Poesía colombiana actual: John Gómez

Para aprender a cazar moscas
es preciso querer cazar moscas,
dibujar el mapa en el aire,
la línea que conecta
el ojo con la mano,
           la mano con la mosca,
           la mosca con el ojo,
y viceversa.

Para aprender a cazar moscas
es preciso saber
que es imposible cazar moscas,
hendir el aire en un zarpazo silencioso,
dejarlas ir,
con la consciencia adquirida
(quizá por primera vez)
de su vuelo.



Un meteorito se dirige contra la tierra
pero seguramente nos pasará de largo

Sobrevivir un día más
para darte cuenta
de que el problema nunca fue el capitalismo
sino tu cuerpo debilitado
que no soporta más medicamentos
contra la fiebre.

Saber que pronto se poblará la tierra
de virus y bacterias milenarias,
y que la extinción total
no vendrá de la mano
de invasiones alienígenas
      en Estados Unidos,
ni una tercera guerra mundial
que nunca detonó.

El miedo está allí
pero nunca tuviste material
       de héroe apocalíptico,
a pesar que el ex esposo de tu tía
tenga un leve parecido a Jeff Goldblum,
o te sepas de memoria
todos los diálogos
de alguna película de Ridley Scott.

De repente, todo te toca,
y capaz que era mejor
haberse unido a la Fuerza Aérea,
recibir entrenamiento militar
o haber aprendido karate
en un domo venido a menos,
que quedarte en casa
viendo cine cada noche.

El fin del mundo no será televisado,
recuerdas, de repente,
sosteniendo las cobijas
para lidiar con los escalofríos
que recorren todo tu cuerpo,
mientas afuera
alguien transmite
un live del juicio final,
             y ese alguien
                no eres tú.



La balada del último hombre

El último en morir
por favor que apague la luz,
que salga de la ciudad gris,
que vaya a las montañas
y respire el aire frío de la niebla,
que se quede allí el día entero
contando pájaros,
sintiendo la lluvia caer,
que pruebe a contar también
cuántas casitas devora la hiedra
y le declame un par de poemas al eco,
que tararee una canción aprendida
en la niñez,
una copla o un refrán,
de esos que enseñan los abuelos, 
y le pida perdón a los bichos,
a nombre nuestro.
Y por favor que apague la luz,
que cierre la puerta con cuidado
de una vez y para siempre.

John Gómez (Bucaramanga, Colombia, 1988). Magíster en Filosofía y escritor. Director de la plataforma cultural Alter Vox Media, la Editorial Sátiro y la Librería Zarigüeya. Creador del «Certamen Nacional de Poesía Basura John Gómez». Perdedor en infinidad de concursos, premios y convocatorias literarias. Autor de XIII (2019), Baladas Baladíes (2020) Poemas para lidiar con uno mismo de madrugada (2021), Máscaras (2021) y Opus Diabolicum / El evangelio de las Brujas. Algunos de sus poemas han sido traducidos al francés, griego, inglés, italiano y rumano. Ha hecho parte de un montón de festivales y ferias del libro, detesta las mafias alrededor de las instituciones culturales y sueña con la llegada del fin del mundo. Le gustan los mapaches.

Poesía mexicana actual: América Femat Viveros

ESTACIONES

Negación el nombrar: Yo tuve un amado sextante.
Era mi pulmón izquierdo, mi brazo derecho,
mi viento de capa y telón; mi arteria anónima.
Fue el inamovible sombrero de mi mundo.
La vela ondeante, carne de estrella a destiempo y a mitad del viaje:
Sextante Marino, lágrimas de ámbar y número de oro.
En esta gravidez de alas y caracolas,
ni una sola de sus aves anida en mi ovario;
no hubo estación para el descanso.
no desovó la tortuga en esta playa, algo alteró el ciclo.
¿Y a mí?, a mí no me basta con una (sola–sola) estación.

CAS/ZA

Delira sobre la costa,
alas heridas;
se pierden entre la selva,
ave intrusa.
—Acechada luz en los ojos del felino—.

SALTO AL SUEÑO

I

El sonido comprende del silencio,
el lenguaje de las piedras que duermen.
El fondo sueña, mece su eco de anémona entraña,
teñido de su corona blanca

emula su sonido en la caracola.

Voz y augurio, hunde los signos de la costa

golpea honda, batiente; clarea el disco del horizonte.

Has de ser auspicio, pez de filamentos; presientes las señales de auxilio.
El mar te llama.

II

Pescador,
este océano de sal multiplicada me cubre.
Yo ante la ola baja de mis branquias
embestida de la máscara del pez o el ave.

Me enciendo de asfixia —¡brindemos!— estoy de pie
ante el pez sacrificado y a punto de saltar
hacia un arpón celeste
ya preparado.

PRECIPITACIONES

I
Ninguna tormenta arrastró el secreto de mis aguas
ni la inmensidad trazada me hizo olvidar
la ruta de los naufragios.
Hallado el mapa —continente de emociones—
mi ola vencida murmuraba:

vertidas, todavía en mi cuerpo están:

las ruinas de esta sed.

¿Escuchas el brillo?
Mi onda moribunda, desmembrada a la deriva
murmuraba:
da vuelta al mar o devuelta al mar.

II

Te hiciste a la orfandad de la ceniza,
a la estrella que entre las manos de un cielo escurre.

Comprensible (hombre pequeño)
ataste ficciones a una mar traspasada y dócil.
Te hiciste rey sin corona. Nada pudiste hallar o conocer.
Sólo aullidos de tren enfilaron el futuro, a todo vapor.

Espiraciones: mareas de enjambres; espiral del ruido
Lo sé, divinizaste la traición;
me obligaste, Exilio, a un silencio de caracola.


América Femat Viveros. México, 1984. Poeta y editora mexicana. Fundadora del proyecto Cipselas editorial. Beneficiaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo, (PECDA, 2017). Finalista en “Jardín de Figuras Abiertas II” de Bitácora de Vuelo Ediciones. Obra suya ha sido leída dentro del marco, Día de las Escritoras, en la Biblioteca Nacional de México. Integrante de la Mesa Directiva de la Academia Nacional de Poesía de Hidalgo. Obra suya forma parte de diversos medios digitales e impresos. Autora de Inexorable (Ablucionistas), Muestra poética América Femat (Biblioteca virtual, Chile), Atisbo (Letras de barro), Irrupción (Cipselas), La estación del agua (Congreso del Estado de Hidalgo), Los designios del agua (Big Bang Ediciones).

Dos poemas de Juan Carlos Abreu y Abreu

por Juan Carlos Abreu y Abreu


agua de barandal

…qué gusto aquél, niña,
luego de la llovizna
recorrer la lengua por la herrería del balcón,
gesto inocente y ocioso.

…qué gusto aquél, niña,
no hacer caso, por no hacerlo,
sin remordimientos, ni pesares;
ese abandonarse al valemadres,
por la eterna vocación
de hacer de la orden
          lo contrario.

…qué gusto aquél, niña,
lamer los breves cuencos,
          las lagunas
          que guardaban
los sedimentos del septiembre
          que se nos iba
en grises llantos sin sentido;
el salitre y la polución,
mixtura de nuestro encierro:
          la melancolía
escrita con vaho en la ventana
y la espiral que asciende
          en fumarolas.

…qué gusto aquél, niña,
alejarse del trapaleo cotidiano,
de regaño y perorata;
          esconderse,
aparecer y desaparecer,
etéreo e inocente parvulito,
          tan desapercibido
como el segundear las manecillas,
la impertinencia del cucú,
el tiempo que es asfixia.

…qué gusto aquél, niña,
probar un sorbo de óxido,
           lluvia y lágrima,
el dejo sanguino que despierta
           el placer licántropo,
           hermosa mutación,
víctima del resplandor selene,
se hinchan las comisuras ahora fauces,
vislumbran los colmillos
que anuncian rabiosas tarascadas
           que desgarran
de la piel a la osamenta;
           furia,
           el ansia incontenible
de ver manar la sangre a borbotones
           bajo la impía garra,
           el zarpazo del instinto.

Absorto contemplaré
los insondables misterios de la luna,
el proyectil de plata que atravesó el telón,
           plumbago nocturno
salpicado por un fogonazo incandescente,
           orificio letal
por donde se desangró el día.

           Lontano lubetón,
           ahora voy,
           me pierdo
entre la espesura y el remanso,
devoro a bocanadas
tempestades de tu carne,
voraz desgarro y paladeo
el púrpura encendido, tus jadeos;
hinco los colmillos como las palabras,
se me trincan las mandíbulas;
sólo he cumplido los designios del destino;
he desollado el símbolo,
ése que encerraba
lo vedado para muchos,
          críptico,
el manto develado de la noche;
congregados los hijos de la viuda,
he conocido los arcanos,
por eso es que voy libre;
cada vez me aparto más de mí y de los míos,
           me aíslo, me castigo,
           me rasgo las vestiduras,
           me escondo,
agazapado en escondrijos;
           oteo,
           palpo el terreno;
           esta fiereza
           que me enerva tanto
           como causa mi pereza;
tras de mí tantos años
la luna dominando mis mareas,
los humores de las hembras
me hacen osco,
           gruño;
crepita la hojarasca,
se desmigaja la tenebra,
la niebla espesa y asfixiante
entre suspiros se quiebra,
aguacero y lodazales,
me hundo en lo más profundo de tu vientre:
           tus entrañas,
víctima de un designio selene.

…qué gusto aquél, niña,
ese grato soliloquio,
           eterno andar
           vagabundo y estepario.

la ceiba en llamas

...quisiera ser como los locos
                     que oyen voces,
para echarles la culpa de mis desatinos;
         pero mis vicios
están bajo el sombrero:
         el cielo y el infierno
son engendros de mi voluntad;
         ni siquiera el amor
tiene vela en este incendio:
         es el desencanto.


                      Es natural...

Poemas extraídos de Abreu y Abreu, Juan Carlos (2017). la neblina del ayer. México: Ediciones y Punto.


Juan Carlos Abreu y Abreu, es originario de Palizada, Campeche (1968). Abogado, con una sólida trayectoria como docente e investigador, ha publicado diversos textos académicos. Es autor de tres libros de poesía: Estrenar destierros (Tintanueva, 2005), letras vencidas, cartas marcadas (Versodestierro, 2007) y la neblina del ayer (Ediciones y Punto, 2014)

Poesía hondureña actual: Armando Maldonado

OFICIO IMPOSIBLE

Mi corazón es el nido que espera a los alcatraces que habitan en las ruinas luminosas de un mundo  que solo ha sido habitado por las fábulas. Amar es un oficio difícil, más cuando se ha nacido tarde  para cumplir la misión para la que has nacido. No hablaremos de los pliegos vacíos que han  depositado mis venas en el puerto en llamas de esta ciudad, que atardece esperando el galeón triste de la noche y sus tripulantes de espectros y fornicación.

Mi corazón, blando como una mano que se niega a matar, solo conoce las notas de la música que sirve para dormir la marea de los ahogados. Amar es un oficio relativamente fácil si has nacido con el pecho inflamado en la penosa asfixia del asma. Ahora todo es tranquilo en el barrio en el que nací.

Mi corazón es una roca que se desmorona en cada latido de la montaña. Amar es un oficio imposible bajo el sol de nuestros días.

BAILANDO SOBRE LA MUERTE

Y allí está, el fantasma de Mao Zedong bailando, vestido de arlequín mientras cambia la bombilla que alumbra la puerta de la casa donde nació. Una mujer vestida de rojo le entrega un libro, Mao Zedong no para su baile frenético. Un camino de piedras coloradas le llama, Mao Zedong baila, trina una flauta en llamas invitando a los vagabundos a lavar sus harapos en las aguas de su río. El fantasma de Mao Zedong es delgado y viste una chaqueta gris, después de eso no tiene datos relevantes más que un par de monedas con rostros de gente igual de muerta que él en sus bolsillos y campanas que anuncian la formación de tropas en todas las plazas del mundo libre. El fantasma de Mao Zedong baila y sus zapatillas blandas han tomado el fuego de un arcabuz ronco, tenor que desgarra silencios en su garganta. Se ha extraviado su boina gris, las bancas de la plaza no dan referencia. Y allí está, el fantasma de Mao Zedong, bailando sobre la muerte, solo bailando.

DAMICLES ERRANTE

El que ha dejado su casa para hacer suyo algún pastizal seco en otra parte ha creído en la profecía de las estufas apagadas. El que en su huida no ha dejado nada más que un cuadro de la Virgen colgado en pared y un par de calcetines en los tendederos que no llegaron a secarse antes del alba. El que contra todo pronóstico salió de su hogar como un ladrón, tomando niños y zapatos al azar. El que aun sabiendo que imaginando el olor de otros campos no encontrará el jardín para el descanso. Ese que huye de lo suyo y abandona los sueños forjados en el vientre de las pesadillas. Ese que cruza ciudades, desiertos y vías de trenes moribundos, ese que un día huyó de los rezos, huyó del pinar, huyó de la bala incandescente, del sortilegio enmarañado que tejían las bestias. Ese que no tiene más destino que lo incierto. Ese Damocles errante, triste, lloroso y despreciado, al que los temas virginales de las fronteras son una espada sobre su cabeza sostenida por el soplido imaginario y tardío de burócratas y tenderos de monedas.

DILUVIO

Un diluvio ha inundado las gargantas de mi gente. Es la hora en que las bestias de la seda engullen la época, el tiempo es un Chardonay más puro que el Jordán del año 30. Los moradores del pie de la montaña trajeron noticias del aguacero cuando todavía era un charco descalzo que saltaba ríos y comía los frutos de la rivera la mañana de los domingos. Nadie creía por aquellos días que la vorágine sería erguida como un mar de pie, inmóvil, donde los hombres tristes y mujeres huérfanas de caricias chocarían en sus ansias de pan y luz. Los moradores del pie de la montaña advirtieron estos días. Su profecía turbia inundó nuestras voces. Henos aquí,

ahogados.

Armando Maldonado

Nació en Tegucigalpa, Honduras en 1983. Es Poeta, editor y gestor cultural. Fue fundador del Grupo literario Máscara Suelta. Fue miembro del Colectivo de Poetas PaísPoesible y del Taller de Poesía Edilberto Cardona Bulnes. Director de Ediciones MALPASO. Ha dirigido y colaborado en la creación de espacios culturales y literarios por más de 15 años.

Ha publicado: Caligrafía de la sed en 2021, Ciudad que no canta en 2021, Misa de los suicidas en 2019, Coloquio de la tempestad en 2019, Un poema que hable del mar en 2016 y Así tu cuerpo en 2013.

Pakal de Oro 2022


El viernes 22 de abril del 2022 al punto de las 17:00 horas la Fundación Becerra Pino A. C. realizará la entrega del Pakal de Oro 2022 a Cristina Pacheco, Miguel de la Cruz, Héctor Gutiérrez Machorro, Marta Santamaría Marín, Rafael Sámano Bonilla, Miguel Valdés Galán y Freddy López Arévalo (In memoriam). Así mismo se darán medallas al mérito por amplia trayectoria, tal es el caso de David Monreal y la poeta Carmen Nozal quien fue merecedora del anterior premio Pakal.

El homenaje se efectuará en las oficinas corporativas de Konesh Soluciones ubicadas en Tuxpan 64, Roma Sur, CDMX. Konesh Soluciones es una empresa mexicana especializada en la integración de soluciones tecnológicas de facturación electrónica que ha apostado por apoyar el arte y la cultura.

Al día de hoy Konesh Soluciones es un espacio de diálogo entre el sector empresarial y la gestión cultural. Al interior de la empresa conviven galerías, piezas de artista, obras de teatro y coloquios sobre empresa y humanismo. Konesh Soluciones representa la nueva ola de protagonistas del sector privado que buscan apoyar a filántropos y artistas para enriquecer la vida cultural del país.

Lo gótico en el «Cementerio prohibido», de Francois Villanueva Paravicino

Por: Cristhian Briceño Ángeles*

Texto de presentación del libro el pasado jueves 31 de octubre en la Casa de la Literatura Peruana (CasLit).

A primera vista, tras haber revisado la portada, la tipografía y los títulos que componen este volumen (Editorial Apogeo, 2019), podría considerarse que el nuevo de libro de Francois Villanueva Paravicino encaja en aquello que se considera literatura de terror. Una lectura atenta, sin embargo, nos revela que la intención del autor no ha sido originar miedo en el lector o, en el peor de los casos, despertar la sospecha de que estos relatos han sido concebidos con esa finalidad.

Pienso, por ejemplo, en El verdugo, primer cuento del conjunto. El narrador, a la vez personaje, huye mientras ensaya una crónica de los eventos inmediatos, de lo que acontece en tiempo real, tratando de evitar a una horda de demonios que lo persiguen para hacerlo pagar por sus faltas. De cierta forma, hallamos aquí ciertos puntos de convergencia con algunos relatos de Edgar Allan Poe, como en Un descenso al maelstrom, pero con la diferencia que, mientras la narración del Allan Poe confluye en el raciocinio, es decir, en aproximarse a una explicación lógica del infortunio o la maldad, haciendo que el narrador se detenga en lo inverosímil y lo estudie y verifique la posibilidad de un argumento que haga sentido con lo imposible, Francois Villanueva Paravicino elige formular un recuento que no busca nuestra aprobación, sino únicamente nuestra contemplación.

Con esto no quiero decir que el autor elija un camino fácil o que falle en la ejecución de sus relatos, sino que su camino es otro, su sensibilidad es diferente. Una cosa es enfrentarnos a un cuento como Los crímenes de la calle Morge y otra, muy distinta, es abordar un relato como La lotería de Shirley Jackson. En el primero, el autor no nos concede tregua en cuanto a sus pistas y observaciones milimétricas del crimen que se ha cometido, y, no contento con esto, él mismo formula las hipótesis y, finalmente, resuelve el caso con la maestría de Holmes o de monsieur Lecoq; por el contrario, Jackson nos sugiere un poblado y un culto y, también nos insinúa, además de la violencia del desenlace, el miedo y la turbación.

Más que del género del terror, la narrativa de Jackson asimila la influencia de la novela gótica de finales del siglo XVIII. La principal diferencia que podría señalar entre el terror y lo gótico es que lo gótico, más que propiciar una emoción en el lector a partir de lo que sucede con los personajes, busca recrear ambientes de deliberado claroscuro, una suerte de escenario que perturba y enrarece a los personajes inmersos en la ficción y, por extensión, estas sensaciones son transmitidas al lector.

En las descripciones que realiza Francois Villanueva Paravicino en sus relatos existe esta necesidad por ubicarnos en ambientes sofocantes, por momentos de un minimalismo malsano y, por otros, de una exuberancia que nos acosa. En Las heladas se puede apreciar este recurso, ya que, si bien nos sitúa en el inhóspito territorio de la puna, las descripciones son tan detalladas que nos sentimos atacados por la prosa del autor, por momentos despiadada en su detalle, y si a esto le agregamos la ausencia de personajes, nos sentiremos dentro de la escena, apremiados por huir. Una sensación que se parece a la que nos genera leer El castillo de Otranto de Walpole (quizá la novela que inaugura el género gótico), ya que el autor nos hace ir y venir tantas veces por galerías oscuras o ingresar en celdas donde la humedad escapa a su mención y nos hostiga, que, por un momento, la trama se anula y disfrutamos/sufrimos el diseño de la atmósfera.

Sin embargo, lo gótico en este libro de Francois Villanueva Paravicino, además de funcionar como utilería, o mero escenario de los hechos, se revierte hacia los personajes, a partir del discurso que cada uno ejerce y ofrece, por lo que lo gótico se convierte también en la decoración de la psiquis de cada uno de ellos; así, en cada soliloquio de los personajes es fácilmente reconocible ese camino de tenue iluminación, lleno de pasadizos estrechos por donde, más que ideas, transita la turbación de cada uno de ellos. No estamos, entonces, ante ese raciocinio luminoso de los relatos de Poe, sino más bien en la oscuridad de lo desconocido, en las tinieblas de la incertidumbre que, a su manera, incide en las reacciones de cada uno de los personajes de los cuentos de Francois Villanueva Paravicino.

Hay matices de estos rasgos, como en Las heladas, que ya he comentado, y también en La familia de un conocido, donde lo absurdo de la situación nos genera un extrañamiento genuino que se ve reforzado, una vez más, por la descripción de la escenografía narrativa que nos propone el autor; si a esto le agregamos ese temor a la inmortalidad (que ya ha sido explorado por otros autores como Swift o Borges), tendremos una muestra precisa de lo que persigue este libro en cuanto a sus propuestas estéticas.

Algo parecido, aunque con otros resultados, encontramos en el relato central y que da título al libro. En él asistimos a un retorno al lugar de origen, el cual encierra una serie de conflictos aún no resueltos, latentes, y con los cuales el narrador se ve enfrentado, algo bastante usual y que se ha explorado innumerables veces en la literatura (no quiero citar algo obvio como Pedro Páramo; prefiero mencionar La luna y las hogueras de Pavese). Nuevamente vemos el desconcierto del narrador, como en La lotería de Shirley Jackson, ese desfase con respecto a las formas originales, esa apariencia con que la realidad, dentro de la ficción, embiste a quien presencia los hechos. Aquí lo indescifrable o, mejor dicho, aquello para lo que no se encuentra una explicación oportuna y puntual, es también otra de las formas con que el legado de lo gótico decreta su presencia.

Recordemos las intrigas en El italiano de Ann Radcliffe o en La dama de blanco de Collins para hacernos una idea de cómo es que Francois Villanueva Paravicino establece los tiempos dentro de su relato, aunque su manera de presentar los hechos escape del sensacionalismo del dato escondido y se enfoque más en transmitir, con sensatez, sensibilidades y reacciones. Lo que podría ser una burda narración de muertos que acosan la cotidianeidad de los vivos se convierte, gracias a la pericia del autor, en una ocasión para develar cómo es que la personalidad de sus personajes hace frente a situaciones extravagantes; creo que el valor de estos relatos radica precisamente en ello, en cómo el lector puede asistir, desde la distancia benevolente de la ficción, a eventos excepcionales y que contradicen todo aquello que asumimos con nuestra normalidad. Con todo esto, y a pesar de la primera impresión que despierten estos relatos, Francois Villanueva Paravicino ha construido un conjunto que escapa de la convención del terror llano y se acercan, felizmente, a la estética privada del autor.

********

*Cristhian Briceño Ángeles: Ha publicado el poemario Breve historia de la lírica inglesa y el conjunto de prosas La trama invisible. Ha sido antologizado en El fin de algo. Antología del nuevo cuento peruano 2001-2015.  En 2012 obtuvo el primer lugar de la XXV edición de El Cuento de las 1000 Palabras, organizado por el semanario Caretas, con el relato «Fiebre». Asimismo, en 2013 ganó el premio Copé de Plata de la XVI Bienal de Poesía con La comedia inmóvil (Petroperú Ediciones Copé, 2014). Sus textos han aparecido en revistas peruanas y extranjeras como Buensalvaje, El Hablador, Lucerna, Poesía (Venezuela) y Luvina (México). En 2018 fue incluido en la antología País imaginario. Poesía Latinoamericana 1980-1992 y, también, se reditó su primer libro de cuentos, La literatura en Alaska.

Portada de Cementerio prohibido de Francois Villanueva.

Himno formalista o Himno de los formalistas rusos

por Mijaíl Bajtín
traducido al español por Misael Rosete


Copérnico trabajó durante un siglo
para probar la rotación de la tierra.
¡Tonto! ¿Por qué no se emborrachó?,―
Entonces no podría haber duda.

¡Así que sírve, hermano, sírvelo! 
¡Y bebe cada gota! 
Método formal y vino― 
¡Eso es todo lo que la vida nos ha dado! 

Sobre la forma, querida niña, 
Deja las disputas vacías. 
Honramos la forma en la literatura, 
Honramos el contenido de las botellas. 

Dejemos que nos sea hostil el constrictor  
Que silbe con confianza y fiereza... 
¡Así que ave a Shklovsky, ave a Viktor, 
Formalituri te salutant! 

Por los que más de una vez fueron abucheados, 
pero no se dieron por vencidos y nos formaron,― 
Un brindis sagrado por los formalistas―
¡Brindemos por la vieja SPELP!

SPELP: Sociedad para el estudio del lenguaje poético o Sociedad para el estudio del la teoría del lenguaje poético.


Гимн Формалистов

Коперник целый век трудился,
Чтоб доказать земли вращенье.
Дурак! Зачем он не напился, —
Тогда бы не было сомненья.

Так наливай, брат, наливай!
И все до капли выпивай!
Формальный метод и вино —
Вот все, что в жизни нам дано!

О форме, милое дитя,
Оставь пустые пререканья.
В литературе форму чтя,
В бутылках чтим мы содержанье.

Пускай враждебный нам constrictor
Шипит уверенно и люто...
Так ave, Шкловский, ave, Виктор,
Formalituri te salutant!

За тех, кто был не раз освистан,
Но не сдался и создал нас, —
Священный тост за формалистов —
Мы пьем за старый ОПОЯЗ!

ОПОЯЗ: Общество изучения поэтического языка или общество изучения теории поэтического языка.


Dos poemas de José Miguel Lecumberri

por José Miguel Lecumberri


YAOTZIN, EL DE LA PIEL DE JAGUAR

Triante y desgloso la carabina
El primate ejerzo con la verdad a cuestas
Y de tumbo en rabo la colina cribo 
El trasto soy bajo el chorro latifundio
Presto ojo a la colmena cenicienta
A la crin que vuela como siderales flamazos
De una Estrella vahídos
Rafago la tumba que me acecha 
Como una madre puma a sus cachorros 
En el centrelo de la Tierra acurrucados 
Al calor de una nostalgia inocua
Desconocida y yerma fulgo 
Me mueco de mis estrechuras me silbo 
Fúnebremente 
Y camino osco airado por aceras craquel 
Donde ningún dios se ha quebrado la pélvica 
Manía de la dionisiaca servilitud 
El Osado cráneo que fino 
Con plomo al diente 
Y relámpago olímpico
Ya caigo en cuenta cuán ruin
Cuánto esperpento me marchitó la floresta
Ahora que oigo al quetzal florear los hielos
Floriponda existencia entre pluma y canto
Entre flor y sangre.

YOHUALLI EHECATL NAHUALLI TOTECUHYO

Goteaba un verso árboles postrados al otoño 
Un recuerdo cuya ventana da a la tristeza
Miradas retirándose como niebla entre los árboles
Cuerpo esculpido por la noche
Adquiere la forma del olvido
Hay un silencio enredado al humo de mi cigarrillo
Hay cenizas cayendo de mis palabras
Aún calientes
Aquí está la ausencia mostrándonos su victoriosa carne 
Su guirnalda de sombras
Aquí estamos con un laberinto de hojas en el alma
Con una voz que el polvo oscurece
Aquí estamos ante el súbito descubrimiento 
que el dolor deja caer como un puño de piedras preciosas
En el fango
Goteaba un beso los frutos de un paraíso prohibido 
Cada uno deja su nuevo rostro en las antiguas piedras de la mentira
En el artificio feliz que arrastra tu nombre por aquello que ignoro
Por tus famélicos dioses que hoy deliberan en silencio
En catacumbas que contienen los secretos de la resurrección 
En la ciudad se van extinguiendo las luces
Mientras me esperas en la cama tibia
Y el sol destroza sus rayos 
Para construirte una caja de cristal.

Yohualli Ehecatl Nahualli Totecuhyo: Se trata de una expresión encontrada en el Códice Florentino. Difrasismos de la paremiología nahuatl que significan: ”viento de la noche”, en tanto inexorable, intangible.


José Miguel Lecumberri (Navarra, 1981) poeta, aforista, filósofo y músico. Ha escrito varios libros entre los que destacan los poemarios: El jardín de las nueces (Editorial Praxis), Moncloe Pisicis (Versodestierro) y Amaia (Barbas Poéticas), el libro de ensayos: El matemático negro (Mezcalero Brothers) y la recientemente publicada colección de aforismos: La cuna de Judas (Cisnegro). También ha publicado sus textos y traducciones en las revistas digitales Zenda, La Otra y Barbas Poéticas.  Como músico participa en el ensamble sueco-mexicano de noise avant-garde Dark Ages MirrorMan que cuenta con un EP Tezcatlipoca y actualmente está por publicar su primer LP.

Estos poemas forman parte del libro ”En las venas de la noche”, de próxima aparición por la editorial Buenos Aires Poetry.

Poesía fronteriza: Masiel M. Corona Santos

                                                         Gestión por María Macaya

LA ESTRELLA COYOTE

Un millón de ventanas se abren
escalamos la culebra
su cúspide llega al centro
el cordón de cada llave
       engancha una campana;
            en su vientre
                 nos hundimos.
Dividiéndose las puertas
            el viaje:
nuestros dedos esparcidos por el suelo
     tocan el agua sobre un cachorro lienzo.
     Lenguas sagaces
     cortan el cabello de las hienas
     birretes imprimen anillos; en los brazos
            lunares.
La mirada somete al cauce sin orillas
en ojos cerrados
      la luz no resplandece.



LA SACERDOTISA

Entre el corazón y los ojos
estamos
     dentro del cuello
        luna
             agua
                 viento invertido.

El día se agita
la oscuridad su destino cede
desnudos
      enraizamos las corrientes
            barajamos las preguntas.



LUNA DE FUEGO

Su garganta serpentea voces
exhuma a los muertos
     divide.
Su lengua
      como serpiente
desciende por el ombligo
      golpea la tierra
se vuelve raíz.
Sus ojos invocan el fuego.
Ella dibuja círculos en las hojas
un remolino devora cuerpos
damos vueltas en él
soltamos nuestros miedos
       estamos dentro.
En la boca hay hormigas
atraviesan nuestros labios
sentimos su poder.
Cuando nos escupen debajo
nos cortan las alas
nos volvemos bestias.




El PARAJE

Entre la lengua y las manos
gira la rueda
       donde se unen
                  las palabras
tejidas con aire
            voces
       parpadean sin hundirse.

Habitar el lado secreto
     domina a la serpiente
                detiene los ríos
         altera el curso de la luna.

Seres de fuerza
           cambian el tiempo
      guían
             los sueños
en la tierra del fuego
             y la memoria.
*Ilustración por Sergio Sánchez Santamaría

Masiel M. Corona Santos M.A. en Literatura Hispánica, Lingüística y Civilización (California State University of San Bernardio). Se certificó en la enseñanza del idioma inglés (California State University of Fullerton). Lic. en Literatura Hispánica y Cultura, Especialidad en Estudios Chicanos/ Latinos (University of California Irvine). Es autora del poemario Cantos Revolucionarios (Editorial Letras Huastecas, Nuevo León, México) y fundadora, editora de Revista Raíces.
Colabora como editora de Revista Quimera (Costa Rica). Ha publicado en diferentes espacios impresos y digitales como Literary Journal Voices (CSUSB 2019, 2020), Punto de Partida, UNAM, Periódico Poético, UNAM (México), Nueva York Poetry Review, El Beisman (Chicago), La Ninfa Eco (Reino Unido), Pruka (Venezuela), Alma América (España), Somosenescrito (California), entre otros. Sus poemas también aparecen en varias antologías.

Nota de prensa: Taller de redacción de crónicas con Alex J. Chang

¿Quieres ser cronista? ¡AHORA ES EL MOMENTO!

Disfruta de este taller y viaja de la mano del periodista cultural y profesor Alex J. Chang Aprenderás conceptos básicos, estructura y elaboración de crónicas.

Metodología:
Clase magistral participativa online en donde se incluirán videos y lecturas breves y amenas. 
Plataforma: Google Meet

*Duración: Taller de cuatro semanas.
*Inicio de clases: Sábado 16 de abril de 2022, a las 17:00 PM (Perú).
*Tiempo: 2horas por semana (Sábados de 5:00 pm a 7:00 pm).

Certificado:
Al finalizar el taller.

Que se busca lograr:
*Que el participante disfrute de aprender y desarrollar una crónica dando valor a cada avance
*Que el participante descubra de forma amena este género hibrido –periodismo y literatura-.
*Que el participante analice la importancia de conocer este espacio como una alternativa laboral.

Inversión:
30 DÓLARES AMERICANOS (incluye material)😉
¡¡¡NUESTROS CURSOS SON SUBVENSIONADOS COSTO FINAL 30 DOLARES AMERICANOS!!!

Inscripción:
Reserva tu cupo.
*Inscripción Ordinaria: Hasta el 12 de abril de 2022
*Inscripción Extraordinaria: Hasta el 16 de abril de 2022, una hora antes del taller.
*Informes: https://forms.gle/96Ri3NvpUURSWEEW8

Forma de pago:
Información por interno.
Se considerará inscrito una vez que envíe una captura del depósito por correo: literatura.wabisabi@gmail.com – ASUNTO/ CRONISTA

Contactos:
Ecuador: +593 991261319
Perú: +51982500535 

Fan Page de Facebook de Comunidad Wabi Sabi: https://www.facebook.com/cultura.wabisabi

Facebook de Alex J. Chang:  https://www.facebook.com/alexjunior.changllerena

Biografía de Alex J. Chang:

(Lima, 1996) es poeta, escritor y periodista cultural peruano. Ha publicado su primer poemario Entropía (Golem editores, 2019), que fue presentado en la FIL Lima 2019, Culturaymi Lima 2019, etcétera. Este libro fue reconocido en la Casa de la Literatura Peruana (Lima, 2019) y fue llevado a España en manos del reconocido escritor peruano Mario Vargas Llosa. Trabajó en Trilce Radio (España), en un programa radial llamado Cruzada Cultural; así mismo, dirige un programa virtual multiplaforma con el mismo nombre. También colaboró con algunos artículos para la Revista Trilce (España), para la Revista Gato Negro (Perú) y para la Revista Cocktail (Perú).

En la actualidad es columnista de la Revista Kametsa (Perú), de la Revista Cardenal (México) y columnista de la asociación peruana ¡Soy Autista y Qué! y colaborador del Portal Web literario Lee Por Gusto(Perú). Además, es periodista cultural de la Comunidad internacional Wabi Sabi (Ecuador).

Docente: Alex J. Chang

Flyer que circula en las redes sociales de Comunidad Wabi Sabi