Paz
La mañana,
con sangre o con una bala,
con una estrella o con un beso.
La mañana,
con bandadas de pelícanos
o hileras de tanques,
llegará de cualquier manera.
Pero algún día debemos
despertar,
besar a quien amamos y decir:
Hola,
buenos días, paz.
¿Cuál?
Ahora los misiles están en el cielo,
las amantes, en la cama,
y los besos, en camino.
¿Cuáles llegarán antes a su destino:
los labios o los misiles?
¿Y cuáles se apagarán primero:
los bombarderos o las lámparas de noche?
Asfalto rojo
Estoy obligado a seguir con vida.
Pero tú, ¿acaso estás obligado
a dispararme?
Estoy obligado, en esta tormenta,
a llevar a mi hijo a la escuela,
a mi amada a casa,
a mi madre al hospital
y a mi esposa
a la maternidad.
Pero tú, ¿acaso estás obligado
a apuntarme a la cabeza?
Estoy obligado, en esta oscuridad,
a encender una lámpara,
a besar a mi amada
y abrazarla.
Pero tú, ¿acaso estás obligado
a cosernos los labios
con balas?
Estoy obligado.
Estoy obligado, ahora que me he incendiado
y me he derretido,
a derramarme de la casa a la calle
y prender fuego a los contenedores de basura
para saber que soy humano.
Pero tú, ¿acaso estás obligado a dispararme?
Estamos obligados.
Estamos obligados
a encontrar en la calle
los labios, las manos, las canciones
y las heridas despedazadas de unos y otros,
a unirlos
y convertirlos en un río.
Pero tú, ¿acaso estás obligado
a volver rojos nuestros días negros,
el asfalto?
¿Cómo es que, mientras besas a tu esposa,
cuentas al mismo tiempo las balas
y los sellos de anulación de los documentos de identidad?
¿Y acaso el perfume que le compraste
no huele a sangre?
¿Acaso no huele a sangre?
¿Cómo es que las horas extras
se cuentan por horas
o por personas,
por piernas o por cabezas?
¿Cómo es que el ser humano
no está obligado a seguir con vida
y, sin embargo, está obligado
a encender una lámpara, solo...?
¿Qué es más duro:
la bala
o el corazón de quien
aprieta el gatillo?
¿Y qué pesa más:
el plomo
o el corazón de quien
da la orden de disparar?
Población
Cuando estás en mis brazos,
la población del mundo
es una sola persona.
Cuando te separas de mí,
el ser humano
se extingue.
Y cuando se comete una injusticia
y se derrama sangre,
me convierto en siete mil millones de personas.
Reflejo
En Kandahar,
besé a una muchacha;
una guerra en El Salvador
terminó.
En Teherán,
pisé unas hormigas;
en Madrid,
un tren descarriló.
En Yakarta,
enfrenté a unos gallos entre sí;
en Ruanda,
dos tribus se masacraron
mutuamente.
En Casablanca,
bailé con los gitanos;
los mineros atrapados en Chile
fueron rescatados.
En Fiyi,
puse derecha a una tortuga volcada;
una estrella
pasó rozando la Tierra.
En Daca,
miré mal a un pobre;
al día siguiente
fue el 11 de septiembre.
El triángulo de las Bermudas
Poco temo por mi vida,
pero me aterra la destrucción
de los últimos bastiones
del amor;
la destrucción
de las neuronas de mis labios
y la extinción del entusiasmo
ante las flores silvestres que se abren,
la diversidad de las espinas del desierto
y el nacimiento de lobeznos y mariposas.
Me aterra no ver
cuando miro
a mi amada,
con sus pechos prominentes
y sus ojos profundos.
Me aterra que en el triángulo de las Bermudas
entre tus pechos
y tus hombros
ni me quede dormido
ni desaparezca.
Infección
La guerra
no es un festival de alegría ni un mensaje de prosperidad.
La guerra
no es una estrella de diamante
que caiga en tu patio,
ni un tesoro
que encuentres en el jardín de tu casa.
Y la guerra
no es un beso perdido en el viento
que se pose en tus labios,
ni un avión
que, sin visado,
te haga aterrizar en el paraíso.
La guerra
es una infección,
una infección de ignorancia, poder y fanatismo,
y unas enormes tijeras
que te cortan el camino
a la casa de tu amada;
que cortan manos, pies y cabezas
de tus compatriotas y de tus enemigos.
La guerra
engendra silencio
y al espesor de la oscuridad del mundo
añade
nubes negras y venenosas.
La guerra
es una amante traicionera:
si te besa el pecho,
tu corazón estallará.
Traducción al español por Omid Baghi

Hadi Khansari (Irán, 1976) es un poeta, editor, periodista y activista por la paz iraní, además de teórico del gazal de vanguardia. Con más de 35 años de experiencia literaria, ha publicado quince libros desde el año 2000; su obra también ha aparecido traducida al inglés, español y árabe, incluido The Rule of the Beautiful Women (Al Badiya, Irak).
Fundó iniciativas editoriales literarias y la revista cultural Payvand-e Melal. Participó en el Festival Mundial de Poesía de La Habana (2005) y recibió el Diploma de Honor del ICAP por la Paz de los Pueblos (2011). Representó a Asia en el comité fundador de la Comisión Mundial de Poetas por la Paz junto a Ernesto Cardenal. También participó en una lectura de poesía contra la guerra con la poeta estadounidense Anne Waldman.
Promovió la Bandera Mundial de los Poetas por la Paz, firmada por más de ochenta poetas, entre ellos Adonis, Ernesto Cardenal, Thiago de Mello, Simin Behbahani, Aitana Alberti, Pablo Armando Fernández y Lina Zerón.
En 2014, sobrevivió a un intento de asesinato perpetrado por extremistas religiosos, que requirió una intervención quirúrgica del corazón y los pulmones.
