Amor…
Amor, yo te mecí en la cuna triste.
Te quedaste dormido
balbuceante
como pájaro tímido.
Algo buscabas decir
que era difícil.
No sabías hablar...
Yo era una niña muda
y te impuse silencio.
Nunca supe
si alguien nos quiso oír…
Amor,
preservé con mi abrazo tu sueño.
No eras grande ni chico,
pero cabías en mi corazón.
Mi pecho
cristal frío,
enlazó tu dolor y mis lágrimas.
Porque algo me estremece,
sigo viva.
No sé, ahora que te llamo,
si me escuches.
Amor, llevas dormido tanto tiempo…
Cómo podrás resistir,
este deshielo.
Amor,
¿dónde escondimos las palabras
que pretendimos olvidar?
Odisea…
El mar,
cansado de mis ojos
en otro atardecer,
se hizo de pronto sólido,
para ofrecerme
caminar hacia ti.
Yo dejé toda mi ropa en la orilla,
los zapatos también.
El cristal podía romperse
con un extra de peso.
Sin embargo,
las joyas de mi abuela
se aferraron a mis dedos.
No sé cuándo noté
que había perdido la brújula
y tu carta,
aunque quizá fuese mejor así.
Atravesé las olas.
Carámbanos de un azul
muy oscuro
me cortaron la piel,
pero yo no iba a perderme
en detalles.
Así que olvidé el miedo a la herida
y seguí adelante.
Abajo se agitaron los pecios
para exhibir la sangre
de naufragios antiguos,
carne lista para el juicio final.
Sé que alguno de esos cuerpos
habría querido arrastrarme
a su destino,
solo que el hielo sirvió como coraza.
Ni siquiera tuve que taparme los oídos
para evitar el canto.
Después miré a la playa
con el fin de despedirme,
pero no había ni un alma,
solo dos remos en la orilla
que no me hubieran servido
al nadar entre glaciares.
Me impuse caminar,
sin dirigir la vista atrás,
por eso de no volverme sal.
Los peces globos,
llenos de helio
flotaban en lo alto
para reírse de mi fe.
¡Olían horrible!
Con olor a pescaditos muertos….
Dios, recé,
déjame atravesar en un único día
el océano…
Mas, me dio pena orar así.
Desnuda,
¿cómo no sentir frío?
Entonces preferí hablarte
cual si fueses Dios,
gritar más bien,
a través del agua:
Déjame vivir un día más
hasta llegar a ti.
No sé qué harás
cuando mi amor se derrita.
Bañeras
Los ambientes aislados
generan tensiones extremas.
Un bote puede alejarnos
del resto del mundo,
máxime, si hemos pretendido
remar al unísono
y a mí se me terminaron ya
los cigarrillos
para calmar los nervios.
Soy un cráter
en el fondo del mar…
El agua intenta
controlar los estallidos de lava
pero no lo consigue.
No he dejado de aguardar
la siguiente herida.
Con sus brazos,
listos para trenzar
un nudo marinero,
usted mira a otro lado,
mientras le hablo…
Me ha dicho que verá una película
para aprender a ser felices,
luego…,
cuando renuncie a la inmersión
en su bañera helada.
¿Recuerda qué fecha tiene
mi última carta…?
Dulce Navidad
Burbujas,
lirios,
borlas diáfanas
cuelgan del arbolito navideño.
A nadie le importa
mi llegada a esta cena,
descalza,
supongo que habría sido peor
que arribase desnuda…
Me siento a un extremo de la mesa,
y tú al otro…
Entre los dos
cuelgan risas congeladas
en la postal de invierno.
Todo blanco y cristal…,
sin embargo, el mantel,
no sabe de ocultar su mancha.
Suena la campana en mi sien
y el hielo brilla en las copas.
¿Por qué el frío
lo domina todo?
Me he tomado casi una botella
de vino,
sin lograr calentarme.
Santa está por llegar
y yo no alcanzo a tocarte
todavía.
Canciones de cuna
Pasaría cien noches sin dormir
solo para contarle cien cuentos
o mil, como hizo también mi hermana Scherezada
con el sultán Shariar…
Historias con que acunarlo entre mis brazos,
de nuestras vidas juntos
que olvidó.
Para que usted me permita vivir
un día más…,
mientras afuera se derriten,
los casquetes polares.

Barbarella D´Acevedo (La Habana, Cuba, 1985). Escritora. Profesora de arte y escritura creativa, y editora. Teatróloga, graduada del ISA y del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Ha obtenido múltiples galardones, entre ellos: Ganadora de AfrOeste, residencias artísticas 2025 en El Salvador, Premio Eliseo Diego (2025), V Premio Internacional de Poesía Juan Ramón Jiménez de Coral Gables (2024), Premio de la Ciudad de Holguín en Narrativa (2022), Hermanos Loynaz en Literatura infantil (2021), XIX Certamen de Poesía Paco Mollá 2020 (España), La Gaveta (2020), Bustos Domecq (2020), y Beca de creación El reino de este mundo por el disco de poesía Discurso de Eva (PM records).
