Recuerdo
Cesa el recuerdo,
la noción donde
el alma deja de ser brújula
y se extravía en su propio laberinto.
Se convierte en soldado de plomo,
hunde sus suspiros
como un yunque en el río,
consume los cartuchos
de la memoria
y deja de ser mortal,
transformándose
en un espíritu sin alas.
Mi alma me habla
Mi alma llegó a mi garganta,
cree que mi voz está cansada: tantas luchas,
tantos compromisos, tanto apego.
Me dio una señal letal: transparencia en su silencio,
ardor en el pecho,
como un trago de ajenjo.
A veces,
mis sustos provocan un despertar en mi agonía,
incendian los microorganismos de mi ser,
desatan mis locuras,
hasta que mi alma me habla,
y muchas veces,
me grita.
Pedrito
En un pedacito de tiempo, oro, plata y rubí,
apartado de la línea de los amaneceres,
oculto tras el ocaso de la noche,
adormecido ante mi culpa,
con un infarto de emociones,
está Pedrito,
el ángel que guarda mis secretos.
Lee y relee mi historia,
nacida de los brotes de la Puya Raimondi,
antes de eternizarme en los senderos de la vida.
Pedrito ya había escrito mi destino
en el sacramento de los mortales,
con todos los tintes y matices que le correspondían.
El ángel guardaba libros dorados,
cuentos galácticos bajo la cabecera del tiempo,
y me regaló un cajoncito pequeño lleno de magia,
sueños, fantasías, para que nunca lo olvide.
En un pedacito de tiempo, oro, plata y rubí,
después de más de tres décadas, abro mi obsequio
y encuentro mis alas…
Esas angustias
En los sonidos
pasean mariposas…
en cada vaivén
la melodía de la noche
cada aletazo describe
los ecos de tu garganta
cada color lleva
tu musicalidad.
Aquellos acordes
deslizan mi tacto
acariciando tu piel.
Tu boca
esa metralleta
de espasmos
hacen de tus labios un
acorde de guitarra
que se entrelaza
a la noche
en una batalla
de constelaciones.
Con la opaca luna
tu voz aletea
en mis oídos
mis manos tiemblan
la angustia
mi retina se desangra
frente a nuestro historial.
La dictadura pactada
de nuestros cuerpos
hacen de mis
belfos fugitivos
un culpable contacto
que te dice
sigamos vivos…

Juan Pablo Sejas Solano, es economista, poeta y gestor cultural boliviano con una trayectoria de más de dos décadas enfocada en los márgenes de Santa Cruz de la Sierra. Su producción literaria examina temas profundos como la memoria, el afecto, la ausencia y los conflictos sociales dentro de su país. Además de publicar varios poemarios a lo largo de su carrera, dirige el Centro Cultural San Isidro y promueve activamente el desarrollo de la difusión cultural a través de www.periodistavirtual.com .
Promueve sus versos en de su blog personal: https://juanpablosejas1.wordpress.com/
