Poesía costarricense actual: Sean Salas

Gestión por María Macaya

(De Ciudad Gótica, 2022)

Georg Trakl en sueños

Cuando los murciélagos cantan el amanecer en Borneo
se barren las gradas de la iglesia
donde estuvo sentado el leproso
y la anciana se prepara para ir de puerta en puerta
ofreciendo manzanas rojas
a los tristes que ni siquiera sirven para vender el alma.

Primero despiertan los dedos,
luego los pies y muy despacio los labios,
la densa niebla motiva al poeta a usar el traje
guardado en un armario bajo tierra.

Esto es la gloria:
emborracharse hasta dormirse cantando
y despertar en una tumba ajena,
placeres carnales que arrancan el amor
como el bebé que no pidió vivir
arrancó con un mordisco el pezón a su madre.

Mueren rápido los días felices
de cocaína y naipes pornográficos,
el recuerdo se debilita
como el vaho en la ventana del sótano
donde el diablo se ocultó durante la quema de brujas.

Al cuerpo paralizado del poeta
se acerca de puntillas como una adúltera sigilosa
la sombra que regresa del viaje astral.

(De Alter Mundus, 2021)

La despedida

(Remedios Varo)

Apagaron el fuego que sentían
cuando sus sombras estaban a punto de besarse.

No sabrán si eran el uno para el otro.
Ambos tomaron su propio camino
en direcciones opuestas,
atajos a una soledad
que aún no debían conocer.

Ninguno de los dos quería despedirse,
ambos cedieron a pronunciar el adiós.
Solo un gato que miraba la escena
sabe quién se equivocó primero.

Leyendo a Lafcadio Hearn

De nuevo el mismo sueño:

asciendo la montaña de cráneos
que me pertenecieron en vidas pasadas
y justo cuando llego a la cima
despierto pateando
dentro del vientre materno.


Sean Salas (Heredia, Costa Rica, 1997). Autor de los libros Alter Mundus (El Ángel Editor; 2021) y Ciudad Gótica (Nueva York Poetry Press; 2022). Ganador del VIII Premio Internacional de Poesía Paralelo Cero. Su obra aparece en antologías nacionales e internacionales y ha sido publicado en revistas como La Raíz Invertida (Colombia), Nueva York Poetry Review (Estados Unidos), Círculo de Poesía (México) y Altazor (Chile).

La grandeza de la devoción

por Ananda Yzghen


A mi abuelo, Bhakti Sundar Goswami con motivo de su Vyasa Puja.

Qué sería de mí
si no hubieses abierto mi corazón y mi mente.

Aunque es un pensamiento egoísta, 
la admiración me guía hacia tu corazón de oro.

Mi pensamiento se aniquila 
cuando escucho las palabras que emanan de tu ser.

Se vuelve la verdad que atrapa 
mi corazón devocional.

Si quiero describirte,
me quedo en silencio.

Solo el silencio se acerca
a la pureza de tu devoción.

Tú pones un grano de arena 
reuniendo una montaña.

Tú entras en el corazón del caído
para mostrarle la verdad de los Vedas.

Intentas ser la luz y no una simple luciérnaga
que no sabe el camino de vuelta a nuestro Amor.

Tu servicio genera alegría 
en los corazones humildes y almas del Señor.

Todo sería oscuro sin tu servicio.
Todo sería el caos.

Con tu carisma y determinación
despiertas almas confundidas por la ilusión.

Tú eres el fuego que nos alienta,
la fuerza que nos anima.

Qué sería de mí
si no hubieses abierto mi corazón y mi mente.


Jay Sri Gurú       Jay Sri Gauranga 
Mis reverencias

Ananda Yzghen. Tiene 12 años y escribe poemas místicos.

Poesía mexicana: Indira Díaz

por Indira Díaz


Sueño al ser que me derrota
Nada he sido sino papel en blanco
Repliegue y borradura
Nada, sino la memoria 
de todo aquello que matamos

*

Todo en la boca se transforma
El pensamiento, la angustia,
Ciento y más anillos 
Abismos circulares
¿A quién interrogar ahora
que el techo se ha convertido 
En la única extensión
de nuestras vidas?

*

Llegada la tarde
Me puse a pensar 
Repitiendo
la misma imagen 
Qué trágica belleza 
tiene la memoria
Cuando a la sombra invoca
No hay vida en vano   

*

Saberme sin castigo
 a media dicha 
de no culparme 
Sostenerme la mirada 
ante el espejo
He sido 
A veces fui
Sigo siendo
Y de pronto 
ya no duele

Indira Díaz. Poeta y traductora. Nació en 1988 en la ciudad de Puebla (México). Desde 2016 está a cargo del dossier de poesía rusa que se publica en la revista electrónica Círculo de poesía. Seleccionó y tradujo la antología Puente y precipicio. Última poesía rusa (Círculo de poesía, 2018). Ha traducido poesía del inglés al español y algunos artículos sobre poética que se encuentran publicados dentro del volumen Reinventar el lirismo. Problemas de poética actuales (Valparaíso, España, 2015.)

Poesía costarricense actual: Steven B. G

                                                       Selección por María Macaya

HASTÍO

       Lento y cuidadosamente el alba nos recuerda que no existe muro que soporte el golpe de mareas de la muerte. La podredumbre se come a la sombra y a la luz. Es ahí que toda fruta termina entre las muelas de las hormigas y éstas entre las muelas del invierno. En cada cosa podrida está el eco de una ciudad yerma, de una avenida sola, del cénit que sucumbe y la carne que aprieta. Quedarían solo el amor y la esperanza, pero no son más que placebos de súcubos borrachos. La pulpa sensible del nanosegundo de Todo queda desnuda y en nuestros horizontes es visible una Ítaca indiferente, resignada.



A UN POLVO

Tú sobre la cúspide nevada,
yo bajo los puentes, 
tú en el túnel, 
derramándote, desbordándote
hasta volverte yo, hasta volverme tú.
Es absurdo preguntar ahora
de quién es esta pierna, 
de quién son estos ojos.




UN RESUMEN

Lluvia alguna vez
en un país de cardo y ceniza
mi amor
extenuado, sepultado bajo malangas,
no valió la pena.



NO CUENTES ESO

«Fueron grandes amigos» 
dijeron los historiadores 
en nuestras biografías 
y con solo eso
las canciones de Aznavour cantadas en mi oído;
las veces que cogimos 
en la cama, 
en la sala 
y el baño;
la oscuridad de un túnel sobre nuestras manos tocándose;
los cafés preparados en ambos crepúsculos,
mi escaso gusto por el fútbol y tus gritos por un gol,
mis labios besándote el glande,
y todo lo que fuimos 
no tuvo lugar 
en las cortas menciones 
que nos competen.


Steven B. G. (Costa Rica, 2000) es un escritor. Aparece en la antología digital Nueva Poesía Costarricense (2020). Ha sido publicado en varias revistas literarias internacionales como Hiedra y Kametsa, además ha sido traducido al italiano.

“Qué maneras de vivir tiene el olvido” breve muestra del poeta Ángel Díaz

De que habla “Qué maneras de vivir tiene el olvido”

La nostalgia siempre será el mejor lugar de la casa para encontrarnos, sin querer, con los fantasmas que sacamos en las bolsas de basura por la mañana. A veces nos hablan al oído mientras lavamos las tazas blancas de café con besos de quien no va a regresar o justo toman forma cuando lavábamos la ropa y pensamos cuando hacíamos juntos en el día a día hasta darnos cuenta de que ya no existe en nosotros el tan lastimado “para siempre”

La nostalgia es una habitación donde no hay una sola puerta donde a veces la encontramos a través de la soledad, esa intimidad que toca la fría ventana de la noche, pero ya no hay fuerzas para abrirla o cuando nos disponemos a limpiar los años cansados del rostro, encontrándonos convertidos en espejos, quizás buscando la reconciliación de todos los que fuimos, los que seremos. Será entonces desde las propias ruinas donde podremos construir de nuevo.

Y tal vez se trate de eso, cerrar la puerta con doble llave y no salir de la casa hasta encontrarnos, aunque esté envuelta en llamas templando a los espectros.


CON OCHENTA PESOS
puedo comprarme un café en Starbucks
o comerme unos tacos afuera de cualquier 
estación del metro —incluso hasta darme el lujo de dejar propina— 
Podría pagar una sola entrada al cine, pero en día de promoción
o dar limosna a todos los que alcancen aunque no alcance. 
Comprarme un paquete de galletas, un litro de helado y ver la película pirata de El diario de Bridget Jones
y así unirme a la desgracia amorosa 
de todas las mujeres. 
Puedo emborracharme
con ochenta pesos
comprando una botella de licor barato que represente esta jodida tristeza. 
También podría comprar
un paquete de cigarros sin filtro y fumarme todos mis recuerdos. 
O regalarle unas flores a mi ex e ir corriendo a buscarla
y decirle que me perdone,
que estoy arrepentido. 
y sentirme satisfecho. 
O podría bajarme del camión
y regresarle el monedero a la señora que estaba a mi lado. 





NO SÉ POR QUÉ LLORO EN EL SUPERMERCADO
cuando veo las aceitunas, 
parece ridículo llorar por un fruto tan negro de pecho, tan verde como el color de tus ojos avinagrados 
que se marcharon. 
Alguna vez escuché a un poeta decir
que uno puede llorar con cualquier palabra o con cualquier cosa si se le da la gana. 
Tal vez no se trata solo de llorar
sino de aceptar a esos días que no tenían que levantarse o intentar huir de esos aguaceros que caen 
en medio de estos pasillos o quizás, aprender a caminar descalzo 
como todos los viernes 
cuando íbamos al supermercado. 
Comprar tus días de verduras sin colores amarillos, llegar a casa y bebernos más allá del fondo 
de una copa de cristal, 
comer aceitunas lentamente,
de la misma manera
que caía nuestra ropa y el cansado trabajo de tu oficina, de la misma manera
que dejaba descansar las sombras 
de tu diario morir discreto 
antes de que te despertaras. 
No sé por qué insisto en comprar aceitunas si en este momento cualquier cosa 
que vea en el supermercado puede ser como activar una bomba de tiempo. 



 
SI MI PERRO NO FUERA UN PERRO seguramente sería un caballo de carreras,
lo sé
por su postura cada que tocan la puerta
pero por su carácter noble y mirada agachada se dejaría vencer en todas las carreras
para que los demás caballos ganen. 
También podría ser un gran cantante porque al ladrar tiene registro de barítono que hace contrapunto
cada que pongo un disco de Mahler. 
O sería un buen psicólogo
porque se queda escuchando muy atento cuando rompo y limpio el llanto
que cae al suelo
en mis noches con insomnio. 
Por las mañanas me despierta
para sacar a pasear mis desveladas tristezas siendo mi entrenador personal de cardio, mi cómplice en esta rutina inacabada. 
Si mi perro no fuera un perro
seguramente no patearía a nadie,
llegaría temprano a casa para compartir la mesa y antes de dormir escribiría un poema
que hable del porqué su humano
no es un perro como él.
 

Ángel Díaz. Poeta mexicano, estudiante de Lengua y Literaturas Hispánicas en la FFyL de la UNAM. Cursó la maestría en Educación en la UFLP. Actualmente es profesor a nivel preparatoria y licenciatura.

Poesía salvadoreña actual: Renzo Ottoniel Martínez

LEJANÍA

Despertando van las estrellas,
y de algún balcón incierto,
tú al igual que yo las observas.
Miramos y callamos
callamos y morimos.
A lo lejos, ellas,
nos dicen con su inexacto lenguaje
sobre el futuro.
A lo sumo, ya lo he descifrado
su brillo, sus palabras, el final…



LLEGADA A XIBALBÁ*


Yacía en una ciudad desconocida
Las flores en tumultos adornaban las calles
Una pirámide grande estaba al frente.
Atravesé a paso lento y desconcertado
Un frío gélido evocaba mi cuerpo
Había olvidado mi nombre
¿Acaso este es el sentir de un pájaro
cuando es derribado?
Ya la sangre no habita en mis venas,
Mis carnes descienden hasta la profundidad,
Mis huesos húmedos yacen sobre el suelo.

*Este poema se puede leer como comúnmente se lee o empezarlo de abajo hacia arriba.
*Xibalbá en la mitología maya es el inframundo.



LA PALABRA DESCONOCIDA

Camino inexpertamente por la vida
veo el profundo mensaje del horizonte
en el suelo me abraza la suave hierba
y de ella se desprende un enjambre
luminoso de luciérnagas.
El profundo sueño recae en mis párpados
en ellos habita la presencia
de palabras desconocidas,
Mi boca menciona sílabas inconclusas
que al juntarlas armoniosamente
mencionan tu nombre.


HUELLAS


Mi caminar cada día lento se vuelve
y tras de mí miles de huellas borrosas
agitando banderas y puños,
así caminando sin detenerse,
en la memoria y en todos mis
escritos deteriorados hay muchas palabras
que te dirían el destino de las cosas:
las que ya no podré decirte,
pues tras de nosotros, querida,
tras de nosotros, hay alguien que
ha creído en el canto de los días.


Renzo Ottoniel Martínez Castro, nació el 05 de marzo del 2001 en Morazán, El Salvador, C.A. Estudiante de Letras en la Universidad de El Salvador (UES-FMO). Miembro del Taller Literario Zarza. Ha publicado en las revistas digitales “Dialogando con el gato (El Salvador)”, “Collhibrí (México)” y “Revista Raíces (México) por parte del Centro Cultural de México: Letras, Arte y Cultura”, entre otros proyectos digitales.

Poesía costarricense actual: Lovesun Cole

El último grito

A María Teresa Rimada.

Luché cegado en la quimera
de que el héroe era yo, cuando
en esta batalla fui siempre el villano.

En la psique abolida y en el corazón estremecido
poseo clavada hace muchos años una daga de oro.
Me desangran las agujas del mismo desgastado féretro de siempre
cuando me observo en el espejo que se halla entre los frescos de la cúpula,
—ennegrecida por el fuego de lo desconocido que inunda nuestro Santuario—,
repta el terrible Monstruo sin rostro abriendo las fauces
mientras me engaño de nuevo, creyendo que escucharé cantar a la Sirena
que le obliga a dormir, que me salva de sus garras adamantinas
y de sus pálidos ojos que me atraviesan el alma.

—Bestia mucho más terrorífica aun sin metamorfosis para la Sirena,
que tal Monstruo para mí—. Pero me lograste domar…
cortándome dos cabezas, atándome las manos y los pies…

Lentamente me incinero entre rugidos y soy prisionero de lo que hice;
enfriaste mis pútridos despojos, apenas balbuceantes de tu nombre

—¡María, María, María!… —

y me acariciaste en tus fríos regazos de princesa donde indiferente
¡me apuñalas, «tan cruel», sin importarte nada, una, otra y otra vez!
—no duele menos que la primera porque mi carne se regenera para ti amor mío—.
Sería incluso un solemne y prodigio halago nombrar a mi vacío rojo
una rivera, que poseída a las largas y viejas raíces de tu amor
taló, arrancó y quemó sin piedad.

Pero la Bestia ha sido encarcelada en su oscura cueva de la cual nunca regresará.
Es por este fatal y venenoso pensar, que entre el profundo silencio grito
y en delirios desespero y tiemblo por el hueco sentir de mi amor ilusionado,
vano, enajenado y supremamente inconsciente
de que tú me amabas, como Dios, jamás podrá amar.

Ajedrez

El ajedrez es un lago en el que un mosquito puede bañarse y un elefante ahogarse.
Proverbio indio
Como el otro, este juego es infinito.
Jorge Luis Borges

¡En su «libre albedrío» la obsesión les obliga
a qué en su propia cárcel se encierren prisioneros
a ser el padre Pan detrás de Siringa, intriga
qué no cesará ni con dones ni Don Dineros!

Fausto universo donde se templan dos cerebros
por un mismo objetivo, interpretar a la Tierra,
sepultan diariamente fructíferos enebros
los pérsicos tres actos que ríen en la guerra.

Mi gran pasión, mi vicio que anhela a campeón
ser proclamado, en ébanos cielos y albos mares
que en mi pecho jamás resecarán el ciclón,
las horas mueren entre desvelos de jaguares.

¡Glacial espejo qué nos castiga los errores!
de la cínica forma en que los cobra la vida
sacándonos los ojos y aullando en los albores
nos dará una coraza por la carne mordida.

Un puente es el tablero, a Cimeria, arena abyecta
de cardos explosivos, de océanos fungibles
y salva para atrás, de izquierda a derecha y recta
soñando el marinero en sus olas ilegibles

a las bestias que emergen en divinos patrones.
Cada columna y fila esconde una cruz impía
que forman este ciclo infinito. Los peones
en cada partida una incógnita, ¿cuál sería

inmolado? Cadenas en que endriagos renacen.
Alfil, el ruiseñor de Artemisa y arco de Apolo.
Cruzada torre, mamuts que arduas murallas hacen.
Caballo alado, cruel, sutil y al que no controlo.

La reina tan monstruosa, es feroz arcángel toro.
Y el que nunca vendría de su gran paraíso,
—el rey es un tal bufón con una corona de oro—
si no nos viese ahí ensangrentados por el piso.

Esfinges poseídas, guardianes ciegos, mudos
que en su patria el espíritu parálisis halla.
Avanzan las espadas, avanzan los escudos
dispuestos a extinguirse en el campo de batalla.

Temerario pensó en sacrificar la doncella,
quemarla en el sangriento festín del medio juego
al rey que gritar ose —¡nunca es amada o bella! —,
mientras saltó el dorado corcel por entre el fuego.

Los escaques partir con anacondas letales
trepando las columnas a en Kraken transformarse
y el tórax constreñirle y quebrar las cervicales
que obligue al retador moribundo a retirarse.

El prodigio es hermoso en su don ávido y arcano
que rige la estrategia y alza muertos en combate
e imitando la dulce melodía del piano
la orca nació en su táctica para el jaque mate.

—Contrario de sí mismo—, espada que no hace daño,
es una gran tormenta, un desierto, un manantial,
es una verdad y ¡ay! acertijo y mentira y engaño,
un augurio, apertura, un desarrollo y un final.

Los olímpicos: Carlsen, Capablanca, Fischer,
Lasker, Morphy, Alekhine, Polgár y Kasparov;
supremos. Y el Gambito de Dama entretejer
y la asidua Española y la inusual Taimanov.

El cisne de agua y el cisne de fuego se destrozan
las alas por la gloria del lago cristalino
y caen en la fosa y de nuevo se destrozan
por la ambición de otra harta victoria en su camino…

el cisne de aire y el cisne térreo… son las hoces
que miran una gota en un mar interminable
y es vaga su ilusión de vivir en libres goces
por otro dios humano y otro más, inexplicable.






Lovesun Cole, (San José, Costa Rica, 2000). Escritor, músico, actor y locutor, cursa Bachillerato y Licenciatura en la Enseñanza del Castellano y Literatura en la Universidad de Costa Rica. Participó en el Segundo Encuentro de Poesía Joven De Costa Rica (2021). Sus trabajos han sido publicados a nivel hispanoamericano por revistas como Santa Rabia Poetry (Perú), Casa Bukowski (Chile), Campos de Plumas (México), Azahar (España), Hiedra (México), Small Blue Library (México). Ganador del Festival Estudiantil de las Artes (FEA) del Liceo de Moravia (2019). Ha participado en diversos recitales para revistas como Nueva York Poetry Press y Cardenal. Estudió en el Instituto De la Comunicación (2017) en San José, Costa Rica, graduado con certificado a la excelencia. En el ámbito escénico participó en la obra teatral El psiquiatra (2019).

Poesía hondureña actual: Iveth Vega

MICTLANTECUHTLI

El último crepúsculo del mundo
pende de su cuello.
Se ilumina y palpita,
mientras recoge semillas
en las eras olvidadas.
Esconde su rostro de niebla y espuma;
sus ojos de piedra abrupta.

Jaguar que abre la boca:
Sus palabras vuelan como pájaros infinitos,
en la atmósfera purpúrea.

Su mano me ofrece una fruta,
mientras su voz que golpea rocas y huesos
me ordena: Vuelve a dormir,
vuelve a soñar.



PARALELISMO

Recojo pájaros muertos,
estilizados y suaves todavía.
Los relojes hacen tanto ruido
impidiéndome escuchar algo más.
Giro tres veces.
Camino hacia las tres de la tarde,
hacia la luz solar y las hojas amarillas.

Recojo pájaros muertos,
perfectos y armoniosos aún.
Los relojes palpitan alto.
No puedo hacer más que ver y andar;
girar sobre el polvo,
hacia las nueve de la noche,
hacia las luces y flores enrojecidas.



SENTENCIA

Estás durmiendo dentro de un huracán,
te ríes mientras la presión te revienta los miembros.
¿Cuánto durará la inocencia?

Un día te empezarás a afeitar y descubrirás en un
hilillo de sangre que ya no eres un niño.

Te estremecerás recordando las fronteras, las mentiras y los viajes.
Las moscas rondarán tu mesa, mientras te concentras en proteger tus ojos.

La desesperación te tocará con unos dedos parecidos a los míos:
finos y temblorosos.
Buscarás el sueño y no lo hallarás.



IVETH VEGA

(Honduras. 1991)
Poeta y correctora de textos.
Ha publicado los libros: Elementos sucesivos (2021) y Amatista (2021).
Ganadora del primer lugar en el Concurso de Poesía Narrativa en el marco del XVI Encuentro de Arte Estudiantil (UNAH, 2019).
Ganadora del V Premio Nacional de Poesía “Los Confines”. (2021).

Poesía mexicana actual: Ariatna Gamez

Al Oxxo que siempre me acompaña

 
En un Oxxo
todxs somos iguales

 
un no-lugar
porque en todos lados
lo encuentras
amarillo gris rojo

 
Dicen que en cada esquina de México
puedes atravesarte con uno

 
Yo digo que aparecen
después de invocarlos
cuando estoy borracha
o tengo hambre

 
Puedo afirmar que la isla
donde vivía Melusina
es una de esas tiendas

 
la pirámide funesta
de la que hablaba Sor Juana
no era más que la sombra
del letrero de un Oxxo 24 horas
          que iluminó al mundo
          cuando ella estaba despierta

 
Seguro detrás sus paredes
se encuentra la solución a la teoría de cuerdas
la cabeza congelada de Walt Disney
y las obras completas de Cesárea Tinajero

 
Todo lo que se pierde en esta ciudad
se encuentra en el sótano de un Oxxo
y todo lo que el mar devora
un Oxxo los escupe en sus refrigeradores

 
Es una deformación espacio-tiempo
un agujero del que todo sale:
nada más que basura espacial

 
el conjuro mejor logrado de toda la historia
          alguna vez oí
          que si repites la palabra Oxxo tres veces
          enfrente de un espejo a las tres de la mañana
          tu casa se convertirá en una tienda

 
Dicen que el metro
tiene túneles escondidos
que conectan una red secreta de Oxxos
y donde encuentras
una que otra niña caníbal
ratas gigantes
la gran innovación de la poesía
que definirá a este siglo

 
porque mientras los Oxxos existan
lxs  poetas de México
no morirán de hambre

Espejo de Oxxo

El color amarillo se impregna en nuestras pieles,

avanza como una luz seca

que mira a su reflejo. 

Me gustan los espejos redondos,

mirarme en ellos con la cabeza acrecentada

mientras el fondo se adapta a la silueta de mi cuerpo.

Ver a las pinturas derretirse frente a mí.

Los azulejos dejan su forma

y se convierten en masas irregulares

que se borran al ser atrapadas en mis manos.

Abrevar destellos

que se nombran líquidos.

Sentir y no sentir mi boca,

borrarme

poco a

poco.


Ariatna Gamez Soto (Estado de México, 2001) Estudiante de letras modernas italianas en la FFyL de la UNAM. Ha publicado en diversos medios como Círculo de poesía, Punto de partida, Small blue library, Revista Kametsa, etc. Aparece en la antología digital En la palma de tu mano (Tzompantle, 2021), Nido de poesía: tercera generación (Librobjeto editorial, 2021) y el dossier número 7 de Poesía no consagrada publicado por la revista Granuja. Autora de la plaquette Recuento de años (Awita de chale, 2021).

Poesía costarricense actual: Silvia Elena Guzmán

Selección por María Macaya

Coincidencias con amigas

I

Mi casa ya no es mi casa desde que salí de ella

con una caja de libros y el corazón en una bolsa.

Mido el tiempo según el lugar que habito

la humedad que cambia el ánimo

y el calor de las paredes que desmancho

en cada muda

en cada centímetro de concreto.

II

Mi casa, los novios o los trabajos

son las unidades con las que mido

esta vida

que me es más fácil pensar desde afuera.

Mi casa, que ha estado en el centro del país

y en todos sus bordes

se ha definido por espacios amarillos

y melancólicos,

las visitas de las amigas

y mi humor de temporada.

IV

Mi casa, que es templo y cueva

va conmigo

rodando de puerta en puerta.

La llorona

Entre el esófago y la lengua

tengo atorada

la marca de las magdalenas

el quejido de las que divagan

fantasmales.

Lloro al almuerzo,

cuando veo los árboles caer,

con el pálpito de las canciones,

después de los orgasmos.

Soy agua incontenida

pared que chorrea

savia y libertad.

Soy bosque tropical

manto acuífero

y lloro

guindada a la boca de mis amigas cuando sonríen

o descalza sobre la paciencia de mis sobrinas.

Soy la gota de siglos

sedimento

los recuerdos del desierto.

Tengo esta marca

la angustia por costumbre

en mi cuerpo líquido.

Lloro desde niña

en las fiestas familiares.

Soy incómoda

ya no saben qué hacer conmigo

cómo evitar que me derrita

que me deje de ir densa sobre los charcos.

Cómo hacer que me detenga

y olvide en los closets

las tinajas de agua estancada

qué cargo conmigo a los espacios sólidos.

Lloro

impertinente

frágil

cálida

soy Ixchel, luna que me habita

y Oshun, río que se desborda.

No hay modestia entre mis ojos

que absueltos

se precipitan.

 

Actriz Porno

Estoy convencida, por ejemplo,

de que mis manos tienen ojos

de que las estudiantes de teatro se ofenden

cuando nosotras, “las que fingen”,

les llamamos colegas

de que nunca podremos, por ejemplo,

formar un sindicato

escoger libremente la ropa interior

o repetir el primer orgasmo frente a las cámaras

-Aquel suave orgasmo que tuve arrescostada a la corteza de un árbol mientras Jaime me besaba sin tocarme-

de que nunca sabremos, por ejemplo,

el dolor de las niñas lituanas, eslovenas o polacas

que repiten nuestras escenas de 1000 dólares

a cambio de agua, pan y drogas.  

Himen

Hace veintidós hombres y unos meses que no me pongo el himen donde debo.

Antier salí de la casa en miniseta y lo coloqué sobre mi ombligo.

El himen como las cosas gastadas, lo guardaba en el cajón sintético del closet.

En otras ocasiones lo había usado de diadema o arete,

                                        pero ya soy grande 

así que lo planche y lo use sobre las carnes.  

Un himen es así, impecable

 y se luce            

como los regalos maternos.  


Silvia Elena Guzmán Sierra (1991) es Máster en Derechos Humanos y Educación para la Paz. Es también parte de la Colectiva Jícaras.
Ha publicado artículos, poemas y cuentos en diferentes revistas y antologías nacionales y latinoamericanas, tales como Repertorio Americano, Íkaro, Revista Toxicxs, Revista Catarsis y Liberoamérica. Es autora del libro de poesía Juana (Editorial Eva 2020) y Enfermas de Juventud de narrativa corta ( Editorial Bosque 2021). Algunos de sus poemas han sido traducidos al francés y al portugues.
Ha participado en diferentes festivales poéticos nacionales y centroamericanos tales como la Fiesta Nacional de la poesía en 2017, Feria Internacional del Libro 2018 y 2019, Encuentro de la Espera Infinita 2020 y Festival Internacional de Poesía Costa Rica 2020, II Encuentro Centroamericano de Escritura de Mujeres Ojo de Cuervo: Deshilar las Costuras de la Nación.
Actualmente es asesora en género, diversidades y juventudes para agencias de Naciones Unidas en Costa Rica y el Programa Integral Transfronterizo (Argentina-Bolivia). También es investigadora en temas de género y derechos humanos, y coordinadora de la revista Repertorio Americano en el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional.