La lluvia es suave, es indestructible y otros poemas

por Miguel Ángel Gómez


MÍSTER STEPHEN KING

Una estantería con libros de Stephen King.
       Lo que me gusta de Stephen King
es que me trae
un nuevo yo
que no es de aquí,
                  un
hermoso aislamiento.
  
La gente que no lee se encuentra
en agua de escupidera,
la vida es un texto incompleto y confuso.
En las tumbas divertidas
       todo está tocado
(por la varita mágica)
  
Si sabes lo que sabe dirás:
“¿Corderito, quién te creó?
¿Sabes quién te creó?”
  
En la casa de ladrillo rojo
comemos sándwiches y hojeamos lecturas
haciendo psst. 

LA DESOLACIÓN

¿Qué hará la nevera por ti? 
¿No es tu sufrimiento esclavizador? 
       Bueno, bien, que suspira un suspiro. ¡Oh! 
El nombre de tu obra estará con todas tus posesiones. 
El dolor puede ser separado, fundido, 
       pero es el mismo dolor. 
       ¡Tus pensamientos se dan cuenta
de que eres escritor y solo escritor!
Desolación no quiere trasladarse a otro apartamento. 
Desolación tiene la boca llena de piezas postizas. 
Desolación es un cadáver que habla, un parlante perfecto
  (idóneo). Desolación arrastra 
palabras para que no exista la posibilidad de un 
malentendido. Desolación te toma por los brazos 
y te sacude suavemente. 
Desolación sin la flor etérea que trabaja en tu oficina. 
Desolación como una llanta vieja 
que encuentra difícil ganarse la vida. 
Desolación sencilla y amistosa es una vendedora ambulante. 
Desolación charla mucho y hace chistes.

Las lentes de Bolaño, Buenos Aires Poetry, 2020.


LA LLUVIA ES SUAVE, ES INDESTRUCTIBLE

La lluvia es suave. Es indestructible. Nuestro deseo 
                nos doblega 
hasta moldearnos por completo. 
                Según dijo Baudelaire el héroe verdadero 
se divierte solo. El Universo, 
                con los cuellos subidos, 
me enseñó al joven Chaplin con esperanza, 
                realización. 
                Más allá del recuerdo 
                quiero conservar las instantáneas fieles a mi tema. 
  
Con los corazones dañados los hijos de la guerra están perdidos, 
es medianoche. De modo perfectamente claro 
comprendo que tengo que ir al grano. 
Vigilo mi nerviosismo subiendo por lisos 
peldaños de piedra. La anticuada habitación 
                está hecha para nosotros. Dos Rostros, 
                uno grabado en el otro. El enigma 
                sueña con hacerse rico. 
                El Errante Salvaje obtiene 
                sus documentos. Una ciudad increíble sin pesadas cargas. 
  
El Gran Dios arrinconándonos sin brindar 
por nuestros buenos éxitos. 
No levanta su vaso ni bebe. 
Una tormenta desea no embellecer el cuento. 
El búfalo de nuevo a la carga quiere establecer 
una nueva colonia. Los críticos hierven mirando alrededor 
como usureros sofisticados. Tierno y leve drama. 
¿Por qué no seguir en los pastos donde nacimos? 
¿Qué importan las molestas heridas 
y los amantes de menos de medio siglo? 
  
La mente fantasma 
  desearía volver a leer. 
     Como soldados de Stalingrado 
        con el mundo cubierto de musgo. 
En cada estación de metro, 
       en cada payaso con gracia narrando multitud de anécdotas, 
                 en cada rumor con maldiciones 
                       la vejez es como una ceniza en el aire. 
                       Bajo la carga de la congregación de bandadas 
                       de apaches nos llaman. 
  
Las águilas brillantes con luz fija. Águilas chillonas grandes
en el horizonte oriental. Empiezan a tañer las campanas. 
Esperando el Premio Nobel en las horas libres 
me tumbo en la cama 
      y escribo. 

Miguel Ángel Gómez es un poeta y crítico literario, nacido en Oviedo, en 1980. Licenciado en Filología Hispánica y profesor de Lengua y Literatura en Enseñanza Secundaria. Ha publicado en poesía: Monelle, los pájaros (Los libros del gato negro, 2016); La polilla oblicua (BajAmar, 2017); Lesbia, etc (Cuadernos Cálamo, 2017), obra ganadora del XXXI Premio Cálamo de Poesía Erótica; Pabellón de ciervos (Ediciones En Huida, 2017); Sombra (Camelot, 2017); Canciones acusadoras (Baile del Sol, 2018); Gato encerrado (Piediciones, 2019); Puertas de la ira (Heracles y nosotros, 2019); Las lentes de Bolaño (Buenos Aires Poetry, 2020); en aforismos: Caída libre (Libros al Albur, 2019), El aro de latón (Cypress, 2020)  y diversas misceláneas donde se entremezclan alusiones literarias y vivenciales en una atmósfera de extraordinaria alucinación: Ardides (Camelot, 2019), Días de 2020 (La Cruz de Grado, 2020). Obras suyas han sido publicadas en antologías: Soledades juntas, 7Siete, Perro sin dueño, Synousia, El cántaro a la fuente, Espigas en la era o La sonrisa de Nefertiti. Lleva la sección de El Imparcial, Fracasa mejor, metido en la batalla de desarrollar una crónica dinámica de la actualidad entre el ensayismo y la narración.

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