EMPUJANDO EL BORDE
hubo un tiempo en el que mostrábamos
con un orgullo que no queríamos nunca disimular
el grosor de los discursos
alguna fuerza desde el borde —es cierto—
nos empujaba (o tal vez era yo misma empujando
era yo sola empujando)
por esas puertas que al final iban a estar
llamadas a abrirse
los corazones a la intemperie
en la vitrina unos poemas muy viejos
alguna flor que en su momento
no supimos identificar y lo espléndido
siempre lo espléndido entre lo simple
lo suspendido
y lo que está a punto de alejarse
lumbre
para hacer brillar los gestos
la duración de un encuentro
los corazones a la intemperie
latones de fuego en la vereda
y unos gritos cristalizados
empecinados en apagarse
tanta imprudencia se ve
nos fue moldeando los únicos tres o cuatro pensamientos
que presumíamos como dueños de una época
los corazones a la intemperie
gotas de sangre de espuma o de llanto
la sal de ese mar que descuidamos
todavía rota todavía con la ilusión intacta de atender
en un abrir y cerrar de manos la dermis de las llagas
y nuestros nombres
hechos de arena sucia y de basura de playa
nuestros nombres
que nunca nadie va a volver a decir juntos
nuestros nombres
empujando el borde
los discursos
las puertas
los finales
Inédito, 2023.
MENTA & LIMÓN
cierro los ojos y entra la lluvia a la casa
la lluvia despeja los gajos importantes
de oscuridad
que van quedando después
de los encuentros
atrás de los ojos un parque recién mojado
una planta cuyo perfume despeja las vías
respiratorias y sillas
cuerpos de mimbre donde hacemos descansar
los otros cuerpos
una casa amarillenta con sus trastos
también amarillentos
libros comidos por el bicherío con más de cinco décadas
de vida
diccionarios de lenguas que nunca quisimos
realmente aprender
un vaso al borde de la mesada
con el peso del agua de a ratos
amedrentándolo
atrás de los ojos
ruido de tren que llega o que se va
aunque en la práctica no haya trenes cerca sino apenas
restos de carriles que estorban el paso
atrás de los ojos volumen bien bajo
esa película de festival de cine
autofinanciada en blanco y negro
y la lluvia
que nunca deja de entrar a la casa
que nunca deja de abrirse paso
entre los gajos cada vez más importantes
de oscuridad
Inédito, 2024.
LA SANGRE QUE LLEVA ADENTRO
lo que se busca es inducir la percepción real de escalofrío
colisionar contra todo lo que hace un rato
ya habíamos dado por perdido
si está perdido lo que hace falta no es encontrarlo sino dejarlo en esa ruta
abandonado
puesto al servicio de un tiempo pasado
(cualquiera de los tiempos
pasados)
del pasado lo que se busca es mover su magma de lugar
hacer bosquejo pormenorizado de esa mirada retrospectiva que tantas veces
encima de las cosas
dejamos arrojada
del deseo lo que se busca es la sangre que lleva adentro y no los líquidos
ya estropeados
que por mucho espacio entre los años
exageradamente mucho espacio
entre los años
ha estado procurando
descartar
para los griegos —así lo dicen— lo verdadero podría ser
lo opuesto al olvido
lo que nos marca para siempre el pensamiento igual que aquello
que va perfilando el diseño de llagas
arriba del mismo verbo que cada tanto reutilizamos
es la verdad que buscamos
lo que se busca entonces es producir
la sensación de libertad
desplazar el cuerpo propio hacia otros
igual de maltratados cuerpos
que al mismo tiempo que se dilaten sean capaces de inducir
la percepción real de escalofrío
una versión de la verdad que tenga sangre desmadrándose en esta
y no en otra parte del tiempo
que tenga sangre desmadrándose dentro del torso agigantado
exageradamente agigantado
de ese deseo que hace un rato
ya habíamos dado por perdido
Inédito, 2022.
¿ES EL POEMA EL LUGAR DE LA PREGUNTA?
¿es el poema el lugar de la pregunta?
lo digo mientras bailamos
no sé en realidad si lo digo o es un brillo
que se proyecta desde la mente hacia la pista
con ese hilo de concepto me quedo
compongo pasos y abro los brazos en señal
de indiferencia
agito manos y cabeza imito el ritmo de la música
el poema, digo
es el lugar donde transita el desconsuelo
no hay vuelo ni fantasía posible que se compare
a esta acrobacia nerviosa que quiere impulsar el cuerpo
como en un saturday night fever
abrazo este movimiento
esa circulación de la sangre que arroja cierto
resplandor
quién sabe lo que está más adelante
después de esta noche después de este ir y venir
de nuestras masas
organismos que fluctúan en simétrica conformidad
con el sonido
es el poema el lugar de lo impedido
de lo deseado
de la pregunta
quién sabe lo que está más adelante
lo que vendrá no es la respuesta
lo que vendrá es la prudencia
“lo que vendrá
–como Mirta nos dejó dicho–
es siempre una carga”*
Inédito, 2024.
* El entrecomillado pertenece al poema «La herida íntima», de Mirta Rosenberg (En El
árbol de palabras. Obra reunida, 2006).
SIN EMBARGO SE ESCRIBIRÁ
sin embargo se escribirá
aunque escribir sea una puerta de hierro macizo en las manos
a punto de ser soldada
se escribirá y su escritura será multiplicada y reproducida
en un único código irrepetible indescifrable
ningún criptógrafo será capaz de interpretar lo escrito
se escribirá y ese escribir será un asunto de vida o muerte
una moneda dejada en las vías con mucho tiempo de antelación
se escribirá
los nombres serán cambiados
alguien dirá mucho después que sabe
que comprende muy bien de quienes se trata
libros y lámparas dejarán de alumbrar / dejarán de existir
astros y promesas dejarán de ser convocados
sin embargo lo escrito permanecerá
pasará a habitar las casas los artefactos
las plazas públicas los corazones las mentes
oculto en la respiración de los seres
en el nervio urbano que implosiona a cada hora
quien escribe lo verá todo
la condecoración esencial de su bitácora
de su párrafo forzoso e inherente
de su rastro anormal
de su cárcel
Inédito, 2024.

Vanesa Almada Noguerón (Buenos Aires, 1980). Es poeta, redactora y escritora. Tiene estudios en Letras y en Gestión Cultural. Recibió, entre otros, el Premio Poesía de las Américas (2008) y el Latin American Intercultural Alliance (2013). Reside en la ciudad de Mar del Plata y colabora en la revista de literatura latinoamericana de difusión digital LALT (Latin American Literature Today).
Participó en variadas antologías poéticas y en diversos festivales y encuentros de poesía, tanto a nivel nacional como internacional.
En 2025 formó parte del I Encuentro Nacional de Poetas (San Juan, Argentina) y participó en el XXV Festival Internacional de Poesía de Cali (Colombia).
Publicó los libros de poesía Entre los ruidos (Baldíos en la Lengua, 2015), Quemar el fuego (Autogestivo, 2017), Los demás (Liberoamérica, 2019), Límbica (El Taller Blanco, 2020), Lo que no vuelve (Halley, 2023) y Quemar el fuego: doble o nada (El Andamio, 2024), además del fanzine Cómo no se resuelve un köan (Qeja, 2021) y la plaquette Confesar que todavía creo (Herensuge, 2023).
Edita el Blog «Chorrera de Palabras» ( http://www.vanealmadanogueron.com ).
