Mía cabeza: tuétano ordenado luego del cuello. Caja de masas y de duendes y de oscuridades. Cajón de un lustrabotas suicida. Esperanza para una corona de burger king. Caspa crecida sin pelo. Calva torneada al sol por accidente.
Cabeza mía: alfombra de ideas, estropajo de la ciencia inútil, renacuajo de momentos castrados, puerta oxidada para el más acá. Cabeza en que no entra un dios para la fe, sino para el desahucio, que no maneja la paciencia, sino las leyes del pasado, que no oxigena las dudas, que no espera, mientras teje el futuro. Cabeza sin sentencia del Rey Luis XVI, cara de guillotina, con piedras en los callos de tus cerebelos. Cabeza sin cuidado de ser poderosa o profunda o perfilada, que no enseñó a los ojos la cordura. Cabeza equivocada de cuerpo [1] , sin buen maxilar para masticar proyectos. Cabeza sin sentido de cabeza, con pretéritos salvajes. Cabeza que perdiste la cabeza. Cabeza que no juega a cabezazos. Cabeza que se estira y no se encoje, que festeja sus neuronas. Cabeza de bananas y de cocos. Cabeza que pareces de payaso, que eres tuerca sin tornillo que te encaje, sin el calambre del miedo, sin que te duela la mollera, sin el asunto del sombrero, sin las muelas de tu juicio, sin perder las referencias, sin los líos, sin las faldas de montaña. Esta cabeza mía como el río que le dejó ojiabierto a Borges [2] y le dejó sin voz a las costillas y despertó la ira de volcanes y se dio de tortilla en la merienda e instigó a Martí para la lucha y se enredó en el viento como helecho y se fue deportado como un perro.
Mía cabeza que padeces de odios y amas durísimo y a oscuras y pareces loro por tus plumas y vuelas los cielos de las casas y terminas violada por un faro y tomas un vino y te levantas y pareces azúcar en los jugos y te haces redonda en geometrías y pareces azul cuando eres ocre y remedas al demiurgo hecha la suave y malgastas el sol por ser caliente y terminas perdida en un cuartucho.
Cabeza que te crees Frank Sinatra y te vas en picada como nave y te revientas la voz en un agudo y te pareces a la Monalisa por lo pura y que no tienes ni boca que te ladre ni historia que te cubra y que pareces melaza en los afrechos y que te pasas de lista en las escuelas.
Señora cabeza de mi cuello roído, que gobiernas mis lados particulares y mis extremidades de fantasma y mi idea de hacerme el exquisito y esa forma de comer las verduras y esas luces que ves cuando ya duermes y esos bronquios que tienen tus instintos.
Dame de tus aguas derretidas, cabeza mía, déjame ser una persona justa: alguien que te saluda mientras vives y se parece a alguna ortiga. Déjame ser el dedo que te guía, la flor que pesa en tu tallo, cabeza infame. Déjame ser el líder de tus vísceras, los olores que tiene tu canela, el polvo de gorrión que, turbia, creas, la rosa de algún pobre verdulero, el holocausto azul que el cielo brinda.
Dame, cabeza, tu fruto, tu corpiño, tu cardenal de versos, tu rutina, tu enredadera calva, tu camino podrido. Dame, cabeza, el poder para someterte, para ponerte freno, para destruirte, para sacarte el cuello, darte rodillazos, patearte, cabeza sucia, cabeza de alquitrán, fría cabeza, fruta de cabeza mal cosechada.
O te vas de mi cuerpo o mi cuerpo germina en otro tronco. Déjame, mía cabeza, en mi costra hiriente y, por tu parte: rueda, rueda, rueda por la calle para encontrar alguna alcantarilla que te ame, que de verdad de perdone, que te haga el amor, que feliz te haga, que te corte el pelo, cabeza mía, infierno mío. Hasta mañana.
- Por una cabeza/ de un noble potrillo/ que justo en la raya/ afloja al llegar/ y que al regresar/ parece decir/ no olvidés, hermano/ vos sabés,/ no hay que jugar… (Tango Por una cabeza. Letra: Alfredo Le Pera) ↩︎
- También es como el río interminable/ que pasa y queda y es cristal de un mismo/ Heráclito inconstante, que es el mismo/ y es otro, como el río interminable. (Arte poética, Jorge Luis Borges) ↩︎

Xavier Oquendo Troncoso (Ambato-Ecuador, 1972). Periodista y Magister en Escritura Creativa. Ha publicado doce libros de poesía, sus últimos títulos son Esto fuimos en la felicidad (Finalista Premio Jorge Carrera Andrade, 2009), Solos (2011), Lo que aire es (2014), Manual para el que espera (2015), Compañías limitadas (Finalista del Premio Pilar Fernández Labrador, 2018; Premio Universidad Central del Ecuador, 2020) y Tiempo abierto (2022) y una veintena de libros recopilatorios de su obra poética publicados en varios países de América Latina y Europa. Ha incursionado en la narrativa corta y la literatura infantil y juvenil . Su obra figura en muchas de las más importantes antologías de la poesía contemporánea de la lengua española. Organizador del Encuentro internacional de poetas “Poesía en paralelo cero”, uno de los más importantes festivales de poesía de América latina, director y editor de la firma editorial El Ángel Editor, en donde ha publicado alrededor de 600 libros de poesía de autores ecuatorianos y del mundo, haciendo una amplia difusión de la poesía contemporánea en la región.
