez cuentos, que componen esta publicación, los personajes no defraudan a su destino y se sumergen en la tentación de ser, imposiblemente, humanos. El autor confiesa que con el libro pretende retratar las vivencias de una generación a través de múltiples voces que presentan sus desamores, traiciones y soledades.

“Desde Una carta sin Paul McCartney, pasando por Matalayunza, hasta La tumba sin dueño, Carlos Contreras nos ofrece diversos mundos posibles. Al sumergirnos en ellos, surge la inminente pregunta: cuál de estos cuentos que destacan en este libro es el más próximo a lo real. ¿Acaso el primero, sobre un amor de ocasión, que se desvanece como recuerdo juvenil? ¿Tal vez la resolución de una muerte, en el segundo, que pesa sobre la conciencia de los invitados a una celebración andina? O para mayor sorpresa, ¿el desdoblamiento de un personaje que lleva flores a la tumba de un difunto desconocido? Estos relatos son un homenaje a la tradición literaria: un cuento de amor rockero con dicción adolescente y citadina; seguido de la narración costumbrista que reconstruye el habla dialectal del campo, para culminar con un texto de efecto Rulfo. Todos escritos con mano diestra y gran habilidad expresiva”, ha escrito en la contraportada la poeta Carmen Ollé.

El libro ya se puede adquirir en la página web de Caja Negra y en diversas librerías de Lima, como el Virrey de Miraflores, Book Vivant, Escena Libre y Communitas.

Sobre el autor

Carlos Contreras Chipana (Lima, 1988). Estudió Periodismo en la Universidad Jaime Bausate y Meza. En sus más de 10 años como reportero ha trabajado en radio, TV y prensa. Actualmente, escribe crónicas y reportajes en el diario La República. También ha sido becario de la Red de Periodistas Latinoamericanos Cosecha Roja y es colaborador de la revista Anfibia. Ocupó el primer lugar en el Primer Concurso Nacional de Periodismo sobre Políticas Sociales (CIES-2015). Sus cuentos han sido publicados en antologías literarias. Es coautor de La banda sonora de tu vida (Autómata, 2019) y de Generación B, jóvenes del Bicentenario (Artífice, 2021).

Carlos Contreras, autor de Una carta sin Paul McCartney y otros relatos

Nota de Prensa: Vuelo Nocturno: Los cuentos de Pilar Dughi

Post en el Facebook de Tadeo Palacios:(https://www.facebook.com/tadepv/videos/622836355636762)

En 2021, a través de Proyecto Machete, dicté tres talleres dedicados a la cuentística peruana que aborda el tópico de la violencia política durante el Conflicto Armado Interno. Esta vez, a lo largo de cuatro sesiones, nos centraremos en el legado y obra de Pilar Dughi, y propondremos algunas claves de lectura que nos permitirán hacer frente a la pregunta de por qué su producción narrativa sería urgente en estos tiempos de incertidumbre.

Informes y formulario de inscripción:

https://forms.gle/UAXLnXLSMSVhP9y76

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I.INTRODUCCIÓN

La obra cuentística de Pilar Dughi (Lima, 1956-2006) —escritora, psiquiatra, gestora de salud mental comunitaria y promotora de los derechos de los niños y las mujeres— ha cosechado con el tiempo, y desde la aparición de su primer volumen de relatos, un legítimo reconocimiento a una vocación narrativa audaz.

Sin recurrir al patetismo o a la condescendencia, y dueña de una pericia clínica, Dughi supo auscultar las costuras de un país que sufría los estragos de la guerra interna que lo asolaba y que estaba plagado de males que aún hoy se hallan lejos de cesar. Dughi integró varias líneas temáticas en un intento de aprehender, comprender y representar fenómenos como la violencia comunitaria e intrafamiliar, la crudeza del machismo, la creciente desigualdad social, la descomposición de los lazos que nos unen a los otros y los porvenires truncos en los que el desencanto y la soledad suelen trazar un retrato del espíritu de su época.

El objetivo de este taller consiste en acercarnos a la producción cuentística más relevante de Pilar desde la lectura crítica y el diálogo, a fin de comprender sus estrategias narrativas y reflexionar en torno a la multiplicidad de temas abordados por la autora.

II. SESIONES

Sesión 01: Pilar Dughi y la Generación de los 80: entre la violencia, el desencanto y la construcción de la escritura/escritora

Sesión 02: Narrativas de la historia, lo fantástico y lo psicológico

Sesión 03: Literatura, género e identidad como eje articulador

Sesión 04: Violencias ineludibles: Género y Conflicto Armado Interno

III. INFORMACIÓN

Precio: 100 soles.

Sesiones: 04 sesiones. Del 05.03.22 al 26.03.22.

Horario: Los días Sábados de 16:00 a 19:00 horas.

Duración: 03 horas

Incluye lecturas y acceso a las sesiones grabadas de las clases.

Informes: tadeo.palacios@pucp.edu.pe

Dirigido por Tadeo Palacios Valverde:

Escritor, abogado por la Universidad Nacional de Piura y candidato a Magister en el posgrado de Literatura Hispanoamericana de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Se ha desempeñado como asistente de docencia del curso Técnicas de escritura de novelas en la Maestría de Escritura Creativa (MEC) del mismo claustro.

Ha sido becario del programa de pasantías literarias Arequipa Imaginada del Ministerio de Cultura del Perú y de la fundación alemana Hanns Seidel. Su cuento “El legado” fue uno de los ganadores del Concurso Nacional Nuestros Relatos, organizado en 2020 por la Presidencia del Consejo de Ministros y el Proyecto Especial Bicentenario de la Independencia del Perú.

Ha publicado el conjunto de cuentos sobre la memoria, la ausencia y la violencia política Mañana nunca llega (Editorial Pesopluma, 2021) y diversos ensayos sobre la violencia política en revistas como Red Literaria peruana y Espinela, del posgrado de Literatura PUCP. Sus áreas de interés académico son la narrativa de la violencia política, la memoria y los afectos en la narrativa latinoamericana, los estudios de género y la cultura pop japonesa contemporánea.

Puedes generar el pago del taller vía YAPE o por depósito/transferencia a la siguiente cuenta BCP. Luego, no olvides adjuntar la captura del comprobante de pago y comunicarte con el tallerista. También si cuentas con PayPal puedes pagar el monto de 26 dólares por concepto de inscripción vía el siguiente enlace:

http://paypal.me/tadeopalacios

Nota de Prensa: Mañana nunca llega, de Tadeo Palacios

Post: Pesopluma: una editorial de ideas
Editorial peruana Pesopluma

Primer libro del narrador piurano Tadeo Palacios, y quinto título de la colección Iceberg, reúne 12 relatos y 1 nouvelle polifónica sobre 14N, a la par que retoma la literatura como herramienta de denuncia social.

Ficha Técnica de Libro
Título: Mañana nunca llega
Autor: Tadeo Palacios
Precio: S/ 39.00
Serie: Iceberg / Cuento
226 páginas | 11 cm x 18 cm | Tapa rústica con solapas
ISBN: 978-612-4416-28-6
Fecha de publicación: noviembre de 2021  

Nacido en Piura en 1994, el narrador Tadeo Palacios Valverde debuta a sus 26 años en el escenario literario local con Mañana nunca llega, un volumen que reúne doce cuentos inspirados en la realidad nacional y una nouvelle polifónica sobre el estallido social del 14N, a un año de su acaecimiento.

Heredero de grandes narradores con conciencia social como Pilar Dughi y Miguel Gutiérrez, y también de la oralidad lírica del mejor Reynoso de Los inocentes, Palacios sorprende por su potencia narrativa, la versatilidad de su pluma y una profunda agudeza para aprovechar literariamente los grandes desencuentros que palpitan en ese territorio real e imaginado llamado Perú. A veces desde el humor ácido ribeyriano, otras indagando descarnadamente en sucesos terribles, e incluso cuando bordea el registro del terror fantástico, Palacios logra un retrato del país imperfecto, un tanto ridículo, pero sobre todo trágico, que nos cobija; esa tierra que se constituye como una sumatoria de violencias, fantasmas sociales, traumas colectivos y postergaciones. Y es, justamente, esa postergación eterna y violenta la que motiva el título de este libro: aquella promesa de un «mañana mejor» anhelado por quien sufre, usufructuado por los políticos en campaña y promocionado por la prensa mediante reportajes mediocres y simulacros marqueteros, sin que jamás se materialice. Esa secreta esperanza que el lector también abriga, pero que en Perú se trastoca en potencial decepción, palpita fuertemente en estos relatos, a la par que cuestiona el statu quo nacional, en pleno Bicentenario.

Tadeo Palacios se muestra, pues, en esta, su ópera prima —y el quinto título de la colección Iceberg—, como un narrador valiente y dispuesto a poner el dedo en la herida para dejar que «salte la pus», como decía Gonzáles Prada; un artista de la palabra que no teme develar lo que normalmente se calla y esconde, ni tampoco discutir la narrativa falaz del éxito peruano y el progreso aparente. Voces como la de él, que se levantan y exponen la aspereza de la realidad sin relegar a la belleza a un segundo plano, que denuncian sin caer en lo panfletario, son probablemente las que necesitamos hoy en día —cuando el imperio de las fake news y los likes y el imperativo de la felicidad descartable nos distraen— para detenernos un momento a pensar y reconocernos como individuos, como nación, mientras evaluamos el rumbo de nuestras vidas, la posibilidad o imposibilidad de nuestros sueños, y la patente desigualdad de nuestras sociedades.

Tadeo Palacios

Tadeo Palacios (Piura, 1994) es abogado por la Universidad Nacional de Piura y actualmente cursa la Maestría de Literatura Hispanoamericana de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). En 2017 fue becario del programa Arequipa Imaginada del Ministerio de Cultura. En 2020, una versión previa de su relato «El legado» fue ganadora del Concurso Nacional Nuestros Relatos, organizado por la Presidencia del Consejo Ministros (PCM) y el Proyecto Especial Bicentenario de la Independencia del Perú. Sus intereses orbitan la narrativa de la violencia política latinoamericana, el social thriller estadounidense y la cultura pop japonesa. Actualmente, conduce el podcast Proyecto Machete y escribe en www.tadeopalacios.pe

 Instagram: @sonambulario

Twitter: @SonambuloRojo

Lima, noviembre de 2021 // SE AGRADECE LA DIFUSIÓN

Blurbs

Sin concesiones, con prosa ágil, vigorosa y registros que subvierten con talento las convenciones, los cuentos de Tadeo Palacios Valverde nos hunden en la vorágine de las pasiones humanas que los tiempos de crisis sanitaria y política han acrecentado. Se trata de la radiografía lúcida de una sociedad frente a cuya descomposición resisten con terquedad quienes aún creen que otro mundo es posible.

Christiane Félip Vidal

A pesar de su juventud, Tadeo Palacios tiene una prosa tan lograda que podría leerse cantando. Vive en ella algo de la oralidad de Oswaldo Reynoso —en Los inocentes— y de la música del hablar de Piura. Pero esta elegancia sutil no es señal de calma: el lenguaje, como un viento que se manifiesta suave solo al principio, va construyendo historias donde el dolor y la ira emergen brutales, con la sensorialidad a flor de piel.

Juan Manuel Robles

«La tarde ya lo inundaba todo con su sangre», escribe Tadeo. La tarde y su promesa agridulce, materna y paterna. Espera, abandono, amor, resistencia, malentendido, pisoteo, lucha. La tarde es ambigua y urgente. La tarde arremete, no es retráctil. Como estos cuentos. Sus colores: rojo fuego; su paisaje: el desierto, el mar y la ciudad; un sabor: tamarindo; y estos lenguajes: la ternura y la cólera. Cada tarde llega a su mañana, Tadeo, pero el mañana nunca llega.

Katya Adaui

La irrupción de Tadeo Palacios en el circuito literario con estos poderosos relatos confirma lo que intuíamos los que nos acercamos a sus primeros esbozos: no solo es el vuelo y la innegable calidad de su prosa, estamos ante un escritor impetuoso, vital, arriesgado que vive la literatura y defiende a muerte esta extraña forma de vida.

Diego Trelles Paz

Ante todo, Mañana nunca llega es un libro que no teme. No teme construir desde los insumos locales: de la Piura bullente, de su habla, mar, desierto, sueños y miedos; su burocracia y estructuras verticales, que son las del país. No teme tampoco explorar zonas grises y los saldos de la violencia del conflicto armado interno, ni teme devolverle a la ficción la posibilidad de inquirir en lo inmediato —hoy dominio de la crónica—, como la memoria del 14N. Mañana nunca llega, primera entrega de Tadeo Palacios, responde a la urgencia de contar historias a partir de la recuperación de la memoria; construye desde un lenguaje que captura la densidad de la experiencia vivida. A partir de modelos mayores como Pilar Dughi y Miguel Gutiérrez, en los que el individuo es hechura de sus vínculos, Palacios recuerda el pacto histórico de la narrativa peruana con su dimensión política, colectiva y humana.

Miluska Benavides

RESEÑA: J. J. Maldonado y la Novela Generacional en el siglo XXI, por Alex J. Chang

Reseñamos la novela El amor es un perro que ruge desde los abismos de J. J. Maldonado, publicada por Editorial Planeta Perú.

Por: Alex J. Chang

J. J Maldonado

Novela Generacional

El amor es un perro que ruge desde los abismos (Planeta, 2021), novela debut de J. J. Maldonado, ha obtenido en el primer mes de su publicación un impacto positivo y entusiasta tanto entre la crítica y los medios de comunicación nacionales, como entre un gran número de lectores que celebran en libro en historias de Instagram o post de Facebook, resaltando especialmente la esencia y la furia juvenil, así como el sinfín de referencias generacionales que acompaña el argumento del libro: la historia de un adolescente llamado Diosito, el cual enterado de que va a ser padre dentro de un sector de bloques infernales del Callao, se lanza hacia una aventura picaresca en la que se verá enredado con una mafia de trata de personas que usa como fachada un hangar dedicado a la producción clandestina de hentai (anime porno).

Sin ninguna duda el libro ha tenido una conexión muy fuerte con los jóvenes y eso ha quedado evidenciado en el sinfín de interacciones de lectores millennials y centennials en redes sociales, sobre todo en Instagram. ¿Pero a qué se debe esta conexión? Podría decir que bajo una primera lectura, El amor es un perro que ruge desde los abismos se presenta ante el lector como una carta de amor a la generación que creció en los 2000; como un libro que extrae las sensibilidades de toda una nueva juventud y que entierra para siempre el siglo XX y se aparta totalmente del espíritu de los 90, espacio temporal que yace como animal anacrónico y olvidado para cualquier joven del siglo XXI.

Así hay en esta novela todas las dinámicas y códigos que hermanan no solo a un barrio o una clase social, sino también a toda la juventud de un país, a toda su educación sentimental, a toda su nueva forma de aprehender el mundo, incluso, a toda su esencia política. En ese sentido podría pensarse que El amor es un perro que ruge desde los abismos es una novela que trata de totalizar el primer periodo del siglo XXI peruano a través de un lenguaje propio, con las características determinantes de la juventud que se formó a sí misma con la llegada del internet y el cable y los primeros celulares inteligentes. Todo esto visto no a partir de una totalidad numérica, sino de un fragmento, y en este caso el fragmento sería la furia de una periferia: el Callao, pero un Callao completamente inventado, el cual Maldonado borra para transformarlo desde la ficción en una periferia que se vuelve todas las periferias posibles.     

Entonces allí encontramos la búsqueda de Maldonado por crear la primera épica millennial de su generación a partir de los márgenes de la ciudad. Porque El amor es un perro que ruge desde los abismos se constituye como la epopeya de Diosito, un personaje periférico que se convierte en significado y significante del joven del siglo XXI, en ícono generacional. De ahí que se narre diversos planos de la vida de este personaje: lo psicológico, lo sentimental, lo físico, lo político, lo religioso, lo educativo, lo vital y, sobre todo, lo moral. Y todo esto funciona por el ejercicio de la picaresca urbana y pop que Maldonado plasma en la elaboración de su relato, creando microutopías que se sostienen por la disposición de sus materiales, pero en especial por su mirada.

En el capítulo 28 (monólogo interior larguísimo del libro) vemos quizá la clave de todo lo arriba expuesto. Menciona el protagonista:

“Qué se le iba a hacer. Yo. Mis últimos atardeceres en la Tierra. Mi hermoso final en el videojuego real. Mi vómito a la cara de toda mi generación. Sí, mi vómito. Este es mi vó- mito para ahora, para mañana, para siempre. Yo con ellos y ellos conmigo: Dieciocho años: Dragon Ball Z: Spotify: Xvideos: Photoshop: Pornhub: Asfalto: Tumblr: Soledad: 4chan: Desamor: Y soledad: Y nuevamente soledad: Y mucha más soledad en. Mi vómito a todos ellos. Sí, mi vómito”.

Ahora bien, algunos críticos han dicho que los personajes de El amor es un perro que ruge desde los abismos son marginales y que su mundo y su lenguaje y sus sueños también lo son. Pero están equivocados. De hecho la marginalidad tiene su propia poética, su propia forma de estetizar el mundo. Pero en el mundo o el universo de El amor es perro que ruge desde los abismos los personajes no son esencialmente marginales, sino más bien son personas ultraconectadas gracias al internet o la televisión que consumen en exceso. Es un desvarío seguir hablando de marginalidad en un mundo tan hiperconectado: con ese vértigo que hay en la red con su sinfín de grupos o tribus urbanas dentro del universo digital. Bajo este contexto se puede señalar que los personajes de Maldonado están determinados por algo que se conoce como la Aldea Global o la Nueva Babel, ya que, desde su espacio lejano, el barrio, la cabina de internet, la pandilla, están conectados con el mundo. De modo que eso los define como seres particulares, pero al mismo tiempo les arrebata su autonomía e identidades locales. Es decir, los desmarginaliza. Por ejemplo: los personajes de esta novela no usan jergas como “causa” o “pata” para referirse a un amigo, sino utilizan el “broder”; en lugar de “pendejada” o “carajo” usan el “mierda”, etcétera. En ese sentido, su marginalidad es paradójicamente una marginalidad globalizada. 

Tal vez por eso el lenguaje usado en El amor es un perro que ruge desde los abismos no es un lenguaje marginal, ni sucio, ni sexual ni violento, ni hamponesco o sicarial, y eso porque precisamente los personajes no están dentro de una situación marginal o hamponesca o precarizada (como los reseñistas lo han señalado desde el puro asombro), sino más bien están en una zona gris, entre lo marginal y lo globalizado; entre lo bueno y lo malo, entre la luz y la oscuridad. Y todo eso definitivamente gracias a las dinámicas e influencia del internet, porque el internet es una puerta al mundo, un pase hacia el TODO, una reconfiguración de lo que es la verdad o la mentira, lo puro o impuro. Por eso es el internet lo que batutea la novela. O mejor dicho es lo que le da su rumbo.

En razón de todo lo anotado, el lenguaje de El amor es un perro que ruge desde los abismos es funcional a ese panorama y por eso mismo es su punto más interesante. En consecuencia Maldonado no exotiza a los personajes dándoles giros lingüísticos sacados de manual de periódico chicha o de películas inverosímiles del submundo de Lima. Se salva al globalizarlos y conectarlos con el mundo. Basta darse una vuelta por los márgenes de la ciudad para llegar a la conclusión de que en las periferias del siglo XXI ya nadie habla en argot de hampón de cine barato o de literatura urbana pasada de moda. Se habla grueso, pero no con el falso exotismo que nos ha vendido Tondero. Felizmente, porque ese sería el horror y Maldonado logra librarse de eso para alegría del lector. Menos mal.

Título con reminiscencias pop

Respecto al título El Amor es un perro que ruge desde los abismos en definitiva nos remite a un  verso de Charles Bukowski ­ (autor de novelas como Factótum, La Senda del Perdedor, Cartero, entre otras, de las que Maldonado bebe sin llegar a contaminarse del todo). El verso bukowskiano es El Amor es un perro del infierno. Esta similitud nos indica, entonces, que nos adentramos al infierno terrenal. Pero también Maldonado agrega otra referencia directa y samplea ambos elementos para configurar por completo el título de su novela. Esta referencia viene de Neon Genesis Evangelion de Hideaki Anno (anime que tiene una presencia central en la historia del libro), enfocándose en el capítulo 26 de la serie japonesa que titula así: La bestia que pedía amor a gritos desde el centro del mundo. Este cruce o mestizaje de referencias hace bastante especial al libro de Maldonado, ya que encontramos tanto elementos extraídos de lo que podría considerarse la cultura oficialista como de la cultura marginal o populosa. He allí El amor es un perro que ruge desde los abismos.

Mestizaje cultural para el siglo XXI

En El amor es un perro que ruge desde los abismos se mencionan marcas juveniles y populares: zapatillas Converse o Vans Old School, chullos DC, bicicletas BMX, Motos Pocket Watts Camel 01, camisetas Element, KFC, Spotify, XVideos, OnlyFans, etc. Por otra parte, los jóvenes y las bandas del Callao (universo paralelo parecido a las películas, series, mangas y animes como Tokio Revengers, Akira, Durarara, Gungrave) practican tres disciplinas en apariencia marginales: skateboarding, BMX y freestyle rap. Estos tres deportes, por lo tanto, tienen tanta importancia por la competencia y la rivalidad entre los bloques y bandas organizados cada fin de semana.

Vemos también una marcada preferencia de los adolescentes por los dibujos animados como Los Simpson, Los Picapiedras, Tom y Jerry, South Park, Phineas y Ferb, o por animes como Naruto, Dragon Ball Z, Bleach, Evangelion, Inuyasha, Yu-Yu Hakusho, One Piece, Death Note y otras series japonesas populares en la primera década de los 2000.

Con respecto a los gustos musicales, los jóvenes de esta novela están inmersos en un ambiente de Rap y de Freestyle, en donde destacan artistas como Arkano, Snoop Dogg, Canserbero, 2pac, Nach, Kase.O, Rapper School; entre otros.

Sobre el cine, vemos mucha influencia de películas juveniles como Heathers, Attack the block, Harry Potter, Mi pobre angelito, Akira, Juan de los Muertos, Sueños Imperiales y clásicos como Depredador, Kickboxer o E.T.

Los videojuegos también están presentes y tensionan la atmosfera de la novela. Se mencionan videojuegos en línea como Dota2, Counter-Strike y StarCraft. Todos estos videojuegos están cargados de adicción, adrenalina, violencia y mucha diversión. Sin embargo, también hay estilos narrativos de videojuegos o creepypastas que se ensamblan en el montaje de la novela desde su construcción estructural. Por ejemplo, vemos en los últimos capítulos del libro un estilo narrativo sacado de Petscop y Resident Evil (el videojuego). Además, el lector atento puede encontrar diálogos de películas pornográficas o escenas sacadas de videos basura de YouTube, una mezcolanza de datos que enriquecen la lectura y crean subtextos muy interesantes para explorar.

El universo de El amor es un perro que ruge desde los abismos está lleno también de mucha poesía, de mucha lírica, de mucha literatura, siendo manifestado en sus diversas formas: poesía callejera (Freestyle Rap), poesía lírica (género literario) y poesía espontanea (sincero y voluntario, sin ninguna pretensión/ambición). Aquí vemos un desfile de autores como Vicente Huidobro, Antonin Artaud, Charles Bukowski, Leopoldo María Panero, Roberto Bolaño, Andrés Caicedo, David Foster Wallace, Bret Easton Ellis, J.D. Salinger, Hanif Kureishi, Jeffrey Eugenides, entre otros, que no solo aparecen mencionados, sino también los podemos hallar en algunos de sus versos o frases utilizadas por Maldonado dentro de la narración en un sampleo, montaje y plagio que cobra al final su propia autonomía y vuelve a la novela en un mash-up narrativo de interesante logro estético.

Huellas literarias nacionales

Oswaldo Reynoso, con su libro Los Inocentes; Julio Ramón Ribeyro en su narrativa sombría que retrata a los eternos perdedores inmersos en una sociedad limeña monstruosa e indolente; Óscar Malca, con sus espiritualidad juvenil y su furia ochentera en Ciudad de M; Jaime Bayly, con su humor sarcástico y desenfrenado a la hora de escribir La noche es virgen; Mario Vargas Llosa en sus primeros libros Los jefes, La Ciudad y Los Perros, Los Cachorros; el Fernando Ampuero de Loreto y Taxi Driver sin Robert De Niro; Niño de Guzman con sus relatos atmosféricos, así como Martín Roldán Ruiz con su Generación Cochebomba y Augusto Higa con la feroz delicadeza de Que te coma el tigre, son algunas de las huellas literarias nacionales que puede encontrarse dentro de El amor es un perro que ruge desde los abismos de J. J. Maldonado, novela que ha sabido sacar lo mejor de cada uno de sus referentes y rendirles un poderoso homenaje.

Última parada

Encontramos en la primera página del libro la conceptualización de lo que pauteará todo el relato de Maldonado. Dice así: “Yo quería que esta fuera una historia de amor, pero como el amor en las mayorías de historias suena a mentira, esta será una historia de terror…”. Quizá el “amor” o la búsqueda del amor sea el leitmotiv central de la novela. Aunque en definitiva no se trata de un amor romántico ni platónico, sino más bien un amor mucho más vital o, en todo caso, espiritual. ¿Qué es lo que buscan los personajes del libro? ¿No es acaso un poco de amor dentro de un mundo lleno de terror? He ahí el músculo del relato, su razón de ser.

Para finalizar, mención especial para el editor de la novela: el escritor y periodista Gabriel Ruiz Ortega. Se nota que ha sabido dar sentido al constructo interno de El amor es un perro que ruge desde los abismos, pues desde la invisibilidad del editor expone un excelente control del caos novelesco de Maldonado, quien en anteriores entregas se definía por un desborde verbal y estructural. En cambio ahora hay en la prosa del autor una tranquilidad o dirección narrativa que engrandece el texto y consolida una voz. De eso se han percatado también otros reseñistas como José Carlos Yrigoyen de El Comercio o Marco Zanelli de RPP Noticias, los cuales han saludado la depuración del estilo en esta novela debut. Todo ello gracias a la sabiduría del editor, quién parece conocer su oficio (la escuela Ignacio Echevarría se nota en la esencia) y, quien además, ya ha dado muestras de su inteligencia en publicaciones como la excelente Todo, menos morir de Alina Gadea y Los cojudos del enorme Sofocleto. 

Bonus Track

Hay tres escenas que me gustaría recomendar a los lectores, episodios narrativos que me impactaron y creo que le dan relevancia a la novela:

  1. Primera Escena: Un episodio perturbador relacionado a una cercana violación. Harold, compañero de trabajo en la limpieza de baños del protagonista Diosito, realiza tocamientos indebidos al adolescente sin su consentimiento. Al final de la escena, Diosito se defiende a patadas y puñetazos, pero esto lo lleva a ser despedido y amenazado de parar en la cárcel. Lo más abrumador de la estampa es cuando en un determinado momento de estos tocamientos, el adolescente cree sentir que algo de todo eso le gusta.
  2. Segunda Escena: En el capítulo 28 somos testigos de un ingenioso monólogo interior que, intercalado por momentos de quiebres realistas y oníricos, muestra las derivaciones (locuras) de Diosito al mejor estilo de Molly Bloom en el Ulises de James Joyce. Aquí nos encontramos ante una lectura adictiva, trepidante, que no permite respirar, como un freestyle de Rap que tiene pocas pausas. Sin duda, el momento narrativo y literario más alto de toda la novela.
  3. Tercera Escena: Un final abierto que sorprende y quiebra al lector. La conclusión de la historia es que no hay conclusión. Sin embargo, hay una circularidad atmosférica en donde el personaje regresa al punto de partida sin ser el mismo. Él lo dice al final: “seré otro Dios”. Potente.  

Por último, y no menos importante, sería interesante ver el libro adaptado en una serie y/o película, así como la disponibilidad de un audiolibro. Tiene todo lo necesario para aplicar a estos formatos: Cine, Televisión y Audiolibro. Sobre todo porque la novela está construida a partir de imágenes en una suerte de mecanismo de montaña rusa: acción, pasividad, acción, pasividad, acción, acción y más acción. Es decir, un formato audiovisual. Un formato siglo XXI.

Puntaje del libro: 8/10

Nota de Prensa: Un maníaco homicida a la vez

La venganza de Atuq Musetta

Un maníaco homicida a la vez en Perú: la novela de uno de los personajes de Mario Zegarra, ahora en spin-off.

Portada del libro «Un Maníaco homicida a la vez»
Título: Un maníaco homicida a la vez
Autor: Mario Zegarra
Precio: S/ 60
Editorial: Bärenhaus
Colección: Biblioteca Elegida / Novela
324 páginas | 13,5 cm x 21 cm | Tapa rústica con solapas
ISBN: 978-987-4109-99-6
Fecha de publicación: abril de 2021  

● Un maníaco homicida a la vez, libro de Mario Zegarra, es la reveladora novedad en este 2021. Con un estilo muy personal, entre el realismo policíaco y la fantasmagoría latinoamericana, junto a una atmósfera ácida, controvertida y dura, aterriza descarnadamente la venganza de Atuq Musetta, mediante una historia sin tapujos.

● Una narrativa compacta y atrevida, por momentos rompe la cuarta pared: una complicidad con el lector, sumando una intriga latente que apunta a personajes extremos y su ilimitado instinto para matar, son los rasgos más distintivos de la novela.

● Se compone de 17 capítulos. En ellos nos narran como la evolución de un ultraje convierten a la protagonista en una mujer experta en ajustes de cuentas.

● Entre los capítulos más resaltantes se encuentran “El cruel tutelaje de Macabeo di Morte”, un periplo de cómo se construye una asesina letal, y “La pata de cabra”, o el animismo de una barreta que sólo sirve para matar.

● Según el autor: “los asesinatos, las violaciones, las extorsiones, los atentados y entre otras perlas delincuenciales son la moneda corriente de la narración”.

● Editado en formato físico y en ebook por la editorial argentina Bärenhaus, sorprende a la escena literaria hispanoamericana por su contenido crítico, metaliterario y sarcástico.

La novela Un maníaco homicida a la vez, del escritor Mario Zegarra (1982), ha salido a la luz trayendo una bocanada de aire vital que nos instala en el recuento de la venganza de Atuq Musetta, una atractiva mujer tanto como estimuladora erótica de ofidios. Ella busca resarcir el dolor ocasionado en el pasado por la organización criminal liderada por el Tayta Jorge.

Con un estilo prolijo, con referencias culturales en torno a las películas y a la música, y a la literatura y a los vericuetos de la ciudad, Zegarra se apropia de un circuito físico para reflejar a personajes extremos, muchas veces melancólicos u otros caracterizados por una frialdad a prueba de balas.

La novela fue presentada en Lima el último miércoles 30 de junio por Nomi Pendzik y Marcelo di Marco, y ha sido difundida en los principales medios escritos. “Me llevó mucho trabajo escribir este libro, no pude publicarlo en el Perú, bien dicen que uno no es profeta en su tierra, pero en Argentina se interesaron por mi historia”, precisó Zegarra.

Mario Zegarra resaltó que la novela se configura en un tono de dolor, desespero y desgarro, lo que toda venganza conlleva. Y esto lo aprendió escribiendo tempranamente poemas, después se convirtió en novelista por una libertad más acorde con su disciplina de escritor.

Un maníaco homicida a la vez es la extensión de la ópera prima de Zegarra, Tan ignorado como aquí, publicado en el 2019, donde el capitán Santiago Matamoros es el eje central de este viaje, todo un tour de force. Un viaje cruel, sangriento y experimental hasta el eterno círculo distintivo del mundo del hampa, con los odios más galopantes, esos odios que deshacen personas hasta desintegrarlas en polvo.

Puede ver el video de la presentación aquí:

https://www.facebook.com/mariozegarraoficial/videos/853229458615546

En Perú, puede adquirir la novela aquí:

https://mariozegarra.com/libros/

Mario Zegarra nació en Lima, en 1982. Actualmente reside en esa ciudad, pero pasa parte del año en Buenos Aires, donde busca afilar su narrativa con desenfado, pericia y estilo. A partir de anotaciones tomadas cuando aún cursaba la carrera de Literatura y trabajaba como librero, escribió el thriller Tan ignorado como aquí (Bärenhaus, 2019), muy bien recibido por la crítica y los lectores. Guillermo Rivas apunta: “Si Álex de la Iglesia, Guillermo del Toro y Quentin Tarantino se juntaran a escribir un guion ambientado en Perú, estoy seguro de que se parecería mucho a esta novela bizarra, poética, negra, erótica y sobre todo adictiva”. Ahora Mario se encuentra escribiendo su tercera novela.

Lima, julio de 2021 // SE AGRADECE LA DIFUSIÓN

Primeras 30 páginas de Un maniaco homicida a la vez: