Poesía nicaragüense: Andrés Moreira

Sobre la paternidad 


Resurrección menor

Hoy volvió
una mariposa
al cuarto donde mi madre aún no murió.

Se posó
en el marco de la ventana
y tembló,
como tiembla ella
al sostener el mundo
con un hilo de voz.

No hizo falta
que dijera nada.
Reconocí el silencio
como suyo.
Ese modo de estar
sin alardes,
sin cuerpo,
sin ausencia.

La vi alejarse,
y supe
que algunos regresan

solo a ver
si todavía los esperamos.


Escribo pájaros

Mi abuela duerme.
La fiebre le despeina el alma
y sus manos ya no buscan el hilo
ni el café.

Respira como un campo
que fue arado demasiadas veces.

Alguien me dijo que olvide.
Pero escribo pájaros
porque ella los nombra
sin verlos,
como quien reza.

Un cenzontle se detuvo,
habló en todos los idiomas conocidos.

No lo llamé.
No se fue.

A veces
las palabras son lo único
que se posa en lo que duele
sin romperlo.


Sin hacer ruido

dejé los mangos
madurar solos esta vez

no fui
ni pregunté
en la bulla del centro
donde los buses jadean
y parpadean los postes
como si algo estuviera a punto
de apagarse

hoy los aguacates del patio
se maduran sin testigo
y el gallo
canta como si el mundo
tuviera un orden
que yo ya no necesito entender

te vas adentrando en la ciudad
y yo me vuelvo
más casa,
más gallo,

más hoja que cae
sin espectáculo, sin explosión

y cerrar la puerta
con el mismo pulso
con el que uno guarda
un cuchillo recién afilado


Es domingo por la tarde-noche



Es un poema sobre cómo en las tardes de domingo se abre la herida
América Láinez

quiero contarte
que ya he dejado de fumar
y de beber,
volví a estudiar la carrera
que te conté cuando empezamos a conocernos
en aquel bar.

Que ya no te espero,
y que no pienso abrir la herida,

pero me gustaría que supieras
que a veces
aún me dan ganas de morir.

Es domingo,
y Dios no está trabajando.
No me escucha,
pero sé que mañana abrirá el chat
para decirme que está ocupado
con el conflicto internacional que sale en las noticias gringas
y que deje en pendientes mi melancolía.

Es domingo,
y sé que vos estarás leyendo
a alguna autora que desconozco,
tomando café con leche
porque es invierno en el trópico
y hace frío solo en tus pies.

El domingo aún no termina pero
prometo seguir aquí,
hablando solo,
hasta que el mundo
termine de romperse.


Andrés Moreira (Managua, 1991) es poeta, editor y diseñador editorial. Es autor de La suma de los daños (Casasola Editores, 2020) y La edad de la destrucción (Ediciones Malpaso, 2022). Su poesía ha sido incluida en diversas antologías y revistas latinoamericanas y europeas, y ha asistido a festivales en Honduras, Costa Rica y El Salvador.

Deja un comentario