Poesía chilena: Hernán Contreras R.

De Arritmia (Lagar Editores, 2024)

Extremos

Ver el sol en un vidrio botado
a las dos de la tarde un día de invierno

el calor se nos perdió hace meses
en lo que podría ser una botella rota
se encuentran las tardes de verano
el ruido de los álamos y un niño corriendo

es solo un vidrio
encandila durante unos segundos y aparecen
las imágenes de una estación contraria

queremos frío en el calor y calor en el frío
tomamos cerveza o vino
para sentir el otro extremo

el niño alcanza su objetivo
y una hoja
suena bajo los zapatos

el vidrio ya no te encandila

ahora ves el sol
en una poza que aún no se seca
y todo parece indicar lo siguiente:

el suelo contiene al cielo
en el agua de la lluvia de ayer.


Interpretaciones

Toda noción de lo que vemos
es el intento de hallarnos aquí

la lluvia el agua de los aires acondicionados
el viento la velocidad de las micros en carrera la brisa
las piletas de las plazas

sólo la nieve los pétalos del almendro
me han hecho sonreír.


De Los colores del silencio (inédito)

Observaciones del que espera
esperar la noche
era entender la oscuridad

en cada piedra lanzada
iba un sueño

mirar cada concha de mar
como un hogar abandonado

despertar a las polillas
al revisar en los bolsillos

la sombra de cada cosa
se evapora del suelo

saber que este color
solo dura unos segundos

el viento persiste en una vida despierta

porque todas las hojas de un árbol
pueden ser pájaros dormidos


Interrupción de un paseo

eres un temblor
luego de cualquier noticia que lleve un nombre conocido

las manos reproducen el ruido
como única distracción posible

damos sentido a lo insignificante
proteger el cigarro de la lluvia el papel de las manchas
porque salvar las cosas que son capaces de sostener un mundo
nos lleva el corazón nuevamente a flotar en una poza
hasta borrar a toda una montaña que temblaba en el suelo

rompemos la imagen con nuestro movimiento
salvamos nuestras pertenencias olvidamos
dejamos que los pasos molesten a las aves
caminamos con una mano en el bolsillo
sin ritmo sin buscar
inútilmente monedas y papeles
que suenen y recuerden el día de ayer

caminar al fin
es mirar lo que va quedando atrás


No hay un final

este silencio
con todos sus ruidos y colores
es el intento de ser otra cosa
en este lenguaje

de buscar un lugar en este mundo
de sentidos limitados

el ruido parece dejarnos
lejos
de toda búsqueda
aunque al final la vida solo se trate de eso

buscar

los sonidos de nuestros sueños
que son mudos para el mundo

los colores de nuestra imaginación
pálidos para quien hablamos


Verso

no sé qué especie es
pero un pez que salta a través de las olas
se hace humo entre los cormoranes

esperé las salpicaduras del regreso al agua
otras veces la respiración luego del ataque en picada

no tomo bando por ninguno de estos seres
la condición de presa es relativa

solo espero que la escena se complete
para dar algo por terminado en este día
e irme al fin
a casa


Costanera de Puerto Montt

pareciera que podemos oírlo todo
y que el cielo nos escucha

espera a que no digamos nada
y ser invisibles a quienes caminan
unos metros más atrás

desde rocas que separan a la ciudad de las olas
el frío del viento nos acerca al fondo marino
y nos confundimos entre las sombras
de embarcaciones estacionadas
donde es una ilusión que existe tiempo para dormir

no sabemos de quién serán las primeras palabras
pero aparecerán
porque siempre hay algo que interrumpe el silencio
y mañana
será otro día de trabajo

el cielo será morado en otra tarde
cuando haya tiempo para esperar la noche
sin necesidad de imaginar
ese reemplazo en las luces

y caer en el error de querer explicar lo que observamos

como todo paisaje o fenómeno nuevo
algo más para decir que solo un adjetivo de belleza
ante un color que en mi vida lo veía rojo

las aves vuelan unos metros más adelante
sobre el agua
se alejan de la ciudad
y del nuevo centro comercial de incontables pisos
hoy un símbolo que estará en las postales de la costanera

por eso la vista en la imagen de una silueta de cormorán
cruzando en segundos las islas
en un silencio
que no es alcanzado por las luces

desde aquí y aún sin nada que decir
quizás
ya sea el momento de irse
dirigir la vista a otra escena
a falta de tantos otros atardeceres.


De Recordatorio (inédito)

Cuenta regresiva

Braceo hundido para regresar al lenguaje después de haber dejado
todas las palabras dadas vueltas
en los juegos de memorice y sopas de letras que fueron tus últimos ejercicios

quizás olvidar fue tu defensa

nos lo recordaste en cada sonrisa confundida con un recuerdo
y fue congelarse ante una estrella fugaz
nos diste señales de tu fuga
la vista olvida
¿qué era de los sabores y sonidos?
¿Qué veías entonces en el espejo cuando peleabas con tu imagen
porque alguien te seguía al baño?

Le hiciste muecas y te reíste
al creer que en juego la dejabas encerrada al salir

y sí había algo encerrado para siempre

ustedes fueron mis nuevos recuerdos y quizás los primeros. Cambié mi historia
tapando goteras del techo con las fotos de mis hijos y nietos. Pero el papel cedió y
cayó mojando toda mi cama. Amé nadar y me ahogué en los sueños.


Hernán Contreras R. (1990)
Integrante de Colectivo Abierto y Revista Mal de Ojo. Editor y fundador de Trizadura Ediciones. Publicó las plaquettes de poesía Proyecciones (La Maceta Ediciones, 2018) y El agua que baja (Porlasmias Ediciones, 2022). También es autor de los poemarios Trayecto hacia algunos días (Ediciones Filacteria, 2018) y Arritmia (Lagar Editores, 2024). Actualmente reside en Puerto Montt, donde trabaja en proyectos literarios, culturales y educativos.
En el plano internacional, ha participado en el Festival Internacional de Poesía Joven Jauría de Palabras, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia (2021), del Encuentro Internacional de Poetas de Zamora, Michoacán, México (2024) y de la Feria del Libro de Funza, Bacatá, Colombia (2024).

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