La ballena del Nilo
Apareció en una era
y arrogante se le designa,
porque arrogante es durar
dos minutos en la tierra
y colocar a la ballena del Nilo
en el Precámbrico,
el Neoclásico
o en la canasta de Moisés.
Decir que la ballena es elegía
y que nada en rascacielos de París.
Como pedante es desecar el ruido
mojar los desiertos,
herir al sol con un dedo,
plantar las eras,
que de selvas
se vuelvan jardín.
Apareció la ballena del Nilo
y tardaremos
dos minutos
en ver cómo se extingue
otra vez.
Jugando cartas con un átomo
En la quietud del espacio
sonó una extraña alarma
mostré la corrida en mi juego
una tirada más neutra,
el átomo iba aventajado,
en su núcleo estalló un conjunto
su suerte de naipes
se medía en materia y masa.
Perdí una apuesta en el vacío
mi destino un electrón
aposté todo implotando
y ante la unidad mínima
me extravié en su inmensidad.
No more poemas de amor
Puedo sentir resacas más tristes esta noche
porque en noches como esta
la originalidad la tuve entre mis brazos
porque a este mundo sanamente devastado
de ideas reventando las ventanas
de políticas correctas con moral ilusa,
no me queda más que sentarme
a escribir cien sonetos de amor
cincuenta con lugar común
cincuenta facilismos
y otros tantos
deseosos de quedar bien,
en este mundo tan políticamente correcto
donde amar ofende
y está prohibido abrazar
sin desinfectante de ego
los límites del amor eterno
prohibiendo querer a las diez
de verde que te quiero verde
a oscuras golondrinas
que vuelven y vuelven
pasando de moda
coger el agua o tatuar el humo
el amor ya no es el silencio más fino
es más escándalo masivo
recoveco líquido
no es más laberinto
ni lunas bajo el viento,
poesía dejaste de ser tú
al clavar tu azul pupilente
¿Y todavía me lo preguntas?
En este mundo libremente saturado
donde ya no caben más ideas
no me cabe más que encajar
y escribir
cien sonetos
cien años
y un nunca más
un remake
un copycat
sentirme Benedetti o Billie Eilish
al final qué importa
Si en este mundo levemente rescatado
queda insoportable levedad
quedo sin poemas
no siendo nadie
queriendo ser la nada
y nunca seré nada
no me dejan querer ser nada
aparte de eso,
tengo en mí todo deseo
de sentirme
el poeta más original.

León Cuevas
Estudió Artes Visuales como carrera y tiempo después estudió en la Escuela de Escritores de SOGEM. Cursó la Maestría en Apreciación y Creación Literaria en Casa Lamm. Sus cuentos, reseñas literarias, entrevistas y poemas se han publicado en distintos medios de México, España y Suiza. Es ganador del Concurso de Cuento Corto Rayo, de la Escuela de Escritores de Sogem (2016). Es autor de la obra teatral Las seis muertes de Ofelia (2016). Ilustrador y coautor de la novela Trampas, de Agustín Cadena (2018). Autor de los poemarios Sal de alacrán (2019), Escala en un NO lugar (2021), Un umbral para la taiga (2022) e Intimidad pública (próximo a publicarse en 2023). Actualmente es profesor de Literatura en CEDART Luis Spota Saavedra.
