Poesía costarricense actual: Armando Calvo

La casa del Generalísimo



«Os juro por lo que fui
Que me iría de aquí
Pero los muertos están en cautiverio
Y no nos dejan salir del cementerio.»

Joan Manuel Serrat – Pueblo blanco


Para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras.

Miguel De Unamuno- Oración del ateo

La grisácea amenaza, crece a paso de sol y luna

Se extiende cual maléfica enredadera que de un muro se apodera y lo vuelve todo hiedra retoñando espantos.

Las raíces extendiéndose aprisionan pequeñas manos que pasan cuentas de rosario

Que en temblores puede apenas una voz terminar un dios te salve.

Un padre nuestro ¿ qué estás dónde?

Padre, Al cual se le implora que retoñen piernas de dónde hay muñones.

Al cual se le ruegan alas puesto que solo hay vacío de paso y libertad.

En Torrelodones o en el Pardo, se extiende cual maléfica marea la avaricia del hombre, de nuestros viejos se apoderan y los vuelven a todos mármol.

El óxido se hace uno con la carne y lo desgastado de las llantas de una silla de ruedas.

La televisión les da una voz que habla sin calor ni cena

Mientras se coleccionan úlceras de sofá a como fue una vez estampas y coloridos pajarillos en una subasta furtiva.

Las últimas voces de la guerra, se ahogan en flema , en tos percuten un reclamo al espacio que dejó la nada.

Y ese eco no lo contesta nadie…

Solo una abeja pútrida les sobrevuela, dando a traición un aguijón ardiente o cápsulas de sueño
e hiel.

Con su boca seca de yute ajado dan un beso y una bendición, una mano con Parkinson nos persigna y nos retoña una flor de muerto…

Que se enraíza en este poema y en esta casa

Donde la vida por los ventanucos se precipita

Es esta casa, en la cual solo permanece viva la muerte.

Y mañana, ¿es navidad?

No quiero a hablar de los huecos de las calles, sino de sus vacíos.

Los que pasan por las aceras con pesos de cartón las espaldas, con ojo muerto, manos callosas que no encuentran la proximidad de otra palma.

No quiero hablar de los pilares ni de lo que sostienen, sino de las espaldas rotas que se abren contra la tela y el alquitrán del suelo.

Los espectros de trapos manchados y alambrina en el rostro a los que nadie les ha contado que en ellos cabria un dios.

Mañana es Navidad para los que pueden recibir a un niño de cerámica, cuando en el centro de una mujer sin hogar duerme el Emmanuel.

A como habita en todos, por en el hoy mas en él que en cualquiera de nosotros.

Porque mañana es navidad y su madre aún no encuentra una posada dónde nazca el niño.

Los portales siempre me han aterrado, el cobijo del niño Dios de cerámica pudo ser el de un niño de carne que duerme hoy en alguna caja.

Niña de papel y tiza (Susanita)

Susanita intenta despertar a su madre para que la lleve a la escuela.

En sacudidas balbucea un regaño con voz de ginebra y tabaco, un «no» innecesariamente largo. Tres kilómetros de sol y acera

Una lonchera percudida de princesas

Y un moño echo con una la liga que le quitó al cilantro

¿Pequeñita cuando te pariste?

¿Quién te peina el cabello?

¿Quién te saca las liendres?

Niña de papel y tiza, entre risas sale al recreo

Se arrecuesta a un poste poniendo sus manos en la cara.

Acumulando números para que sus amigas se vayan a esconder.

«98,99,100 no se vale perrito guardián»

De sus amigas escondidas muchas no aparecieron

Y a veces ella se recuerda buscándolas en el pabellón.

Ahora sale del colegio, décimo año

Le recoge todos los días en la salida un auto

Alguien que es menos que hombre y no es su padre la aguarda

Una sweater colombiana

Un cabello largo olor a reciente keratina

¿Pequeña cuando te tomaron?

¿Qué Judas te vendió por 30 monedas?

¿Qué manos pasan hoy por tus rodillas?

Mujer de labial y falda, entre taconazos sale a las luces.

Se arrecuesta en un poste sin poner las manos en la cara.

Calculando números para terminar su turno.

Nadie sabe qué pasó con Susanita

Pero todos saben dónde encontrar a Susy.

Nimrod

Los multimillonarios han hecho una escalera de cadáveres hasta llegar al espacio, y el dinero compra el derecho a una torre de Babel.

Armando Calvo (1996) Hatillo, San José, Costa Rica. Estudiante de psicología, poeta emergente introducido al mundo de las letras por accidente y tradición familiar de escritores y poetas. Concentra su obra en temáticas de desamor, existencialismo, mística, su crianza en un barrio marginal y critica social; Es subdirector del «Escenario Poético Viento De Cristal» y miembro de la editorial «Astillero«. Trabaja actualmente en su primer poemario «Muy viejo para morir joven» el cual aún no tiene fecha definida.

Dos poemas traducidos al español de Moly Siddiqua

                                                                                                                                                                    Poemas recopilados del libro Buno Andhar
Tú eres Menta

¿Qué dices susurrando? De pie en fila, de una manera extraña 
La cabeza se balancea de aquí para allá
Haciendo que las hojas se caigan 

Tu llamada encantadora 
Los pájaros emigran en multitud creando su propio hogar  como si fuera una  tranquila morada .

Tus amigos son diferentes en color y en origen, pero hacen amistad contigo y se ríen dulcemente 
Tú te quedas a su lado siendo una sombra infinita.

El camino en tu bosque sacia la sed de un viajero, los pájaros emigrantes se alejan y vuelven a sus cabañas otra vez.

Brote de menta, ¿qué dices susurrando? 
¿Entiendes a los invitados? ¿Cantas la canción de esperanza? ¿Cantas cuando lo necesita?

Menta, ¿por qué eres tan bueno? 
Que con libertad, bajo tu sombra, cuidas a cientos de ellos y limpias tus lágrimas en silencio. Adiós
Mujer torturada
******************************
**********
Eres torturada
A veces por tus propios padres,
A veces por tu esposo y su familia.
A veces en lugares comunes. 
En campo abierto, 
en espacios cerrados, 
en la oficina, en el patio.
A veces en tus propios círculos de confianza.

Eres torturada por tus habilidades,
Eres torturada por tu belleza,
Eres torturada por las inseguridades de los demás.
Estás torturada por la represión de por vida.

Tuviste que compartir tu cama, 
tu casa con otra mujer.
Alguna otra mujer tenía más derechos que tú
en tu propia casa.
Te echaron de tu casa
por tu codicioso marido.
También fuiste víctima en tu trabajo.
Te rapó la cabeza sin motivo alguno. 

Un hombre bárbaro te arrojó ácido a la cara.
Viviendo con la vulgaridad del hombre, 
te hizo sentir tan impotente.
Siglos de sociedad de corazón hueco, 
te pidió que te quedaras callada. 
Que terriblemente insegura eres
en tu propia casa.
Tus suegros están encantados, aún después de que te quemara. 

Te enfrentas a obstáculos en todo, escuchas a los detractores poniéndote límites.
¡Creces con inseguridad desde que naciste! 
¿Es pecado nacer siendo niña?
¿O es solo nuestra inferioridad e incompetencia?

¿Cuándo seremos humanos primero?
¿Cuándo amaremos con respeto?
¿Cuándo aprenderemos a caminar hombro a hombro?
¿Cuándo podremos refugiarnos en la fé de los demás?
¿Cuándo volveremos a sonreír?
                                                                                                                                                                                    (Traductora al español Lipy Peris)

Poesía costarricense actual: Nathalie Crum

                                                         Gestión por María Macaya 

Poemas del libro CeEmeYeKa
(2019,Amargord Ediciones)

PEQUEÑO ESPACIO VACÍO

El tigre da vueltas en una jaula (barrotes, soldadura, concreto). Está sordo y solo puede pintar. entonces se rebana una oreja. Cuando se mueve desesperado, sus cadenas se escuchan con el crujido metálico de lo indestructible. ¿Quién le dijo al tigre que sus rayas no eran manchas? El tigre quisiera ser un felino de rango sencillo, quizá un ocelote, pero un animal tan poderoso no puede ser otra cosa que sí mismo y cargar con el peso de su grandeza. La cuestión no es ser una fiera que asusta, la cuestión es ser carnívoro, un monstruo comecarne en 2.5 metros  cuadrados. El amor, ¿qué era, si no clavar los dientes en el lomo, diseccionar partes de sí, darlos en ofrenda? Correr en línea recta no tiene el mismo efecto que recorrer campos abiertos y con grama. Sabanas y sabanas para la dominancia del paso, extensiones de tierra hasta donde la vista llega. todo para el tigre. Tanta ausencia para simular su ausencia, millas náuticas de soledades para quizás completarse. Así que el tigre escribe, pero las palabras son ininteligibles. entonces él pinta, se pinta con tinta a falta de lienzos, pero ya no parece un tigre, sino una pantera. Tan hermoso como antes, sigue desesperado en una jaula, en el espacio reducido de su mentira. Tiembla porque su rugido, es estruendoso y destruye, el último domador perdió la llave cuando perdió su brazo de un mordisco. El tigre piensa en el tiburón y quiere abrazarlo. pero él está aquí, en la sequía, mientras el tiburón habita entre sus lágrimas. La pantera ya no es más el tigre, tiene miedo de abrir la puerta de la prisión. Ella sabe que debe comer: inicia por su cola, sube por las extremidades inferiores, el lomo y la barriga llena, los brazos, el cuello, la cabeza. La última oreja que le queda.

Cadena y jaula devuelven el eco del viento.

¿A dónde se ha ido?





ESCENA JAPONESA

Alguien llega al santuario, lo dejo entrar. pido que se quite los zapatos, se arrodilla en el suelo. ejecuto la ceremonia del té, nos escrutamos hasta que el día se hace noche. Lo dejo quedarse en el planetario del jardín, allí pasta con los dragones. me alejo para escuchar el rumor de la fuente. Volteo: se ha ido. limpio las huellas del piso. cierro la puerta. Las constelaciones siguen en el firmamento.




                                                      Al pueblo Bribri en Salitre

LA AMETRALLADORA
se trabó en el cuarto disparo.

En mis uñas se mezcló el epitelio con la carne.

Corté el hilo rojo de mi dedo
y el hilo rojo siguió el camino
hasta el escombro.

Sobrealimenté la esperanza.
Deseaba un mensaje en alas de paloma.

Seguí la tristeza con la vista,
con el oído atento a lo callado:
soplé el diente de león, su cabezuela,
y la espora cuando cayó no bebió agua.

A veces la humanidad me hace llorar a chorros,
por mis ojos
van lágrimas sin hallar un acierto.

Me rasqué las piernas hasta ver mis tendones,
pero yo no sabía correr.

La ternura se empañaba entre los gritos
de las casas quemadas.

Preferí ser lobo y desgarrar
el plumaje blanco de los cisnes.

Coloqué mi cuerpo a manera de muralla.
¡Si nos cortasen las manos
con los dientes anudaríamos atrapasueños!

Machetazos sobre las espaldas.

La tierra rezó su mortal canto, sobre los invasores lloverán
las mil plagas.

Tanto hemos visto pasar la tristeza, tanto.





Nathalie Crum (1987). Aserrí, San José, Costa Rica. Ingeniera biotecnóloga y gestora de proyectos. Ha participado del XV Festival Internacional de Poesía de Costa Rica (2016) y del Festival de Poesía de Aguacatán (2017). Es coeditora de elrepertorio.org, plataforma web para la difusión de las artes literarias latinoamericanas desde 2016. En 2019 Amargord Ediciones Centroamérica publica su primer libro CeEmeYeKa, una oda al color y la complejidad humana. En 2020 es seleccionada como una de las representantes de los poetas para la muestra de Nueva Poesía Costarricense; Antología de poesía joven. Trabaja en su segundo poemario que verá la luz en 2022.

Poesía chilena actual: Moira Meléndez Castro

Silvestre, espíritu

Cuando era niña
la irascibilidad trazaba
cada uno
de mis pasos
Vaivén de fuego
en mi sangre mamífera
salvaje, libre
Las huellas marcadas
en el hogar, mientras
lo invisible
se tornaba visible
huellas celosas de la
volatilidad
de mi espíritu

Cuando
la temporalidad
y la adultez
desearon irrumpir en mí
Mordí sus pieles
con aquellos incisivos
tan propios
de la niñez
marcas violáceas,
tiñendo aquellos animales
heridos
dolor lacerante
estampado en sus miradas

Miradas
que sentenciaron
civilizarme,
convirtiéndome en una joven
silenciosa
inmersa en un estanque
monótono y grisáceo
Pero mis pulmones
Implacables
como siempre
me ayudaron a sobrevivir

Nadando en el océano
de mi propio silencio
encuentro a Silvestre,
mi espíritu
en diversas formas
onírico
cotidiano
fantástico
y puedo ser esa niña
de nuevo
la mujer que huye
entre escritos
para proteger
su fuerza indomesticable.



El cuerpo saqueado

A través de las miradas
colonizadoras
de hombrecitos que juegan
a ser hombres
soy
idealizada
y
nombrada «una gran musa»

La caída del título
es parte de un microsegundo
Bestial
Vertiginoso

Ahora soy nombrada «una gran puta»
porque mi expresión
de seriedad
les ofendió y destruyó
sus ansias de conquista territorial
sus risitas
su imaginación
y sus instintos

Los instintos dirigen
la mano y el ojo
para saquear mi cuerpo,
durante días queda vacío, estropeado
desdibujado

Pero ellos no saben
no entienden que
soy una artista
que reconstruye su cuerpo
escribiendo
existiendo.

Quien escribe

Quien escribe,
se transforma
Quien escribe usurpa historias
Quien escribe habita
entre obsesivos puntos
y comas
Quien escribe
respira tanto la belleza
como el terror



Quien escribe
se encuentra
en estado de subordinación,
bajo los sentidos
y la estética

Y ahora digo que
escribir,
es autoexcavación
entre venas,
entre nervios;
océanos
hay un aguajero negro, sin fin
sólo hay más y más

Moira Meléndez Castro. Estudiante de Pedagogía en Francés y español como lengua extranjera, UMCE, Chile. Autora del artículo: Littérature française: Antonin Artaud et le corps souffrance, Revue REF, deuxième édition 2020 y de los poemas Ansiedad, Nostalgia y La mano, Revista Phantasma, edición 2021. 

Poesía española actual: Irene Otero Calvo

Libre

Pronuncia, ¿no?
Tienes que aprender a entonar.
Aquí, haz una pausa.
¡Lo pide el cuerpo!
Pero suelta, mujer.
Déjalo ir.
¿Y la tensión?
No la veo.
Aprieta.
Tírate al suelo y grita.
Estas tablas
merecen que les reces.
Estate a la altura.
Ahora sube.
¡A tu izquierda!
Respira, por favor.
Da paréntesis.
Y, ante todo,
que ya es hora,
sé libre…
¿Tú te llamas artista?
Qué decepción, joder.




Soñar

¿Quién ha de leerme?
Pasarán años deshilachados
y este cuaderno envejecerá,
amarilleará,
oloroso,
pudriendo palabras
que una vez parecieron
importantes.
Llegarán las bacterias
a comérselas,
sílaba a sílaba.
Morirán al morir este papel.
y, en la espera del final,
ojalá
unos ojos
se reconozcan
en los poemas tristes
que construí
un día cualquiera.
Esas pupilas, esas,
son las que llenan mi necesidad
de objetivo.

¿Serán las mías?
¿Está mi verso condenado
a mi propia valoración?
¿Fallecerán pues mis pensamientos
sin más escuchante
que la misma cabeza
que los fue dando a luz?
Me leeré yo y nadie más.
En el fondo, lo sé.
Y lloraré en mi vejez
amargamente
al compás de la nostalgia
de una ilusión.
Será entonces
cuando caiga en la cuenta
de que no sirvió
el embarazo lírico
más que para inflar
ese ego vestido de gala
y hambriento de opciones.
Elegiré pensar
que fue bonita
la esperanza,
que la ínfima posibilidad
de contar algo
inflamó mis perspectivas
con explosivos colores de magia
y que, al fin y al cabo,
mereció la pena
soñar
aunque ese fuera un sueño
de aborto.



Aplausos

Hemos superado
una noche sin aplausos,
este escenario vacío
de grandes logros.
Los focos apuntan mal,
los tropiezos son protagonistas
y el público no disfruta.
Pero su crítica,
su abucheo lunar
ya es pasado.
Sobrevivida, la velada crece,
nos abraza y,
tímida,
recompone nuestro perfil
recortado de constelación.





Nació en Madrid, España, en 1991. Desde siempre los garabatos de la palabra escrita le han escondido secretos. Y ella no ha buscado más que desentrañarlos durante años.
Quedó finalista en el VII premio literario El Pequeño Consumidor Energía y Clima por “El verde confidente”. Ganó el Primer Premio de la Universidad Privada
Cardenal Cisneros con “Lo fácil de la Negación”. En el año 2017 estrenó en el teatro Nuria Espert su obra teatral “Lo que no quiero”. En 2020 la editorial Libros Indie publica “Secuencias”, su primera novela.
Actualmente funcionaria de carrera en el Cuerpo de Maestros de la Comunidad de Madrid, está a la espera de la publicación de su segunda novela “Una huida”, ilustrada también por ella. Irene sigue escribiendo cada día.

Poesía peruana actual: Andrea Cabel

                                                         Gestión por María Macaya 


Todos los textos forman parte de Las falsas actitudes de agua (2007, Segunda Edición)



[enero]

                                                     “Todo es color de aurora...”
                                                      Paul Eluard.


con un caparazón dulce y de tinieblas, tan lento y descarnado, eres la excusa de los fríos que se
 hunden temprano cerca de la huerta. eres solo y lleno de sol, todo el vacío leve de los besos y el
 llanto.




[currahee]

éramos una guerra de espejos,
doce millas de ancho por doce de largo.
la simetría de dos muertos encendidos de golpe
prendiendo las luces en el abandono de la noche,
buscando los pozos de los abuelos,
la muñeca que era la hija.
los ojos que siguen mirando desde la cama,
las grietas de todas las paredes.
el paraíso,
una isla de tierra roja abierta en dos que mira al agua salada.
un conjunto de esqueletos frente al paisaje de la plaza,
un centro duro de luz
de animales verdes y amarillos empozando las medias lunas,
la navegación de los peces,
el soplo de las arañas junto a la flor que mira al techo.
nadie extraña el mediodía, la altura de los rostros.
no hay distancia desde los huesos,
nadie suspende la caída
y el mundo es esta tarde que combate,
que solo mide desde este corazón,
el cansancio que trae la sed,
la implosión de las cucharas que lo ven todo desde aquí arriba.



s


hacemos un intercambio de nueces / tú las claras, / yo sin cáscaras. / las
llaves se aíslan, / las jaurías nos acosan y pateamos las puertas / nuestra
ínsula fuga salvador, / estamos solos, sin tierra ni madre/
ni ventana —dijo.
y me guías, / atosigada de carencia / impoluta en agonía, / con tu
corazón de luna llena. / repleta de luces escuálidas, y rieles cortos como los días /
como las pasajeras nieves, y las frentes de luz.




[habitación 309]

la lucha del pelo negro y el firmamento giratorio. / tan pequeño y desde lo alto —pienso, / juega al
 azar con pantalones entrecortados, / sandalias verdes y un paredón de venus llena de florestas y
luna. /
un rabioso bulto, lleno de manchas violetas, / espirales de manos desnudas, / fugitivos dibujos
desfilando por la esquina. / estrelladas lluvias y caminos, / universales ojos color té. / plaza de
niños pluma perpetuando un arma que dispara ruido. / los reflejos del techo que
suplican un abrazo. / y juntas las sombras, /

toda el agua del mundo.

luego, /tus ojos afelpados. / y dormida, / tus cincuenta y tres constelaciones. / despierta, / tu
boca, / todas las llamaradas de esperanza. / nocturna y terrenal. / polvo inextinguible, / soplo de
nieve, / hundida sinfonía de rosas y luz.


Andrea Cabel
Doctora y Máster en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Pittsburgh. Docente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de la UPC y de la Universidad de Lima. Ha publicado cinco poemarios: Las falsas actitudes del agua (1era ed. Lima: 2006; 2da Ed. 2007; Ed. Extranjera: México DF: 2014); Uno Rojo (Lima, 1era ed. 2011; 2 ed. 2012); Latitud de fuego (Lima, 2011); A dónde volver (México DF, 2016). Dicta talleres de poesía y dirige la página de literatura Textos laterales de Andrea Cabel.

Poesía mexicana actual: Margarito Cuellar

TIERRA NATAL (1)


El cajero automático sonríe
mientras arroja billetes de baja denominación.
¿Y el menú de este restaurante de paso como nosotros?
Los pasajeros alimentan a Gula y a Pereza
o bajan a estirar las piernas.
Una mujer se transparenta a bocanadas de humo
y envejece al instante. Toda la vida ha estado ahí.

El horizonte engulle al autobús.
Un aluvión borra casas   sombras   jardines de las grietas.
Los parques olvidan al héroe que los deja.

Nací acá, mas los lobos aúllan
como si nunca nos hubiéramos visto.


TIERRA NATAL (2)

Sacudan mi memoria: hallarán frutos secos
siluetas que tropiezan con fantasmas
y calles sin regreso.

No siento mío este remedo de árboles
ni la plancha de tierra que se abre si la pisas.
¿De quién este paisaje de víboras descalzas
mapas en blanco   región sin para cuándo?

Los héroes trovan hazañas

a una audiencia de jubilados en harapos
que cabecean al son de las palomas.

¿Quién reconoce como propio un círculo de auras?
Yo no. Y sólo voy de paso.



CUERVOS

Vuelan en círculos
y con graznidos sellan
su pacto con la noche.
Al descender comprueban
que la carroña sigue
en el baldío de la existencia.

Sus largas patas descienden
y libres ya de toda cautela
hacen de los despojos su pira funeraria.

El cuervo sanea el aire
y pasa de la escala más baja
a la cumbre de la belleza.

                              (De En el hotel de la vida todos somos extranjeros,
                                                Laberinto/ Conarte, México, 2021)




LUNA ABRIÉNDOSE CAMINO EN LA ZARZA DE NIEBLA

Se ascienda o se descienda
se vaya al sur o a otro planeta

los caminos conducen a la diosa.
Luna Abriéndose Paso en la Zarza de Niebla
Barco sin Capitán
Asteroides Bajo el Arco Perfecto de su Espalda.

Mas hay caminos a lo alto de una escalera
y la única señal que distingue
desde ese punto el náufrago
       un resplandor de estrella
       que flota con la idea
       de integrarse a la vida.

                                                             Noviembre 10 de 2014


ARMA BLANCA

A veces cuando el frío es muy intenso
y no hay calefacción que aliente
me acuerdo del cuchillo que dejaste
clavado en algún sitio
entre el olvido y la esperanza
de que un día volvieras a sanar las heridas.
O a enterrarlo más hondo. Da igual
el que un día te cantó
ha muerto varias veces de distintas maneras.

Así como la hoja me habla de ti   siempre
pero más animosa en los inviernos


antes que tú hubo balas
y autos que atropellaron mis heridas.

Ninguna de estas muertes importa
sólo el filero   tuyo como un pacto de acero
me recuerda:
      El amor no es en la vida cualquier cosa.

Y todavía hechas limón a las heridas
para que no se olvide nuestra prenda de amor
¡oh   asesina hermosa!

                                                                 Junio 22 de 2017
                                                                       (Inéditos)

Margarito Cuéllar. Poeta mexicano originario de San Luis Potosí, México. Radica en Monterrey, Nuevo León. Libros recientes: En el hotel de la vida todos somos extranjeros (Laberinto/Conarte, México, 2021); Heridas luminosas que se quiebran (Universidad Externado de Colombia, Bogotá, 2021); Nadie, salvo el mundo (Moguer, Huelva, España, 2020). Con el libro Teoría de la belleza (Instituto Sinaloense de Cultura, 2018) obtuvo el Premio Hispanoamericano de Poesía Festival de la Lira 2019 organizado por el Banco del Austro de Cuenca, Ecuador. Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez 2020 convocado por la Diputación de Huelva. Con Ensayo sobre la belleza y el desorden de las cosas obtuvo en 2021 el Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador (Salamanca, España). En diciembre del 2020 obtuvo el Premio Internacional de Poesía Golden Magnolia de Shanghái.

Poesía costarricense actual: Vilma Vargas Robles

       Cinco poemas de CUARTO CRECIENTE POESÍA REUNIDA (Guayaba Ediciones, 2019)



Las palabras

Las palabras no son de este mundo,
sino cuando caen a tierra
semejantes a frutos o demonios.
Vivir ha sido convocarlas.
Tengo una sola almohada,
un sólo respaldar,
pero cuido mi vaso,
mi risa;
en la espesura de las hierbas inclino mi cabeza.

Y también he llorado,
pequeña,
mal agarrada a la vida.

Mirad:
la belleza de un oficio me ha encorvado.




Maldición

El día, arco torpe, te ciñe.
Como una última paloma que se salva miras la soledad,
el surco de la luna donde ya no hay nadie.
Se aviva la cicatriz de los muros helados.
¿Dónde están las cosas que pugnaban por
formarse,
saltando ardientes?
Árbol segado es tu memoria.
Te has muerto varias veces:
si resucitas te volverás a morir.




Foco suspenso

Por primera vez un poco de calma.
No importa que esté aquí el insomnio
perseverando como un asunto de señoras
o como el sol que jamás se impacienta.
Oscuro es el ámbito del que creyó:
vuelve con sus seres crepitando.
Por primera vez un poco de calma.
Descubre esos rostros,
explora esos brazos,
círculo estrecho entre luna y tierra
que la mañana apaga.
Vuelve el insomnio:
voz que lee la noche



Me preguntas

Me preguntas cómo estoy
aún no he escrito el libro
tampoco ha crecido el árbol
no hay una noche ni día completos
más bien recorro
con una lagartija
a cierta hora las paredes
y llego a donde el mar dejó de ser una isla
hasta extender allí mi oscura inocencia.




Dolo

Debo encender la luz
y que inunde el verde rata.
Debo comer y no ser un garabato.
En mi bandeja, la maldad
deja caer su flor de plástico.
Debo quemar la flor,
comerme el incendio,
echarme a dormir aun sobre ceniza.

                                                         Selección: Byron Ramírez

Vilma Vargas Robles (Costa Rica, 1961) Realizó estudios de sociología, derecho, y literatura en la Universidad de Costa Rica. Ha publicado los libros: El fuego y la siesta (1983), Premio centroamericano Juan Ramón Molina del Ministerio de Cultura de Honduras; El ojo de la cerradura (1993), Editorial de la Universidad de Costa Rica con prólogo de Jorge Boccanera; Oro de la vida (1996) Editorial Macondo, prólogo de Isaac Felipe Azofeifa; El fuego y la siesta (2004) Editorial Costa Rica, prólogo de Yadira Calvo y José María Zonta. Quizá el mañana (2007) Editorial de la Universidad de Costa Rica. Letra espina (2016) Editorial Arboleda y Cuarto Creciente. Poesía reunida (2019) Guayaba Ediciones. Su obra ha sido publicada en las siguientes antologías: Voces indómitas o las poetas en Costa Rica, selección, prólogo y notas de Sonia Marta Mora 162 y Flora Ovares, Editorial Mujeres, Costa Rica, 1994. Sostener la palabra, Antología de poesía costarricense contemporánea, compilador Adriano Corrales Arias, Instituto Tecnológico de Costa Rica, Lunada poética, Poesía costarricense actual, compilador Armando Rodríguez Ballesteros, Ediciones Andrómeda, Costa Rica, 2006. Es cofundadora de Casa Poesía en el 202. Participó en el Primer Festival de Poesía en Granada, Nicaragua, 2005; en el Congreso de Escritores de Centroamérica de la Universidad Tecnológica de Panamá, 2005; y el VI Congreso de Escritores Latinoamericanos, organizado por el Instituto Tecnológico de Costa Rica, 2009. Ha sido invitada al Festival de Poesía de Sao Paulo, de la Secretaría de Cultura de Sao Paulo y de la UNESCO.

Dos poemas de Douglas Bishop

por Douglas Bishop


LA PALABRA AL PRINCIPIO (Primer Tema)

Empecemos por el principio: la palabra estaba vacía, sin sentido, antes había oídos para oír o bocas para hablar o espíritus para remontarse o caer, todo era nada (nada era todo).

Y entonces nació la palabra (aleluya), y nos levantamos juntos, abriendo conchas al amanecer y al mar, al dulce canto de los serafines y los altos ecos de los querubines – todos los ángeles de la tierra y el cielo y el agua cantando, y el largo mediodía de la palabra libre estaba listo para extenderse para siempre ardiendo, un río de lava extendiéndose furiosamente sobre el duro suelo del ser. Porque no hubo luz antes de la intuición; ningún testigo antes de la comprensión.

Oh, es posible que haya escuchado una melodía, que haya sentido el ritmo palpitante de piel sobre piel, haya tocado las cuerdas y escuchado el tarareo de los agudos matices de los ángeles, pero no habría sido más que música sola, sin palabras.

Si eres como yo, siempre has querido cantar, entrar en la gloria con la mente abierta, liberando el sentimiento con el vibrante instrumento de todo tu cuerpo, alabanza y acción de gracias elevándose continuamente en tu boca.

Pero si eres como yo, también has dejado que tu voz sea enterrada bajo 60 años de espera complaciente, como si el mundo te debiera alguna señal para decirte que era seguro salir, como si debieras ser algo otro de lo que ya lo eres, como si debieran haber dado algo más de lo que posiblemente dan.

Porque la palabra no nació para ser así. En el principio, la palabra era con Dios, y la palabra era Dios. Este era en el principio con Dios. Y el canto que se elevó fue más de lo que podemos hablar, más de lo que podemos escuchar, más de lo que podemos soportar. Por eso tenemos que cuidarlo, abrazarlo y respirar con él, como un bebé dormido o un amante exhausto acunado en lo profundo de la noche.

Solo entonces nos mostrará cosas grandes y poderosas, preciosas y hermosas. La palabra existe como cuerpo andante, presencia encarnada, semilla innegable, pero también podemos utilizarla como herramienta para romper los falsos muros del ser encarnado en el tiempo.

No necesitamos ser solo la mano en el tambor, solo el aliento en la flauta, solo una rana croando en su pequeño pantano, porque tenemos un potencial que ni los ángeles, ni las estrellas, ni la presencia Todopoderosa, quieta en un lecho de perfección celestial, puede imitar.

La palabra es un cuchillo de jade sutil, sagrado, hecho para abrir una ventana a la tiranía de la existencia, para encontrar la libertad cayendo como flores o plumas, cantándonos una nueva canción, cantando una nueva canción de nuevo.

***

LA PALABRA AL PRINCIPIO (Segunda Tema)

¿Sabes por qué los ángeles nos envidian
a nosotros, que tenemos que comer, defecar y morir?
¿Por qué la ira y la gracia siguen descendiendo sobre nosotros
nosotros, que ni siquiera recordamos dónde dejamos las llaves del coche por la mañana?

Comienza con música:
la raíz de la similitud de las ballenas, los lobos y los pájaros cantores,
tanto como para aquellos primeros humanos que aprendieron a tocar el tambor antes de aprender a hablar,
que nunca hubieran pintado esos bisontes en la pared,
si no hubieran escuchado primero sus propias voces
cantando en la oscuridad sagrada.

Llevamos el ritmo dentro de nosotros
en la subida y bajada del aliento,
en el latido de la sangre,
incluso en el dolor de perder
Ríndete, déjalo ir, tómalo de nuevo
Y en la melodía de este movimiento hay un gran peso de alegría que se eleva:
Bastante fácil de enterrar bajo una convención de por vida,
pero todavía necesario, todavía disponible para el surgimiento real:
Momentos santos como luciérnagas destellando en una noche de verano;
revelaciones más profundas como chotocabras llamando una y otra vez en la última hora antes del amanecer.
Si tuviéramos que nadar en la alegría como un océano,
ser abrumado por él, sostenido por él por todos lados,
¿Aprenderíamos a escuchar el eco de nuestra música como conocimiento?
¿Nos crecerían las aletas y aprenderíamos a amamantar a nuestras crías mientras flotamos?

¿Aprenderíamos a mantener esos momentos entre el ser y el devenir
entre el azul vacío y el profundo meloso?

Pero cualquiera que haya pensado, ya sea delfín o mono, humano o celestial,
ya sabe la respuesta,
y esa no es la razón de la envidia de los ángeles.
Porque la música puede ser el motor de la creación
pero la palabra cantar libre es.

Y cuando los dos se unen ...
momento de equilibrio entre respiración y presencia,
belleza única y perfecta que sube y baja,
cayendo y formando,
como cristales de nieve en la oscuridad de una noche de invierno,
cuando el milagro se encarna,
nos levantamos
(manos y pies, ojos y lengua)
cantando libre la palabra,
cantando la palabra libre.

THE WORD IN THE BEGINNING (First Riff)

Begin at the beginning: the word was void, without meaning, before there were ears to hear or mouths to speak or spirits to soar or fall, everything was nothing (nothing was everything).

And then the word (hallelujah) was born, and we rose together, opening shells to the dawn and the sea, to the sweet singing of the seraphim and the high echoes of the cherubim — all the angels of earth and sky and water singing, and the long noon of the word free was ready to stretch out forever burning, a river of lava spreading furiously over the hard ground of being. For there was no light before insight; no witness before understanding.

O you might have heard a melody, you might have felt the pulsating rhythm of skin on skin, touched the strings just so and heard angels’ high overtones humming, but it would not have been any more than music alone, without words.

If you are like me, you have always wanted to sing, to enter into glory with your mind open, freeing the feeling with the vibrant instrument of your whole body, praise and thanksgiving continuously soaring in your mouth. 

But if you are like me, you’ve also let your voice be buried under 60 years of complacent waiting, as if the world owed you some signal to say it was safe to come out, as if you should be something other than what you already are, as if you should have given something more than you possibly give. 

Because the word was not born to be like that. In the beginning, the word was with God, and the word was God. The same was in the beginning with God. And the singing that rose up was more than we can speak, more than we can hear, more than we can bear. That’s why we need to cherish it, hold it close and breathe with it, like a sleeping baby or an exhausted lover cradled in the deep of the night.

Only then will it show us things great and mighty, precious and beautiful. The word exists as a body walking, incarnate presence, undeniable seed, but we can also use it as a tool to break thru the false walls of being embodied in time.

We need not be only the hand on the drum, only the breath in the flute, only a frog croaking in his little bog — because we have a potential that neither the angels, nor the stones, nor the Almighty presence, quiescent in a bed of celestial perfection, can imitate.

The word is a subtle, sacred, jade knife made to cut a window into the tyranny of existence — to find freedom falling like flowers or feathers, singing to us a new song, singing a new song again.

***

THE WORD IN THE BEGINNING (Second Riff)

Do you know why the angels envy us --  
Us, who have to eat and shit and die?
Why wrath and grace keep descending upon us --  
Us, who can’t even remember where we left our car keys in the morning?
It begins with music: 
the root of commonality for the whales and wolves and songbirds,
as much as for those early humans who learned to drum before they learned to speak,
who never would have painted those bison on the wall,
if they had not first heard their own voices
singing in the sacred darkness.
We carry rhythm within us
in the rise and fall of the breath,
in the pulsing of the blood,
even in the pain of losing --
Give it up, let it go, take it in again --
And in the melody of this movement there’s a heavy weight of joy rising: 
Easy enough to bury under a lifetime of convention,
but still necessary, still available to the real arising: 
Holy moments like fireflies flashing on a summer night;
deeper revelations like whipoorwills calling again and again in the last hour before dawn. 
If we were to swim in joy like an ocean, 
be overwhelmed by it, held up by it on every side, 
would we learn to hear our music echo back to us as knowledge, 
would we grow fins and learn to suckle our young while floating? 
Would we learn to hold those moments between being and becoming, 
between the empty blue and the honeyed deep?
But anyone who has thought -- be they dolphin or monkey, human or celestial -- 
already knows the answer, 
and that is not the reason for the envy of the angels. 
Because music may be the engine of creation
but the word singing free is.
And when the two come together -- 
breath and presence balancing moment, 
uniquely perfect beauty rising and falling, 
falling and forming, 
like snow crystals in the dark of a winter night -- 
when the miracle incarnates, 
we rise
(hands and feet, eyes and tongue)
singing free the word,
singing the word free.

Douglas Bishop. Como docente, he trabajado con estudiantes de edades entre 1 y 90 años, pero ahora la mayor parte de mi enseñanza es independiente en línea. Como poeta, me he presentado en una amplia variedad de lugares, desde Glasgow hasta Guatemala, pero ahora el lugar más consistente para encontrarme es en Lowell, MA, en el Untitled Open Mic, donde soy el coanfitrión. En 2019, terminé un doctorado en educación, analizando el desarrollo de la identidad literaria en escritores jóvenes, y sigo trabajando con poetas adolescentes como organizadora de Freeverse!, el grupo de poesía juvenil de Lowell. Además, he seguido una práctica de mediación durante más de cuarenta años y he estudiado en una serie de tradiciones, que van desde el principio en Shree Siddha Peetha en India, y luego me desempeñé como codirector del centro cuáquero Woolman Hill en Deerfield, MA. , y más recientemente en el Insight Meditation Center en Barre, MA. También soy un artista visual que trabaja en una variedad de medios. Consultado en: https://www.douglasbishoppoet.com/ Las traducciones al español fueron hechas por el autor, con ayuda de Mateo Mansilla-Moya.

Platino amanecer y otros poemas de Araceli Amador Vázquez

por Araceli Amador Vázquez


COLECCIONISTA DE OJOS

Sobre una silla tejen cigotos 
          un par de arañas. 
Sobre la silla 
         hacen ruido
              las –ahora– tarántulas.
Hilvanan con espuma 
                 un velo para la gran h:
la nada  
               el silencio
                                     la mudez.
El blanco aire
que cubre a la letra
intimida a las ranas;
               anfibios de pieles
 rociadas por el propio fracaso.
El péndulo infinito  
            cruje sobre sus cuerpos.
Temen por su existencia,
buscan alimento en las patas de la h.
Cómo acercarse si los arácnidos protegen la poesía.
Cómo buscar su comida si ya no hay tiempo.
Cómo saltar al blanco trono si las tarántulas devoran  
                 estas corruptas plagas.
Cómo reclamar el lugar que ningún dios les otorgó 
       porque un órgano inexistente
                             no se  puede atrofiar.
No todos fueron elegidos para mirar en la Nada el universo. 

Ellas, las ranas
tiemblan en el minúsculo invertido cielo. 
Buscan la trascendencia en el salto, 
pero  temen a las tejedoras
… y se consuelan con seguir viviendo.

***

Ellas, las arañas
tejen constelaciones  
embellecen el reflejo de los charcos  con su seda.
Anudan de vez en cuando 
                                               un hilo al cielo.

La más joven
        desliza sus carnosas piernas 
                 por el suave cordón

          (espera el inseguro salto)

       al oír el croar de una cloaca 
         clava su aguja en el ojo del anfibio 
           y ensarta la fugaz bagatela.

Sube al origen del ovillo 
y engarza en su melliza una presea;
           la delicada mota ocular 
(redonda mirada del rocío)
            para su corona de ojos.

PLATINO AMANECER

para Adriana Tafoya

Como si fuese una dulce naranja, el burro acerca el hocico al sol y se lo come a gajos.  Cada mañana recuerda el camino hacia el atardecer, se detiene a buscar más naranjas sobre la colina. Qué travieso borrico; se ha llevado el día entre los dientes. Se lo come, hasta que la noche tiene una mordida y cuando lo devora sale la luna. Entonces las ramas se convierten en mecates y la noche pasea a este burro. Qué bella mujer lo acompaña; negras olas son sus cabellos. Se mueve al trote del tierno animal, lleva en la mano un globo de plata.

Qué bella mujer; tan blanca en la oscuridad, con sus largos dedos busca en el pelaje del asno, entonces, encuentra palabras y las teje, una a una forma un collar; dice que tiene por oficio el de poeta. En sus menesteres no se da cuenta que aspira el sol lentamente, un gas amarillo se le filtra en la blancura, pero está tan concentrada que no se contamina.

Los primeros pájaros tapizan el helio, ahora son negros como la poesía. El gallo que canta ahora es azabache y de su canto salen notas negras y redondas. La mujer sigue haciendo collares con ahínco, como si de sus dedos dependiera el deseable día plateado. ¡Por fin!, ya no huele a soledad, ahora los lirios surgen de la tierra.


LA MUJER DE LAS MOSCAS

Los ojos de la difunta 
   son moteles para moscas.
El libro viejo en Bellas Artes
   es guarida de moscas.

Yo  también  tengo alas
pero  no soy 
 pájaro 
         mariposa 
                         libélula.

Soy el insecto entre las hojas
 y tú     amante de la magia
compras mi hogar  
         por veinte pesos.

El anillo que protege
 tu delgadísimo dedo 
es la mirada de un cadáver
entonces
      me poso en el hueso
                 de la muerte
    y vamos a tu casa. 

En el camino 
paseas por el Barrio Chino
te guardas a comer
      acaricias mi afelpado cuerpo 
y acercas una costilla a mi boca. 

La gente nos mira
porque las dos tenemos alas
porque nuestro comportamiento 
      es repugnante
porque a las moscas 
           no se les da de comer.

Entonces
el mesero nos echa 
porque otros van a comer 
porque los otros 
son demasiado humanos.

Me dices que te gusta 
mi traje negro 
mientras dejas la propina
y salimos del lugar.

Mujer alada
extiendes la mano izquierda 
paso por el anular
me acomodo en el índice 
ahora llevas a tu mosca en un dedo.

Con la otra mano
abres la sombrilla 
que nos cubre del sol
y continuamos el viaje.

Araceli Amador Vázquez. Nació en la Ciudad de México en 2000. Ha participado en el Encuentro de Talleres de Creación Literaria del CCH, ediciones XVII  y XVIII, y publicado en la X antología de alumnos del CCH (2019) y IX antología de alumnos del CCH (2016).

Obtuvo el segundo lugar en la categoría de cuento en el “Quinto Concurso de Lectura de Poesía y Cuento 2016” del CCH Azcapotzaco, donde asistió al Taller de creación literaria” (2015-2018). Tomó el taller de novela “Breves incendios inextinguibles”, (UCSJ, 2018) y el taller de cuento “Escritos por Nuestra Sombra” (2019).

Ha colaborado en las revistas; Verso Destierro, Ablucionistas, Biombo Poético, Revista Cultural Mood Magazine, Small Blue Library, Hiedra, Malabar, Circulo de Poesía, Kametsa (Perú) y en los periódicos Paréntesisplus, Exilio y El Sol de las Américas (República Dominicana). Así como en los programas de radio; Café con letras, Iztaccihuatl el Sendero de la Luna  y La Voladora Radio. Actualmete es miembro de los talleres de “Poesia para volar” impartido por Cultura UNAM y “La pluma crece en la palma de la mano” del Centro Cultural Futurama.

Reseñas acerca de su obra aparecen en La Jornada, La razón, Parentesisplus, Panamá Poético y Ablusionistas. Ha colaborado en las antologías Campanas del Brezo, Editorial Ave Azul y Viejas Brujas III; Memorias Futuras, Aquelarre Editoras (2021). Poemas suyos han sido traducidos al italiano. Es autora del libro Sirenas de Cuarzo; el lugar privilegiado, Editorial Verso Destierro (2021). Además a participado en diversos festivales y encuentros de poesía en la República mexicana. Actualmente estudia en la Facultad de Derecho de la UNAM.