Por Luis Miguel Tapia Bernal
A Isra, mi mejor amigo, mi Periquín.
Perder a alguien duele y desorienta profundamente. Lo que conocías, lo que eras, lo que tenías, se rompe en el instante en que ocurre y hay que convivir y lidiar con los pedazos. Todos sabemos de esto. Todos hemos perdido en algún momento. El dolor de la pérdida es inherente a la vida humana. En cada decisión, en cada partida, en cada cambio.
Sobre el duelo se ha escrito mucho, desde teorías del pensamiento positivo que dictan que todo pasa por algo, hasta estadísticas, pasos a seguir como recetas de cocina, estudios académicos, novelas, cuentos o ensayos. Pero en medio de todas esas posibilidades, encontramos una obra tan fundamental como sensible: El año del pensamiento mágico de Joan Didion, un texto maravilloso que permite leer sobre la vivencia personal, la parte emocional y cotidiana de la ausencia, con algunos datos o estudios que permiten entender e incluso aprender sobre el duelo.
Escribir sobre Joan Didion es remitirnos a una de las voces más diversas de la literatura estadounidense. Nacida en Sacramento, California, en 1934, fue ensayista, cronista, guionista y novelista. Graduada en la Universidad de Berkeley, escribió para las revistas y periódicos más importantes de su país, como el New York Times, Life, Esquire, Vogue, por mencionar algunos.Estuvo casada con el también escritor John Gregory Dunne, con quien tuvo una hija de nombre Quintana. Murió en Nueva York el 23 de diciembre de 2021, a la edad de 87 años.
Pareciera, ilusamente, que en un breve párrafo se condensa la vida de una persona, olvidando que son sólo datos, fechas, algunos eventos que mutilan los detalles, lo cotidiano, la esencia. Esos detalles que hay que observar, vivir o recordar para tenerlos presentes. Toda vida deja huellas, Toda vida cuenta e importa. Ninguna es tan insignificante para reducirla a nada. Cada persona lleva un universo dentro. Y aquí estamos ante el universo de Joan Didion.
El año del pensamiento mágico, es su novela más leída, en ella retrata la muerte intempestiva de su esposo John y la enfermedad pulmonar y neurológica de su hija Quintana, eventos que se conjugaron a finales del año 2001. Página a página podemos encontrarnos con los recuerdos de un amor que atravesó ciudades y países, que estuvo plagado de rutinas, hábitos y códigos. Donde crearon proyectos, libros, guiones y vida.
A la par de esta gran pérdida, su hija Quintana, está en coma y se debate entre la vida y la muerte, por lo que Joan Didion se vio obligada a enfrentar y tomar una serie de decisiones, ante las circunstancias e intervenciones que debían realizarse. Llena de miedo y dudas, fue leyendo estudios médicos para comprender y orientarse en el proceso. Entre la lectura y la escritura, va acompañando y reformulando sus días.
Es por ello que este libro es tan valioso, nos acerca a la vida de esta gran escritora, que se atreve a narrar, nombrar y exponer lo más profundo de su pérdida. Leerla es tan personal que es un privilegio poder seguir ese año posterior al deceso, con su prosa tan fluida, rica y sensible, a ratos intempestiva y directa, que va desplegando como los pétalos de una flor que se abre para ser mirada desde el centro, donde anida el dolor tan profundo, la rabia, la desorientación, la negación, la culpa, la duda y la espera, los detalles cotidianos en que se nota la ausencia de su pareja y la reconstrucción de una vida en la que siempre hay un faltante.
Entre el ensayo, la autobiografía, la crónica y la novela, nos encontramos ante una obra híbrida y fundamental sobre el duelo.
Para quienes hemos pasado por una pérdida importante, se convierte en un texto necesario, en el que podemos encontrarnos y reflejarnos. Es el registro valiente de esas situaciones que cuando se viven parecen únicas, extrañas o absurdas, pero que son parte de un camino complejo por el que se transita y que con el tiempo se va diluyendo, sólo si se enfrenta. Una novela conmovedora y hermosa, profundamente recomendable.
En sus propias palabras:
«Sé por qué intentamos mantener con vida a los muertos: intentamos mantenerlos con vida para tenerlos con nosotros.
También sé que si queremos seguir vivos llega un momento en que tenemos que dejar ir a los muertos, dejarlos ir, dejarlos muertos.
Dejar que se conviertan en la fotografía de la mesa.
Dejar que se conviertan en el nombre de las cuentas fiduciarias.
Dejar que se los lleve el agua».

Joan Didion
Nace en Sacramento, California, en 1934, fue ensayista, cronista, guionista y novelista. Graduada en la Universidad de Berkeley, escribió para las revistas y periódicos más importantes de su país, como el New York Times, Life, Esquire, Vogue, por mencionar algunos. Estuvo casada con el también escritor John Gregory Dunne, con quien tuvo una hija de nombre Quintana. Murió en Nueva York el 23 de diciembre de 2021, a la edad de 87 años.
Luis Miguel Tapia Bernal
Nace en México. Es sociólogo y psicoterapeuta. Autor del libro: Las intermitencias del amor (2019)

