Fuimos cuento
Hubo una época, en la que tu nombre
se unía con el mío por un ampersand,
un símbolo pequeñito que nos hacía gigantescos.
Hubo una vez en el que ya no era tu nombre y el mío,
sino nuestros nombres,
que juntos formaban una frase poderosa
y llena de significado.
Hubo un tiempo en el que el ampersand
fue sustituido por una coma entre los dos;
entonces, una brecha se asomó, una pausa que dolía.
Hubo enseguida dos nombres,
separados, independientes,
imposibles de unir en una misma oración.
Hay entre nosotros un cuento
ahí donde yo anhelaba ser novela,
bilogía, trilogía, saga.
Hay ahora memorias en tu cabeza y en la mía,
algunas coinciden en ciertos aspectos,
pero tú usas nuestros nombres para contar tu versión y yo la mía.
Somos cambio de tiempo
y ahora se usa el fuimos.
Fuimos una frase poderosa y llena de significado.
Fuimos una pausa que dolía.
Fuimos imposibles de unir en una misma oración.
Fuimos cuento.
Fuimos tu versión y la mía.
Eres un nombre que extraño en agonía,
Soy ese nombre por el que vivías.
Florecer
Estaba marchita en plena primavera,
Mis jardines secos llovían a cántaros
anunciando mi derrota en la guerra.
La inmensa nada se asentó en mi pecho,
acuchillando mis ganas y paralizando las semanas.
El cadáver de mi esencia pesaba como concreto
atormentado lo que quedaba de mi existencia.
Y ahí, en el charco de mis lágrimas,
cuando había dejado de amarme en mis horas solitarias.
Encontré en sus miradas compasivas
el refugio de mis plegarias ahogadas
y su cobijo me recordó mis sonrisas olvidadas.
Con su amistad floreció mi primavera
y mi versión más sana anunció que se quedaba.
Soy esplendor allá donde voy,
porque en el fondo del pozo ellos aún me miraban con amor.
Si he florecido bien ha sido por mi propio mérito,
pero también por su amistad que ha sido red de apoyo
Pintando todo como un caleidoscopio.
Granaditas
Amanecí con nostalgia del aire fresco,
de las tardes entre mezquites y magueyes,
Y el mismo coro en mi cabeza retumbando como eco,
de las tortillas infladitas recién salidas del comal
Mientras veía la tele siempre en el mismo canal.
Amanecí con nostalgia de mis primos en su versión infantil,
que se reían cada vez que me caía de la bici,
Mientras aprendimos a a andar de manera sutil,
Cortando garambullos e imaginando
la vida de adultos comenzando con un “¿y si?”.
Amanecí con nostalgia de las peleas sin importancia
que tenía con mi hermano,
y de esa canción que siempre me lo recuerda
No importando la distancia
Aunque ahora sea un recuerdo lejano.
Tengo un poco de nostalgia por la letra cursiva de mi madre
De los garabatos en su agenda, de sus abrazos prolongados
y su insistencia por que comiera sano con cada uno de sus preparados.
Nostalgia de los atardeceres que se tomaban su tiempo para ser admirados
y las estrellas que coqueteaban con la luna durante las noches en Granaditas,
Un pueblo nada olvidado.
Pero también siento nostalgia por el futuro,
por las personas que estoy por conocer, los lugares que estoy por descubrir
y ese momento en el que vuelva a casa, con los míos, mi lugar seguro.

Isa Hernández (@isahdex) es una creadora visual, originaria de Ixmiquilpan, Hgo. Escribe como un ejercicio de autoconocimiento y reflexión, encontrando en la palabra un territorio íntimo donde habitar sus preguntas y reconstruirse.
Su escritura explora la intimidad, la memoria y los procesos de reconstrucción personal, con una voz que oscila entre la fragilidad y la fuerza. En sus poemas habita el amor en sus distintas formas, el duelo, la búsqueda espiritual y la reconciliación con una misma.
Además de escribir, trabaja como post productora audiovisual, disciplina que ha influido en su manera de narrar: imágenes precisas, silencios significativos y una sensibilidad narrativa.
Esta es su primera participación en un concurso literario.
