ALGUIEN HA CERRADO LAS VENTANAS A LA PLAZA
Hay una plaza inmensa allá afuera.
Me separan de ella las ventanas,
la madera antigua con que fueron hechos los postigos.
Ya no veo la plaza, ahora la imagino.
Ahora sé por qué ha resistido tantos años.
Está hecha de nada,
de recuerdos que le dan forma.
Y uno puede quitar las rejas, las estatuas,
quitar la plaza.
Caminar sobre la tierra espesa.
Mirar la iglesia, la torre, el campanario,
sentir el ruido del bronce que ahuyenta a las palomas.
Mirar la plaza de lejos sobre el puente,
regresar luego a los arcos, a los portales.
Regresar a esas ruinas que aún no fueron fundadas,
regresar a uno mismo.
Y abrir los ojos, las ventanas,
caminar luego por la plaza.
Palparla tal como es, volver a hacerla,
morirse de viejo,
fundarla.
DE TARDE EN CUATRO ESQUINAS
Oigo un trueno y veo sobre las casas
el puñal de fuego del relámpago,
los postes de teléfono se extienden
como maderos para crucificados.
Puedo estar caminando por la Vía Apia.
Algunos me saludan y me dicen
a modo de noticia, muy alegres
que el año se va a acabar.
Yo sólo siento el relámpago aquel,
sobre mi pecho,
y la lluvia después,
interminable.
LA MUERTE Y YO EN LA PALMA DE MI MANO
Vamos atravesando esta tarde
como quien cruza una avenida en llamas,
un territorio inundado por un agua turbia.
Vamos de un extremo a otro de la palma de tu mano,
nos asomamos en líneas diferentes.
La adivina dice que existimos,
así, sin que tú quieras, sin que lo quiera yo.
Atravesamos un gran puente y algunos árboles,
la muerte y yo, asombradas,
como dos amantes que se reencuentran.
ORACIÓN AL DAVID
La sonrisa que apenas se dibuja en los labios de piedra
asusta,
de tan perfecta,
los dedos tensados sostienen la honda
casi a punto de ser lanzada,
las piernas revelan el próximo movimiento,
los hermosos pies
están hechos para ser besados.
El pelo parece despeinarse con la leve brisa,
que llega del patio interior de la academia.
Pensativo,
fija en mí su mirada amenazante.
No tembló la mano que golpeara el mármol.
LUNGOMARE
La línea del horizonte nos vigila,
un navío y otro pasan,
o son mis pensamientos.
Furiosa la tormenta me hunde sus cuchillos,
atada a la cruz,
bajo el mar
contemplo la felicidad de los peces,
el apacible fondo,
señales de la eternidad;
las cadenas del suplicio y los barcos negreros hundiéndose
con las bodegas llenas de almas,
los barcos de la armada española,
y sus cofres repletos de oro, de piedras preciosas,
Vikingos y Fenicios,
submarinos alemanes.
Armas y vajillas,
y todos los ahogados,
viviendo esta sosegada existencia del fondo.
Reyes y mendigos, diosas y dioses.
Abajo, bien abajo, vivos,
esperando volver a la muerte,
iluminados por el remolino.
PLAZA DE JESÚS
Veo la mano aquella que me señalaba la plaza,
como un deslumbramiento.
Miro los bancos,
la iglesia de piedra hermosa y destruida,
del Cristo sólo quedan los pies,
y en las columnas los huecos de los nichos,
el espacio vacío de los santos en las paredes.
Jugamos al eco,
unos pájaros se asustan
y vuelan en círculo sobre nuestras cabezas.
Me muestras la iglesia con mucha atención,
me muestras los techos,
las figuras borrosas de los ángeles.
El viento a veces entra y la luz dibuja otras visiones.
Como si fuera la tarde última
miramos al cielo.
Escucho la campana que no existe
llamando a la misa de la tarde.
Los albañiles toman sus cervezas en jarras de metal,
miran con ojos cansados la fuente seca.
No te vayas,
no dejas destruir la plaza.
No dejes de mirar este sol
como si fuera el último,
como si nunca acabara.

Liudmila Inés Quincoses Clavelo, Sancti Spíritus, Cuba, 1975.
Poeta y narradora, editora, fotógrafa, promotora cultural. Licenciada en Educación en la especialidad de Español Literatura. Maestría en Ciencias de la Comunicación, mención Comunicación Organizacional, Universidad José Martí, Cuba. Fundó en 1994 el Centro Cultural Alternativo Escribanía Dollz para la promoción del arte y la literatura y lo dirige hasta la actualidad. Premio Dador que otorga el Instituto Cubano del Libro en 1995, Premio del Frente de Afirmación Hispanista, México 1998, Ganadora Absoluta del Premio Nosside Caribe, Italia, 2002, Naji Naaman Literary Prizes, Líbano 2025. Poemas suyos se han traducido en diferentes idiomas y revistas literarias, así como antologías alrededor del mundo. Profesora en Universidad Anáhuac México Norte, CDMX.
