Microrrelato nicaragüense actual: Kras Quintana

Unión
“Una casa es el lugar donde uno es esperado.”
           Antonio Gala
Las dolorosas verdades eran solapadas por el silencio que su madre siempre exigió de
su parte. Luego de dejar su casa, el silencio fue acrecentando las distancias. Solo en
las ocasiones que debían visitarse se alzaban puentes colgantes, pero aquella siniestra
verdad se lanzaba desde el acantilado antes de ser pronunciada. Al despedirse decía:
—Nos vemos, mamá. —y ella contestaba: —Andate con cuidado.
Con cuidado de los gestos, con cuidado de mencionarlo, con cuidado de mostrarlo, y
con cuidado de llevarlo.
En su casa, el anónimo lo esperaba con un abrazo, recordándole que la familia no son
solo leyes o sangre.


Cenizas
Las llamas lo consumieron todo, menos a mí. Del complejo de apartamentos fui el
único sobreviviente, o eso pensé hasta que un viento fuerte me llevó por los aires.


Un loco en los 60’s

Muy tarde entendí que lo que la audiencia ve en sus cuadrados y pequeños televisores
en blanco y negro, es solo lo que las tradicionales televisoras quieren. Me llamaron
para demostrar que no era un pervertido, ni desquiciado. Un sociólogo, un sacerdote y
un psiquiatra estaban sentados desde el otro lado de la sala y únicamente yo en el lado
izquierdo. El sociólogo, marcando el límite con las personas, el sacerdote, de la moral
cristiana, y el psiquiatra, de la cordura. Como era de esperar, no tuve oportunidad.

Estoy acá desde aquella entrevista con los castigos que cada uno me confería; aislado,
en pecado y en un sanatorio. Todos me dicen que perdí la cabeza por desviado, por ser
una mariposa. Pero yo les digo que todavía no soy mariposa, que fui oruga, ahora soy
crisálida con camisa constrictiva y correas en mi espalda, esperando a eclosionar.


Tzantza
Cuando Salomé pidió la cabeza de Juan Bautista, los revolucionarios le llevaron la de
Luis XVI de Francia y María Antonieta, fue tanto el enojo de Herodes que mandó a
cortar la cabeza de Robespierre, lo que levantó la furia del pueblo. Herodes huyó a
Inglaterra para presenciar la decapitación de Ana Bolena, quién dejó a su hija Isabel I
como reina, ésta sentenció a María Estuardo a la misma suerte que su madre por
temor que su corona fuera arrebatada. Los reinos se extendieron por los continentes,
llegando a la tribu Shuar donde los indígenas se lamentaban al escuchar el desperdicio
de las cabezas reales, en lugar de llevarlas colgando como un triunfo en miniatura.


Vaticinio
A mi abuela.
De pequeño quedaba hipnotizado por una taza de porcelana que mis abuelos exhibían
en su rebosante vitrina. La minúscula pintura dibujaba en óleo una pareja que en
inamovible amorío veían un atardecer sin fin. Ochenta atardeceres brillaron en la
porcelana antes de caer al suelo, fisurándose. Levanté ambos fragmentos donde
yacían ahora en soledad ambos enamorados. Ese día mi abuela murió dejando sólo a
su compañero, y finalmente anocheciendo.


Bandera

Apresaban a quienes ondeaban la bandera en las calles como protesta. El símbolo
patrio fue prohibido tras su esperanzadora resignificación. Mi familia y amigos se
exiliaron por desiertos al norte y bosques al sur. Mis raíces me ataron a esta tierra.
Disparaban al mostrar el azul y blanco. Los vi apuntarme, extendí el brazo al cielo con
bandera en mano. La bala entró en mi pecho, pero seguí de pie con el brazo alzado.
Ahora soy un mástil ensangrentado.


Kras Quintana (1991). Escritor, antologador, gestor cultural e ingeniero industrial. Ha participado en diferentes festivales y encuentros literarios. Ha sido incluido en diferentes antologías y revistas en Latinoamérica y España. Autor de Canción Breve por le editorial Malpaso. Sus escritos han sido traducidos al portugués e inglés. Es co-creador y director del espacio literario Brevemente.

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