El ahorcado y otros poemas de Nidia Garrido

por Nidia Garrido


Los temas de la poética de Nidia Garrido siembran el alma de desasosiego porque más allá del encuentro amoroso está la música, el sigilo, el grito, la entrega y la marcha de lo que se ama. La lectura de estos versos me lleva a pensar que efectivamente, como dice la autora en sus poemas, estamos hechos de migajas de luz. Y cuando nos compartimos o nos exploramos en el otro, se produce la lluvia y lo que sigue es un espectro que va del arcoiris a la desintegración de las formas. El amor, como toda guerra cuerpo a cuerpo, es una guerra. En el campo de batalla de la vida quedan los días de gloria y las derrotas. Pero más allá de todo esto queda el canto. El amor erótico eleva la mirada al rango de lo sagrado y está representado en todas las culturas. Lo encontramos en el “Ciclo de Adán y Eva” de la Biblia de Grandval (Siglo IX); en las mujeres menstruando, talladas enmadera al sur de la India; en los budas con vulva de la cultura japonesa y en las figuras de arcilla de Grecia (siglo III). El cuerpo desnudo en este sentido es una ofrenda y como tal se ofrece y se recibe, se goza y se canta. En síntesis, lo que nos ofrece Nidia en sus poemas es un viaje, y como tal es circular. No hay retorno, porque un punto lleva a otro y una vez en la sima todo tiene fecha de caducidad. Afortunadamente queda el canto.

Margarito Cuéllar Monterrey,
México, febrero 6 – 2021.


NIHILISMO CON AMOR

Nada amor, nada olvido, la cama espera ser usada por durmientes que abrazan la loza fría del averno, la nada y el amor, me dice que el miedo le recorre la piel, no ama la nada, no ama el amor, no quiere la entrega, sufre y llora si lo hace, nada de nada, la cama es un lobo lleno de hastío.

Me dice que no quiere sufrir, me dice que llora de noche, me dice que el amor es mal de brujas, mal de males, la nada es nada pura, prefiere no amar, es cobarde y no quiere sufrir, y sufre por no amar.


MONOTONIA

El encuentro será en dos horas, mis labios se encienden, mi piel esconde su aroma para el plebeyo, mis ojos brillan, la esperanza es un ser sin ojos, se posa en mi pelo y me lame, la felicidad me embarga, espero seducirlo, besarlo, amarlo. El salta como felino, se agazapa y toma el bus de las seis.


LA DANZA LETAL

Lo imposible, lo inhumano, lo mundano, la cábala salpica el rol del paisano, 
sus manos no tocan las sábanas blancas, yo abrazo mi cuerpo siniestro 
y toco el medioevo, la diosa de ébano se encuentra acéfala, el rey ha muerto, 
la cábala recibe, no suma, no resta, los múltiplos son mirlas 
en un naranjo sin ramas,
el amor me encontró en obra negra,
 tejiendo en dos agujas, 
el espejo me devuelve dos ojos con espinas,
los dardos se han clavado en la pupila,
el amor no es sano, 
el espejo es mi reflejo, tu reflejo,
las palabras son letra muerta, 
mi cuerpo se rinde, 
el sortilegio sigue de largo, 
el artilugio no enciende motores,
el sacrilegio cumple su rol de pájaro agorero.

PADRE NUESTRO

Nuestro padre ha muerto,
dos hombres famélicos han notificado a mi madre,
seño; seño, usted conoce, conoció a Roberto, el cura del 
pueblo, el padre de sus crías?
Dos caballeros altos como la nieve le han descargado un fusil 
entero, le han rasgado el hígado, le han partido en dos el 
corazón, las uñas de la mano izquierda, si, aquellas que 
siempre se comía se las han pintado de purpura, si, le han 
tildado de maricon, dicen que debajo de su sotana escondía 
el infierno con ojos de muerto, si, las dulces sonrisas se 
apagaron allí.
Padre nuestro, calvo, siniestro, bisiesto, deshonesto, un 
sabueso descargo una ráfaga, un alma en pena fue liberada.
Padre nuestro, siniestro. 

EL AHORCADO

La imaginaria cuerda floja absorbe mi ser, 
lo inhabilita para el mundo racional,
me muevo en estas coordenadas y me pierdo en el abismo,
el punto ciego está en la extensión de tu inmensidad, 
las arenas calizas que piso embriagan mis sentidos 
y me sumergen en el Mar Caspio,
ahí descansa mi armadura letrada.

SED

I.

Si digo boca aparece la  tuya,
si digo sed vienes como un vendaval,
te llevas mi mundo, mis palabras,
si digo voz, reduces mi ego y empapas mi coraza de viento submarino,
si digo risa, llegan a mis manos tus ojos,
inquilinos furtivos de mi mente,
el secreto que guardas en ellos se desliza por el cuerpo de las sirenas que calzan baletas y se alinean en tu espalda danzando en esa planicie perfecta,
si digo canto, aparecen tus pies descalzos trepando por una enredadera invisible,
tienen hambre de nada y de todo,
si digo piel, desnudas mi alma,
increpas mi monte Everest y te apropias de esta cordillera con vista al sol,
si digo dedos, notas melodiosas cargan mi amanecer,
tu lluvia empapa mi aliento y te cuelas por las milimétricas rendijas que habitan mi universo,
te ínstalas, te apropias de mis demonios, los habitas con ese eco sereno y gutural, si digo alma, es la tuya, si digo cuerpo, está en el inframundo, si digo roce, tu lengua corta como un dedal en cruz, si digo cruz, extiendo mis brazos y tomo tu aliento citadino, si digo norte, apareces tú,si digo sueño, te deslizas sobre mi  fémur y reposas en él, si digo éxtasis entras en mi cerebro con efectos tántricos, moras en mi surco dinámico y ahí te instalas, los seiscientos cincuenta músculos se adhieren a mi.

II.

Me he asentado principalmente en uno de tus estómagos,
ahí me siento cómoda,ahí anidas mis miedos, mis manos, mi prisa, mi frío, mi marcha rápida, mis letras, mi boca, mis dedos, el cabello qué cuido cómo un grano de arena en el fondo del mar, mis rimas, mis líneas, el rincón  donde te he instalado y lo hago mío , y río porque eres tú el que aparece en mi mente al despuntar el Alba, y miro un cordel atado a un becerro, a la pata de una gallina, a un colibrí, a un perrito, al cuento, a la certidumbre, a tu boca, a tu pelo, a tu sonrisa, a tus miedos, a mis miedos, a estas ganas de seguir comiéndome el mundo y sigues ahí, en mi piel, te has instalado como un león herido  y me gusta verte en mi, en ti, en este cascabelear citadino que nos envuelve en sus redes, me gustas, bello entre los bellos. Mis letras tienen imánes y se escurren hasta ti, siempre.

III.

Aún guardo pájaros en la boca, colibríes en los ojos, aún sueño despierta con arenas movedizas, con el Perineo, con la ruleta rusa que danza en mi cuerpo y me despoja del caparazón de epidermis sin usar, una constante en mi cordillera sensible, la piel es un colgajo que atrae y vibra, es un calendario sin usar, uno que el viento ha llevado en su eco, la piel muerde , áraña, absorbe, besa, muerde, hace cábalas con ojos de cangrejo, siente, vuelve a morder y sueña con Dante, los círculos, el viaje a ultratumba , estoy perdida cómo Dante en la selva, en la colina, esos círculos alegóricos al fuego me queman, mi sueño es de otro mundo , mi infierno me acaricia y ronda mi entrepierna, la sal del mar muerto se apropia de las caracolas que he sumado en todas las lunas rojas, lo increpo y me devuelve mi espejo, la sombra de un corcel cabalgando  mis cinco sentidos despiertan mi alma.

IV.

El manto sagrado.
Mis manos buscan afanosas el recuerdo de la nube gris, el lecho permanece intacto, la tela de lino se unge con la presencia del manto sagrado, eruditos han llegado de oriente, husmean la tela , la faz de un  ángel se dibuja en el lecho, arde la nieve, escriben, preguntan, miran y fingen ver rostros cargados de espinas, lecho de muerte, el mesías ha regresado, el olor a sexo derrite la lumbre, habla el más viejo, si, aquí, aquí pernocta, pernocto la dicha de invierno, el verbo hecho carne, luz de luz, estrella de oriente, descarga eléctrica, el santo sudario, el semblante resplandece, su fulgor es único, el manto sagrado reposa en oriente, la estrella de David lo guía a su morada, la carne hecha verbo, la cúpula enrostra la fina tela con olor purpura.


LA CUARTA LETRA DEL DURMIENTE

La daga delibera diametralmente,
dosifica la dicha, 
dictamina el dogma,
decide el dolor, 
decente doctor, 
documentos difíciles,
drama diario,
delirio del disparo,
democracia doble,
danzarina,
dignidad, 
dátil delgado,
dimensión, 
dejadez, 
dureza, dualidad, dos, dictamen, discernimiento dócil, dibujo David, 
digo David, dedos de David, diferencio, decoro, deambulo, deja vu, determinación, determinado, dientes duros, delicia de durazno, duermo, Dinamarca, 
dime David, ¿dónde descansa el durmiente?

Nidia Garrido. Bogotá, 1970. Es poeta y periodista, también abogada igual que Franz Kafka, especializada en derecho procesal y derecho público. También echa las cartas, igual que madame Sosostris, el personaje de T.S. Eliot. Desde muy niña sintió el llamado de las letras y dice que aún sigue siendo esa niña. Tiene una marcada educación sentimental por el paisaje, por lo que es una magnífica viajera. Comparte por igual el gusto desmedido por Pablo Neruda, el Marqués de Sade, Anaís Nin y los mapas de ruta. Esta poeta kafkiana mira para el cielo y encuentra palabras, fragmentos de libros anónimos, retazos de biografías de escritores apócrifos y letras de baladas celtas que los fantasmas le dicen a oído mientras duerme su noche. También le gusta Pizarnik y la poesía de los románticos ingleses del siglo xix. Ha publicado los libros La respiración de las cosas, 2016, Tratado de las Bajas Pasiones (2017), Perversa Caligrafía para tu Piel (2018), El abismo, la nada y el punto ciego (2019), Naturaleza muerta con trapecio (2021). Actualmente escribe el libro de ensayos Bogotá en tiempos de Fernando Denis.

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