Entre el huerto de nuestra casa.
I
Si alzo la mirada
más allá del límite del deseo,
caen los ojos rodando,
y no solamente duele el frío.
Su piel es tan blanca
que tus pasos podrían por fin
dejar huella.
Un niño me devuelve la mirada
y caen gaviotas desde el cielo.
Su pelo es tan suave...
Las preguntas se enredan en el mío.
II
Quise creer
en el titular de una noticia
y la vida me llevó por delante.
Sé que has pensado en ella,
lo dijeron nuestras plantas.
Observas distraído una flor
ya descansada,
tiene unos pliegues curiosos.
Dentro se esconde un bicho
o algún silencio,
sus hojas la delatan.
III
Querría ser aire, de vez en cuando,
y no engancharme en las ramas cada tarde
por no ver quién recorre mi espalda.
Conozco la mentira
de amar con los ojos vendados
e inicio las preguntas
¿no ves que caigo?
El tiempo me entretiene
una y otra vez entre sus manos.
Envejecí yo antes por guardarlo.
IV
Absurdamente enferma
entre cavilaciones del cielo.
Nunca quise ser un animal
sangrando sus respuestas.
Unos ojos que no saben
esconder el daño
también la prefieren a ella.
Olvidaste los últimos tomates
y yo lloré una bandera,
la simbología de un poeta,
ahora, entre el huerto de nuestra casa,
temo el río de mi cuerpo.

Ainhoa Trueba nace en Madrid (España) el 25 de marzo de 2002. Empieza a escribir poesía en el instituto, donde gana premios que este realiza, por lo que se anima y en 2022 crea su primer poemario, que queda finalista en el premio de poesía Valparaíso. Colabora con el proyecto innova de poesía de la Universidad Complutense de Madrid, así como publica en la revista Ala Este, de este mismo proyecto. Estudia Física, aspecto que le sirve para dotar de sus poemas de una perspectiva diferente, así como asiste a las asignaturas y coloquios de Creatividad lírica.
