De las oportunidades que se desperdician, o Márcame, amo

por Kevin Aréchiga del Río


Márcame, amo. La verdadera historia de Keith Raniere y sus esclavas mexicanas (Ediciones Cal y Arena, 2019) es un trabajo periodístico de la neoleonesa Roberta Garza. Editora en jefe del grupo Milenio, fundadora de la revista Replicante y colaboradora en Nexos, la ahora estudiante de Historia, Religión y Política en la Universidad de Columbia (Nueva York), nos presenta en este libro un pequeño esbozo de los crímenes cometidos por Keith Raniere en Estados Unidos y México, así como una descripción de su modus operandi.

Un acierto de la autora fue caracterizar a la organización criminal liderada por Raniere (NXIVM) basándose en variadas fuentes hemerográficas (que van desde el Times hasta el Vanity Fair, pasando por el Newsweek) y echando mano de laspruebas presentadas en el juicio a Raniere entre mayo y junio de 2019, en una Corte de Nueva York. Así, para Roberta Garza “lo que distingue a NXIVM […] es la desensibilización al rechazo del comportamiento no sólo criminales sino inhumanos: los valores éticos se vuelven, en el universo de Raniere, parámetros utilitarios y autorreferenciales. Convertir a la esclavitud en empoderamiento femenino es una mera manifestación de este rasgo”.[1] En pocas palabras, detrás de unos cursos de superación personal se escondía una organización compleja de estructura piramidal sostenida mediante la manipulación, el chantaje y la violencia contra la mujer.

Raniere, por otra parte, y a pesar de que “se ostentaba como un sabio y un genio, era en realidad un manipulador maestro, un fraude y el líder criminal de una organización de culto involucrada en tráfico sexual, pornografía infantil, extorsión, abortos forzados, cauterizaciones, degradación y humillación”.[2] Las principales víctimas de Raniere y sus colaboradores en México (quienes en la mayoría de los casos fueron también sus víctimas) eran por lo general mujeres de clase alta con problemas de autoestima y depresión. Luego de reconfortarlas con charlas sustentadas por las ideas de Raniere, dándole un nuevo sentido a sus vidas, los líderes del movimiento se hacían con el control de sus finanzas, sus hábitos alimenticios, sus prácticas sexuales y su posibilidad de tener hijos.

Con tino, la autora desmitifica en este libro las ideas alrededor de tan polémico personaje: nunca se trató del hombre más listo del mundo, no terminó el currículo de matemáticas para la preparatoria en unas cuantas horas, ni tuvo habilidades de concertista profesional a los 13 años. Sin embargo, de poco sirve desmontar todos estos mitos cuando se instalan otros. Según ella, lo que sí “es un hecho”, es “que desde muy joven el chico mostró gran facilidad para la manipulación”,[3] y una anécdota de su infancia basta para demostrarlo. Así como fue pernicioso para muchas personas idealizarlo a la manera de un genio, otro tanto puede resultar si lo pensamos como un monstruo cuya existencia seguramente se debe a una terrible desviación. Exagerar características y reprobarlo con la misma certeza con que años antes fue loado, como lo hace la autora, no nos va a guiar hacia la comprensión de cómo fue posible que todo esto ocurriera.

Los juicios irreflexivos y las descalificaciones del tipo “torcidas perversiones”[4] abundan, y despiertan pronto en el lector sospechas sobre la objetividad de la investigación. El periodismo en México contemporáneo poco aporta cuando sus análisis terminan en la conclusión de que muchas mujeres fueron abusadas debido a las “torcidas perversiones” de quien “parasitaría el resto de sus vidas”.[5] Así, este libro logra —parcialmente — describir la manera en que la organización de Keith Raniere operaba, pero su autora se conforma con la construcción de perfiles psicológicos chatos y caricaturizados, sin profundidad. Además, nunca intenta descifrar cómo fue posible que una persona actuara así, que tuviera tanto éxito, y que sea hoy tan grande el riesgo de que vuelva a ocurrir algo similar.

Tampoco se puede sacar mucho provecho de los pasajes pretendidamente críticos del libro referentes al silencio que guardó la prensa nacional en el caso Marcial Maciel y al silencio que se guarda con respecto al caso Raniere. Seguramente se mordió la lengua —o los dedos— Roberta Garza cuando escribió, respecto Maciel, que “con el silencio la gente quería evitarse las represalias de la red de poder tejida por los Legionarios de Cristo entre políticos y empresarios mexicanos”, pues ella misma decidió presentar sus resultados sin mencionar las omisiones de las autoridades mexicanas coludidas en estos crímenes. Este es un problema que no atañe exclusivamente a las sampetrinas, aunque así lo crea la autora, quien muy sampetrinamente también cree que “a lo que van casi todos los jóvenes a la capital neoleonesa: a estudiar al Tecnológico de Monterrey” (cfr. en Youtube El enojo de las sampetrinas). Escribir los apellidos Salinas, Boone, Garza, Dávila, Betancourt y otros apellidos de alcurnia no es suficiente una vez vislumbrado el verdadero tamaño del problema. Poco dice (en realidad nada) de las autoridades norteamericanas y mexicanas coludidas en el caso. Tampoco niega que las autoridades se hicieron de la vista gorda frente a los actos delictivos de la organización. Hace falta un posicionamiento en este sentido.

Por último, los diarios de Daniela (una de las víctimas) en cautiverio se presentan en los anexos más como una curiosidad morbosa que para dar solidez al argumento del libro. Roberta Garza no termina de aprovechar estos documentos para describir en su texto cómo fue el proceso mental de quienes estaban bajo la influencia de Keith Raniere. Sorprende que, como contraste, el espacio dedicado en los anexos a las lecciones de sesiones de la “secta” para adoctrinar a los reclutas sea tan pequeño.

En suma, la mala calidad del trabajo hace que se confundan la buena intención de evitar que esto le suceda a otras personas con la turbia intención de lucro y reconocimiento. Así como ella siente náusea por escribir sobre Raniere, seguramente hay más de un lector que siente lo mismo al ver cómo desaprovechó la oportunidad de hacer un libro a la altura de las circunstancias. Roberta Garza ha podido hacer periodismo de investigación, pero terminó por entregar al público algo más similar a la prensa rosa. No digo que Garza trate un tema irrelevante; afirmo que su postura es acrítica y, en el mejor de los casos, amarillista. Es evidente la premura con que fue preparado el libro (ya que se publicó pocos meses después de la sentencia a Keith Raniere), pero no queda tan clara la moralidad de ofrecer al público un chato “proyecto de verano, [hecho] rápido, porque hay que sacarlo” (entrevista con Carlos Puig, disponible también en Youtube), tal vez con la única finalidad de hacerse con la exclusiva.

No deja de ser relevante reflexionar en este sentido si caemos en la cuenta de que Roberta Garza es la responsable, actualmente, de cubrir los acontecimientos alrededor del juicio de Genaro García Luna (Secretario de Seguridad Pública durante la administración de Felipe Calderón), también en Nueva York. Es preciso conocer su forma de hacer periodismo y así leer con distancia crítica lo que dice sobre otros casos que pueden resultar relevantes para todos. Más importante aún es el respeto que merecen las víctimas de Keith Raniere y la seriedad con que este tema debe ser abordado. En Cardenal reivindicamos estos valores, y esta situación nos llevó a reseñar este libro. Tenemos siempre presente que los lectores merecemos literatura de calidad y la estamos exigiendo.


NOTAS

[1] GARZA, Roberta. Árame, amo. La verdadera historia de Keith Raniere y sus esclavas mexicanas. México: Ediciones cal y arena, 2019, p. 33.

[2] Íbid., p. 143.

[3] Íbid., p. 16.

[4] Íbid., p. 23.

[5] Íbid., p. 17

BIBLIOGRAFÍA

GARZA, Roberta. Márcame, amo. La verdadera historia de Keith Raniere y sus esclavas mexicanas. México: Ediciones cal y arena, 2019.

MILENIO. (13 de diciembre de 2019). Roberta Garza, autora de “Márcame, amo”. En 15, con Carlos Puig, [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watchv=YPcHNvkhmVQ&t=20s.

REPORTANDO Monterrey. (26 de abril de 2018). El enojo de las sampetrinas, [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=UQPl8MUrCoY.


Kevin Aréchiga del Río es licenciado en Sociología por la UNAM y licenciado en Letras Hispánicas por la UAM Iztapalapa. También ha cursado estudios universitarios en la Universidad Nacional de San Juan (Argentina) y en la Universidad Católica de Uruguay. Es maestro en Historia por el CIESAS, donde actualmente estudia un doctorado. Fue becario del Festival Interfaz ISSSTE-Cultura “Los signos en rotación”, Mérida 2018.

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