(D)evolución
Me entrené en el arte
de ocupar poco espacio.
de permitir, de ceder.
Te dejé tomarme,
con unas ganas que eran más tuyas que mías,
pero por no perderte
las llamé nuestras.
Me achiqué despacio y con cuidado
para que no lo notes.
Dije que sí
como método de defensa,
o de conservación quizás.
Como quien deja migas por el camino,
por si después tiene que volver.
Guardé tantas lágrimas calientes
que la bronca empezó a hervirme por dentro.
Y callé.
Callé injusticias,
callé por miedo,
para no ser difícil,
para no ser exagerada,
para no quedarme sola.
Callé tanto
que se me llenó la boca de palabras no dichas,
palabras filosas,
duras,
palabras defensivas
que el tiempo volvió ofensivas
y violentas,
y ahora pisan mi lengua,
empujan mis dientes,
abren mis labios
buscando salir.
Callé tanto
que ya no hay lugar para el silencio.
Y si ahora levanto la voz,
no es ataque.
Es devolución.
Lo que queda de mí
Si hoy decidís matarme
le estás haciendo un favor
al que ayer me cansé de ser.
Si posaras tus manos en mi cuello
y apretaras con todas tus fuerzas,
la versión de mí que hoy te ama
Mañana
olvidaría hasta tu nombre.
Si de a poco fuiste aniquilándome,
¿por qué ahora no acabas conmigo?
Necesito renacer .
A veces la muerte no grita,
solo cambia de nombre
y yo,
mañana,
me llamaré distinto
ya no tendrás el amparo de mis besos,
ya no responderé a tu llamado,
aunque grites desesperadamente
con esa boca que alguna vez fue Hogar.
Esa boca ya no nombra a nadie
o quizás
ya no hay nadie acá
que las escuche.
Instrucciones de armado
Llora mi boca
Y gritan mis ojos,
Y mis tapados oídos respiran la angustia
Que mi nariz aún no aprendió a escuchar.
Porque, desarmado en mil pedazos,
Me entregué cual LEGO
A un niño cuyos ojos nunca quisieron comprender
Las instrucciones de armado,
E intentó divertirse improvisando
Sobre la marcha,
No consciente, o quizás sí,
De que su juguete favorito era un cuerpo vivo,
Medio roto pero vivo.
Y le pareció gracioso
Tomar mis manos por pies
Y soltarme a andar de cabeza,
Poniéndome las viseras de collar y el estómago en la nuca.
Entonces, no contento con el monstruo que engendró,
Me arrancó el corazón y lo desarmó
Pieza por pieza
Y volvió a empezar con su juego
De ir encajando trozos hasta que alguno le parezca útil,
Hasta que alguno le parezca lógico,
hasta que alguno le encaje.
Hasta que alguno se vea al menos similar,
A la parte que a él
Otro niño medio torpe y medio cruel
Decidió arrancarle y llevarse consigo
Promesas a boca grande
¿Qué esperas demostrar desde allá?
Pidiendo mucho y dando poco,
Abandonándome, abandonándonos.
Practicaste puntería con mi corazón y no le erraste ningún tiro
Y, casi que por deporte,
Lo emparchaste con falsas disculpas
Para ver
Si en una de esas
Podías volver a masacrarlo.
Pero él te quiere
Y llora,
Y sangra,
Porque tus mentiras no cubren los huecos
Y se enceguece fácilmente,
Pero sabe.
Él sabe que te vas,
Que no te da la cara,
Que no te alcanzan las palabras,
Que tus acciones hablan.
Mi pobre y herido corazón sabe
Que mañana no va a despertar a tu lado,
Porque hoy vas a cruzar la puerta tras tu última mentira
Deseándome suerte y dejando un rastro de rotas promesas
Que a tu boca
Le quedaron grandes

Nazar Serur (Buenos Aires, 2003) es poeta y desarrolla su trabajo literario de forma independiente. Escribe desde los 15 años, explorando las distintas temáticas que atraviesan su vida. Ha presentado sus textos de forma oral en distintos espacios de slam.
