Dos poemas de Juan Carlos Abreu y Abreu

por Juan Carlos Abreu y Abreu


agua de barandal

…qué gusto aquél, niña,
luego de la llovizna
recorrer la lengua por la herrería del balcón,
gesto inocente y ocioso.

…qué gusto aquél, niña,
no hacer caso, por no hacerlo,
sin remordimientos, ni pesares;
ese abandonarse al valemadres,
por la eterna vocación
de hacer de la orden
          lo contrario.

…qué gusto aquél, niña,
lamer los breves cuencos,
          las lagunas
          que guardaban
los sedimentos del septiembre
          que se nos iba
en grises llantos sin sentido;
el salitre y la polución,
mixtura de nuestro encierro:
          la melancolía
escrita con vaho en la ventana
y la espiral que asciende
          en fumarolas.

…qué gusto aquél, niña,
alejarse del trapaleo cotidiano,
de regaño y perorata;
          esconderse,
aparecer y desaparecer,
etéreo e inocente parvulito,
          tan desapercibido
como el segundear las manecillas,
la impertinencia del cucú,
el tiempo que es asfixia.

…qué gusto aquél, niña,
probar un sorbo de óxido,
           lluvia y lágrima,
el dejo sanguino que despierta
           el placer licántropo,
           hermosa mutación,
víctima del resplandor selene,
se hinchan las comisuras ahora fauces,
vislumbran los colmillos
que anuncian rabiosas tarascadas
           que desgarran
de la piel a la osamenta;
           furia,
           el ansia incontenible
de ver manar la sangre a borbotones
           bajo la impía garra,
           el zarpazo del instinto.

Absorto contemplaré
los insondables misterios de la luna,
el proyectil de plata que atravesó el telón,
           plumbago nocturno
salpicado por un fogonazo incandescente,
           orificio letal
por donde se desangró el día.

           Lontano lubetón,
           ahora voy,
           me pierdo
entre la espesura y el remanso,
devoro a bocanadas
tempestades de tu carne,
voraz desgarro y paladeo
el púrpura encendido, tus jadeos;
hinco los colmillos como las palabras,
se me trincan las mandíbulas;
sólo he cumplido los designios del destino;
he desollado el símbolo,
ése que encerraba
lo vedado para muchos,
          críptico,
el manto develado de la noche;
congregados los hijos de la viuda,
he conocido los arcanos,
por eso es que voy libre;
cada vez me aparto más de mí y de los míos,
           me aíslo, me castigo,
           me rasgo las vestiduras,
           me escondo,
agazapado en escondrijos;
           oteo,
           palpo el terreno;
           esta fiereza
           que me enerva tanto
           como causa mi pereza;
tras de mí tantos años
la luna dominando mis mareas,
los humores de las hembras
me hacen osco,
           gruño;
crepita la hojarasca,
se desmigaja la tenebra,
la niebla espesa y asfixiante
entre suspiros se quiebra,
aguacero y lodazales,
me hundo en lo más profundo de tu vientre:
           tus entrañas,
víctima de un designio selene.

…qué gusto aquél, niña,
ese grato soliloquio,
           eterno andar
           vagabundo y estepario.

la ceiba en llamas

...quisiera ser como los locos
                     que oyen voces,
para echarles la culpa de mis desatinos;
         pero mis vicios
están bajo el sombrero:
         el cielo y el infierno
son engendros de mi voluntad;
         ni siquiera el amor
tiene vela en este incendio:
         es el desencanto.


                      Es natural...

Poemas extraídos de Abreu y Abreu, Juan Carlos (2017). la neblina del ayer. México: Ediciones y Punto.


Juan Carlos Abreu y Abreu, es originario de Palizada, Campeche (1968). Abogado, con una sólida trayectoria como docente e investigador, ha publicado diversos textos académicos. Es autor de tres libros de poesía: Estrenar destierros (Tintanueva, 2005), letras vencidas, cartas marcadas (Versodestierro, 2007) y la neblina del ayer (Ediciones y Punto, 2014)

Poesía hondureña actual: Armando Maldonado

OFICIO IMPOSIBLE

Mi corazón es el nido que espera a los alcatraces que habitan en las ruinas luminosas de un mundo  que solo ha sido habitado por las fábulas. Amar es un oficio difícil, más cuando se ha nacido tarde  para cumplir la misión para la que has nacido. No hablaremos de los pliegos vacíos que han  depositado mis venas en el puerto en llamas de esta ciudad, que atardece esperando el galeón triste de la noche y sus tripulantes de espectros y fornicación.

Mi corazón, blando como una mano que se niega a matar, solo conoce las notas de la música que sirve para dormir la marea de los ahogados. Amar es un oficio relativamente fácil si has nacido con el pecho inflamado en la penosa asfixia del asma. Ahora todo es tranquilo en el barrio en el que nací.

Mi corazón es una roca que se desmorona en cada latido de la montaña. Amar es un oficio imposible bajo el sol de nuestros días.

BAILANDO SOBRE LA MUERTE

Y allí está, el fantasma de Mao Zedong bailando, vestido de arlequín mientras cambia la bombilla que alumbra la puerta de la casa donde nació. Una mujer vestida de rojo le entrega un libro, Mao Zedong no para su baile frenético. Un camino de piedras coloradas le llama, Mao Zedong baila, trina una flauta en llamas invitando a los vagabundos a lavar sus harapos en las aguas de su río. El fantasma de Mao Zedong es delgado y viste una chaqueta gris, después de eso no tiene datos relevantes más que un par de monedas con rostros de gente igual de muerta que él en sus bolsillos y campanas que anuncian la formación de tropas en todas las plazas del mundo libre. El fantasma de Mao Zedong baila y sus zapatillas blandas han tomado el fuego de un arcabuz ronco, tenor que desgarra silencios en su garganta. Se ha extraviado su boina gris, las bancas de la plaza no dan referencia. Y allí está, el fantasma de Mao Zedong, bailando sobre la muerte, solo bailando.

DAMICLES ERRANTE

El que ha dejado su casa para hacer suyo algún pastizal seco en otra parte ha creído en la profecía de las estufas apagadas. El que en su huida no ha dejado nada más que un cuadro de la Virgen colgado en pared y un par de calcetines en los tendederos que no llegaron a secarse antes del alba. El que contra todo pronóstico salió de su hogar como un ladrón, tomando niños y zapatos al azar. El que aun sabiendo que imaginando el olor de otros campos no encontrará el jardín para el descanso. Ese que huye de lo suyo y abandona los sueños forjados en el vientre de las pesadillas. Ese que cruza ciudades, desiertos y vías de trenes moribundos, ese que un día huyó de los rezos, huyó del pinar, huyó de la bala incandescente, del sortilegio enmarañado que tejían las bestias. Ese que no tiene más destino que lo incierto. Ese Damocles errante, triste, lloroso y despreciado, al que los temas virginales de las fronteras son una espada sobre su cabeza sostenida por el soplido imaginario y tardío de burócratas y tenderos de monedas.

DILUVIO

Un diluvio ha inundado las gargantas de mi gente. Es la hora en que las bestias de la seda engullen la época, el tiempo es un Chardonay más puro que el Jordán del año 30. Los moradores del pie de la montaña trajeron noticias del aguacero cuando todavía era un charco descalzo que saltaba ríos y comía los frutos de la rivera la mañana de los domingos. Nadie creía por aquellos días que la vorágine sería erguida como un mar de pie, inmóvil, donde los hombres tristes y mujeres huérfanas de caricias chocarían en sus ansias de pan y luz. Los moradores del pie de la montaña advirtieron estos días. Su profecía turbia inundó nuestras voces. Henos aquí,

ahogados.

Armando Maldonado

Nació en Tegucigalpa, Honduras en 1983. Es Poeta, editor y gestor cultural. Fue fundador del Grupo literario Máscara Suelta. Fue miembro del Colectivo de Poetas PaísPoesible y del Taller de Poesía Edilberto Cardona Bulnes. Director de Ediciones MALPASO. Ha dirigido y colaborado en la creación de espacios culturales y literarios por más de 15 años.

Ha publicado: Caligrafía de la sed en 2021, Ciudad que no canta en 2021, Misa de los suicidas en 2019, Coloquio de la tempestad en 2019, Un poema que hable del mar en 2016 y Así tu cuerpo en 2013.

Himno formalista o Himno de los formalistas rusos

por Mijaíl Bajtín
traducido al español por Misael Rosete


Copérnico trabajó durante un siglo
para probar la rotación de la tierra.
¡Tonto! ¿Por qué no se emborrachó?,―
Entonces no podría haber duda.

¡Así que sírve, hermano, sírvelo! 
¡Y bebe cada gota! 
Método formal y vino― 
¡Eso es todo lo que la vida nos ha dado! 

Sobre la forma, querida niña, 
Deja las disputas vacías. 
Honramos la forma en la literatura, 
Honramos el contenido de las botellas. 

Dejemos que nos sea hostil el constrictor  
Que silbe con confianza y fiereza... 
¡Así que ave a Shklovsky, ave a Viktor, 
Formalituri te salutant! 

Por los que más de una vez fueron abucheados, 
pero no se dieron por vencidos y nos formaron,― 
Un brindis sagrado por los formalistas―
¡Brindemos por la vieja SPELP!

SPELP: Sociedad para el estudio del lenguaje poético o Sociedad para el estudio del la teoría del lenguaje poético.


Гимн Формалистов

Коперник целый век трудился,
Чтоб доказать земли вращенье.
Дурак! Зачем он не напился, —
Тогда бы не было сомненья.

Так наливай, брат, наливай!
И все до капли выпивай!
Формальный метод и вино —
Вот все, что в жизни нам дано!

О форме, милое дитя,
Оставь пустые пререканья.
В литературе форму чтя,
В бутылках чтим мы содержанье.

Пускай враждебный нам constrictor
Шипит уверенно и люто...
Так ave, Шкловский, ave, Виктор,
Formalituri te salutant!

За тех, кто был не раз освистан,
Но не сдался и создал нас, —
Священный тост за формалистов —
Мы пьем за старый ОПОЯЗ!

ОПОЯЗ: Общество изучения поэтического языка или общество изучения теории поэтического языка.


Dos poemas de José Miguel Lecumberri

por José Miguel Lecumberri


YAOTZIN, EL DE LA PIEL DE JAGUAR

Triante y desgloso la carabina
El primate ejerzo con la verdad a cuestas
Y de tumbo en rabo la colina cribo 
El trasto soy bajo el chorro latifundio
Presto ojo a la colmena cenicienta
A la crin que vuela como siderales flamazos
De una Estrella vahídos
Rafago la tumba que me acecha 
Como una madre puma a sus cachorros 
En el centrelo de la Tierra acurrucados 
Al calor de una nostalgia inocua
Desconocida y yerma fulgo 
Me mueco de mis estrechuras me silbo 
Fúnebremente 
Y camino osco airado por aceras craquel 
Donde ningún dios se ha quebrado la pélvica 
Manía de la dionisiaca servilitud 
El Osado cráneo que fino 
Con plomo al diente 
Y relámpago olímpico
Ya caigo en cuenta cuán ruin
Cuánto esperpento me marchitó la floresta
Ahora que oigo al quetzal florear los hielos
Floriponda existencia entre pluma y canto
Entre flor y sangre.

YOHUALLI EHECATL NAHUALLI TOTECUHYO

Goteaba un verso árboles postrados al otoño 
Un recuerdo cuya ventana da a la tristeza
Miradas retirándose como niebla entre los árboles
Cuerpo esculpido por la noche
Adquiere la forma del olvido
Hay un silencio enredado al humo de mi cigarrillo
Hay cenizas cayendo de mis palabras
Aún calientes
Aquí está la ausencia mostrándonos su victoriosa carne 
Su guirnalda de sombras
Aquí estamos con un laberinto de hojas en el alma
Con una voz que el polvo oscurece
Aquí estamos ante el súbito descubrimiento 
que el dolor deja caer como un puño de piedras preciosas
En el fango
Goteaba un beso los frutos de un paraíso prohibido 
Cada uno deja su nuevo rostro en las antiguas piedras de la mentira
En el artificio feliz que arrastra tu nombre por aquello que ignoro
Por tus famélicos dioses que hoy deliberan en silencio
En catacumbas que contienen los secretos de la resurrección 
En la ciudad se van extinguiendo las luces
Mientras me esperas en la cama tibia
Y el sol destroza sus rayos 
Para construirte una caja de cristal.

Yohualli Ehecatl Nahualli Totecuhyo: Se trata de una expresión encontrada en el Códice Florentino. Difrasismos de la paremiología nahuatl que significan: ”viento de la noche”, en tanto inexorable, intangible.


José Miguel Lecumberri (Navarra, 1981) poeta, aforista, filósofo y músico. Ha escrito varios libros entre los que destacan los poemarios: El jardín de las nueces (Editorial Praxis), Moncloe Pisicis (Versodestierro) y Amaia (Barbas Poéticas), el libro de ensayos: El matemático negro (Mezcalero Brothers) y la recientemente publicada colección de aforismos: La cuna de Judas (Cisnegro). También ha publicado sus textos y traducciones en las revistas digitales Zenda, La Otra y Barbas Poéticas.  Como músico participa en el ensamble sueco-mexicano de noise avant-garde Dark Ages MirrorMan que cuenta con un EP Tezcatlipoca y actualmente está por publicar su primer LP.

Estos poemas forman parte del libro ”En las venas de la noche”, de próxima aparición por la editorial Buenos Aires Poetry.

Poesía fronteriza: Masiel M. Corona Santos

                                                         Gestión por María Macaya

LA ESTRELLA COYOTE

Un millón de ventanas se abren
escalamos la culebra
su cúspide llega al centro
el cordón de cada llave
       engancha una campana;
            en su vientre
                 nos hundimos.
Dividiéndose las puertas
            el viaje:
nuestros dedos esparcidos por el suelo
     tocan el agua sobre un cachorro lienzo.
     Lenguas sagaces
     cortan el cabello de las hienas
     birretes imprimen anillos; en los brazos
            lunares.
La mirada somete al cauce sin orillas
en ojos cerrados
      la luz no resplandece.



LA SACERDOTISA

Entre el corazón y los ojos
estamos
     dentro del cuello
        luna
             agua
                 viento invertido.

El día se agita
la oscuridad su destino cede
desnudos
      enraizamos las corrientes
            barajamos las preguntas.



LUNA DE FUEGO

Su garganta serpentea voces
exhuma a los muertos
     divide.
Su lengua
      como serpiente
desciende por el ombligo
      golpea la tierra
se vuelve raíz.
Sus ojos invocan el fuego.
Ella dibuja círculos en las hojas
un remolino devora cuerpos
damos vueltas en él
soltamos nuestros miedos
       estamos dentro.
En la boca hay hormigas
atraviesan nuestros labios
sentimos su poder.
Cuando nos escupen debajo
nos cortan las alas
nos volvemos bestias.




El PARAJE

Entre la lengua y las manos
gira la rueda
       donde se unen
                  las palabras
tejidas con aire
            voces
       parpadean sin hundirse.

Habitar el lado secreto
     domina a la serpiente
                detiene los ríos
         altera el curso de la luna.

Seres de fuerza
           cambian el tiempo
      guían
             los sueños
en la tierra del fuego
             y la memoria.
*Ilustración por Sergio Sánchez Santamaría

Masiel M. Corona Santos M.A. en Literatura Hispánica, Lingüística y Civilización (California State University of San Bernardio). Se certificó en la enseñanza del idioma inglés (California State University of Fullerton). Lic. en Literatura Hispánica y Cultura, Especialidad en Estudios Chicanos/ Latinos (University of California Irvine). Es autora del poemario Cantos Revolucionarios (Editorial Letras Huastecas, Nuevo León, México) y fundadora, editora de Revista Raíces.
Colabora como editora de Revista Quimera (Costa Rica). Ha publicado en diferentes espacios impresos y digitales como Literary Journal Voices (CSUSB 2019, 2020), Punto de Partida, UNAM, Periódico Poético, UNAM (México), Nueva York Poetry Review, El Beisman (Chicago), La Ninfa Eco (Reino Unido), Pruka (Venezuela), Alma América (España), Somosenescrito (California), entre otros. Sus poemas también aparecen en varias antologías.

Poesía costarricense actual: Armando Calvo

La casa del Generalísimo



«Os juro por lo que fui
Que me iría de aquí
Pero los muertos están en cautiverio
Y no nos dejan salir del cementerio.»

Joan Manuel Serrat – Pueblo blanco


Para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras.

Miguel De Unamuno- Oración del ateo

La grisácea amenaza, crece a paso de sol y luna

Se extiende cual maléfica enredadera que de un muro se apodera y lo vuelve todo hiedra retoñando espantos.

Las raíces extendiéndose aprisionan pequeñas manos que pasan cuentas de rosario

Que en temblores puede apenas una voz terminar un dios te salve.

Un padre nuestro ¿ qué estás dónde?

Padre, Al cual se le implora que retoñen piernas de dónde hay muñones.

Al cual se le ruegan alas puesto que solo hay vacío de paso y libertad.

En Torrelodones o en el Pardo, se extiende cual maléfica marea la avaricia del hombre, de nuestros viejos se apoderan y los vuelven a todos mármol.

El óxido se hace uno con la carne y lo desgastado de las llantas de una silla de ruedas.

La televisión les da una voz que habla sin calor ni cena

Mientras se coleccionan úlceras de sofá a como fue una vez estampas y coloridos pajarillos en una subasta furtiva.

Las últimas voces de la guerra, se ahogan en flema , en tos percuten un reclamo al espacio que dejó la nada.

Y ese eco no lo contesta nadie…

Solo una abeja pútrida les sobrevuela, dando a traición un aguijón ardiente o cápsulas de sueño
e hiel.

Con su boca seca de yute ajado dan un beso y una bendición, una mano con Parkinson nos persigna y nos retoña una flor de muerto…

Que se enraíza en este poema y en esta casa

Donde la vida por los ventanucos se precipita

Es esta casa, en la cual solo permanece viva la muerte.

Y mañana, ¿es navidad?

No quiero a hablar de los huecos de las calles, sino de sus vacíos.

Los que pasan por las aceras con pesos de cartón las espaldas, con ojo muerto, manos callosas que no encuentran la proximidad de otra palma.

No quiero hablar de los pilares ni de lo que sostienen, sino de las espaldas rotas que se abren contra la tela y el alquitrán del suelo.

Los espectros de trapos manchados y alambrina en el rostro a los que nadie les ha contado que en ellos cabria un dios.

Mañana es Navidad para los que pueden recibir a un niño de cerámica, cuando en el centro de una mujer sin hogar duerme el Emmanuel.

A como habita en todos, por en el hoy mas en él que en cualquiera de nosotros.

Porque mañana es navidad y su madre aún no encuentra una posada dónde nazca el niño.

Los portales siempre me han aterrado, el cobijo del niño Dios de cerámica pudo ser el de un niño de carne que duerme hoy en alguna caja.

Niña de papel y tiza (Susanita)

Susanita intenta despertar a su madre para que la lleve a la escuela.

En sacudidas balbucea un regaño con voz de ginebra y tabaco, un «no» innecesariamente largo. Tres kilómetros de sol y acera

Una lonchera percudida de princesas

Y un moño echo con una la liga que le quitó al cilantro

¿Pequeñita cuando te pariste?

¿Quién te peina el cabello?

¿Quién te saca las liendres?

Niña de papel y tiza, entre risas sale al recreo

Se arrecuesta a un poste poniendo sus manos en la cara.

Acumulando números para que sus amigas se vayan a esconder.

«98,99,100 no se vale perrito guardián»

De sus amigas escondidas muchas no aparecieron

Y a veces ella se recuerda buscándolas en el pabellón.

Ahora sale del colegio, décimo año

Le recoge todos los días en la salida un auto

Alguien que es menos que hombre y no es su padre la aguarda

Una sweater colombiana

Un cabello largo olor a reciente keratina

¿Pequeña cuando te tomaron?

¿Qué Judas te vendió por 30 monedas?

¿Qué manos pasan hoy por tus rodillas?

Mujer de labial y falda, entre taconazos sale a las luces.

Se arrecuesta en un poste sin poner las manos en la cara.

Calculando números para terminar su turno.

Nadie sabe qué pasó con Susanita

Pero todos saben dónde encontrar a Susy.

Nimrod

Los multimillonarios han hecho una escalera de cadáveres hasta llegar al espacio, y el dinero compra el derecho a una torre de Babel.

Armando Calvo (1996) Hatillo, San José, Costa Rica. Estudiante de psicología, poeta emergente introducido al mundo de las letras por accidente y tradición familiar de escritores y poetas. Concentra su obra en temáticas de desamor, existencialismo, mística, su crianza en un barrio marginal y critica social; Es subdirector del «Escenario Poético Viento De Cristal» y miembro de la editorial «Astillero«. Trabaja actualmente en su primer poemario «Muy viejo para morir joven» el cual aún no tiene fecha definida.

Dos poemas traducidos al español de Moly Siddiqua

                                                                                                                                                                    Poemas recopilados del libro Buno Andhar
Tú eres Menta

¿Qué dices susurrando? De pie en fila, de una manera extraña 
La cabeza se balancea de aquí para allá
Haciendo que las hojas se caigan 

Tu llamada encantadora 
Los pájaros emigran en multitud creando su propio hogar  como si fuera una  tranquila morada .

Tus amigos son diferentes en color y en origen, pero hacen amistad contigo y se ríen dulcemente 
Tú te quedas a su lado siendo una sombra infinita.

El camino en tu bosque sacia la sed de un viajero, los pájaros emigrantes se alejan y vuelven a sus cabañas otra vez.

Brote de menta, ¿qué dices susurrando? 
¿Entiendes a los invitados? ¿Cantas la canción de esperanza? ¿Cantas cuando lo necesita?

Menta, ¿por qué eres tan bueno? 
Que con libertad, bajo tu sombra, cuidas a cientos de ellos y limpias tus lágrimas en silencio. Adiós
Mujer torturada
******************************
**********
Eres torturada
A veces por tus propios padres,
A veces por tu esposo y su familia.
A veces en lugares comunes. 
En campo abierto, 
en espacios cerrados, 
en la oficina, en el patio.
A veces en tus propios círculos de confianza.

Eres torturada por tus habilidades,
Eres torturada por tu belleza,
Eres torturada por las inseguridades de los demás.
Estás torturada por la represión de por vida.

Tuviste que compartir tu cama, 
tu casa con otra mujer.
Alguna otra mujer tenía más derechos que tú
en tu propia casa.
Te echaron de tu casa
por tu codicioso marido.
También fuiste víctima en tu trabajo.
Te rapó la cabeza sin motivo alguno. 

Un hombre bárbaro te arrojó ácido a la cara.
Viviendo con la vulgaridad del hombre, 
te hizo sentir tan impotente.
Siglos de sociedad de corazón hueco, 
te pidió que te quedaras callada. 
Que terriblemente insegura eres
en tu propia casa.
Tus suegros están encantados, aún después de que te quemara. 

Te enfrentas a obstáculos en todo, escuchas a los detractores poniéndote límites.
¡Creces con inseguridad desde que naciste! 
¿Es pecado nacer siendo niña?
¿O es solo nuestra inferioridad e incompetencia?

¿Cuándo seremos humanos primero?
¿Cuándo amaremos con respeto?
¿Cuándo aprenderemos a caminar hombro a hombro?
¿Cuándo podremos refugiarnos en la fé de los demás?
¿Cuándo volveremos a sonreír?
                                                                                                                                                                                    (Traductora al español Lipy Peris)

La fecundidad del canto en Semillas cósmicas de Julio Barco, por Francois Villanueva*

Por: Francois Villanueva Paravicino*

El poeta prolífico y desbordante, irreverente y cuestionador, Julio Barco, en su paso por Huamanga y Huanta, me obsequió un ejemplar de Semillas cósmicas (Mención Honrosa del XI Concurso Poeta Joven del Perú del 2020), una obra donde, creo yo, se define y moldea mejor su Ars Poética, tal vez con mayor originalidad y voz lírica propia que en sus entregas anteriores.

Si en aquellas obras se expresaba y rendía tributo con la mímesis o imitación de sus modelos poéticos (dígase Hora Zero, Kloaka, Neón, etcétera), explorando la ciudad urbana a través de una voz psicosomática o esquizoide, sus bordes y descentramientos, sus periferias y sus formas urbanísticas, en Semillas cósmicas encontramos un canto propio, sincero y honesto con sus ideales y su forma de entender la poesía.

“El poemario de Julio Barco podría considerarse como una obra que, tomando como motivo lo absurdo del hombre en su pluralidad, hurga en la inaprensible naturaleza del lenguaje”, afirmó el Jurado Calificador del certamen. Y es cierto. Tal vez en esta obrita se entienda que la principal preocupación de la poesía de Barco es el lenguaje: sus excesos-desbordamientos, su parquedad y sus límites, su potencia y su fuerza, su fuerza de procreación y su instinto destructor. He allí sus méritos.

Julio Barco, autor del poemario Semillas cósmicas.

“Todo lenguaje es simiente / Toda simiente es poesía / El poeta es madre de la luz”, afirman los versos finales del primer poema del libro. Y, como una advertencia o unas palabras liminares, el hablante lírico de los poemas desarrollará en su canto la idea central de que las palabras, el verbo y el lenguaje son fecundos, son vida, son la razón principal de la existencia humana.  

“Yo no soy el bosque. Yo soy apenas un hombre lleno de hombres. Un cuerpo lleno de señales y sentidos.  Abierto un instante a la vida: con cerebro y profundidad de ideas”, rezan los versos en prosa de la composición “Volcán de Agosto (balada de las semillas)”, donde metaforiza al ser humano como un ser “lleno de señales y sentidos”; es decir, como un cuerpo construido de lenguaje, de verbo y de significación.

“Y tu fuego será una semilla en una hoja. / Y la semilla multiplicará su sentido. / Resplandor, epígrafes, nubes: / me alejo por siempre de las bibliotecas”, se destacan en el poema “Me inquietan los caminos que toma la gloria”, donde de forma versista se conjuga la metáfora de la fecundidad de la cultura letrada, libresca y bibliográfica. Es decir, de la fertilidad de la hoja escrita, que, como enseñan los maestros, imita o supera a la vida.

“El alma viaja en la simiente, el ser en el lenguaje, y este lenguaje es pulido material del sueño”, se escribe en el poema “(El sueño y las semillas)”, que, como una fenomenología del espíritu, relaciona al lenguaje como la casa del espíritu y del ser. “La poesía es una semilla que repercute en el cuerpo (…): fecunda tu idioma y canta”, también afirma el hablante lírico del poema “(El destino de la semilla)”.

Por ello, el poeta Julio Barco destacó, en la ceremonia de la premiación, la idea que inspiró este poemario: “El arte de la poesía, en su belleza, surge de la necesidad de un rito antiguo: la fecundidad y el canto, la necesidad de manifestarnos, el hambre voraz de aclarar, entre las dudas, la interrogante sin medida que somos, la fiesta de nuestros nombres en la noche de origen”.

En ese sentido, la óptica que aprendemos de este nuevo libro de Julio Barco (autor de más de 10 libros pese a su joven edad) es que la poesía nos ayuda, cuando la escribimos, a conocer más un tema que nos inquieta o, como contraparte, nos sugiere más interrogantes, más dudas o problematiza de forma compleja algo que creíamos saber, pero cuya verdad tiene muchas más aristas y salidas de lo que se creía. Por ello, la poesía siempre es una forma de conocimiento, de nosotros mismos y de los otros.

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*Francois Villanueva Paravicino

Escritor peruano (1989). Egresado de la Maestría en Escritura Creativa por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Estudió Literatura en la UNMSM. Ha publicado Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019) y Azares dirigidos (2020). Textos suyos aparecen en diversas antologías, páginas virtuales, revistas, diarios, plaquetas y/o; de su propio país como de países extranjeros. Ganador del Concurso de Relato y Poesía Para Autopublicar (2020) de Colombia. Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007). También, ha sido reconocido en otros certámenes literarios. 

Francois Villanueva, autor de la presente reseña literaria

Poesía costarricense actual: Nathalie Crum

                                                         Gestión por María Macaya 

Poemas del libro CeEmeYeKa
(2019,Amargord Ediciones)

PEQUEÑO ESPACIO VACÍO

El tigre da vueltas en una jaula (barrotes, soldadura, concreto). Está sordo y solo puede pintar. entonces se rebana una oreja. Cuando se mueve desesperado, sus cadenas se escuchan con el crujido metálico de lo indestructible. ¿Quién le dijo al tigre que sus rayas no eran manchas? El tigre quisiera ser un felino de rango sencillo, quizá un ocelote, pero un animal tan poderoso no puede ser otra cosa que sí mismo y cargar con el peso de su grandeza. La cuestión no es ser una fiera que asusta, la cuestión es ser carnívoro, un monstruo comecarne en 2.5 metros  cuadrados. El amor, ¿qué era, si no clavar los dientes en el lomo, diseccionar partes de sí, darlos en ofrenda? Correr en línea recta no tiene el mismo efecto que recorrer campos abiertos y con grama. Sabanas y sabanas para la dominancia del paso, extensiones de tierra hasta donde la vista llega. todo para el tigre. Tanta ausencia para simular su ausencia, millas náuticas de soledades para quizás completarse. Así que el tigre escribe, pero las palabras son ininteligibles. entonces él pinta, se pinta con tinta a falta de lienzos, pero ya no parece un tigre, sino una pantera. Tan hermoso como antes, sigue desesperado en una jaula, en el espacio reducido de su mentira. Tiembla porque su rugido, es estruendoso y destruye, el último domador perdió la llave cuando perdió su brazo de un mordisco. El tigre piensa en el tiburón y quiere abrazarlo. pero él está aquí, en la sequía, mientras el tiburón habita entre sus lágrimas. La pantera ya no es más el tigre, tiene miedo de abrir la puerta de la prisión. Ella sabe que debe comer: inicia por su cola, sube por las extremidades inferiores, el lomo y la barriga llena, los brazos, el cuello, la cabeza. La última oreja que le queda.

Cadena y jaula devuelven el eco del viento.

¿A dónde se ha ido?





ESCENA JAPONESA

Alguien llega al santuario, lo dejo entrar. pido que se quite los zapatos, se arrodilla en el suelo. ejecuto la ceremonia del té, nos escrutamos hasta que el día se hace noche. Lo dejo quedarse en el planetario del jardín, allí pasta con los dragones. me alejo para escuchar el rumor de la fuente. Volteo: se ha ido. limpio las huellas del piso. cierro la puerta. Las constelaciones siguen en el firmamento.




                                                      Al pueblo Bribri en Salitre

LA AMETRALLADORA
se trabó en el cuarto disparo.

En mis uñas se mezcló el epitelio con la carne.

Corté el hilo rojo de mi dedo
y el hilo rojo siguió el camino
hasta el escombro.

Sobrealimenté la esperanza.
Deseaba un mensaje en alas de paloma.

Seguí la tristeza con la vista,
con el oído atento a lo callado:
soplé el diente de león, su cabezuela,
y la espora cuando cayó no bebió agua.

A veces la humanidad me hace llorar a chorros,
por mis ojos
van lágrimas sin hallar un acierto.

Me rasqué las piernas hasta ver mis tendones,
pero yo no sabía correr.

La ternura se empañaba entre los gritos
de las casas quemadas.

Preferí ser lobo y desgarrar
el plumaje blanco de los cisnes.

Coloqué mi cuerpo a manera de muralla.
¡Si nos cortasen las manos
con los dientes anudaríamos atrapasueños!

Machetazos sobre las espaldas.

La tierra rezó su mortal canto, sobre los invasores lloverán
las mil plagas.

Tanto hemos visto pasar la tristeza, tanto.





Nathalie Crum (1987). Aserrí, San José, Costa Rica. Ingeniera biotecnóloga y gestora de proyectos. Ha participado del XV Festival Internacional de Poesía de Costa Rica (2016) y del Festival de Poesía de Aguacatán (2017). Es coeditora de elrepertorio.org, plataforma web para la difusión de las artes literarias latinoamericanas desde 2016. En 2019 Amargord Ediciones Centroamérica publica su primer libro CeEmeYeKa, una oda al color y la complejidad humana. En 2020 es seleccionada como una de las representantes de los poetas para la muestra de Nueva Poesía Costarricense; Antología de poesía joven. Trabaja en su segundo poemario que verá la luz en 2022.

Poesía chilena actual: Moira Meléndez Castro

Silvestre, espíritu

Cuando era niña
la irascibilidad trazaba
cada uno
de mis pasos
Vaivén de fuego
en mi sangre mamífera
salvaje, libre
Las huellas marcadas
en el hogar, mientras
lo invisible
se tornaba visible
huellas celosas de la
volatilidad
de mi espíritu

Cuando
la temporalidad
y la adultez
desearon irrumpir en mí
Mordí sus pieles
con aquellos incisivos
tan propios
de la niñez
marcas violáceas,
tiñendo aquellos animales
heridos
dolor lacerante
estampado en sus miradas

Miradas
que sentenciaron
civilizarme,
convirtiéndome en una joven
silenciosa
inmersa en un estanque
monótono y grisáceo
Pero mis pulmones
Implacables
como siempre
me ayudaron a sobrevivir

Nadando en el océano
de mi propio silencio
encuentro a Silvestre,
mi espíritu
en diversas formas
onírico
cotidiano
fantástico
y puedo ser esa niña
de nuevo
la mujer que huye
entre escritos
para proteger
su fuerza indomesticable.



El cuerpo saqueado

A través de las miradas
colonizadoras
de hombrecitos que juegan
a ser hombres
soy
idealizada
y
nombrada «una gran musa»

La caída del título
es parte de un microsegundo
Bestial
Vertiginoso

Ahora soy nombrada «una gran puta»
porque mi expresión
de seriedad
les ofendió y destruyó
sus ansias de conquista territorial
sus risitas
su imaginación
y sus instintos

Los instintos dirigen
la mano y el ojo
para saquear mi cuerpo,
durante días queda vacío, estropeado
desdibujado

Pero ellos no saben
no entienden que
soy una artista
que reconstruye su cuerpo
escribiendo
existiendo.

Quien escribe

Quien escribe,
se transforma
Quien escribe usurpa historias
Quien escribe habita
entre obsesivos puntos
y comas
Quien escribe
respira tanto la belleza
como el terror



Quien escribe
se encuentra
en estado de subordinación,
bajo los sentidos
y la estética

Y ahora digo que
escribir,
es autoexcavación
entre venas,
entre nervios;
océanos
hay un aguajero negro, sin fin
sólo hay más y más

Moira Meléndez Castro. Estudiante de Pedagogía en Francés y español como lengua extranjera, UMCE, Chile. Autora del artículo: Littérature française: Antonin Artaud et le corps souffrance, Revue REF, deuxième édition 2020 y de los poemas Ansiedad, Nostalgia y La mano, Revista Phantasma, edición 2021.