Christina Aguilera
Le he dado tres vueltas al paño alrededor de mi cabeza
y me he subido en dos plataformas prestadas
que no pienso devolver.
Oigo la señal de arranque:
“Christina, you nasty”
y sincronizo mis labios para pronunciar:
“Yeah”.
Yo pintada y acinturada
en homenaje a la mejor amiga que he tenido.
Frente a mí niños,
mocosos disfrazados de treintones
en la fiesta de cumpleaños que tenían prohibida.
Felices nos aplauden
a ella y a mí.
Axe Chocolate
Me penetraba dulzón y empalagoso,
yo me mareaba por el miedo.
Su presencia significaba que estaba atrapado con ellos,
desnudo,
a su merced.
Cuando callaba el aerosol
todos tenían sabor a chocolate,
me imagino.
El único machote dispuesto a saborearlos era yo
aunque conmigo no compartieran nada,
ni el perfume.
Y lo sigo buscando en supermercados,
lo acumulo en mis repisas,
lo rocío en mis sábanas
y lo dejo entrar a mi organismo.
Ya no los culpo por gastarse el spray
en el amor de mis amigas.
No sabían que también existía dulzura
en lo que yo les ofrecía.
SmartFit
Observo la certeza con la que cuelgan dos pesas rusas de tus manos como si
fueran livianas, como dos algodones de azúcar redondos y tan ligeros.
Y yo estoy pensando en comida otra vez.
Moriría por ser una de esas pesas
que solo tienen propósito cuando las elevas
y las balanceas.
También moriría por volver a ser como vos,
si es que alguna vez lo fui
porque sinceramente no recuerdo esa fuerza en mis hombros
ni esa convicción en mi espalda.
Quizás si SmartFit hubiera existido antes.
Moriría porque SmartFit hubiera existido antes
Y vos también.
Para que vieras el potencial de mis hombros,
la esperanza que traía en la espalda.
Joseph Farsh
Pasé demasiado tiempo examinando tu cara,
buscando aunque sea uno de los errores que me han dicho
tiene la mía.
Ni uno,
juego en desventaja.
Mi carta bajo la manga, pienso,
es la novedad.
Que cuando sepa tu nombre y te lo repita de vuelta será un sonido nuevo para
vos.
Exotismo.
Nunca un tico ha dicho las palabras
Joseph Farsh.
Las digo yo.
La música está demasiado alta,
de mi boca lo que sale es un rumor.
Vos no preguntás por el mío,
perdés el interés,
volvés a la barra
y yo regreso a mi país.
Acá te llamás
Motherfucking Joe Fart.
Irme de todos los lugares
De unos meses para acá
parece que no me quedo en ningún lugar.
Los guapos que idolatré murieron
y/o
son padres.
A las maestras que vaticinaron que yo sería un prodigio
las enterraron con las ganas.
Ya no hay daños hechos por mí
en las casas de alquiler que dejé.
Ni quedan en otros cuerpos marcas de mis dientes
o de mis uñas.
Me quedo despierto
pensando en un letrero que de niño leí en un cementerio.
“SOLO MORIMOS CUANDO NOS OLVIDAN”
“Estás muy pequeño para entender eso”,
me había dicho mi mamá.
Ahora ella no se acuerda a quién enterramos ese día
ni del letrero,
pero yo ya lo entendí.
Poesía gay
Si me voy a morir
ojalá sea apuñalado muy de noche
por hacer cruising en La Sabana
o de un ataque al corazón
chingo
en el sauna.
Rodeado de amigos.

David Ulloa (1989) publicó el libro de relatos “Cartas a hombres” (2018) y su reedición en 2020, y el poemario “Irme de todos los lugares” en 2024. También fundó la revista Orgullo, ganadora del Premio Nacional de Comunicación Cultural en 2020. Escribe sobre la mundología del hombre gay y la nostalgia como experiencia universal.
