La niñez me creció de la piel y cumplí la edad en que se desangran los pájaros al desplomarse del nido. Mamá ya no me lleva del brazo, papá murió y no sabe espantar mis monstruos desde su tumba. Toca quedarme en casa, no admitir que una sombra me devoró de noche y quedé incompleta.
A veces muero de madrugada y nace el pánico, toca desaguar el llanto desde mi jaula limpiar mi cráneo de toda culpa que cacaraquea en mis sienes, llenarlo de clonazepam y plantar jazmines en cenizas.
Así perfumo el tumor que le crece a mi boca para enfermar palabras.
Mi voz es trino extraviado en el disparo de un cazador, grito en ciudad sin humanos y llena de gente; llena de roces y ojos que intentan descifrarme.
Quiero abandonar mi piel junto a la carretera, mi mano queda alzada, nadie la toma para cruzarme al otro lado del infierno.
Toca cuidarme sola, a mi pez, al gato; cuidarme de las esquinas filosas de un corazón parchado que prefiere ser piedra. Porque la niñez me creció del cuerpo y dejó de herencia el miedo. Me pierdo entre parvadas de pájaros para no perder la ternura entre las piedras.
Derecho
Me fue heredado el derecho a guardar centavos y silencio en el sostén, como la abuela, para no espantar al marido. Me fue otorgado el deber de cuidar el fuego, quedarme en mi caverna, junto a la estufa, hervir con el café y la leche. No ir tras parvadas de latidos, lejos de quien me zurce a su cuerpo con saliva para que no resplandezca fuera de su masculina sombra.
Tengo derecho a caminar de puntas sobre cáscaras de sueños, no reventar ninguno, estrenar el frigor mortis antes de fallecer; los hombres temen a las brujas cuando conjuran su voz, son quemadas en fogatas cuando vuelan y dejan la rutina de morir, arden en combustión de rabia.
Soy todas sus cenizas, estallo con fuego de entrañas. Y duele, duele, duele, cuando penetra, ahí, ahí, ahí, profunda voz que estrangula poemas.
Mi grito mancha apellidos si suena más fuerte, impide erecciones, estorba. Debo anudar mis piernas al colchón amordazarme de él, No tengo derecho de espantar al marido.
La madrugada reconoce el llanto de esta enfermedad por tener la voz vuelta lodo. Prefiero reírle a la noche; como las brujas quiero desembarazarme de la herencia de la abuela e invocar el derecho de estar viva, no morir con el sostén lleno de sobras. Quiero escapar tras ciclos lunares, conjurar libertad, vengar mi cuerpo.
Estaciones
Espero el tren con la piel vacía de alma; la existencia se quedó en cama apaga la alarma por décima vez, va tras sueños que buscan ser pájaros. El presente no sabe de trinos, la infancia se llevó mis alas.
Quiero ser niña, fingir fiebre un día de escuela, huir del deber con una nota de mamá, no enfrentarme al lugar donde me pusieron los años a gastar la vida entre estaciones.
El tren llega de prisa, me vuela el destino que traigo en la mano. Entro a empujones dentro de un vagón mientras el tiempo se deshace bajo mis pies.
Aura Guerra-Artola. Nació en Managua, Nicaragua, en el año 1986. Estudió Mercadeo y Publicidad en la Universidad Thomas More de Managua, Nicaragua. Sacó el título de Chef de Partie en GalaStars Culinary en Manila, Filipinas y estudió la carrera de Gastronomía y Alta Cocina en el Instituto Gastronómico de las Américas, La Paz, Bolivia. Egresó del Laboratorio de Novela, Nicaragua, generación 2020-2021. Ha sido parte de antologías digitales e impresas de Nicaragua, México, Chile, Argentina, Colombia y Perú. Se le otorgó mención honorífica en el “Concurso de escritura 2023”, de la sección de Estudios hispánicos de la Universidad de Montreal. Tiene cuatro obras propias: Jack’s Life in the Box (Canadá 2020); Las Dolorosas – Editorial Flor de Mezcal (México 2022); Nefelibata – Colección Ysiacabuche, Editorial La Chifurnia (Honduras 2023) y la Plaquette: Carne cruda entre mis huesos – Periódico Poético (México 2023). A inicios del 2024 antologó la plaquette Cintura de fuego, diez autoras nicaragüenses con Laia Editorial de Argentina.
Actualmente, vive en Alberta, Canadá y es locutora de Radio Poesía, también forma parte del comité editorial de Periódico Poético y es miembro activo del Foothills Writer’s Association.