Poesía mexicana actual: Beth Guzmán


Ahogarse es una cuestión de placer

Sucede que me pongo a pensar qué le sucedería al mundo
si yo muriera

(cuando muera).

Me gustaría ver mi propia muerte
para llorarme como quiero que me lloren.

Entre todas las muertes que existen
ahogarse de placer está en la lista de experiencias a tachar.

El agua como disolución de todas
las formas
me parece la muerte más poética
si acaso la poesía muriera
como mis células.

Quiero que mi corazón sea un mar
donde me ahogue con unos cuantos
rasguños en las piernas.
Quiero que mi ser se impregne en otros
peces que naveguen en las olas.
Ser un cangrejo en la orilla del mar
apenas levantando la cabeza,
lista para seguir la ola
y perecer en ella.

Me ahogaré en mis propias entrañas,
dentro de mi propio vientre.
Y seguirán los pájaros cantando
mientras alguien escribe un poema sobre mí.


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