Pude escribir…
Pude escribir unas metáforas deslumbrantes
a pesar del batiburrillo en la cabeza y los llantos
en los mensajes de voz y los cinco millones
de muertos oficiales de la pandemia, pero ya están
muriendo estos versos por haber escogido el dato
más llamativo, más fácil, de los encabezados
en vez de indagar aún más en las entrañas
de la memoria para recordar las hesitaciones,
las invitaciones bofetadas, la soledad adolescente
enfrente de los compañeros, esa muchedumbre
que abraza y besa y hace el amor en coches,
en jardines, en la playa, y yo laborando
en un estacionamiento, tomando notas, inventando
historias para otros fracasos cuando esa palabra
tenía sentido, y existían aún éxitos, y ahora yo,
un exitazo, con veinte libros editados y todavía
la soledad del chico que regresa a casa tras
el rechazo de la chica con un coche morado.
Migración y muerte
Todos están muriendo
los malos los buenos
los malentendidos
los sobrevaluados
los olvidados
los famosos
de la farándula
los ilustrados
de la revista Poetry
los que quieren
ser editados
en Poetry
y los que
nunca piensan
en Poetry
y yo
aquí todavía
contando
la verdad
aunque
algún día
moriré
con lluvia
y un solazo
de poca madre
sí, querido,
en México
donde
siempre
aceptan
a los refugiados
salvo aquellos
capturados
en su frontera sureña
y reenviados
a Centroamérica
en este momento
transitorio
de la historia
de la poesía
del migrante
migrando
hacia
el Río Bravo
el Río Lete.
Signos
Está escrito en la mano,
en la cabeza, en el pie derecho,
en la memoria y las memorias,
en diez mil poemas, en el cuaderno
del amigo, en la bandeja de entrada
del poeta famoso que me aconseja,
ante el espejo, en las lágrimas
cayendo de los ojos brillantes,
los labios sonrientes, felices
y fuertes, y no solo esta noche,
para la eternidad me propongo
una apuesta: mi casa,
mis poemas inéditos,
mi primera edición de Aullido.
Pensando en la invasión
Por algún tiempo me he escondido en otras lenguas
a mi alcance para escribir mis poemas, y me doy cuenta
de que con cada verso no escrito en español me siento
más alejado, más solitario ante la pantalla. Ya no escribo
con lápiz o pluma pero sí tecleando mientras veo
la invasión de Ucrania por video y leo las noticias,
y aun si no hablo el idioma me identifico
con sus refugiados y las palabras valientes
de sus líderes y lloro con la novia que acaba de perder
a su novio en un bombardeo, y por los bebés asesinados
en el área de maternidad, el inmigrante de Guinea varado
en Odessa que piensa cómo escapar por el mar.
Hay tantas historias y yo desde el confort
de mi casa, a lo lejos, escribo en solidaridad;
y cuando se me ocurren las imágenes me siento
menos solitario, parte de la comunidad global,
invitado al velorio, trayendo de mi parte unos poemas.
Elección en el escritorio
Cuando la trama se te escapa o más bien
la conoces tanto que tú mismo quieres
escapar; cuando la verdad de la vida
es movimiento, esta corriente de agua,
estas aves, la sangre que fluye en las venas
¿conoces algún organismo que se quede
completamente inmóvil, que pueda
encarcelar el tiempo y guardarlo
en un espacio cerrado? Sin válvula
de escape el ser vivo deja esta vida
y el fiscal y el poeta empiezan
sus investigaciones. ¿Por qué
escoge esta forma de eliminar el juicio?
¿Por qué no otro bebé, otro árbol
de frutas sembradas en el jardín de atrás?
¿Por qué no una decisión consciente
de dejar de escribir más este poema vivo?
Salvavidas
No se puede responder a todo con un poema,
me dice ella con un sentido de ironía y una sonrisa.
Claro, sabemos ya que está equivocada. La poesía
está siempre disponible para meter la brecha
y fortalecer el fuerte, rehacer hasta una casa destruida
y salvarnos de la locura, de la soledad fratricida,
del abismo donde la esperanza se cae como
una moneda en el pozo. Se escucha el eco
en el agua lejana y se piensa que si el oído
funciona todavía, y el espíritu del optimismo
sigue marchando, mañana vendrá la doncella
o el ángel o tu hijo pródigo, o si nada de nada
al menos un poema sacado del aire, de la memoria,
de la experiencia traducida al ritmo y melodía.

Indran Amirthanayagam (indranmx.substack.com)
Es poeta, músico, diplomático, editor y traductor estadounidense de origen ceilándes. Edita poemarios en Beltway Editions (www.beltwayeditions.com). Redige Beltway Poetry Quarterly (www.beltwaypoetry.com). Es anfitrión de “The Poetry Channel” en youtube (https://youtube.com/user/indranam) Es uno de los dirigentes de DC-ALT, una asociación de traductores literarios. Es bachiller en Literatura Inglesa de Haverford College y tiene una maestría en periodismo de la Universidad de Columbia.
Es poeta, ensayista y blogger en inglés, español, francés, portugués y creole haitiano (http://indranamirthanayagam.blogspot.com). Ha publicado 28 colecciones de poesía y de traducciones, incluyendo El bosque de deleites fratricidas (R.I.L. Editores, 2025), Isleño (R.I.L. Editores, 2021), The Runner’s Almanac (Spuyten Duyvil, 2024), Seer (Hanging Loose Press, 2024), Ten Thousand Steps Against the Tyrant (BroadstoneBooks.com,2022), Blue Window/Ventana Azul (Lavender Ink/Diálogos Books, 2021), The Migrant States (Hanging Loose Press, 2020), Sur l’île nostalgique (L’Harmattan, 2020) y Lírica a tiempo (Mesa Redonda, Lima, 2020). Otros poemarios incluyen Il n’est de solitude que l’île lointaine (Legs Editions, Haiti, 2017), The Elephants of Reckoning (Hanging Loose Press, NY, 1993) que ganó el Premio Paterson 1994 en los Estados Unidos, Uncivil War (Mawenzi House, Canada, 2013), Sin adorno: lírica para tiempos neobarrocos (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2013) Ventana azul ( El Tapiz del Unicornio, México, 2016) Coconuts on Mars, Paperwall Publishers, Mumbai, 2019 (www.paperwall.in), En busca de posada (Apogeo, Lima, 2019), y Paolo 9 (Manofalsa, Lima, 2019). Amirthanayagam ha recibido becas de The Foundation for the Contemporary Arts, the New York Foundation for the Arts, the U.S./México Fund for Culture y the MacDowell Colony. Su poemario The Elephants Of Reckoning ganó el premio Paterson en 1994. El poeta ganó los Juegos Florales de Guaymas, México para su poema Juárez en 2006.
