Raíz abisal en la vereda del cuerpo
Estás hijo, acunado en algún uku
esperando la oportunidad de volver
Tus piernas son raíces abisales
senderos laberínticos
intentando ascender a mis párpados
Acuéstate de nuevo en mi hombro
y crece hacia el viento
Tu nombre tibio
aún resuena
en mi vientre
No te quedes allí
Saca los dedos al sol como brotes de ámbar
Ábrete en las flores.
Vimos el agua estancada tocarnos los pies
Al vaciar la casa, quedan los objetos dispersos como partes de un animal faenado, repartido en trozos que se descomponen, muy diferente al animal que echaba berridos, al brío de las patas, la sangre corriendo en el cuerpo vibrante.
Lleno todo con humo de palo santo como lo hacíamos después de limpiar. Lo paso por cada esquina para desprender las partes doloridas. No sea que quede por allí algún bramido, un chasquido de dientes, un brincoteo retumbante atorado como las almas en pena.
Imagino abrazarte como se abraza a la madre. Sonreír al verte sonreír.
Solo hasta ahora veo los restos colgados a mi cuerpo, vuelto una carnicería. Recuerdo la sangre bullendo fuera de su cauce natural. La sangre salpicada sobre blanco y las moscas con sus vuelos arrítmicos y torpes.
Fuiste como el toro ceremonial que se entrega, que mira apacible antes del disparo.
Alacranes en el álbum familiar
Soy una madre simplona
a medio tiempo
en una casa que tiembla en mis manos
cristal resonante
espantasueñ os al viento
en los dinteles
mi madre y mi abuela me buscan un padre
entre los huesos apilados de mis amantes
prenden la hoguera
pico cebolla
los objetos que puse en mi departamento
brillan como hijos recié n caí dos en mis brazos
los hombres de mi familia son recuerdo torcido
susurro en el pecho pedregoso
Traigo centenares de cuencos a cuestas
roí dos por nonatos con cara de rata
El cuenco de la abuela
refracta cuerpos blandos en placentas de vinagre
Los trastornos son cosa burguesa
dice Amanda
nosotras solo somos baba animal
y la lengua que la devuelve a la boca
Las niñ as bien cuidadas tienen sacapuntas
de conejitos
las madres ejemplares planchan vestidos
y hacen coletas perfectas
mi madre y yo observamos las piedras desnudas
de nuestros cuerpos
alimentamos demonios de sangre
El abuelo camina por los pasillos
tiene la boca descosida
guarda en su caja de madera
una perra de tetas peludas que camina en cí rculos
con el sexo calcinado
el abuelo es un monje oscuro
buscando salir del samsara
puñ ado de tierra en la garganta
color de atardecer en las comisuras.

Nataly Noboa (Quito, Ecuador. 1990) Profesora de chino mandarín. Publicó la plaquette bilingüe Poetas chinas del siglo XX (2024). Su libro Sibila fue ganador de los fondos concursables del IFCI para su publicación (2023). Es parte de la antología poética de México Ecuador Diásporas del abisal (2022). Participó en el Festival Poetrónica de Perú, con el videopoema Ángeles Pintados (2023). Publicada en varias revistas digitales latinoamericanas.
