Dos poemas de Douglas Bishop

por Douglas Bishop


LA PALABRA AL PRINCIPIO (Primer Tema)

Empecemos por el principio: la palabra estaba vacía, sin sentido, antes había oídos para oír o bocas para hablar o espíritus para remontarse o caer, todo era nada (nada era todo).

Y entonces nació la palabra (aleluya), y nos levantamos juntos, abriendo conchas al amanecer y al mar, al dulce canto de los serafines y los altos ecos de los querubines – todos los ángeles de la tierra y el cielo y el agua cantando, y el largo mediodía de la palabra libre estaba listo para extenderse para siempre ardiendo, un río de lava extendiéndose furiosamente sobre el duro suelo del ser. Porque no hubo luz antes de la intuición; ningún testigo antes de la comprensión.

Oh, es posible que haya escuchado una melodía, que haya sentido el ritmo palpitante de piel sobre piel, haya tocado las cuerdas y escuchado el tarareo de los agudos matices de los ángeles, pero no habría sido más que música sola, sin palabras.

Si eres como yo, siempre has querido cantar, entrar en la gloria con la mente abierta, liberando el sentimiento con el vibrante instrumento de todo tu cuerpo, alabanza y acción de gracias elevándose continuamente en tu boca.

Pero si eres como yo, también has dejado que tu voz sea enterrada bajo 60 años de espera complaciente, como si el mundo te debiera alguna señal para decirte que era seguro salir, como si debieras ser algo otro de lo que ya lo eres, como si debieran haber dado algo más de lo que posiblemente dan.

Porque la palabra no nació para ser así. En el principio, la palabra era con Dios, y la palabra era Dios. Este era en el principio con Dios. Y el canto que se elevó fue más de lo que podemos hablar, más de lo que podemos escuchar, más de lo que podemos soportar. Por eso tenemos que cuidarlo, abrazarlo y respirar con él, como un bebé dormido o un amante exhausto acunado en lo profundo de la noche.

Solo entonces nos mostrará cosas grandes y poderosas, preciosas y hermosas. La palabra existe como cuerpo andante, presencia encarnada, semilla innegable, pero también podemos utilizarla como herramienta para romper los falsos muros del ser encarnado en el tiempo.

No necesitamos ser solo la mano en el tambor, solo el aliento en la flauta, solo una rana croando en su pequeño pantano, porque tenemos un potencial que ni los ángeles, ni las estrellas, ni la presencia Todopoderosa, quieta en un lecho de perfección celestial, puede imitar.

La palabra es un cuchillo de jade sutil, sagrado, hecho para abrir una ventana a la tiranía de la existencia, para encontrar la libertad cayendo como flores o plumas, cantándonos una nueva canción, cantando una nueva canción de nuevo.

***

LA PALABRA AL PRINCIPIO (Segunda Tema)

¿Sabes por qué los ángeles nos envidian
a nosotros, que tenemos que comer, defecar y morir?
¿Por qué la ira y la gracia siguen descendiendo sobre nosotros
nosotros, que ni siquiera recordamos dónde dejamos las llaves del coche por la mañana?

Comienza con música:
la raíz de la similitud de las ballenas, los lobos y los pájaros cantores,
tanto como para aquellos primeros humanos que aprendieron a tocar el tambor antes de aprender a hablar,
que nunca hubieran pintado esos bisontes en la pared,
si no hubieran escuchado primero sus propias voces
cantando en la oscuridad sagrada.

Llevamos el ritmo dentro de nosotros
en la subida y bajada del aliento,
en el latido de la sangre,
incluso en el dolor de perder
Ríndete, déjalo ir, tómalo de nuevo
Y en la melodía de este movimiento hay un gran peso de alegría que se eleva:
Bastante fácil de enterrar bajo una convención de por vida,
pero todavía necesario, todavía disponible para el surgimiento real:
Momentos santos como luciérnagas destellando en una noche de verano;
revelaciones más profundas como chotocabras llamando una y otra vez en la última hora antes del amanecer.
Si tuviéramos que nadar en la alegría como un océano,
ser abrumado por él, sostenido por él por todos lados,
¿Aprenderíamos a escuchar el eco de nuestra música como conocimiento?
¿Nos crecerían las aletas y aprenderíamos a amamantar a nuestras crías mientras flotamos?

¿Aprenderíamos a mantener esos momentos entre el ser y el devenir
entre el azul vacío y el profundo meloso?

Pero cualquiera que haya pensado, ya sea delfín o mono, humano o celestial,
ya sabe la respuesta,
y esa no es la razón de la envidia de los ángeles.
Porque la música puede ser el motor de la creación
pero la palabra cantar libre es.

Y cuando los dos se unen ...
momento de equilibrio entre respiración y presencia,
belleza única y perfecta que sube y baja,
cayendo y formando,
como cristales de nieve en la oscuridad de una noche de invierno,
cuando el milagro se encarna,
nos levantamos
(manos y pies, ojos y lengua)
cantando libre la palabra,
cantando la palabra libre.

THE WORD IN THE BEGINNING (First Riff)

Begin at the beginning: the word was void, without meaning, before there were ears to hear or mouths to speak or spirits to soar or fall, everything was nothing (nothing was everything).

And then the word (hallelujah) was born, and we rose together, opening shells to the dawn and the sea, to the sweet singing of the seraphim and the high echoes of the cherubim — all the angels of earth and sky and water singing, and the long noon of the word free was ready to stretch out forever burning, a river of lava spreading furiously over the hard ground of being. For there was no light before insight; no witness before understanding.

O you might have heard a melody, you might have felt the pulsating rhythm of skin on skin, touched the strings just so and heard angels’ high overtones humming, but it would not have been any more than music alone, without words.

If you are like me, you have always wanted to sing, to enter into glory with your mind open, freeing the feeling with the vibrant instrument of your whole body, praise and thanksgiving continuously soaring in your mouth. 

But if you are like me, you’ve also let your voice be buried under 60 years of complacent waiting, as if the world owed you some signal to say it was safe to come out, as if you should be something other than what you already are, as if you should have given something more than you possibly give. 

Because the word was not born to be like that. In the beginning, the word was with God, and the word was God. The same was in the beginning with God. And the singing that rose up was more than we can speak, more than we can hear, more than we can bear. That’s why we need to cherish it, hold it close and breathe with it, like a sleeping baby or an exhausted lover cradled in the deep of the night.

Only then will it show us things great and mighty, precious and beautiful. The word exists as a body walking, incarnate presence, undeniable seed, but we can also use it as a tool to break thru the false walls of being embodied in time.

We need not be only the hand on the drum, only the breath in the flute, only a frog croaking in his little bog — because we have a potential that neither the angels, nor the stones, nor the Almighty presence, quiescent in a bed of celestial perfection, can imitate.

The word is a subtle, sacred, jade knife made to cut a window into the tyranny of existence — to find freedom falling like flowers or feathers, singing to us a new song, singing a new song again.

***

THE WORD IN THE BEGINNING (Second Riff)

Do you know why the angels envy us --  
Us, who have to eat and shit and die?
Why wrath and grace keep descending upon us --  
Us, who can’t even remember where we left our car keys in the morning?
It begins with music: 
the root of commonality for the whales and wolves and songbirds,
as much as for those early humans who learned to drum before they learned to speak,
who never would have painted those bison on the wall,
if they had not first heard their own voices
singing in the sacred darkness.
We carry rhythm within us
in the rise and fall of the breath,
in the pulsing of the blood,
even in the pain of losing --
Give it up, let it go, take it in again --
And in the melody of this movement there’s a heavy weight of joy rising: 
Easy enough to bury under a lifetime of convention,
but still necessary, still available to the real arising: 
Holy moments like fireflies flashing on a summer night;
deeper revelations like whipoorwills calling again and again in the last hour before dawn. 
If we were to swim in joy like an ocean, 
be overwhelmed by it, held up by it on every side, 
would we learn to hear our music echo back to us as knowledge, 
would we grow fins and learn to suckle our young while floating? 
Would we learn to hold those moments between being and becoming, 
between the empty blue and the honeyed deep?
But anyone who has thought -- be they dolphin or monkey, human or celestial -- 
already knows the answer, 
and that is not the reason for the envy of the angels. 
Because music may be the engine of creation
but the word singing free is.
And when the two come together -- 
breath and presence balancing moment, 
uniquely perfect beauty rising and falling, 
falling and forming, 
like snow crystals in the dark of a winter night -- 
when the miracle incarnates, 
we rise
(hands and feet, eyes and tongue)
singing free the word,
singing the word free.

Douglas Bishop. Como docente, he trabajado con estudiantes de edades entre 1 y 90 años, pero ahora la mayor parte de mi enseñanza es independiente en línea. Como poeta, me he presentado en una amplia variedad de lugares, desde Glasgow hasta Guatemala, pero ahora el lugar más consistente para encontrarme es en Lowell, MA, en el Untitled Open Mic, donde soy el coanfitrión. En 2019, terminé un doctorado en educación, analizando el desarrollo de la identidad literaria en escritores jóvenes, y sigo trabajando con poetas adolescentes como organizadora de Freeverse!, el grupo de poesía juvenil de Lowell. Además, he seguido una práctica de mediación durante más de cuarenta años y he estudiado en una serie de tradiciones, que van desde el principio en Shree Siddha Peetha en India, y luego me desempeñé como codirector del centro cuáquero Woolman Hill en Deerfield, MA. , y más recientemente en el Insight Meditation Center en Barre, MA. También soy un artista visual que trabaja en una variedad de medios. Consultado en: https://www.douglasbishoppoet.com/ Las traducciones al español fueron hechas por el autor, con ayuda de Mateo Mansilla-Moya.

Poética de Bhawani Shankar Nial

por Bhawani Shankar Nial
traducción al español y selección por María Del Castillo Sucerquia


Bhawani Shankar Nial (1968), nació en Kalahandi, estado de Odisha. Es poeta, editor, pensador y activista de derechos humanos. Escribe en odia e hindi. Es autor de tres poemarios. Sus poemas han sido traducidos al inglés, español, italiano, ruso, chino, polaco, entre otros.  Ha trabajado como coordinador nacional de muchas organizaciones y es fundador de instituciones sociopolíticas y culturales en la India. Ha liderado muchos movimientos populares en pro del desarrollo sostenible y la democracia participativa. Edita las revistas: The Surjya, The Kalahandi Express, The Bande Kalahandi & The Mahuri, la revista literaria del estado de Odisha. Es el presidente del Premio de literatura contemporánea Mahuri, fundado en el 2008.

Los siguientes poemas hacen parte de su libro “Encierro”, que comprende un extraordinario testimonio de lo sucedido en India durante el aislamiento preventivo por covid-19. El poeta, desde su cosmogonía, nos revela otra manera de ver la pandemia y sus pormenores, a su vez, inusuales elementos de salvamento y razones de amonestación. Sin duda, una voz que, en variadas formas e intervalos, vale la pena imaginar, experimentar, encarnar.

-María Del Castillo Sucerquia.


IDENTIDAD

un inminente juicio allí
donde los húmedos graneros 
en sospechosa transición 
como errantes nubes al final de la aldea
se esconden en un abrir y cerrar de ojos 
donde los sentidos entorpecen el olvido…
en algún momento, en alguna parte

¡es cierto!
el ritmo de la mente supera 
nuestros caballos de luz 
de verdad, una itinerante multitud 
surge al compás de los peces que nadan en los ríos 
la tarea de medir la cadencia de la autoconciencia 
nunca cesa en las escrituras ni en el cielo 
es más, una incansable corriente de viento amortigua 
delinea los nostálgicos cuentos donde
como la gran muralla china 
al menos, se levanta un muro 
para los trascendentales pensamientos  
cuando el ser primordial y eterno 
asumió una entidad efímera 
en el colosal vientre del loto 
en el insondable océano 
y sobre las adversarias olas marinas 
los fonemas de la vacuidad, entonces
no se descubrieron  

sin embargo, las fronteras en las montañas
las celestes olas del mar lejano 
contemplan la piadosa envergadura del abismo  
en el loto blanco del estanque 
nos acoge en el refugio del tiempo 
en su régimen y movimiento 
al unísono con la Escritura de la Palabra
y el Vacío

8 DE MARZO

un desfiladero es Ella  
madre de las civilizaciones y sus testimonios
contempla los innumerables auges 
y declives a lo largo de las edades  
hija, nuera y madrastra también es 
la identidad de una mujer íntegra
 y florecida a plenitud 

la garganta de donde nacen los diversos mitos 
y cuentos del pasado y el futuro
las historias sobre la infinidad 
de anhelos que peligran hoy 

VEN

¡ven! 
andemos el camino extraño 
venzamos su largura 
resistamos paso a paso 
andemos el camino 
en compañía del estoicismo y la soledad 
marchemos en el retiro 
de nuestra propia reclusión
¡ven!
seremos uno en este viaje 

¡ven!
caminemos un poco más lejos
atendamos las voces interiores 
¡ven!
por favor
pero sin la rabia del otro día 

recordemos otra vez 
¿quién eres?
¿quién soy?
¿por qué eres?
¿por qué soy?

María Del Castillo Sucerquia, nacida en Barranquilla, Colombia (1997), es una poeta bilingüe, escritora, tutora, médica oriental (Neijing, España) y traductora (francés, Inglés, italiano, portugués, español y alemán). Con experiencia en radio y actuación (teatro y cine). Ha participado en numerosos festivales de poesía, recitales, foros, conferencias y encuentros culturales. Sus poemas han sido traducidos en diversas antologías (Encuentro internacional de mujeres poetas Cereté, Relatos para adolescentes, Poesía Colombiana y Ecuatoriana, entre otras), revistas, periódicos y sitios web nacionales e internacionales (Filogicus, Libresta, María Mulata, Bharatha Vision, Azahar, Atunis Poetry, El Heraldo, Muelle Caribe, Crisol, Uttor Kota, Sol y Luna, entre otros). Y traducidos al canarés, árabe, urdu, bangla e Inglés. También colabora con las revistas Vive Afro (Medellín), Altazor (Chile), Cronopio (Missouri), Golem (México).

Poesía costarricense actual: Sean Salas

Gestión por María Macaya

(De Ciudad Gótica, 2022)

Georg Trakl en sueños

Cuando los murciélagos cantan el amanecer en Borneo
se barren las gradas de la iglesia
donde estuvo sentado el leproso
y la anciana se prepara para ir de puerta en puerta
ofreciendo manzanas rojas
a los tristes que ni siquiera sirven para vender el alma.

Primero despiertan los dedos,
luego los pies y muy despacio los labios,
la densa niebla motiva al poeta a usar el traje
guardado en un armario bajo tierra.

Esto es la gloria:
emborracharse hasta dormirse cantando
y despertar en una tumba ajena,
placeres carnales que arrancan el amor
como el bebé que no pidió vivir
arrancó con un mordisco el pezón a su madre.

Mueren rápido los días felices
de cocaína y naipes pornográficos,
el recuerdo se debilita
como el vaho en la ventana del sótano
donde el diablo se ocultó durante la quema de brujas.

Al cuerpo paralizado del poeta
se acerca de puntillas como una adúltera sigilosa
la sombra que regresa del viaje astral.

(De Alter Mundus, 2021)

La despedida

(Remedios Varo)

Apagaron el fuego que sentían
cuando sus sombras estaban a punto de besarse.

No sabrán si eran el uno para el otro.
Ambos tomaron su propio camino
en direcciones opuestas,
atajos a una soledad
que aún no debían conocer.

Ninguno de los dos quería despedirse,
ambos cedieron a pronunciar el adiós.
Solo un gato que miraba la escena
sabe quién se equivocó primero.

Leyendo a Lafcadio Hearn

De nuevo el mismo sueño:

asciendo la montaña de cráneos
que me pertenecieron en vidas pasadas
y justo cuando llego a la cima
despierto pateando
dentro del vientre materno.


Sean Salas (Heredia, Costa Rica, 1997). Autor de los libros Alter Mundus (El Ángel Editor; 2021) y Ciudad Gótica (Nueva York Poetry Press; 2022). Ganador del VIII Premio Internacional de Poesía Paralelo Cero. Su obra aparece en antologías nacionales e internacionales y ha sido publicado en revistas como La Raíz Invertida (Colombia), Nueva York Poetry Review (Estados Unidos), Círculo de Poesía (México) y Altazor (Chile).

Poesía costarricense actual: Diego Mora, selección poética de dos libros inéditos

Lamentos de Raven Darkhölme alias Mística a Eric Lehnserr alias Magneto

Olía a sal, a mar. Pero estaba lejos de él, y el frío del otoño dulce y cruel lo envolvía todo en tonalidades rojas. No solamente era un estupor general, era la certeza de un árbol vivo, un chico vivo, una tarde inesperadamente blanca, permeada de niebla; y esas mismas facciones cada vez que te miras al espejo. La estúpida mirada de siempre, la torpe sonrisa de un rostro no fotogénico, sin poder cambiar de piel, cargando con ella día a día, calle a calle, etcétera tras etcétera. Soy la niña que nunca fui, metamorfa de sentimientos; mientras el disco sigue girando, y los glóbulos blancos, y las células mutadas y tus estúpidos intentos de cubrir mi vergüenza con tu casco.


Reminiscencia de Peter Parker alias Spider Man antes de la extinción del homo sapiens

Saltando por inercia sobre los escombros de la ciudad de New York, Peter Parker, el de potentes telarañas se preguntó: ¿qué hice mal? ¿A qué villano no maté? ¿Por qué me excluyeron de la batalla cósmica? Debo conformarme con la III Guerra Mundial, donde ni siquiera estoy implicado. Puedo perfectamente arreglármelas solo, huir de las bombas y cataclismos. ¿Qué hago defendiendo a estos imbéciles? ¿Lo hago por Mary Jane? ¿Por heroísmo? Quizá es por adicción, soy adicto a la violencia, al rush del peligro.

No hay sentido arácnido que pueda contra esto. Saltar de edificio en edificio, la sensación de vértigo, la persecución de asesinos y mafiosos, el saber que el ayuntamiento de la ciudad cuenta con trabajadores dedicados a limpiar telarañas me provoca una extraña sensación de placer. Pero es como ir a una guerra que nunca acaba. Solamente vas acumulando amigos muertos.

Si como dicen se han destruido tres cuartas partes del universo, ¿qué nos garantiza que sobreviviremos? ¿Por qué no me picó una araña con rayos cósmicos? Pertenecería a los 4 Fantásticos. Tal vez si se lesiona Hawkeye pueda sustituirlo en los Vengadores. ¿Para qué me torturo con esas ideas? Nunca me llamarán. Soy un superhéroe de cuarta categoría. El mundo se viene abajo bomba tras bomba, ciudad tras ciudad y no me importa. Voy a quitarme este ridículo traje. Si es por adicción, que sea con una máscara menos.


Salmos de Lilandra

De haber podido omitir este día lo habría hecho. Así no hubiera llegado este sentimiento de autodestrucción, de holocausto. Llega la insinuación vislumbrada desde hace tantos años: al final, cuando todo iba a terminar tal como estaba planeado, algo lo sabotearía. Basta darse cuenta de que somos repelentes ante lo que añoramos. Basta verme con una herida profunda en mi metafórico dedo central de la mano izquierda. Sea lo que sea, está ejerciendo una fuerza incontrolable, una revancha final. No sé si sobreviviré a esto, pero tenía que adelantarlo: estaba mirando esas nubes y justo cuando pensé que ya nada me interesaba, las nubes desaparecieron y una estrella —una sola— comenzó a brillar para mí. Ahí estaba, solitaria en el firmamento, respondiendo todas mis dudas.

Puede que se despeje esta tristeza de tinta negra y vuelva a la ficción en cualquier instante. Por lo pronto no puedo acabarme, ni solucionarme. No puedo salir a la calle a pegar alaridos. No puedo llorar en mi cuarto. ¡Si tan solo saliera el sol! Pero será una larga noche, y mis amigos estarán muertos a esta hora. Eso es lo que ha terminado conmigo. ¡Parecen dos mil vidas! ¡Juraría que han pasado dos mil vidas si no tuviera las fechas y los números conmigo! Ha reabierto todas las heridas. ¡Ya había olvidado este dolor!  Es mejor cuando el dolor te supera, y tienes que irte de tu cuerpo; pero cuando lo manejas, es una lucha que te agota, te quita aliento. Este dolor se mantiene en la línea de lo tolerable, pudiendo acabarme se empecina con su sadismo y por eso hasta puedo describirlo.

Soy como un animal: aprendo a golpes. Estoy asustada. Me duele el dedo que sostiene mi cabeza. Este dedo que presiona mis lóbulos, que escarba en la raíz. Mejor vayan a criar cuervos. ¡Yo tengo tanto qué perder! ¡Son tantos signos de exclamación! Si fueran de otro tipo, si evocaran otras cosas, pero permanecen en la misma posición, como pedazos de marea en el cielo. Es esta especie de brillo inconmensurable, la risilla perversa, ese crujir de la madera vieja o del techo de zinc cuando sueñas con algodón. Es este pasillo inquieto y frío, sin final, un pasillo solo para mi sufrimiento. Solo yo paso por él una y otra vez, hasta que se vaya con la noche larga, como ahora, que solo puedo evocarlo, pero late, aquí a la par, como si fuera él quien está de este lado escribiendo.

¡Duelen tantas cosas insignificantes! Todo se irá al carajo, incluidos nosotros. Debo orinar vidrios. Debo sangrar a cuentagotas. Debo verme las heridas recién hechas. Pero la estrella vendrá por mí. Entonces verás el tiempo. Regresaré cubierta de tu sangre, empapada de venganza. Y no dejaré que se marche el recuerdo, para reabrir tus heridas.

Por eso me doblas el cuello con tanto odio, porque sabes que llegará mi tiempo, porque pretendes vengarte de lo que aún no ha sucedido, porque desde ahora sientes los chorros bajando por tu espalda, los desmembramientos, los crujidos.

Se te adormeció el brazo prematuramente. Es inevitable. No estés tan confiado. Siempre hay una salida de emergencia. Salirse del libreto es cuestión de despegarse del suelo un segundo. Cambias el giro de la historia y todo se vuelve magma de nuevo, y los cielos se entristecen por centurias, y luego los renacuajos, los pterodáctilos y los propulsores de plasma.

Otra vez tengo ganas de vomitar. Me duele tanto la espalda. ¡Parece increíble que apenas tenga dos millones de años! Me calculo doscientos billones, al menos. Falta tanto. Es sorprendente que en medio de las guerras cósmicas haya visto gente divirtiéndose en Tenochtitlan, con esperanza. No puedo añorarlos, son los que sufren al final. Los demás me verán en el espejo. A veces siento que estoy tocando las teclas del piano o de la computadora. Como si estuviera componiendo una sinfonía, un réquiem para ustedes. Y va tan triste la melodía, y es casi como si pudiera verlos leer y escuchar, temblorosos, sin imaginar la palabra que viene, presintiendo algunas cosas sin forma. Al renglón siguiente lo entenderé, pero pasan las hojas y no entiendes nada, no entiendes nada, te quedas ciego, de pie frente a mí, preguntas qué escribo, que si son secretos, y me cierras la puerta; te conozco, me cierras la puerta en la cara, pretendiendo ahuyentar los lobos, tranquilo, hoy no hay luna, solo nubes y arena en tus ojos.

Sigue el ritmo. Siente las pausas. Mírate tan inocente. Entonces llega el disparo, la penetración del metal, el calor de la sangre a borbotones. Caes inundado en un charco de signos interrogativos, y sabes que de ahí no te levantarás. No puedes mover ni un solo dedo. Pero te saco del agujero, yo, que te metí. Te doy un respiro, y vuelve esta desazón, el dolor de cabeza, la incomodidad de toda posición, la mirada perdida en el centro de una letra cualquiera.

Este es el silencio que temía: el final, la ausencia de palabras. De explicaciones. Volver a lidiar con el abandono fetal cuando parecías obra maestra. No me queda ni una letra más en el corazón. Me vacié. Arrójame antes que te contagie. No te dejes seducir por el blanco. Repite la estrofa hasta que la memorices. Llevarás contigo la profecía, el mundo a tus espaldas, pero nunca la buena nueva.


Diego Mora: Vásquez de Coronado, San José, Costa Rica; 1983. Ha publicado Tótem Suburbano (poesía): Ediciones Andrómeda; San José, Costa Rica, 2006. Estación Tropical (poesía): Editorial Catafixia; Ciudad de Guatemala, 2010. Historias de inodoro (microcuento): Milena Caserola; Buenos Aires, Argentina, 2010. Educación con medios (académico): Editorial Académica Española; Madrid, España, 2011. Facebookatura (novela gráfica): Ladrillo Negro, 2012. Las Meseras del Park Avenue Café (poesía): Editorial (H)onda Nómada; Ciudad de México, 2013. Peter Pan 220 (poesía): Editorial Jaguar; Quito, Ecuador, 2014. Monóxido de carbono (poesía): Hanan Harawi Editores; Lima, Perú, 2015. Niños no hagan esto en casa (poesía): Ediciones Litost; Santiago, Chile, 2019. Aparece en antologías tanto de poesía como de narrativa y en revistas literarias, académicas y digitales. Es Doctor en Estudios Culturales de la Universidad de Cincinnati, Máster en Literatura Latinoamericana de la Universidad Estatal de Nuevo México y Licenciado en Psicología de la Universidad de Costa Rica. Ha dirigido talleres literarios y proyectos cartoneros en diferentes tierras del continente americano. Actualmente es profesor e investigador de la Universidad de Costa Rica.

El ahorcado y otros poemas de Nidia Garrido

por Nidia Garrido


Los temas de la poética de Nidia Garrido siembran el alma de desasosiego porque más allá del encuentro amoroso está la música, el sigilo, el grito, la entrega y la marcha de lo que se ama. La lectura de estos versos me lleva a pensar que efectivamente, como dice la autora en sus poemas, estamos hechos de migajas de luz. Y cuando nos compartimos o nos exploramos en el otro, se produce la lluvia y lo que sigue es un espectro que va del arcoiris a la desintegración de las formas. El amor, como toda guerra cuerpo a cuerpo, es una guerra. En el campo de batalla de la vida quedan los días de gloria y las derrotas. Pero más allá de todo esto queda el canto. El amor erótico eleva la mirada al rango de lo sagrado y está representado en todas las culturas. Lo encontramos en el “Ciclo de Adán y Eva” de la Biblia de Grandval (Siglo IX); en las mujeres menstruando, talladas enmadera al sur de la India; en los budas con vulva de la cultura japonesa y en las figuras de arcilla de Grecia (siglo III). El cuerpo desnudo en este sentido es una ofrenda y como tal se ofrece y se recibe, se goza y se canta. En síntesis, lo que nos ofrece Nidia en sus poemas es un viaje, y como tal es circular. No hay retorno, porque un punto lleva a otro y una vez en la sima todo tiene fecha de caducidad. Afortunadamente queda el canto.

Margarito Cuéllar Monterrey,
México, febrero 6 – 2021.


NIHILISMO CON AMOR

Nada amor, nada olvido, la cama espera ser usada por durmientes que abrazan la loza fría del averno, la nada y el amor, me dice que el miedo le recorre la piel, no ama la nada, no ama el amor, no quiere la entrega, sufre y llora si lo hace, nada de nada, la cama es un lobo lleno de hastío.

Me dice que no quiere sufrir, me dice que llora de noche, me dice que el amor es mal de brujas, mal de males, la nada es nada pura, prefiere no amar, es cobarde y no quiere sufrir, y sufre por no amar.


MONOTONIA

El encuentro será en dos horas, mis labios se encienden, mi piel esconde su aroma para el plebeyo, mis ojos brillan, la esperanza es un ser sin ojos, se posa en mi pelo y me lame, la felicidad me embarga, espero seducirlo, besarlo, amarlo. El salta como felino, se agazapa y toma el bus de las seis.


LA DANZA LETAL

Lo imposible, lo inhumano, lo mundano, la cábala salpica el rol del paisano, 
sus manos no tocan las sábanas blancas, yo abrazo mi cuerpo siniestro 
y toco el medioevo, la diosa de ébano se encuentra acéfala, el rey ha muerto, 
la cábala recibe, no suma, no resta, los múltiplos son mirlas 
en un naranjo sin ramas,
el amor me encontró en obra negra,
 tejiendo en dos agujas, 
el espejo me devuelve dos ojos con espinas,
los dardos se han clavado en la pupila,
el amor no es sano, 
el espejo es mi reflejo, tu reflejo,
las palabras son letra muerta, 
mi cuerpo se rinde, 
el sortilegio sigue de largo, 
el artilugio no enciende motores,
el sacrilegio cumple su rol de pájaro agorero.

PADRE NUESTRO

Nuestro padre ha muerto,
dos hombres famélicos han notificado a mi madre,
seño; seño, usted conoce, conoció a Roberto, el cura del 
pueblo, el padre de sus crías?
Dos caballeros altos como la nieve le han descargado un fusil 
entero, le han rasgado el hígado, le han partido en dos el 
corazón, las uñas de la mano izquierda, si, aquellas que 
siempre se comía se las han pintado de purpura, si, le han 
tildado de maricon, dicen que debajo de su sotana escondía 
el infierno con ojos de muerto, si, las dulces sonrisas se 
apagaron allí.
Padre nuestro, calvo, siniestro, bisiesto, deshonesto, un 
sabueso descargo una ráfaga, un alma en pena fue liberada.
Padre nuestro, siniestro. 

EL AHORCADO

La imaginaria cuerda floja absorbe mi ser, 
lo inhabilita para el mundo racional,
me muevo en estas coordenadas y me pierdo en el abismo,
el punto ciego está en la extensión de tu inmensidad, 
las arenas calizas que piso embriagan mis sentidos 
y me sumergen en el Mar Caspio,
ahí descansa mi armadura letrada.

SED

I.

Si digo boca aparece la  tuya,
si digo sed vienes como un vendaval,
te llevas mi mundo, mis palabras,
si digo voz, reduces mi ego y empapas mi coraza de viento submarino,
si digo risa, llegan a mis manos tus ojos,
inquilinos furtivos de mi mente,
el secreto que guardas en ellos se desliza por el cuerpo de las sirenas que calzan baletas y se alinean en tu espalda danzando en esa planicie perfecta,
si digo canto, aparecen tus pies descalzos trepando por una enredadera invisible,
tienen hambre de nada y de todo,
si digo piel, desnudas mi alma,
increpas mi monte Everest y te apropias de esta cordillera con vista al sol,
si digo dedos, notas melodiosas cargan mi amanecer,
tu lluvia empapa mi aliento y te cuelas por las milimétricas rendijas que habitan mi universo,
te ínstalas, te apropias de mis demonios, los habitas con ese eco sereno y gutural, si digo alma, es la tuya, si digo cuerpo, está en el inframundo, si digo roce, tu lengua corta como un dedal en cruz, si digo cruz, extiendo mis brazos y tomo tu aliento citadino, si digo norte, apareces tú,si digo sueño, te deslizas sobre mi  fémur y reposas en él, si digo éxtasis entras en mi cerebro con efectos tántricos, moras en mi surco dinámico y ahí te instalas, los seiscientos cincuenta músculos se adhieren a mi.

II.

Me he asentado principalmente en uno de tus estómagos,
ahí me siento cómoda,ahí anidas mis miedos, mis manos, mi prisa, mi frío, mi marcha rápida, mis letras, mi boca, mis dedos, el cabello qué cuido cómo un grano de arena en el fondo del mar, mis rimas, mis líneas, el rincón  donde te he instalado y lo hago mío , y río porque eres tú el que aparece en mi mente al despuntar el Alba, y miro un cordel atado a un becerro, a la pata de una gallina, a un colibrí, a un perrito, al cuento, a la certidumbre, a tu boca, a tu pelo, a tu sonrisa, a tus miedos, a mis miedos, a estas ganas de seguir comiéndome el mundo y sigues ahí, en mi piel, te has instalado como un león herido  y me gusta verte en mi, en ti, en este cascabelear citadino que nos envuelve en sus redes, me gustas, bello entre los bellos. Mis letras tienen imánes y se escurren hasta ti, siempre.

III.

Aún guardo pájaros en la boca, colibríes en los ojos, aún sueño despierta con arenas movedizas, con el Perineo, con la ruleta rusa que danza en mi cuerpo y me despoja del caparazón de epidermis sin usar, una constante en mi cordillera sensible, la piel es un colgajo que atrae y vibra, es un calendario sin usar, uno que el viento ha llevado en su eco, la piel muerde , áraña, absorbe, besa, muerde, hace cábalas con ojos de cangrejo, siente, vuelve a morder y sueña con Dante, los círculos, el viaje a ultratumba , estoy perdida cómo Dante en la selva, en la colina, esos círculos alegóricos al fuego me queman, mi sueño es de otro mundo , mi infierno me acaricia y ronda mi entrepierna, la sal del mar muerto se apropia de las caracolas que he sumado en todas las lunas rojas, lo increpo y me devuelve mi espejo, la sombra de un corcel cabalgando  mis cinco sentidos despiertan mi alma.

IV.

El manto sagrado.
Mis manos buscan afanosas el recuerdo de la nube gris, el lecho permanece intacto, la tela de lino se unge con la presencia del manto sagrado, eruditos han llegado de oriente, husmean la tela , la faz de un  ángel se dibuja en el lecho, arde la nieve, escriben, preguntan, miran y fingen ver rostros cargados de espinas, lecho de muerte, el mesías ha regresado, el olor a sexo derrite la lumbre, habla el más viejo, si, aquí, aquí pernocta, pernocto la dicha de invierno, el verbo hecho carne, luz de luz, estrella de oriente, descarga eléctrica, el santo sudario, el semblante resplandece, su fulgor es único, el manto sagrado reposa en oriente, la estrella de David lo guía a su morada, la carne hecha verbo, la cúpula enrostra la fina tela con olor purpura.


LA CUARTA LETRA DEL DURMIENTE

La daga delibera diametralmente,
dosifica la dicha, 
dictamina el dogma,
decide el dolor, 
decente doctor, 
documentos difíciles,
drama diario,
delirio del disparo,
democracia doble,
danzarina,
dignidad, 
dátil delgado,
dimensión, 
dejadez, 
dureza, dualidad, dos, dictamen, discernimiento dócil, dibujo David, 
digo David, dedos de David, diferencio, decoro, deambulo, deja vu, determinación, determinado, dientes duros, delicia de durazno, duermo, Dinamarca, 
dime David, ¿dónde descansa el durmiente?

Nidia Garrido. Bogotá, 1970. Es poeta y periodista, también abogada igual que Franz Kafka, especializada en derecho procesal y derecho público. También echa las cartas, igual que madame Sosostris, el personaje de T.S. Eliot. Desde muy niña sintió el llamado de las letras y dice que aún sigue siendo esa niña. Tiene una marcada educación sentimental por el paisaje, por lo que es una magnífica viajera. Comparte por igual el gusto desmedido por Pablo Neruda, el Marqués de Sade, Anaís Nin y los mapas de ruta. Esta poeta kafkiana mira para el cielo y encuentra palabras, fragmentos de libros anónimos, retazos de biografías de escritores apócrifos y letras de baladas celtas que los fantasmas le dicen a oído mientras duerme su noche. También le gusta Pizarnik y la poesía de los románticos ingleses del siglo xix. Ha publicado los libros La respiración de las cosas, 2016, Tratado de las Bajas Pasiones (2017), Perversa Caligrafía para tu Piel (2018), El abismo, la nada y el punto ciego (2019), Naturaleza muerta con trapecio (2021). Actualmente escribe el libro de ensayos Bogotá en tiempos de Fernando Denis.

Los dos y otros poemas de María Esther García López

por María Esther García López


En defensa del cardo y de la ortiga…
Jesús Munárriz

                                            

ATIENDI

N’auxiliu del raitán, de l’andolina
de los mirlos, de zarricas, verderones...
N’auxiliu de calandrias, y los cantos.
N’auxiliu de la música del ríu.
N’auxiliu de los gril.los.
N’auxiliu de culuebras y l.largatos
Polos sapos, les xaronques, pol ciempiés,
pol esguil que nos mira dende l’árbol.
Pol arume a salitre, polos pexes.
Pola ouca, pol chufín, polos corales.
¡N’auxiliu!, ¡n’auxiliu!
Que la vida siga viva.
Agua espeyu, sin velenos nin fedores.
Pol sosiegu,
pola l.luz,
pol aire puru.

*

ATIENDE

En auxilio del  petirrojo, golondrinas
de los mirlos, de canarios y  gorriones...
En auxilio de calandrias, y  sus  cantos.
En auxilio de la música del río.
En auxilio de los grillos.
En auxilio de culebras y lagartos.
Por los sapos, por las ranas, los gusanos,
Por la  ardilla que nos mira desde el árbol.
por los peces,  el salitre…
Por las algas, los delfines, los corales
¡Auxilio! ¡Auxilio!
Que la vida siga viva.
Agua espejo, sin venenos  ni hedores.
Por la luz,
Por sosiego.
¡Por aire puro!

*

Publicado  en  El Parque de la Vida. Luarca (Valdés) 2020.


LOS DOS

Esta nueite
la l.luna  míranos estrañada
fálanos de miserias ya d’escombros
de visiones ya de mieos.
You, un mar de vendavales ya l.loucuras. 
El ríu baxa adulces,  en  silenciu, 
ayenu a las mias tormentas, 
ya l.lieva el caudal espesu de pasiones.
Los dos.
Los dos xuntos, nun sabemos qué dicirnos.
Yo ruempo’l   silenciu
y asegúrote, amor mío,
que
te quiero ensin preguntas,
quiérote ensin respuestas.
Asína
ensin más.
enisn más,
asína
quiérote.

*

LOS DOS

Esta noche
la luna nos observa extrañada;
nos habla de miserias y de escombros,
de visiones y de miedos.
Yo, un mar de vendavales y locuras. 
El río serpentea en su silencio, 
ajeno a mis tormentas, 
y lleva el caudal espeso de pasiones.
Los dos.
Los dos juntos, no sabemos qué decirnos.
Yo quiebro el silencio
y te aseguro, amor mío,
que
te quiero sin preguntas,
te quiero sin respuestas.
Así,
sin más.
Sin más,
así,
te quiero.

*

María Esther García López. Aveces el amor es azul. E. Setentayocho. (2020).


Árbol míu.
Son pa ti estos versos.
-Espárcelos ente los ausentes-

Si pudiera ser salvia
qu’afluire polas tuas venas
teñiríalas de deséu.
	
Si pudiera abel.lugame baxo ti,
abrazada a ti,
a xeitín, en secretu...
¡Ya que se durmiera’l tiempu...!
	
Si pudiera aniame pa siempre
ente las tuas fueyas,
sería col.lacia tuya,
ya novia
ya amante.
Sería yo, entós: amor, 
suspiros, l.letanía, 
versos,
vientu, chuvia, sol,
refuxu...
Ya viviría contigo 
	                                                   albentestate.

*

Árbol mío.
Son para  ti estos versos.
-Espárcelos entre los ausentes-

Si pudiera ser savia
Que corriese por tus venas
Las teñiría de deseo.
	
Si pudiera cobijarme bajo tus ramas
abrazada a ti,
en secreto, como en sueños.
¡Y que se durmiera el tiempo...!
	
Si pudiera esconderme para siempre
entre  tus hojas,
sería compañera tuya,
y novia
y amante.
Sería yo, entonces: amor, 
suspiros, letanía, 
versos,
viento, lluvia, sol,
refugio...
Y viviría contigo 
                                                        en tempestades.

*

Poema al robleque crece en el Parque de Los Pericones (Gixón), en memoria de  los que nos dejaron en Pandemia.


(…) tornare al nido, trovare
le ginocchia materne,
appoggiarvi la fornte…
Antonia Pozzi

RETORNO

Volver al nido,
casi deshecho por la crueldad del tiempo.
Volver al nido en invierno,
cuando huele a humedad,
y a hielo,
y a silencio.
Volver al nido en busca de unos brazos.
Imaginar el eco de tu voz
allá, a lo lejos.
Nadie puede devolverme 
la extinguida luz de tu estrella.
                 Mi luna descolorida.
                 Mis desvelos.
                 Mis sombras.
                 Mis secretos.

*

María Esther García López. Aveces el amor es azul. E. Setentayocho. (2020).


MIEDU

Cuando yera nena, 
asustábanme muito los aviones
que volaban pol cielu, 
¡tan rápido!, ¡tan alto!
ya deixaban caminos de fumu blancu,
que figuraban dibuxos xeométricos perfeutos.
Asustábanme los voladores nas fiestas,
los ruíos, los petardos,
asustábame la nueite,
las prietas solombras de los árboles.
L.lárimas del miedu.
¿Miedos?
Asustóume la primera cana
que miou pá s’arrancóu de la cabeza,
con rabia ya sorpresa. 

-Sos vieyu, papá.
¡Qué tristura!
Agarréime a las suas piernas. 
La vieyera.
Asustábame la vieyera.
Asustábame’l papón, ya l’home l’untu,
las culuobras, las curuxas, ya los viérbenes.
Miedos. Muitos miedos. Miedos.
¡Mia neñez!

*

MIEDO

Cuando era niña
Me asustaban mucho los aviones
que volaban por el cielo, 
¡tan rápido!,¡tan alto!
y dejaban caminos de humo blanco
que figuraban dibujos geométricos perfectos.
Me asustaban los voladores en las fiestas,
los ruidos, los petardos,
 me asustaba la noche,
y las negras sombras de los árboles.
¡Lágrimas del miedo!
¿Miedos?
Me asustó la primera cana
que mi padre se arrancó de la cabeza
con rabia y con  sorpresa.
 
-Eres viejo, papá.
¡Qué tristeza!
Me abracé a sus piernas
¡La vejez!
Me asustaba la vejez.
Me asustaba el papón, y el hombre del saco,
las culebras, las lechuzas, los gusanos.
Miedos. Muchos  miedos. Miedos.
¡Mi niñez!

*

Esther García López. En Lletres asturianes, 2008 Academia de la llingua Asturiana.


El color de los díes

Nueches d’insomniu.
Asáltame la velea de l’acordanza.
Siento’l distintu color de los díes.
Díes qu’amanecen escuros.
Díes qu’abro la puerta de la señardá,
y alcuentro’l ñeru vacíu.
La frialdá aniada nel cuartu aterezme’l corazón.
Amágame’l tiempu.
Les pallabres anúdanseme  na garganta.
El pianu clávame los güeyos.
Siento sones nes paredes.
Negres, corchees, semicorchees, fuses, semifuses,
claves de sol y de fa…
Ya’l silenciu, el silenciu, el silenciu…
Amágame’l tiempu y el silenciu.
Un rayu de sol entra adulces pela ventana,
ya anúnciame que non tolos díes tienen el mesmu color.

Ente sueños, los recuerdos llévanme
una nueche y otra nueche,
un día y otru día,
al camín de la señardá.
El cuartu, el pianu, la moñeca de trapu…
¡Too ta en silenciu!

*

EL COLOR DE LOS DÍAS

Noches de insomnio.
Me asaltan la tristeza y los recuerdos.
Siento el distinto color de los días.
Días que amanecen oscuros.
Días que abro la puerta a la melancolía,
y encuentro el nido vacío.
La frialdad invade tu cuarto y me hiere el corazón.
El tiempo me reta.
Las palabras se me anudan en la garganta.
El piano me clava los ojos.
Siento sones en las paredes.
Negras, corcheas, semicorcheas, fusas, semifusas,
claves de sol y de fa…
Y el silencio, el silencio, el silencio…
El tiempo y el silencio me intimidan.
Un rayo de sol entra sutilmente por la ventana,
Y me recuerda que no todos los días tienen el mismo color.
	
Entre sueños, los recuerdos vivos, 
una noche y otra noche
un día y otro día,
por el camino de la añoranza.
El cuarto, el piano, la muñeca de trapo…
¡Todo está en silencio!

Si alguna vez advierte que la miro a los ojos…
Mario Benedetti

DELIRIOS

Si en dalgún momentu alviertes 
que te miro a los güeyos.
Si sientes suspiros,
como escalafríos,
piensa que ye deliriu o llocura o quimeres…
Nun sé qué me pasa,  
porque hai tiempo, munchu tiempu,
que malpenes  suspiraba.
Nin amores, nin llames, nin señardá, nin pasión...
Va  tiempu que la lluz, la lluz de los mios güeyos
taba apagada.
Y agora, amor mío,
¡yo  mírote a los  güeyos!,
estremécenseme les venes.
Fuisti tú quien  tornó a  prender esta llama,
colos  besos tuyos 
y esos abrazos 
qu’abrazan mio alma.

*

DELIRIOS

Si en algún momento adviertes 
que te miro a los ojos.
Si escuchas suspiros,
como escalofríos,
piensa que es delirio o locura o quimeras…
No sé qué me sucede.
Porque hace tiempo, mucho tiempo,
que apenas suspiraba.
Ni amores, ni llamas, ni pasión, ni nostalgia…
Hace tiempo que mi luz, la luz de mis ojos,
estaba apagada.
Y ahora, amor mío,
¡yo te miro a los ojos!
Se estremecen mis venas.
Fuiste tú quien ha vuelto a encender esta llama,
con tus besos inmensos
y esos abrazos 
que abrazan mi alma.

*

María Esther García López. A veces el Amor es azul. 2020. E. Setentayocho.


ESCONSUEÑU

ANDARLACASA de la mano.
Col mieu de la nueite ente los l.labios.
ANDARLACASA xugando al esconderite colos trasgos.
Col trasgu que m’escuende la l.loucura.
Col trasgu que t’escuende la zuna de quereme
 a xeitín, a bocaxarru.
ANDARLACASA a la gueta l’amor,
que s’escurrió pente los didos de las manos.
Arroubónoslu’l trasgu, o l’escaezu, 
o’l tiempu que cuerre ensin descansu…
¡Escondiéronnos l’amor ya la pasión!
ANDARLACASA a la gueta l’amor. 
ANDARLACASA a la gueta de los trasgos invisibles.
ANDARLACASA esperando qu’amaneza.
Y vivir outra vuelta’l color del alba.

*

ENSOÑACIÓN

ANDARLACASA de la mano.
Con el miedo de la noche entre los labios.
ANDARLACASA jugando al escondite con los trasgos.
Con el trasgo que me esconde la locura.
Con el trasgo que te esconde la ilusión de quererme 
poco a poco, con amor apasionado.
ANDARLACASA en busca del amor
que gotea entre mis dedos.
¿El amor?
Nos lo robó el trasgo y el olvido,
y el tiempo que corre sin descanso.
¡Nos hurtaron el amor y la pasión! 
ANDARLACASA en busca del amor.
ANDARLACASA en busca de los trasgos invisibles.
ANDARLACASA esperando a que amanezca.
Y vivir otra vez el color rojo del cielo apasionado.

*

María Esther García López.  El color de los días. E.  Bajamar (2019).


María Esther García López (La Degol.lada-Valdés-Asturias). Licenciada en Pedagogía, Maestra y Experta en Filología Asturiana. Es autora de varios títulos de narrativa, de poesía y de literatura infantil. Tiene en su haber varios premios literarios en ambos géneros. (Premio Oviedo de Poesía, por su poemario Pisadas. Premio Fernández Lema de narrativa. Premio Xosé Álvarez  del Centro Asturiano de Madrid, entre otros).  Además de distintos galardones como el Premio Timón a la trayectoria literaria. Su obra forma parte de distintas antologías. Es miembro correspondiente de la Academia de la Llingua Asturiana. Es autora de títulos de  investigación y de didáctica y  coautora de libros de texto para la enseñanza de la Llingua Asturiana. Colaboradora  habitual en el periódico La Nueva España, además de otras revsitas literarias. Fue colaboradora en la cadena SER (Radio). Y el la RTPA, Radio y Televisión del Principado de Asturias (RTPA). Actualmente es la presidenta de la Asociación de Escritores  y Escritoras de Asturias.

Locus Amoenus y otros poemas de Aurelio González Ovies

por Aurelio González Ovies


LOCUS AMOENUS

Nun yeren más de cuarenta
y dos metros de planta:

la cocina, los cuartos,
el pasillu pel mediu.

Fuera, unes lates d’aceite y unos turcos,
perexil y xeranios.
Una figar con xestu de matriarca,
unes llorees altes
y un gallineru. 

*

LOCUS AMOENUS

No eran más de cuarenta 
y dos metros de planta:

la cocina, los cuartos, 
el pasillo en el centro.

Fuera, unas latas de aceite con turcos, 
perejil y geranios.
Una higuera con pose de matriarca,
unos laureles altos
y un gallinero.

AL ABRIR LA PUERTA

Ya nun-y daba pa más el corazón,
teníalu más grande que la caxa, 
pero namás sentía ruxir les llaves 
tres la puerta
-los perros pal amor ganénnos n’olfato- 
anque yá nun pudiere llevantase,
venía a llambeme un poco, iñando 
y arrastrándose.

*

AL ABRIR LA PUERTA

Ya no le daba para más el corazón;
lo tenía, dijeron, más grande que la caja, 
pero tan pronto como sentía la llave
-los perros nos superan en amor
y en olfato-
aunque ya no pudiera levantarse, 
venía a lamerme un poco, gimiendo 
y arrastrándose.

CUCHIELLOS, NAVAYES…

Acercábase mui ceu de mañana. 
Nesa hora na que gallos y gallines 
alboroten los pueblos. La bicicleta 
llena d’artiluxos: piedra esmeril, 
diamante, filo plomu
y una xiringa que sonaba a morrina.
Remachaba les potes y los cazos 
y mientres afilaba: curriños

-comentábanos- as chispas coma vida...

Pañaba les perrones. Dába-yos a los pedales 
y cada vez más lloñe:

caceroles, cuchiellos,
              cachivaches, navayes..!

*

CUCHILLOS, NAVAJAS…

Llegaba muy temprano
de mañana. Cuando los gallos y gallinas 
alborotan los pueblos. La bicicleta
llena de artilugios: piedra esmeril, 
diamante, hilo de plomo
y una siringa que sonaba a Galicia. 
Remachaba las potas y los cazos, 
y mientras afilaba, curriños

-nos decía- como a vida as chispas.

Recogía las perras. Le daba a los pedales, 
y cada vez más lejos:
 
cacerolas, cuchillos, cachivaches, navajas..!

LLUNES A LLUNES

Va clariando la lluz per detrás de
los montes. Rompe’l silenciu
esti autobús de llinia. Vamos mui pocos.
Chavalinos con llibros y mochiles,
un home que comenta
         -nun para de toser-
que va pal médicu
y unes muyeres, llamentando en voz alta,
el preciu de la fruta y estes xelaes que caen 
per xineru.
Allumen entovía les faroles. Y nel mediu 
la plaza -como cuando nun sueñu 
traxinen munchos cuerpos-,
ente bultos y gallos, calcetinos y ropa, 
monten el tenderete, un llunes y otru llunes 
hacia esta mesma hora, los tenderos.

Apoyo la cabeza sobre la ventaniella.
Como faigo na vida, la metá
del camín voi pasala durmiendo.

                    (Proaza. Iviernu)

*

LUNES A LUNES

Va surgiendo la luz por detrás de 
los montes. Rasga el silencio
este autobús de línea. Vamos muy pocos. 
Unos adolescentes con libros y mochilas, 
un hombre que comenta
              -no para de toser- 
que baja al médico
y unas señoras, lamentando en voz alta,
el precio de la fruta y estas heladas que caen 
en enero.
Alumbran todavía las farolas. Y en medio 
de la plaza, como cuando en un sueño 
trajinan muchos cuerpos,
entre bultos y gallos, calcetines y ropa,
 
montan su tenderete, un lunes y otro lunes 
a esta hora, los tenderos.

Apoyo la cabeza sobre la ventanilla. 
Igual que hago en la vida, la mitad 
del camino, me la paso durmiendo.

                       (Proaza. Invierno).

CUATRO POEMAS INFANTILES

*

CON FARINA Y MOLDES

Si tenía una pena 
o taba mui sola, 
facíanos pasteles 
coles cenahories,
y pastes d’almendra 
grandes y rechonches. 
Y ellí desafogaba, 
con farina y moldes
y yemes y azucre, 
rodiada de potes.

—¿Qué te duel, mamina? 
Dinos por qué llores.

—Tranquilos, mios neños, 
fue al picar cebolles.

*

ENTRE HARINA Y MOLDES

Si tenía una pena 
o estaba muy sola, 
nos hacía pasteles 
con las zanahorias,
y pastas de almendra 
grandes y rechonchas. 
Y allí desahogaba, 
entre harina y moldes 
y yemas y azúcar, 
rodeada de potas.

-¿Qué te duele, mami? 
Dinos por qué lloras.
 
-Tranquilos, mis niños, 
fue al picar cebollas.

MADRESÍA

Un poema a toles 
madres qu'esisten, 
a les que nos peñen
y a les que nos visten. 
Un poema a toles 
madres d’esti mundu 
porque faen milagros 
d’un arbeyu crudu.
A les qu’anque tean 
con fiebre y anxines, 
tuéstennos abrazos
y ásennos sorrises. 
A les que de siempre 
yá nos quieren tanto 
que rebocen suaños
mientres traguen llantu. 
A les que del pexe 
fieru de la vida 
sáquennos la carne
y comen la espina. 
A les qu’enveyecen 
con grietes y grumos 
d’esprimise a diariu 
pa facenos zumos.
A les que yá tán 
so la nuesa cuna
llumando la nueche, 
faciendo de lluna.

A les que nos cubren, 
defenden y abracen 
aínda si duermen, 
aínda si falten.
A les que los años 
cuasi se-yos pasen 
ente planchar fuerces 
y llimpiar les cases. 
Un poema a toes 
estes siemprevives 
que sirven de fuelle 
y son como vigues.
 
Un gracies a toes 
estes madres nuestres 
que son cocineres, 
modistes, maestres;
y adornen bizcochos 
o alministren cuentes 
y trencen toquilles, 
remienden sorpreses...

A toes cuantes tán 
o yá son estrelles.

*

MADRESÍA

Un poema a todas
las madres que existen, 
a las que nos peinan
y a las que nos visten.
Un poema a todas
las madres del mundo 
porque hacen milagros 
de un guisante crudo. 
A las que aunque estén 
con fiebre y anginas, 
nos fríen abrazos
y asan sonrisas.
A las que de siempre 
nos quieren ya tanto 
que rebozan sueños 
mientras tragan llanto. 
A las que del pez 
fiero de la vida
nos sacan la carne 
y comen la espina.
A las que envejecen 
con grietas y grumos 
de exprimirse a diario 
para hacernos zumos. 
A las que ya están 
sobre nuestra cuna 
borrando la noche
y haciendo de luna.

A las que nos cubren, 
defienden y abrazan
incluso si duermen,
incluso si faltan.
A las que los años 
casi se les pasan
entre planchar fuerzas 
y limpiar la casa.
Un poema a todas 
estas siemprevivas 
que sirven de fuelle 
y aguantan de viga.
Un gracias a todas 
estas madres nuestras 
que son cocineras, 
modistas, maestras;
y adornan bizcochos 
o administran cuentas 
y trenzan toquillas
o zurcen sorpresas. 

A las que aún están
o son ya estrellas.


CARTA D’ARTURO

Anque nun vuelves, 
yá me conformo 
adivinándote
en tolos contornos.

Anque nun vuelves, 
miro la lluna
y ellí te veo:
¡cómo t’allumbra!

Anque nun vuelves, 
yá descubrí
que delles flores 
güelen a ti.

Anque no vuelves, 
sigo suañando
que, al despertame, 
me tas tocando.

Anque nun vuelves, 
en tola vida,
tu yes la fecha 
que más m’anima.

Anque nun vuelves, 
baxo l’alfombra, 
guardé una tarde
to guapa sombra.

Anque nun vuelves, 
yo yá nun lloro, 
nacer de ti
yá ye un tesoru.

*

CARTA DE ARTURO

Aunque no vuelvas, 
yo me conformo 
adivinándote
en los contornos.

Aunque no vuelvas, 
miro la luna
y allí te veo:
¡cómo te alumbra!

Aunque no vuelvas, 
ya descubrí
que algunas flores 
huelen a ti.

Aunque no vuelvas, 
sigo soñando
que, al despertarme, 
me estás tocando.

Aunque no vuelvas, 
todos los días,
eres la fecha
que más me anima.

Aunque no vuelvas, 
bajo la alfombra, 
guardé una tarde
tu hermosa sombra.

Aunque no vuelvas, 
yo ya no lloro, 
nacer de ti
es ya un tesoro.

CANCIÓN PA XUEGU DE MANES

Si lo tengo too 
apetezme nada. 
Si nada tuviera, 
too me sobrara. 
Unu, dos y tres, 
qué barbaridá.
Cuatro, cinco y seis, 
qué contrariedá.
Nun me duel nada
y siempre me quexo.
Cuando toi malín
sí que m’arrepiento. 
Unu, dos y tres, 
qué barbaridá.
Cuatro, cinco y seis 
qué contrariedá.
Nun sé valorar 
lo que me rodea.
Y si se me pierde 
yo muerro de pena. 
Unu, dos y tres, 
qué barbaridá.
Cuatro, cinco y seis, 
qué contrariedá.

*

CANCIÓN PARA JUEGO DE MANOS

Si lo tengo todo 
me apetece nada. 
Si nada tuviera, -
todo me sobrara. 
Uno, dos y tres, 
qué barbaridad.
Cuatro, cinco y seis, 
qué contrariedad.
No me duele nada
y siempre me quejo. 
Cuando estoy malito 
sí que me arrepiento. 
Uno, dos y tres,
qué barbaridad. 
Cuatro, cinco y seis 
qué contrariedad.
No sé valorar
lo que me rodea. 
Y si se me pierde 
me muero de pena. 
Uno, dos y tres, 
qué barbaridad.
Cuatro, cinco y seis, 
qué contrariedad.

Aurelio González Ovies (Bañugues,1964). Doctor en Filología y profesor de Filología Latina en la Universidad de Oviedo (1988). Tiene en su haber, entre otros, el Premio Internacional de Poesía ‘Ángel González’ (1990), Premio Internacional de Poesía Juan Ramón Jiménez (1992), Accésit Premio Adonais (1992), Accésit Premio Esquío (1994), Premio Nacional a los libros infantiles y juveniles mejor editados en 2013 con la obra Versonajes,  otorgado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. 2014, así como el Premio de las Letras de Asturias (2018). Desde su primer publicación, Las horas en vano (1989), hasta la actualidad, es autor de una cuarentena de poemarios (España, Méjico, Colombia) y de otros títulos de literatura infantil.

La mano en fueu y otros poemas de Ángeles Carbajal

por Ángeles Carbajal


XARDÍN

Pínchame siempre
la rosa,
nunca la espina.

*

JARDÍN

Me pincha siempre
la rosa,
nunca la espina.

LA MANO DE NIEVE

Díes que pasáis col sol encesu
pelos sieglos de los sieglos,
hermanos ximielgos de toos
los que marchamos ensin querer,
como l’arpa nel ángulu escuru
esperando la mano de nieve,
si nun nos toca
nun nos volveremos a ver.

*

LA MANO DE NIEVE

Días que pasáis con el sol encendido
por los siglos de los siglos,
hermanos gemelos de todos
los que nos vamos sin querer,
como el arpa en el ángulo oscuro
esperando la mano de nieve,
si no nos toca
no nos volveremos a ver.

CASA VIEYA

Casa vieya,
onde’l corazón
ye’l vasu pel que bebo,
la mesa onde como, la xarra
na que pongo flores…
Col corazón nes manes
descansa en paz el corazón.

*

CASA VIEJA

Casa vieja,
donde el corazón
es el vaso por el que bebo,
la mesa donde como, la jarra
en la que pongo flores…
Con el corazón en las manos
descansa en paz el corazón.

LA PRIMERA VEZ QUE LLORÓ NA MIO VIDA

Foi la primera vez que lloró na mio vida.
(Dempués siguí cola mio infancia infinita)
La primera vez que la vi llorar
mio ma vistióse apurada
y echó a andar caleya alantre tan triste,
caminaba como una nube pequeña
y vistida de negro apegada a la tierra.
Morriere mio güela.
¡Cómo m’asustó la soledá de mio ma!
Quixi xubir como un perrín tres d’ella
el camín empináu pel que baxaba la nueche,
nun me dexaron, y quedé esperando
porque yera mio ma esa nueche la neña. 

*

LA PRIMERA VEZ QUE LLORÓ EN MI VIDA

Fue la primera vez que lloró en mi vida.
(Después seguí con mi infancia infinita)
La primera vez que la vi llorar
mi madre se vistió deprisa
y echó a andar camino adelante tan triste,
caminaba como una nube pequeña
y vestida de negro apegada a la tierra.
Había muerto mi abuela.
¡Cómo me asustó la soledad de mi madre!
Quise subir como un perrillo tras ella
el camino empinado por el que bajaba la noche,
no me dejaron, y me quedé esperando
porque era mi madre esa noche la niña.

LA MANO EN FUEU

Nun podía imaxinar
que diben namás
qu’hacia l’olvidu
aquellos díes,
inda nun soi a creyer,
anque lo sepa,
que voi dexar de ser
un día cualquiera
que nel olvidu yá descansa
como’l restu de los díes
del ayeri y del mañana.
Pero daquella
yo punxi la mano en fueu
pa xurar que la verdá
yera tresparente,
qu’una cuesta empinada
xubiríase siempre  
nuna carrera,
y que lo que pidía’l corazón
yera de xusticia
-humana y divina-
dá-ylo;
queméme.
El casu ye
que yo xuraba 
en contra del dolor
ensin conocelu siquiera.
(En contra del dolor
namás que sé xugar con fueu).

*

LA MANO EN EL FUEGO

No podía imaginar
que iban nada más
que hacia el olvido
aquellos días,
aún no soy a creer,
aunque lo sepa,
que voy a dejar de ser
un día cualquiera
que en el olvido ya descansa
como el resto de los días
del ayer y del mañana.
Pero de aquella
yo puse la mano en el fuego
para jurar que la verdad
era transparente,
que una cuesta empinada
se subiría siempre
en una carrera,
y que lo que pedía el corazón
era de justicia
-humana y divina-
dárselo;
me quemé.
El caso es
que yo juraba
en contra del dolor
sin conocerlo siquiera.
(En contra del dolor
nada más sé que jugar con fuego).

ATAPECER

Otra tarde toi tan sola
al par d’esta mio vidina breve.
Tengo de face-y casu;
o la quiero yo
o nun la quier naide.

*

ATARDECER

Otra tarde estoy tan sola
al lado de esta mi pequeña vida breve.
Tengo que hacerle caso;
o la quiero yo
o no la quiere nadie.

EL DÍA NUEVU

Soi un día nuevu
que salta de la cama
y posa los pies
nel suelu de madera.
Voi abrir puertes y ventanes,
y regar les plantes mentes escucho
el movimientu musical 
númberu tres de Schubert
unes cuantes veces de siguío
porque ye un puru vuelu.
(Básta-y l’aire
al rellumante corazón
que tuvo triste con razón
y aprendió a tar allegre
ensin ella). 

*

EL DÍA NUEVO

Soy un día nuevo
que salta de la cama
y posa los pies
en el suelo de madera.
Voy a abrir puertas y ventanas,
y a regar las plantas mientras escucho
el movimiento musical
número tres de Schubert
unas cuantas veces de seguido
porque es un puro vuelo.
(Le basta el aire
al relumbrante corazón
que estuvo triste con razón
y que aprendió a estar alegre
sin ella).    

VELA

Llévate nes manes una neña,
camina pel pasillu
cola to lluz ente solombres,
y al llegar al cuartu
evérate a los llabios,
rellumes, con un pocoñín de miel,
nes sos pupiles,  sopla, 
tan cerca de ti tán les estrelles.

*

VELA

Te lleva en las manos una niña,
camina por el pasillo 
con tu luz entre sombras
y al llegar al cuarto
te acerca a los labios,
resplandeces, con un poquitín de miel,
en sus pupilas, sopla,
tan cerca de ti están las estrellas.

Ángeles Carbajal. Llicenciada  na especialidá d’Hestoria del Arte. (Universidá d’Uviéu). Collaboradora en revistes lliteraries como Reloj de Arena, Clarín, Anáfora,Lliteratura y otres. Tien asoleyaos los llibros La caligrafía de la distancia (Cuadernos del Bandolero, 1993), La sombra de otros días, (Editorial López y Malgor, 2002). El so llibru En campu abiertu algamó nel añu 2012 el premiu Teodoro Cuesta de Poesía. Nel añu 2014 col llibru L’aire ente la rama ganó’l premiu Xuan María Acebal de Poesía, que tamién, nel 2015, recibió’l premiu al meyor  llibru l’ añu n’ asturiano, concedíu pola Tertulia Malory. En 2016 recibe otra vegada’l premiu Xuan María Acebal pol llibru Un vasu d’agua. La editorial Impronta editó nel 2019  el llibru de poesía Quedar  a solas.

Poesía costarricense actual: Steven B. G

                                                       Selección por María Macaya

HASTÍO

       Lento y cuidadosamente el alba nos recuerda que no existe muro que soporte el golpe de mareas de la muerte. La podredumbre se come a la sombra y a la luz. Es ahí que toda fruta termina entre las muelas de las hormigas y éstas entre las muelas del invierno. En cada cosa podrida está el eco de una ciudad yerma, de una avenida sola, del cénit que sucumbe y la carne que aprieta. Quedarían solo el amor y la esperanza, pero no son más que placebos de súcubos borrachos. La pulpa sensible del nanosegundo de Todo queda desnuda y en nuestros horizontes es visible una Ítaca indiferente, resignada.



A UN POLVO

Tú sobre la cúspide nevada,
yo bajo los puentes, 
tú en el túnel, 
derramándote, desbordándote
hasta volverte yo, hasta volverme tú.
Es absurdo preguntar ahora
de quién es esta pierna, 
de quién son estos ojos.




UN RESUMEN

Lluvia alguna vez
en un país de cardo y ceniza
mi amor
extenuado, sepultado bajo malangas,
no valió la pena.



NO CUENTES ESO

«Fueron grandes amigos» 
dijeron los historiadores 
en nuestras biografías 
y con solo eso
las canciones de Aznavour cantadas en mi oído;
las veces que cogimos 
en la cama, 
en la sala 
y el baño;
la oscuridad de un túnel sobre nuestras manos tocándose;
los cafés preparados en ambos crepúsculos,
mi escaso gusto por el fútbol y tus gritos por un gol,
mis labios besándote el glande,
y todo lo que fuimos 
no tuvo lugar 
en las cortas menciones 
que nos competen.


Steven B. G. (Costa Rica, 2000) es un escritor. Aparece en la antología digital Nueva Poesía Costarricense (2020). Ha sido publicado en varias revistas literarias internacionales como Hiedra y Kametsa, además ha sido traducido al italiano.

Poesía salvadoreña actual: Renzo Ottoniel Martínez

LEJANÍA

Despertando van las estrellas,
y de algún balcón incierto,
tú al igual que yo las observas.
Miramos y callamos
callamos y morimos.
A lo lejos, ellas,
nos dicen con su inexacto lenguaje
sobre el futuro.
A lo sumo, ya lo he descifrado
su brillo, sus palabras, el final…



LLEGADA A XIBALBÁ*


Yacía en una ciudad desconocida
Las flores en tumultos adornaban las calles
Una pirámide grande estaba al frente.
Atravesé a paso lento y desconcertado
Un frío gélido evocaba mi cuerpo
Había olvidado mi nombre
¿Acaso este es el sentir de un pájaro
cuando es derribado?
Ya la sangre no habita en mis venas,
Mis carnes descienden hasta la profundidad,
Mis huesos húmedos yacen sobre el suelo.

*Este poema se puede leer como comúnmente se lee o empezarlo de abajo hacia arriba.
*Xibalbá en la mitología maya es el inframundo.



LA PALABRA DESCONOCIDA

Camino inexpertamente por la vida
veo el profundo mensaje del horizonte
en el suelo me abraza la suave hierba
y de ella se desprende un enjambre
luminoso de luciérnagas.
El profundo sueño recae en mis párpados
en ellos habita la presencia
de palabras desconocidas,
Mi boca menciona sílabas inconclusas
que al juntarlas armoniosamente
mencionan tu nombre.


HUELLAS


Mi caminar cada día lento se vuelve
y tras de mí miles de huellas borrosas
agitando banderas y puños,
así caminando sin detenerse,
en la memoria y en todos mis
escritos deteriorados hay muchas palabras
que te dirían el destino de las cosas:
las que ya no podré decirte,
pues tras de nosotros, querida,
tras de nosotros, hay alguien que
ha creído en el canto de los días.


Renzo Ottoniel Martínez Castro, nació el 05 de marzo del 2001 en Morazán, El Salvador, C.A. Estudiante de Letras en la Universidad de El Salvador (UES-FMO). Miembro del Taller Literario Zarza. Ha publicado en las revistas digitales “Dialogando con el gato (El Salvador)”, “Collhibrí (México)” y “Revista Raíces (México) por parte del Centro Cultural de México: Letras, Arte y Cultura”, entre otros proyectos digitales.