Ale Pastore y la inversión del sentido
¿Cómo encontrar el nexo velado entre lo que somos y la muerte que todo perdura? Ser una palabra y ser el origen del pájaro, pero también el recuerdo que se impulsa con lo que ha muerto. Es en ese instante donde se suspenden los poemas de Ale Pastore, allí donde la sorpresa invita a abrir interrogantes, a preguntar por el propio cuerpo y el cuerpo en el nacimiento. Una proyección de recuerdos de aquello que solemos llamar historia, pero que aquí se engarzan con las preguntas y con las imágenes del poema. La muerte se hace presente en la historia que cada uno va narrando, pero también se manifiesta en lo que se aleja de esa historia: en el mito y en la creencia.
Pero también encontramos en estos poemas la perpetua reflexión sobre las palabras que hablan de la muerte y del desierto y sobre el silencio que intenta nombrar la espesura de la experiencia. Una y otra vez se van acumulando la experiencia y los versos y la voz comienza a articular el poema como una letanía leve, no trágica, sino que como un sollozo que es parte del aprendizaje incluso de aquello que no puede ser comprendido.
Para unir vida y muerte, nacimiento y deterioro, los versos de Pastore se retuercen como un cuerpo herido, por esa razón pueden preguntar por el silencio y por el deseo. Como aquellos místicos que no pueden desconocer la sangre, estos poemas interpelan a lo que calla, al pasado que se esconde detrás de lo poco que se puede recuperar. Entrar en este libro de poemas nos enfrenta a una inversión del sentido, porque es también saber que caemos en la vida como en la muerte, en la experiencia vital de perderse entre los árboles del bosque más oscuro. Creer como Ícaro, en la capacidad de acercarnos al sol para caer en la palabra y en la historia. Golpean campanadas en la Catedral de San Patricio, es también la experiencia de escribir con cenizas sobre el cuerpo del pasado.
— Lucas Margarit (Buenos Aires, Argentina)
Un poema, una ciudad
Alguien se encuentra (y se pierde) en una ciudad. Quien habla aquí es una citadina desterrada, hay extranjería, pero no hay destierro. La agresividad del amor no se resuelve solo con abrir las piernas, sino con una meditación que transcurre en una urbe que a pesar de ser muy visitada, todavía esconde muchos secretos.
Descubrir esos secretos es la materia de estos poemas de Ale Pastore. Si bien hay una soterrada lucha por mantener un idioma dentro del otro, también hay una capacidad de contemplación que transforma lo visto y así, por un segundo, se lo apropia. Las campanadas de las que habla el título del conjunto no alcanzan para borrar la nostalgia por lo sagrado que recorre estas páginas. Un libro como este dedicado a la figura del padre, no deja de ser paradójicamente maternal. No solo por la presencia de los hijos, por haberlos parido en algún momento como figuras entrañables, sino porque también se nace al llegar a otro país, se comienza desde cero a re-conocer-se.
No está exento este poemario de conflictos, de desesperanza. Pero hay un poema que habla de una entrada: atardece es su último verso, la palabra con que se cierra. Pero ese atardecer viene acompañado de una nueva sabiduría de un otoño que, es, al mismo tiempo, fértil y bienvenido.
— Cristián Gómez Olivares (Santiago, Chile)

Desde Franklin Square
Me ofreció una toalla,
como si limpiarse el cuerpo
fuera borrar la historia.
Desde entonces,
he tomado cada trozo.
Los escondí en cajones,
los más dignos de resistencia:
los que guardan polvo,
los que fueron casa
y ya no habito.
Ahora me preguntan si soy feliz,
y no sé cómo explicar
que a veces la tristeza
tiene forma de mujer
recostada boca arriba,
quieta,
esperando
no ser interrumpida.
Me repito que esto es amor
porque digo tu nombre
en una habitación sin muros,
como si la claridad
pudiera protegerme
de una borrasca sin clemencia.
Anoche soñé
que mis pezones eran pájaros
y volaban lejos de mi cuerpo.
Desperté tocándome,
como si pudiera llamarlos de vuelta.
II
Los dejé volar.
Tienen derecho
a no volver.
También esta casa
tiene derecho a vaciarse.
Una casa vacía
no te reconoce.
En ella, el abismo
salitra los muros,
e intenta borrarlos.
Pero no esta vez.
Hoy saldré a buscar aves,
como si quisieran volver
sin espera.
Los pájaros no volverían
por nostalgia,
sino por instinto.
He aprendido a vivir
con tanto ruido,
las ventanas abiertas
y el cuerpo mío,
acunando una puerta.
San Juan de la Cruz traspasa el poema
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía
— San Juan de la Cruz.
Una contraluz de imágenes
traspasa el poema,
hacia arriba
y hacia afuera,
por encima del cielo.
Sin vacíos,
la realidad circular
eleva lo invisible.
El poema, vivo,
emerge,
y su simetría
respira en otro tiempo.
En la noche dichosa
en secreto,
dilatado,
solo,
sinsentido.
Abre lo adverso,
todo vale la pena;
reinstala el lenguaje
en lo íntimo
de la locura.
Lo aprieta tanto,
tanto,
que de súbito,
amado con amada,
pañan el poema,
beben del poema,
manchan el poema,
y vuelven,
siendo cántico,
los gemidos.
Credo de Nicea
Ella laboraba al borde de su vientre,
es decir,
la abeja yacía en el haz del arcoíris.
El zumbido evocaba el Credo de Nicea,
tetilla inflamada
oprimiendo los costados.
Creo en un solo Dios,
creador del cielo y la colmena.
Brígida,
mantis sagrada,
dulzura ácida,
conjuras lo visible
y lo invisible.
El sauce llora
no por tristeza,
sino porque te vio
parir a Dios con tu cuerpo.
Misterio gozoso
(Primera)
El mundo, de pronto, pasó a ser
la geografía mayúscula
sobre este útero fértil.
Desde aquel día, frente a ti,
las razones me llagan
intentando vertebrar lo que escribo,
cosiéndolo a la corola de mi área genital,
desafiando la expectativa de lo más íntimo:
el lado adorable.
A veces recorres el sendero desde otro lugar;
estás a una altura de sable,
intentando vislumbrarme detrás de ti,
tan ágil ante la velocidad del baile,
que entre tu búsqueda y mi afán
atesoras la sombra oscura
con su terror apenas entreabierto.
Oda Sáfica
cuando rezo…
esa palabra…
yo quiero…
— Safo
Hay algo en este corazón humano,
algo plantado en el códice de la vida.
Circunda por el entretiempo de las huellas,
lo que nunca ha de poder olvidar Dios.
Hay un corazón perdido que va midiendo la fe
y atraviesa la memoria en busca de otros cielos,
guiado por el olor abundante del olivo.
Y tres pájaros entonan a Safo
bajo el velo de un ángel beato.
Reconocen la lira en mi voz,
el paisaje abierto de mi sangre.
El mundo, purísimo, calla
Es preciso ser puta, niña mía,
puta en el alma y en el corazón
— Marqués de Sade
El mundo
purísimo,
calla.
La pequeña señora,
de rostro ávido,
recorre el pasillo.
Pedazo de carne
en la oscuridad.
Los nombres se mezclan
por todo lugar,
y apenas lo hermoso
se consume.
Hueso sobre hueso,
aglutinados
bajo el lomo húmedo del mundo.
Y ella se pregunta,
con la cabeza
de un animal insignificante:
¿Con qué arañar el cuerpo
si el tacto no se atreve?
Y se inclina,
con la carne
abriéndose en su vientre.
¿Acaso todas llevamos
en nuestros dedos blancos
el alma pura de una puta?
Lameremos tus huesos con placer.
* Todos los textos pertenecen a Golpean campanadas en la Catedral de San Patricio (Códice Ediciones, 2025)

Ale Pastore (Lima, Perú)
Es poeta, editora y creativa de Códice — Revista de Poesía Impresa & Publishing House. Licenciada en Comunicación Social y Audiovisual. Desde 2022 colabora con una columna cultural en el Diario Poder Edomex de México. Autora de los poemarios La distancia del tiempo (Gambirazio Ediciones, 2019) y Todavía oscura (Gambirazio Ediciones, 2022), publicados en Perú. En 2023 publicó la plaquette El color del silencio (Ediciones Summa), dentro de la colección “Los cuadernos del jaguar”. Su título más reciente, Golpean campanadas en la Catedral de San Patricio, ha sido publicado por Códice Ediciones (Lima – New York, 2025) y será editado en Argentina por Buenos Aires Poetry, con publicación prevista para enero de 2026. Es parte de la antología Poetas Ruculistas (Chile, 2023). Antología Humans Again — World Poetry Day (Washington, DC, 2023), compilada por Reí Berroa. Antología Poemas a la deriva. Voces contemporáneas en español (Buenos Aires, 2025). Así mismo, forma parte de la Memoria del Encuentro de Poetas Iberoamericanos (México, 2024), como también de una compilación especial para Paraíso. Revista de Poesía (España, 2025).
Parte de su obra ha sido traducida al portugués, italiano, inglés y griego.
