Poesía mexicana actual: Camille Mora

EMILY DICKINSON

Vivo en la planta más baja del edifico más alto
de la ciudad, en el departamento más escondido,
donde no llegan los pájaros,
pero sí las sirenas que no cantan.
Paso las tardes observando al mundo moverse
a través de mi ventana, y los que me ven,
saben que en mi mirada se esconde su nombre.

Ella vivió sus últimos días vestida de blanco,
dentro de la torre más alejada de Amherst,
convirtiendo cada lagrima en tinta,
dedicando cada gota de tinta a su amada.
Vivió sus últimos días enredada en las letras,
envuelta en papel, parchando las grietas de su cuerpo.

Ella vivió sus días como una rebelde,
y yo vivo mis días leyendo sus recuerdos.
Yo vivo mis días armando poemas con los vértices
de su cuerpo y escribiendo su nombre en cada esquina.
Vivo mis días como si fuesen los suyos,
esparciendo sus poemas en el mundo.

No puedo evitar golpear mi boca contra el pavimento
cuando escucho a una boca ajena a la mía
pronunciar su nombre en vano.
Y me sangran los oídos cuando escucho las mentiras
disfrazadas de verdad salir de la boca de los comensales.
No puedo evitar no imaginar y dibujar cada noche
lo que ellas pudieron ser.

En mi mente viven las imágenes de sus poemas apretados,
llenos de amor y dolor.
Sus letras cubren mi templo de tinta.
Sus letras son el salvavidas que me mantienen a flote
en este mar llamado vida.

MUJER

Ser mujer implica que todo lo que no se nombra no existe.
Es salir a luchar a las calles con las antorchas encendidas.
Ser mujer es abrazar desnuda a la soledad en su forma más pura.
Es nacer completa, capaz. Con la mirada perdida.

Somos una especie incontrolable, inabarcable, incontenible.
Somos una lucha en la jaula del pájaro perdido.
Somos lo que nunca se pronuncia.
Ser mujer es dar luz y vida a través de nuestras piernas.
Implica encender la mecha para poder sobrevivir,
porque ni siquiera es vivir.

Somos todo aquello que el mundo calla
y nosotras gritamos en silencio.
Somos a las que el mundo quiere como sumisas,
porque nos temen como artistas.
Somos las hijas de las brujas que no pudieron quemar.

Somos, también, miedo, dolor y esperanza.
Somos quienes dañamos al mundo,
pero nosotras sabemos que lo hacemos mejor.
Ser mujer es dar luz a las sombras de la incertidumbre.
Y es por eso que hoy estamos de pie.
Si sigo es porque otra mujer me espera.

EXILIADA

La primera noche de octubre,
a la segunda hora de la madruga
decidiste sacar a pasear tu dolor,
permitiendo que arrojara piedras en mi ventada
y dejando estragos del otro lado del cristal.
Pero fue hasta la tercera piedra que decidí
no volver a tropezar con ellas para excusar mis heridas con un error.

¿Dejarás que tu dolor siga causando grietas en mi piel?,
¿dejarás que en la cuarta madrugada de octubre
tu dolor siga colocando cristales en mis zapatos?,
¿acaso es insensible de mi parte pedir
que abandones tu dolor para poder entregarme todo de ti?

No sabía de cuantos pedazos estabas hecho,
pero en el quinto intento de alejarme de ti,
de tus grietas crecieron cristales que me ataron a tus costillas
cortando la planta de mis pies sin permitirme avanzar.
Seis fueron las veces que te pedí abandonar tu dolor
para poder entregarme todo de ti,
pero a la séptima suplica decidiste ser un renegado sin pedir ayuda.

En la octava noche de octubre decidí ser una exiliada de tu vida,
¿acaso debía aprender a leer tu mente?,
¿o tú debías abandonar tu dolor para poder entregarme todo de ti?
Nueve fueron las veces que invocaste a tu Dios para no dejarme ir.
¿Diez palabras suyas bastarán pasa sanarte?,
¿acaso es insensible de mi parte pedir que abandones tu dolor
para poder entregarme todo de ti?
Diez palabras suyas no bastarán para sanarte.


Camille Mora, mexicana que se enamoró del mundo del arte desde pequeña y quedó atrapada en la poesía. Estudia Filosofía en la Universidad Autónoma de Nayarit y actualmente ha tomado la valiente decisión de abrir su corazón y comenzar a compartir sus poemas en redes sociales. Los temas que aborda en sus poemas son variados, sin embargo, suele escribir desde la tristeza y el dolor. Entender que el dolor y la tristeza son emociones que desea sacar de su cuerpo lo más rápido posible, es entender por qué escribe.
Pero el romanticismo, la política y el feminismo no se quedan escondidos tras el espejo. Ella busca que a través de cada letra haya un espacio de autoconocimiento y confrontación de nosotrxs mismxs. Dar un espacio al nombramiento de nuestra realidad e impulsar al cambio con nuestra libertad.

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