MIEDO
Soy y por tanto
ellos apuntan sus rifles hacia mí.
De sus ojos y de sus dedos salgo a borbotones.
Me arrojan sobre los ojos soñolientos de los trabajadores
y sus agotados hombros
para entonces cargarme en sus pasaportes
y biografías. Así, deambulo con ellos
mientras aterrorizan niños
y asustan a las madres para que no duerman en las noches.
Estás observándome
directo en mis ojos para que pueda
despachar adolescentes al ejercito
y forjar su futuro.
Aquí estoy, armada en las esquinas,
dentro de tanques, en los techos,
mirando al vacío, omnipresente, trabajando sin parar,
despojando al sueño de sus párpados,
causando pánico, capricho, asesinato involuntario.
¿Puedes responderme
con razonamientos, sin que todo se caiga a pedazos,
tus adagios, mitos, y credos?
Soy la traficante de felicidad ilusoria
en sociedades sólidas: “Mira cuán llenas están las rutas”
dice el taxista mientras me señala la radio:
“Los negocios están prosperando,
sus industrias creciendo, y somos la número 13
entre todas las naciones.”
Le doy una palmada en su espalda al taxista,
él está temblando en la oscuridad,
hurgando por la dicha de alguno
que acepte
que esto es tan bueno como puede ser.
Soy la sirviente de su amo:
Los guío hacia la obediencia, a la fe:
de que este orden es mejor
que el caos que los exterminaría.
Por tanto me mires a los ojos, permaneceré.
Por tanto seas otro.
Por tanto seas eterno.
ALGUNOS MICROBIOS
se liberan a sí mismos
por medio de suicidio
del cuerpo en el que se han establecido.
Ellos susurran en tu oído
que choques tu vehículo contra la pared
o vueles un puerto.
Incluso la locura,
nuestro singular reclamo de superioridad,
es nada más que una deficiencia de vitaminas.
Todo esto, y aún estás dudando
de qué tan rosa
son mis pezones
a pesar de que te dije que son rosados.
Los microbios susurran por Vitamina D
a mí, susurran por aminoácidos,
plasma amarilla, y un hombre
que la morfina te arrebata
a medida que el oxígeno lo sostiene por el brazo.
Me toco a mí misma para vivir libre
de enfermedades arteriales y dolencias gástricas.
Contrarresto a los microbios
con suplementos
que me dan dolores de cabeza
y una buena posición en la clase media
que se protege a sí misma de una muerte dolorosa.
Solía tener miedo de pasar hambre
en el frío
del olvido.
Ahora le temo a microbios con voz.
OH DIOS, HEMOS CRECIDO
y no puedo distinguir
entre una melodía kurda y una iraquí.
Quien sea que inventó
apretar los senos con un bra,
el creador de esta gran prisión,
debería ser enjuiciado.
DESDE QUE ME DIJERON QUE MI AMOR NO VOLVERÁ DE LA GUERRA
Lo he intentado todo:
Dios, por ejemplo,
me apoyé en su pecho y oré,
y en esa alfombra, de una vez por todas,
acepté que mi amor
no volverá, y que si él lo hiciera
no me reconocería.
Probé suerte en la política,
memorizar canciones patrióticas,
hacerme amiga de legisladores,
guerreros admirados,
pero con las estaciones y los ánimos
cambian sus caras
tal como lo hacen sus discursos
una vez que están cerca de mis bolsillos.
Y fue entonces que acepté que mi amor
no me reconocería incluso si él regresara.
Desde que me dijeron que mi amor
no regresaría de la guerra,
he estado escribiendo los nombres de nuestros hijos
en las nubes y en diarios,
documentando sus cumpleaños,
tallas de zapatos, los poemas que recitan,
y así de una vez por todas
es que acepté que todos ellos
no regresarían de la guerra,
así como yo tampoco.
- Las traducciones al español son de Luis Rodríguez, a partir de las versiones de los textos en inglés de Fady Youdah.

Maya Abu Al-Hayyat (1980)
Novelista, poeta y traductora palestina, nacida en Beirut. Actualmente, vive en Jerusalén. Desde su primera publicación en 2004, Perlas de Azúcar (Habat Min Alsukar), ha publicado numerosas novelas y libros infantiles, así como cuatro colecciones de poesía. You can be the last leaf, es una antología de poemas seleccionados y traducidos al inglés por Fady Youdah, y publicados por Milkweed Editions (Minneapolis) en 2022. Sus poemas, han sido traducidos al Inglés, Francés, Alemán, Coreano y Sueco, además han aparecido en medios como Los Angeles Review of Books, Cordite Poetry Review, The Guardian y Literary Hub.
Maya Abu Al-Hayyat ha dirigido el Palestine Writing Workshop desde el 2013, una institución que alienta la lectura a través de la escritura y proyectos narrativos con niños y maestros. Ha jugado un rol de liderazgo en el desarrollo de la literatura infantil, escritura y conducción de programas televisivos para niños como Ábrete Sésamo (Iftah Ya Simsim).
