Reseña de «Cuaderno de Tyler Durden seguido por la Fundación de la casa», de Mijail Lamas

Por Ricardo Plata Soto

La novela Fight club (1996), escrita por Chuck Palahniuk, narra la historia de un hombre aburrido de su trabajo e inconforme con su vida. Sin embargo, esta situación cambiará el día en que conozca a Tyler Durden. Él le enseñará cómo vivir y su propia filosofía, la frustración y el enojo se pueden resolver con una pelea. El protagonista verá en Tyler todo lo deseado para su sí mismo, aunque debido a su monótona vida no podrá serlo. El final es inesperado y tiene una de las lecciones más grandes que te puede dejar un libro: todo se trata de la mente, todos tenemos un alter ego, todos tenemos un Tyler Durden. Tres años después de la publicación de la novela, ésta se adaptó al cine por el director David Fincher y fue bien recibida por la crítica, siendo incluso considerada como cine de culto por algunos.

      El poeta Mijail Lamas, doce años después, toma como inspiración esta obra para crear su poemario llamado, Cuaderno de Tyler Durden seguido de Fundación de la casa (Ediciones Sin Nombre, 2008). El libro está divido en dos partes: la primera son poemas intertextuales sobre el personaje del libro Fight club; en la segunda sección el yo lírico nos habla de sus primeros seis meses como casado y la fundación de un nuevo hogar.

      El poeta se sirve de la intertextualidad para la construcción en el primer apartado de su libro, Lamas menciona: El poema es la tormenta, la carga detonante, la voz en el filo de su daga, palabra de valor atada al miedo, fuego y devoción rabia que maldice”. El autor nos acerca a un posible canto generacional en sus poemas de juventud, una voz que introduce a la monotonía, a una existencia aburrida, un enojo con la sociedad, peleas, sueños por una vida mejor y la forma de desquitar toda la frustración, haciendo que el lector se sienta identificado. El arrebato emocional está presente, pues el yo poético tiene una catarsis en cada verso, y así como Tyler Durden es el alter ego del personaje principal en la novela, la voz lírica se sirve de este alter ego para la construcción de los poemas. Hablan dos voces pero al mismo tiempo es una, un juego preciso de enunciaciones poéticas.

      El autor habla desde su registro, menciona a sus amistades, sus vivencias, sus recuerdos y los conjuga en el plano de Tyler; aprovecha esta virtud de identificarse a partir de la figura de Durden y así expresarse al máximo. Podemos apreciar este impulso por vivir, por reclamar su existencia en el mundo, encontrando la palabra adecuada para cada verso. Tyler Durden fabricaba y vendía jabones en la novela,  ahora vive en las páginas de este libro.

     En Fundación de la casa el poeta remite a otro tipo de corte lírico, pues se vale de varias versificaciones que van desde la silva hasta el alejandrino. El poema que inaugura esta sección es una especie de prólogo, acerca de cuando el poeta y la amada aún no están juntos. En cada palabra se escribe desde la distancia, los versos le hablan de lo que es una ciudad y de la posibilidad de estar juntos, no sin hacer alusiones al clásico libro Grandeza Mexicana de Bernardo Balbuena.

     El poema inicial introduce a la temática del poemario, es decir, la vida en concubinato y la formación de un hogar a partir del amor. Retrata a su amada, sus gustos, su cuerpo, su relación de pareja y cómo se enfrentan a una urbe que no es la suya, viniendo de otro estado de la república muy diferente al gran monstruo de la Ciudad de México. “No es raro que algunas cosas tuyas / guarden una hora menos / y que de vez en cuando a alguien, / le parezca extraño nuestro acento”. Los recién casados parecen extranjeros en su propio país.

     Sin duda, los poemas de amor captan cada sentimiento del poeta, trayendo el desenfreno pasional y el retrato de lo que es la vida como matrimonio, “Mi madre te ha dicho que debo regresar a casa / para estar con la familia. / Apresurado alisto la maleta para el viaje. / Entonces me doy cuenta / que mi casa está contigo”. El autor descubre que fundó una casa propia donde habita el amor, su esposa y él. Un libro completo en toda la extensión de la palabra, un recorrido por las sensaciones de la juventud, culminando con maduros poemas amorosos.

Lamas Mijail, 2008, Cuaderno de Tyler Durden seguido por fundación de la casa. México, Ediciones Sin Nombre.


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Ricardo Plata (1994) estudia Letras Hispánicas en la UAM-I.Fue becario del Festival Interfaz Issste-Cultura «Los signos en rotación», en Pachuca, el año de 2017. También es autor del poemario Para habitar mi nombre, bajo el sello editorial Literalia.


Poesía de resistencia: un recorrido literario por la realidad costarricense

por Melissa del Mar

Costa Rica es un país con alturas, climas y realidades diferentes. De acuerdo con el Ministerio de Ambiente y Energía de Costa Rica, es uno de los 25 países con mayor biodiversidad del mundo y uno de los 20 megadiversos en flora y fauna[1]. Y así de diversa resulta la colección de voces publicadas en el Dossier: Costa Rica.

Para dar inicio a este texto, es prudente mencionar que así como lo es en el caso del recorrido de este país centroamericano, en el dossier en cuestión, si bien hay un orden de textos, no hay un punto establecido ni de inicio, ni fin. Cada poema recrea una suerte de postal para conocer todas las verdades y realidades que habitan a Costa Rica. En resumen, el dossier es un mapa variopinto en donde es posible encontrar voces distintas desde sus propios estilos literarios, hasta las heridas que cada uno de los poemas sangra; las realidades que cada verso observa. Y que sobre todo, hoy se reconocen como visiones periféricas, que al alzar la voz y hacer poesía, también están haciendo política.

Karel Kosik señala que existe una inevitable comunicación multidireccional entre un texto literario y las realidades que le circundan[2]. Lo anterior se manifiesta en la siguiente cita de Kosik a propósito de la literatura: “muestra un doble carácter en indisoluble unidad: es expresión de la realidad, pero simultáneamente crea la realidad, una realidad que no existe fuera de la obra o antes de la obra, sino precisamente sólo en la obra”[3]. Es decir, que además de poder comprender y adentrarse al texto mismo, de acuerdo con Kosik, el lector también puede tener acceso a otra perspectiva de la realidad; es debido a este diálogo que se generan patrones entre los textos poéticos que permiten identificar a qué se debe lo que se escribe[4]. En otras palabras, la suma de conversaciones entre textos literarios y su contexto permiten determinar el rumbo que generacionalmente tomará la poesía.

Ahora bien, sobre la poesía costarricense contemporánea, Camilo Retana la nombra y reconoce como un discurso en contra de las narrativas hegemónicas[5]. Con ello, refiere a una poesía que denuncia, reflexiona, expone y se escribe desde la periferia y desde las voces de la alteridad que no habían sido incluidas ni reconocidas dentro de los márgenes de la hegemonía literaria. Aunado a ello, Retana conversa con el poeta Luis Chaves, sobre cómo la poesía contemporánea costarricense se caracteriza por partir “de la pregunta, la duda, el cuestionamiento”[6]. Es precisamente esa postura de duda frente a lo cotidiano la que permite que hacer poesía desde la herida y el silencio sea también hacer política.

Ahora, es prudente mencionar que se puede segmentar la colección de poemas del dossier en dos grandes grupos que, aunque diferentes, comparten el hecho de escribirse desde la periferia: uno siendo poesía sobre y desde la voz marginalizada de la mujer y el otro siendo la realidad desde la visión del poeta cotidiano, que lucha contra el olvido. En primer lugar, el segmento sobre la mujer y su perspectiva, está conformado por los poemas de Adricin Alarcón, “Primer resarcimiento” de Hillary Pauline, “Yo” de Vilma Zavaleta y “Acufenos” de Ángeles Chacón. Los anteriores son textos que se escriben desde la voz y perspectiva sistemáticamente silenciada de la mujer centroamericana y afrodescendiente; que se presentan en contra de la hegemonía que durante tanto tiempo ha mirado hacia otro lado. Asimismo, es importante citar a Nuria Varela sobre la necesidad e importancia sobre el generar espacio para estas voces: “habría que escuchar a las mujeres del mundo porque, por fin, ellas deberían de tener la palabra”.[7] Es decir, los poemas antes mencionados son escritos que permiten saber que existen realidades similares a la propia, realidades que se enfrentan a la silencio y, por medio de la poesía, alzan su voz.

En segundo lugar, ya sea de manera directa o indirecta, los poemas “Persigna” de Don Navarro, “2” de Alison Morales e “Hilo” de Rogelio Coto exponen la voz y realidad del poeta y su quehacer poético a la vez que rompen esa cuarta pared que separa al texto de su lector. Poesía que se enuncia desde la alteridad del poeta cotidiano, un poeta no enaltecido. Lo cual se personifica y representa “a millones en el mundo. Su experiencia no tiene altavoces”.[8] Justo es por dicho motivo, que surge la necesidad de generar espacios para escuchar más sobre esas realidades que, a su vez, ponen en la conversación el hacer poesía en la Costa Rica contemporánea. Un país al que, si bien no se le ha dado reconocimiento por su creación literaria, sí cuenta con una importante variedad y calidad poética. No configurar dentro de los márgenes dominantes de la literatura no le resta a un texto su condición y calidad literaria; motivo que perfectamente permite cuestionar la inclusión, diversidad y variedad que las hegemonías de las grandes editoriales, instituciones y académicas literarias tienen. Por ello, retomando a Viviana Gonzáles, es posible exigir que si no hay libertad en el sistema social que nos circunda, por lo menos que esta sí exista en la literatura[9]

 Como parte de esa exigencia y manifestación, es momento de leer textos que retratan perspectivas que difícilmente se encuentran en el canon dominante. Por cierto, vale la pena señalar que, si bien la selección de poesía costarricense presenta temáticas que la misma hegemonía literaria trabaja (de acuerdo con Retana, tales como el amor, la vida o la condición humana[10]), son escritas desde las voces de la periferia. Es decir, son textos políticos porque, en palabras de Retana, se escriben “desde ese sí mismo desgarrado que resiente el orden de cosas establecido”[11]. Por ello, incluir a la voces de la periferia, explica Fernando Villarraga, es “abandonar los gestos tradicionales (…) frente a lo que desafía su visión y sus valores”[12]. Lo cual, de manera consecuente, permite conocer e identificar las perspectivas descoyuntadas y generar espacios literarios más libres. Latinoamérica, en palabras de la revista política y cultural brasileña Caros Amigos, es un «pueblo compuesto de minorías, pero en su mayoría un todo[13]». Por lo tanto, en un sistema que se construye y perpetúa a base de desigualdad y diferencias, unirse a través de la literatura es un acto político y de resistencia.

            ¡Pueden leer el Dossier: Costa Rica en este portal!

https://cardenalrevista.com/2020/06/15/dossier-de-poesia-costa-rica/?fbclid=IwAR1sP0_IcvtldIxt8u20uFRHALkZ2P2jiwL0C7XvLuH9CIxKdo-9clHR5Ig

NOTAS

[1] Ministerio de Ambiente y Energía. “Capítulo I”, en Informe del estado del ambiente. Costa Rica, San José, 2018. p. 12.

[2] Kosik, Karel. “Estudio sobre los problemas del hombre y el mundo”, en Dialéctica de lo concreto. (Trad. Adolfo Sánchez Vázquez). 1967. p. 143.

[3] Kosik. p. 137.

[4] Kosik. p. 145.

[5] Retana, Camilo. “La poesía no sirve para nada”: poesía joven costarricense como discurso contrahegemónico, en Revista de Lenguas Modernas, núm. 10, 2009. p. 31.

[6] Retana, Camilo. Entrevista a Luis Chaves. 2008.

[7] Velarde, Nuria. “La mirada feminista: ¿Para qué sirven las gafas”, en Feminismo para principiantes, 2019. p. 100.

[8] Velarde. p. 99.

[9] González, Viviana. “Introducción”, en Diles que me maten, que me lean. 2020.

[10] Retana. p. 27.

[11] Retana. p. 31.

[12] Villarraga, Fernando. Literatura marginal: la voz letrada de la periferia, en Hojas Universitarias. Universidad Federal de Santa María, 2017. p. 77.

[13] Caros Amigos. “A cultura da periferia”, en Literatura Marginal, 2001. (Atos I, II e III).

Fuentes citadas:

Caros Amigos. A cultura da periferia – Literatura Marginal. (Atos I, II e III). São Paulo, Brasil. 2001.

González, V. Diles que me maten, que me lean. Introducción. Ciudad de México, México. 2020.

Kosik, K. Dialéctica de lo concreto. Estudio sobre los problemas del hombre y el mundo (Trad. Adolfo Sánchez Vázquez). Grijalbo. Ciudad de México, México. (1967): 137-145.

Ministerio de Ambiente y Energía. Informe del estado del ambiente: Costa Rica. Capítulo I.SAN José, Costa Rica. 2018.

Retana, C. [Entrevista con Luis Chaves]. San José, Costa Rica. 2008.

Retana, C. La poesía no sirve para nada”: poesía joven costarricense como discurso contrahegemónico. Revista de Lenguas Modernas, N0 10. San José, Costa Rica. (2009): 27-35

Varela, N. Feminismo para principiantes. Editorial B. Barcelona, España. (2019). 99-100.

Villarraga, F. Literatura marginal: la voz letrada de la periferia. Hojas Universitarias. Universidad Federal de Santa Maria. Santa María, Brasil. 2017.


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Melissa del Mar (1999), estudia la licenciatura de comunicación y medios digitales en el Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México. Cuenta con un diplomado en Literaturas Mexicanas en Lenguas Indígenas (2019), ofrecido por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura. Su trabajo ha sido publicado en las revistas Suterm, Mood Magazine, Campos de Plumas, MásCultura de Librerías Gandhi, en el periódico El Universal y en el Podcast de Spotify Pata de Mono. Además, es jefa de difusión y comunicación de Cardenal, Revista Literaria y directora de arte y cultura del periódico PICO Informativo.

Ulises extraviado, sobre las deficiencias de un artículo

por Eder Elber Fabián Pérez

En días pasados, el escritor Ulises Paniagua publicó un artículo titulado “Maples Arce en la ciudad: antes que nada, el estridentismo” en donde intenta presentarnos al poeta Maples Arce y al movimiento estridentista. Sin embargo, más que un profundo análisis sobre la vanguardia mexicana, resulta ser un mero intento por impresionar a los lectores con datos que no aportan nada nuevo a los cuantiosos y excelentes estudios sobre el estridentismo. A continuación, señalaré algunas de las deficiencias en las que incurre Paniagua.  

Como bien ha indicado Alberto Rodríguez González: “Para acercarse al estridentismo es indispensable comenzar con el trabajo de recopilación y rescate de las obras  y documentos relativos al movimiento realizado por el crítico Luis Mario Schneider”.[1] Una de las primeras cosas que saltan a la vista en el artículo de Ulises Paniagua es la ausencia de las opiniones eruditas de Schneider; sin embargo, y deseo resaltar esto, en algunas partes del escrito podemos notar que por lo menos alguna vez la notas de Schneider fueron utilizadas en beneficio de Paniagua. Ante esto sería prudente preguntar ¿dónde se encuentran las respectivas referencias de uno de los máximos conocedores de la literatura mexicana, como lo fue Luis Mario Schneider? Al final del artículo hallamos un escueto listado, el cual no sólo termina por revelarnos que el nombre de Luis Mario Schneider ha sido excluido del artículo, también descubrimos que no se ha incluido a ningún especialista sobre el estridentismo.

¿Acaso Paniagua se habrá olvidado de colocar las fuentes de manera deliberada, suponiendo que ya todos conocemos las opiniones de los expertos? De igual forma uno podría preguntarse ¿por qué aparece Aullido de Allen Ginsberg como una referencia para entender el estridentismo? Creo que, en lugar de esta referencia, bien pudo haber agregado estudios que de paso le hubieran ayudado a realizar un artículo menos arcaico y contradictorio.  

Hacen falta estudios como El Estridentismo. La vanguardia literaria en México de Schneidero el de Evodio Escalante Elevación y caída del estridentismo donde se presentan análisis profundos sobre la vanguardia mexicana desde sus raíces hasta su caída. De igual forma, pudo haberle servido el libro de Elissa Rashkin La aventura Estridentista. Historia cultural de una vanguardia. Y por supuesto, si se habla de la ciudad de México y del estridentismo, cómo olvidar el libro de Vicente Quirarte Elogio de la calle. Biografía literaria de la Ciudad de México (1850- 1992) (libro que sí conoce, pues en otro ensayo inicia citándolo). A estos nombres habría que añadir los de Silvia Pappe[2], Noé Jitrik, Cesar Nuñez, Lydia Elizalde, Jorge Ruffinelli, Clemencia Corte Velasco, Francisco Javier Mora, Alberto Rodríguez González, Samuel Gordon, Rocío Antúnez Olivera, etc. (Todas estas investigaciones nos demuestran que el estridentismo no es una mera curiosidad, como indica Paniagua, sino que a través de los años el movimiento ha adquirido el reconocimiento debido).

También le hubieran sido útiles los siempre fundamentales ensayos de José Emilio Pacheco, José Joaquín Blanco, Marco Antonio Campos, Octavio Paz y Carlos Monsiváis,  además del libro de Guillermo de Torre Historia de las literaturas de vanguardia. Y ni siquiera hablemos de un texto fundamental como lo es El movimiento estridentista de Germán List Arzubide. A todo lo anterior habría que sumar la correspondencia entre Maples Arce y Guillermo de Torre. Sin mencionar las memorias de Maples Arce Soberana Juventud y una entrevista realizada por Roberto Bolaño (en vista que Paniagua prefiere remitirse a estas fuentes que a estudios críticos).

Ulises Paniagua, al centrase en datos “curiosos” sobre el movimiento, olvida señalar un detalle relevante en torno al inicio de la vanguardia mexicana: el primer nombre con el que se conoció al movimiento fue Actualismo. Prueba de ello es una carta que Maples Arce le envió a Guillermo de Torre el 12 de agosto de 1921, meses antes de que el manifiesto apareciera en las esquinas de la ciudad,[3] en tal misiva  puede leerse:

Estimado poeta:

A través de las páginas de Cosmópolis, he seguido su interesante labor de propaganda y divulgación de las nuevas tendencias literarias. Yo, también, como usted, soy un convencido. Por eso, en nombre del grupo actualista de México, me permito inferirle una molestia, que desde luego, creo está fuera de toda censura…[4]

Por si esto no fuera suficiente, al inicio del manifiesto Actual No 1 [5]encontramos: «En nombre de la vanguardia actualista de México, sinceramente horrorizada de todas las placas notariales…» y al final del mismo «…a todos esos, los éxitos en nombre de la vanguardia actualista de México, para que vengan a batirse a nuestro lado en las lucíferas filas de la decouvert…».

¿Por qué Maples Arce optó por este título en primera instancia? Evodio Escalante menciona que este nombre y “más que nombre toda una postura ecléctica”, podría surgir de un verso de Ramón López Velarde donde termina por aludirse “la hora actual con su vientre de coco”. Poema que “se publicó de manera póstuma el mes de junio de 1921 en la revista El Maestro que dirigía José Vasconcelos; es decir, apenas seis meses antes que Maples Arce concibiera y diera a conocer su proclama”[6], y más adelante se nos aclara: “La hora actual tiene un vientre de coco, imagen que remite a una idea de fertilidad; es así como llevan el vientre las mujeres embarazadas, cuando ya les falta poco para dar a luz. Lo que López Velarde está diciendo es que la actualidad del país en el que vive está preñada y que pronto habrá novedades que contar.”[7]

Es visible la relación entre este fragmento del poema de López Velarde con lo que será el movimiento actualista de Maples Arce, mismo que no pretende un más allá, ni una visión retrógrada, sino un presente, un “quedarse quieto e iluminado en el minuto presente”. Como se indica en el punto XII del manifiesto: «Nada de retrospección. Nada de futurismo. Todo el mundo, allí, quieto, iluminado maravillosamente en el vértice estupendo del minuto presente; atalayado en el prodigio de una emoción inconfundible y única y sensorialmente electrolizado en el ‘yo’ superatista, vertical sobre el instante meridiano, siempre el mismo, y renovado siempre. Hagamos actualismo.»  A esto habría que añadirle el comentario de Arqueles Vela sobre el movimiento: “El estridentismo se diferencia(aba) de otros movimientos de vanguardia en su posición actualista. Intentaba crear un arte para el presente y no para el pasado.”[8]

Como bien se ha visto “El actualismo cristaliza el ahora y se queda a vivir en él. Esta sería la principal deuda del estridentismo con López Velarde”.[9] Sin embargo, este primer nombre no prevaleció «sino el de Estridentismo, rubro que empieza a volverse famoso a partir del encuentro en 1922 de Maples Arce con Germán List Arzubide y Salvador Gallardo, quienes se adhieren de modo definitivo al movimiento iniciado por el primero», en palabras de Evodio Escalante. En este mismo año, y después del encuentro, lanzaron el segundo manifiesto estridentista, solo que en esta ocasión no sería en la Ciudad de México, sino en la capital poblana, provocando el escándalo entre la sociedad. De lo anterior se alcanza a entrever la influencia que tuvo Ramón López Velarde en Maples Arce y la vanguardia mexicana, cosa que no queda clara en el ensayo de Paniagua, quien en lugar de demostrar el vínculo entre los poetas, prefiere señalar a Whitman, de nueva cuenta sin demostrarnos cómo se da la relación entre el poeta mexicano y el norteamericano, como sí lo ha hecho Claudia Kerik al indicar que Maples Arce ha traído “las escalas entonadas por Walt Whitman en el espacio creado por el poema ‘Urbe’, para intentar hacer de la revolución mexicana y la revolución industrial un solo himno febril…” (a esto habría que sumarle, gracias a la entrevista realizada por Bolaño a Maples Arce, que este último refiere además del nombre de Walt Whitman el de Verhaeren, aludiendo “la exaltación de la vida moderna, de las máquinas y del trabajo”), y agrega:  “Uno de ellos fue Walt Whitman (a quien también admirarían los beatniks)…”.  Un dato curioso pero inservible, que sólo termina por destacar su vago conocimiento sobre el movimiento estridentista.   

Retomando el tema de las influencias que cita Paniagua, éste deja de lado aquellas que de forma directa repercutieron en el movimiento. Si bien indica: “La corriente del estridentismo surgió en México en la década de los años veinte del siglo pasado, bajo la influencia de las vanguardias europeas, entre ellas la Bauhaus, y los famosos “ismos”: expresionismo, surrealismo, dadaísmo”, el autor olvida que en el punto número VII del manifiesto de 1921, Maples Arce señala: “Ya nada de creacionismo, dadaísmo, paroxismo, expresionismo, sintetismo, imaginismo, suprematismo, cubismo, orfismo, etcétera, etcétera, de ‘ismos’ más o menos teorizados y eficientes”. De esta forma, el estridentismo proponía una ruptura contra tales vanguardias más que aceptarlas, y ni siquiera podríamos decir que la principal influencia sea el futurismo ya que en el punto XII señala la posición del estridentismo frente a tal vanguardia. Y ni qué decir sobre la idea de que Marinetti influyera en la poesía de Maples Arce, pues en su momento señaló: “Decir que Marinetti influyó en mí es absurdo. Mi poesía no tiene nada que ver ni con las tendencias estéticas ni con la poesía misma del escritor italiano.”[10]¿Cuáles fueron entonces las influencias que hicieron posible el estridentismo? Como bien lo ha visto de nueva cuenta Evodio Escalante, algunos de estos nombres y movimientos provienen del “Directorio de vanguardia” en la parte final de Actual No 1:

…al ultraísmo español e hispanoamericano se destacan en primer lugar, entre otros, los nombres de  Cansinos Asséns, Gómez de la Serna, Gerardo Diego, Ramón del Valle Inclán, Juan Ramón Jiménez, Ortega y Gasset, Jorge Luis Borges y Vicente Huidobro. En segundo lugar, aparecen diversos impulsores de la vanguardia mexicana a los que Maples Arce reconoce un ascendiente […] Alfonso Reyes, José Juan Tablada, Diego M. Rivera, David Alfaro Siqueiros, Mario sic de Zayas, José D. Frías, Fermín Revueltas, Silvestre Revueltas, Pedro Echeverría y por último, Gerardo Murillo (Doctor Atl). Sigue en tercer lugar lo que sería el estrato de los artistas franceses con decenas de nombres entre quienes se encuentran Tristán Tzara y Paul Éluard […] otro estrato más o menos reconocible de dadaístas como Marcel Duchamp, Picabia y Walter Conrad Arensberg […] una cuarta sección de artistas soviéticos […] y por fin una lista de miembros del futurismo, entre los que están por supuesto Marinetti, Severini, Boccioni y otros más.

Visto de este modo los estridentistas tuvieron influencias españolas, hispanoamericanas, mexicanas, francesas, soviéticas y por último italianas, pero en ningún momento nos es remitida de manera directa la influencia de Whitman (por lo menos no para el movimiento).

Tan solo he mostrado algunos errores que comete Ulises Paniagua en este embrión de artículo. Faltaría espacio para señalar su parca mención de miembros del estridentismo (sólo menciona a Maples Arce a quien le dedica todo el escrito, esbozando los nombres de List Arzubide, Arqueles Vela, Concha Urquiza [11]y Tina Modotti)[12] o la postura que toma respecto a los “elogios” que Jorge Luis Borges hace sobre el estridentismo destacando la figura de Maples Arce sobre la de Borges. La conclusión a la que llega Paniagua, de la cual yo y varios compañeros hemos tachado de “raquítica” “pretenciosa” e “ineficiente”, nos deja en claro que el artículo de Ulises carece de seriedad, de calidad y de información relevante. Lo mejor que pudo haber hecho Paniagua es negarse a realizar este artículo, considerando la importancia que tiene el estridentismo no sólo en México sino en toda hispano-américa. Bien podría culpar al poco espacio que le facilitó la revista (el 17 de junio del presente año Julio Cesar Martínez también publicó un artículo de similares dimensiones en la misma revista “Manuel Maples Arce y el estridentismo”, el cual nos demuestra que el espacio no es ningún problema para brindarnos un buen artículo), pero… ¿acaso no lo idóneo hubiera sido negarse a escribir un artículo con tales limitaciones? ¿Acaso pretendía que el lector lo elogiara por estos famélicos aportes? No lo sabremos, sin embargo ahora que los lectores han conocido las deficiencias de dicho artículo, podrán elegir si se quedan con éste o con los grandes aportes que han hecho los especialistas e investigadores sobre el estridentismo.

Notas:

[1] Rodríguez González, Alberto. “El estridentismo presentista de Germán List Arzubide”. En Ocho escritores latinoamericanos del siglo XX. Coords. Ociel Flores Flores y Gloria Ignacia Vergara Mendoza. México: Serie Estudios Biblioteca de Ciencias Sociales y Humanidades UAM Azcapotzalco, 2010. Pág 18.

[2] Al final del ensayo dejaré una bibliografía recomendable donde podrán hallarse diversos títulos y ensayos referentes al Estridentismo.

[3] Luis Mario Scheneider cuenta que  además de lo ocurrido en la mañana de diciembre, por la noche “se desvelaron en la Academia de la Lengua los  correspondientes de la Española  haciendo guardias por turnos, se creía en un inminente asalto; el autor ponía al fin de su grito subversivo, una lista de  trescientos nombres de rebeldes.   

[4] García, Carlos. “Manuel Maples Arce: correspondencia con Guillermo de Torre, 1921-1922”. En Literatura Mexicana, 1 (2004): 156.

[5] Schneider, Luis Mario comp. El Estridentismo, México 1921-1927.México: UNAM- Instituto de Investigaciones Estéticas, 1985. Pág. 41-48.

[6] Escalante, Evodio. “Los noventa años de Actual No. 1. Observaciones acerca del manifiesto estridentista de Manual Maples Arce”. Signos Literarios. 15 (2012). Pág. 15.

[7]Ibid., p. 16.

[8] Gordon,Samuel.“Notas sobre la vanguardia en México”. En Cuadernos Hispanoamericanos. 524 (1994). Pág. 62.

[9] Ibid., p. 59.

[10] Bolaño, Roberto. “Tres estridentistas en 1976: Arqueles Vela, Maples Arce, List Arzubide”. Plural. 62 (1976), Pág. 54

[11]  Como bien se sabe Concha Urquiza tuvo contacto con algunos miembros del movimiento estridentista, en especial con Arqueles Vela, frecuentando el Café de Nadie,  sin embargo como tal no forma parte del grupo. Esto nos lo deja en claro Javier Sicilia en “La pasión de Concha Urquiza” y Evodio Escalante en “Concha Urquiza y la oscura lumbre de Dios”.

[12] Olvidándose de Luis Quintanilla (Kyn Taniya), Salvador Gallardo, Miguel Aguillón Guzmán, Francisco Orozco Muñoz, Humberto Rivas. En lo que respecta a las mujeres estridentistas sólo las menciona, sin destacar nada de sus aportaciones a la vanguardia mexicana. Como si lo hace  Elissa Rashkin quien nos hace saber la trascendencia de Tina Modotti en el grupo “ellos (los estridentistas) se inspiraron en sus fotografías que publicaron en la revista horizonte, siempre apoyándola como fotógrafa…mostrando la belleza en la vida cotidiana, sobre todo en la vida urbana con todo su caos ” a estos nombres habría que agregar el de Lola Cueto “muy valorada por el movimiento” Adela Sequeyro periodista, poeta, cinematografa  su poesía “solía ser de naturaleza erótica”, como cinematógrafa “rompió con las convenciones naturalistas”. Nahui Ollin (María del Carmen Mondragón) pintora y poeta y Nellie Campobello escritora y bailarina. Además de una gran lista de artistas que pasaron por las filas del movimiento estridentista como: Manuel M. Ponce, Silvestre Revueltas, Ramón Alva de la Canal, Leopoldo Méndez, Fermín Revueltas, Diego Rivera, Germán Cueto, Jean Charlot, etc.

Fuentes citadas

Antúnez Olivera, Rocío. “Algunos aspectos del estridentismo” En Memoria y Literatura. Homenaje a José  Amezcua. Eds. María José Rodilla y Alma Mejía. México: Universidad Autónoma Metropolitana, 2005.

Bolaño, Roberto. “Tres estridentistas en 1976: Arqueles Vela, Maples Arce, List Arzubide”. Plural. 62 (1976): 48-60.

Escalante, Evodio. Elevación y caída del estridentismo. México: Conaculta-Ediciones sin Nombre. 2002.

  —– “Los noventa años de Actual No. 1. Observaciones acerca del manifiesto estridentista de Manual Maples Arce”. Signos Literarios. 15 (2012): 9-30.

García, Carlos. “Manuel Maples Arce: correspondencia con Guillermo de Torre, 1921-1922”. En Literatura Mexicana, 1 (2004): 151-162.  

Gordon,Samuel.“Notas sobre la vanguardia en México”. En Cuadernos Hispanoamericanos. 524 (1994): 57-69.

Kerik, Claudia. “Alumbrando la ciudad: primeras representaciones poéticas de la Ciudad de México” En América Critica, 2 (2017): 49-66.

Maples Arce, Manuel. “Actual No 1, Hoja de Vanguardia , Comprimido Estridentista  de Manuel Maples Arce” En El Estridentismo o una literatura de estrategia. Comp. Luis Mario Schneider. México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1997.

Rashkin, Elissa Joy. La aventura estridentista. Historia cultural de una vanguardia. México: Fondo de Cultura Económica, 2014.

Rodríguez González, Alberto. “El estridentismo presentista de Germán List Arzubide”. En Ocho escritores latinoamericanos del siglo XX. Coords. Ociel Flores Flores y Gloria Ignacia Vergara Mendoza. México: Serie Estudios Biblioteca de Ciencias Sociales y Humanidades UAM Azcapotzalco, 2010.

Schneider, Luis Mario comp. El Estridentismo, México 1921-1927.México: UNAM- Instituto de Investigaciones Estéticas, 1985.

  —– El Estridentismo. La vanguardia literaria en México. México: UNAM, 1999.

Bibliografía recomendada

Asbun Bojalil, Jorge. “Éxito: primer poema estridentista” En Centro de Investigaciones en Ciencias Sociales (2018): 269-276.

Borges, Jorge Luis. “Acotaciones” En Inquisiciones. Madrid: Alianza, 1998

Blanco, José Joaquín. Crónica de la poesía mexicana. México: Katun, 1981..

Campos, Marco Antonio. El Café literario en Ciudad de Méxicoen los siglo XIX y XX. México: Aldus, 2001.

Chávez, Daniar y Vicente Quirarte, coords. Nuevas vistas y visitas al estridentismo. Estado de México: Universidad Autónoma del Estado de México, 2014.

Frank, Marco. “Manuel Maples Arce y las publicaciones estridentistas en México. Redes Artisticas e intelectuales de un vanguardismo internacionalista, 1919-1927.” Tesis de doctorado. Universidad de Colima, 2018.

Horizonte (1926-1927) ed. facsimilar. Xalapa: Gobierno del Estado de Veracruz-Universidad Veracruzana-Instituto Nacional de Bellas Artes-Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo-Fondo de Cultura Económica, 2011.

Irradiador. Revista de vanguardia, ed. facsimilar, presentación de Evodio Escalante y Serge Fauchereau. México: Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, 2012.

Jitrik, Noé. “El estridentismo y la obra de Manuel Maples Arce” En Literatura Mexicana. Vol. IV. 1 (1993): 27-63.

List Arzubide, Germán. El movimiento estridentista. México: Secretaría de Educación Pública, 1967.

Maples Arce, Manuel. Soberana Juventud.  Madrid: Plenitud, 1967.

—– Andamios interiores.Poemas Radiograáficos. México: Cultura, 1922.

—– Urbe. Super- Poema bolchevique en 5 cantos. México: Andrés Botas e Hijo, 1924.

 —– Et al. El Estridentismo: Antología. Prologo y selección por Luis Mario Schneider, México: UNAM, 1983.

Monsiváis, Carlos. “La Vanguardia Programática: Los Estridentistas” En Poesía Mexicana II 1912-1979. Mexico: Promexa, 1979.

Mora, Francisco Javier. El ruido de las nueces. List Arzubide y el estridentismo mexicano. Alicante:  Publicaciones de la Universidad de Alicante.

Núñez, Cesar. “El final del estridentismo” En Entre Caníbales. Revista de Literatura. 9 (2018): 121-140.

Pappe, Silvia. El movimiento estridentista atrapado en los andamios de la historia. México: UNAM, 1998.  

  —– Estridentópolis: Urbanización y montaje. México: ÚAM, 2006.

Quirarte, Vicente. Elogio de la calle. Biografía literaria de la Ciudad de México (1850- 1992). México: Cal y Arena, 2001.

  —– La doble leyenda del estridentismo. México: Ediciones del equilibrista. UNAM, 1993.

Rashkin, Elissa Joy. “Allá en el horizonte. El Estridentismo en prespectiva regional”. En Revista LiminaR. Estudios Sociales y Humanísticos. Vol. XIII. 1 (2015): 90-101.

Schneider, Luis Mario. El Estridentismo o una literatura de estrategia. México: Instituto Nacional de Bellas Artes, 1970.

Schwartz, Jorge. Las vanguardias latinoamericanas. Textos programáticos y críticos. México: Fondo de Cultura Económica, 2006.


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Eder Elber Fabián Pérez (Ciudad de México) es estudiante de la licenciatura de Letras Hispánicas en la Universidad Autónoma Metropolitana en Iztapalapa. Ha publicado poesía en revista Tlacuache y en Buenos Aires Poetry, ensayos en la revista El Comité 1973 sobre la obra de J.D. Salinger y en Círculo de Poesía sobre el tema del erotismo en la poesía de Mario Bojórquez. También ha publicado cuento en la revista Campos de Plumas. Ganador en el 2019 del concurso DI CAPACIDAD por su cuento Él no es una carga.

Reseña crítica de “La Gallina pasa primero”

por Fernanda Ramírez Rivera (Cempasúchil de Guayaba)

Edgar Rosas Mirabal nos regala una narración inmersiva, sofocante y desgarradora en “La gallina pasa primero”, cuento publicado en el tercer número impreso de nuestra revista. Mi primer encuentro con el texto y con el autor fue sumamente impactante, sobre todo porque lo leí por primera vez un par de días después del 8M (“Un día sin nosotras”); se podría decir que tenía todos mis sentimientos a flor de piel, y que este cuento vino a dar el golpe final.

Por otra parte, la lectura de este texto con independencia del devenir sociopolítico del país es increíble, pues la manera en la que entrelaza las dos líneas de acontecimientos dentro de su narrativa da un efecto cinematográfico que empalma dichos momentos y provoca que se aferren a la memoria del lector. Sin embargo, me parece que el impacto y el campo de análisis es mucho mejor si se ha leído alguna otra obra del autor, como “No los vi venir” (Campos de plumas). En el texto que nos ocupa, la descripción de la granja de la abuelita, la importancia de los animales y la cotidianeidad de la familia les dan un toque nostálgico y misterioso a los cuentos; me recordaron a la casa de mi propia abuelita, y el rancho que ahora es más ciudad.

En “La gallina pasa primero” Karen vuelve a aparecerse, volviéndose la parte central de la interpretación de los textos de Mirabal. En su narrativa, este personaje es una especie de cómplice de nuestro narrador, una fuerza de atracción, que va guiando al espectador a no perderse de un segundo de lo que sucede. «’Odio que te separes de mí’, le decía. ‘Pues alcánzame, tonto’, me respondía». (“No los vi venir”). Esta frase revela que Karen de algún modo siempre está un paso adelante de nuestro narrador, y que esto le causa constante aflicción. En “La gallina pasa primero” sabemos que algo terrible está sucediendo, que la familia está busca de un miembro perdido y que Karen presagia este suceso. Tanto ella como el narrador están en la cima de los ciruelos jugando a ser Dios, mientras que se revela la violenta muerte de una chica sin nombre, y los pollitos de la gallina son engullidos por una serpiente.

Este ejercicio de jugar con los animales dentro del cuento provoca un deje de fábula… de fantasía. Si bien en “La gallina pasa primero” nuestros protagonistas no encarnan a dichas criaturas, se puede saborear la conexión. Es un texto que sabe mantener la tensión con el lector de principio a fin, juega con las referencias y conserva un ritmo. Si bien el hecho de que haya tantas cosas sucediendo al mismo tiempo puede llegar a ser confuso para algunos, sin duda es una lluvia de imágenes que golpean en la mente del lector, provocando que se sienta la misma desesperación de los personajes y la mañana condenada por el presagio de un final fatal. Es impresionante cómo el autor dota la diégesis de elementos que hacen que el texto se sienta como realismo mágico, aunque en realidad sólo son cuentos que narran una situación demasiado real, desde los ojos imaginativos de dos niños.

¡No dejen de leer el tercer número de la revista que está por publicarse! Ahí encontrarán éste y otros textos.


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Fernanda Ramírez es estudiante de la licenciatura de Escritura Creativa y Literatura. Además de haber trabajado como guionista de comerciales y videos creativos, Fernanda tiene dos diplomados en fotografía y ha participado en concursos de arte y diseño como ExpressArte, en el que obtuvo el primer lugar en la categoría de Mural Virtual con su obra, “El almuerzo”. También formó parte del World Food Prize Global Youth Institute en el 2015 con su propuesta sobre la feminización del campo.

Interpretación de «Mi abuela tenía las caderas anchas», de Mercedes Alvarado

Por Mercedes Soto y Kevin Aréchiga del Río

Mi abuela tenía las caderas anchas es un poema de Mercedes Alvarado, incluido en el segundo número de “Cardenal Revista Literaria”, publicado en el mes de noviembre del 2019 dentro de la sección Cardinalidae Cornu.  El yo lírico del poema se encarga de dar sentido a la fertilidad de su propio árbol genealógico desde una perspectiva matriarcal, hasta particularizar su historia.

Es mérito de este poema la empatía que despierta en el lector respecto a un tema tan sensible como la maternidad, o su ausencia, y todo lo que ella implica en una sociedad como la nuestra. La obra se desarrolla dando cuenta del paso del tiempo, y se remonta a los inicios de su árbol genealógico para poder inquirir en la historia de fertilidad que sus antepasadas. El tema de la maternidad funciona en el poema como una introspección sociocultural sobre la reproducción.

Mi abuela tenía las caderas anchas.
Pudo haber dado a luz un ejército numeroso
pero tuvo solo dos partos: una cuadrilla reducida,
suficiente para llenarle la vida de incendios.
 
Mi madre tenía las caderas altas y discretas.
Se abrieron una vez y otra vez no. Decidió la ciencia
que fuéramos par, aunque la estadística tendía a una y
                                                                        [muerto.
 

La fertilidad femenina tal como se la aborda en el poema es una declaración contra las instituciones antropológicas que se imponen lentamente, pues desde que nace una niña se le atribuyen determinados roles como la maternidad. Sin embargo, nos podemos dar cuenta al avanzar en la lectura del texto que no todas las mujeres satisfacen las expectativas que la sociedad coloca en ellas. Es decir, una madre puede dejar de serlo repentinamente y una mujer puede nunca ser madre, dando al traste con el destino que para las mujeres de la familia estaba prescrito, más por la sociedad que por el azar.

En este sentido, es preciso entender que la feminidad en el poema no está en función de la maternidad, y que este texto es una invitación a trascender o reconstruir el plano sociocultural del que formamos parte. En el texto se puede observar que no hay presencia de adjetivos masculinos y que el énfasis está en la importancia del matriarcado familiar, en las mujeres de la familia.

A mi madre y mi tía
se les ha ensanchado
el modo de andar.
 
Dos mujeres han parido sangre de mi sangre.
Mi prima abrió sus propias caderas para traer otra niña.
Somos un matriarcado sin disimulo.

Así mismo, uno de los recursos literarios mejor utilizados por Mercedes es la anáfora, cuya retórica embellece y da musicalidad al texto haciendo más ameno el trayecto del lector a través del poema. Usadas con cautela, las anáforas no propician aquí una reiteración inoportuna de sonidos, sino que proporcionan a la lectura en voz alta una melodía particular.

Bisabuela mi abuela, tía mi madre, abuela mi tía.
Yo: tía que baila y cuenta, que cuenta y anda.

Por otro lado, es preciso destacar que la estructura de este poema descansa en el verso libre. Desde una perspectiva formal, podemos decir que todas las estrofas prescinden de metro y rima. Ningún verso mide lo mismo y no debemos engañarnos con el final de algunas líneas que terminan con adjetivos o sustantivos femeninos, pues no es la intención del poema basar su musicalidad en las pocas rimas consonantes que presenta como fortuitamente, sino en las repeticiones simples.

Por último, es irreductible hacer hincapié en el final del poema, ya que es el lugar en donde se funda la estética del fondo de la obra, donde recae la empatía que generan los versos al trazar un vínculo horizontal entre los sentimientos escritor y del lector. Es decir, son los últimos versos los que forman y dan el giro a la construcción literaria que le antecede.

Mis caderas fueron siempre más bien escuálidas.
Las distancias y las muertes las redondearon.
Quizá se me abrieron
           por dentro
para darme a luz
cada vez que nada me estaba naciendo.

La maternidad que nunca se dio no puede impedir, sin embargo, el renacimiento del yo lírico y la aparición de una nueva mujer en la familia. Mujer que no ha parido, que no ha perdido hijos, pero mujer al fin. Gran forma de problematizar el sentimiento de pertenencia y de realización femeninas, a partir de un ensanchamiento de caderas más espiritual que biológico.

¡Te invitamos leer el poema completo en el segundo número de Cardenal en el siguiente vínculo!

https://cardenalrevista.com/revista-impresa/

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Mercedes Janeth Soto Sánchez (1994) es oriunda de Los Reyes, Michoacán. Ganó el primer lugar en el Concurso de Poesía en Lengua Inglesa por la Universidad de las Américas de la Ciudad de México, 2013. Es licenciada en Derecho por el ITESO desde 2018 y fue becaria del Festival Cultural Interfaz ISSSTE ese mismo año. Actualmente es editora y coordinadora de Cardenal Revista Literaria.


Kevin Aréchiga del Río es licenciado en Sociología por la UNAM y licenciado en Letras Hispánicas por la UAM Iztapalapa. También ha cursado estudios universitarios en la Universidad Nacional de San Juan (Argentina) y en la Universidad Católica de Uruguay. Fue becario del Festival Interfaz ISSSTE-Cultura “Los signos en rotación”, Mérida 2018. Actualmente es Jefe de Redacción de Cardenal Revista Literaria y estudia la maestría en Historia en el CIESAS Peninsular.

Reseña de «Para habitar mi nombre»

de Kevin Aréchiga del Río

Para habitar mi nombre (Literalia, 2018), de Ricardo Plata Soto, es una evidencia rotunda del brío con el que los poetas jóvenes están irrumpiendo en el campo de la literatura mexicana a la vez que renuevan las letras nacionales. En este libro el sexo, la soledad y la muerte atraviesan cada poema con la finalidad de echar luz sobre la vida del escritor y crítico colombiano Andrés Caicedo, quien a pesar de su muerte prematura (ya que se suicidó a los 25 años) sigue influyendo en las generaciones contemporáneas y es un referente ineludible de la literatura latinoamericana.

El objetivo principal de este poemario no es, como pudiera pensarse a simple vista, hacer una biografía lírica de Caicedo; por el contrario, se trata de una meta más ambiciosa: la reconstrucción de un hombre “cuya presencia se encuentra diluida entre páginas escritas hace décadas, en las imágenes más conmovedoras de cartas que se han ocultado, en los recuerdos más sutiles de los testimonios que se han olvidado”. De corta extensión (no más de 50 cuartillas) pero de una densidad difícilmente agotable en una sola lectura, este poemario otorga al lector una imagen vívida de los sentimientos más íntimos de Andrés Caicedo para que atisbe cómo vivió él la soledad, cuál era su desesperanza y cuántas sus ansias de morir. De la mano del verso libre -mas sin desdoro de la musicalidad- Para habitar mi nombre brinda la doble posibilidad de comprender a un joven escritor penetrando más allá de la fachada de las grandes gafas y los cabellos largos, así como de acceder al mundo poético de otro joven y brillante escritor: Ricardo Plata

En el ejercicio de escribir sobre un amante de la vitalidad doliente cansado de la pseudointelectualidad, el autor de este poemario está también “inquieto por los acertijos del mundo”, como reza el primer poema de este libro. La empatía de Plata, encarnada en el yo lírico del poemario, roza “con la envidia de ser otro” que siente que mira sin ser mirado. A pesar de no haber conocido al colombiano, el autor flanquea ese obstáculo en la reconstrucción de un hombre “cuya presencia se encuentra diluida entre páginas escritas hace décadas” con el hallazgo documental de la correspondencia más íntima de Caicedo, la interpretación de su obra y la reescritura de su persona en poesía lírica. Durante la lectura, uno no puede evitar sentir una cercanía atroz con quien mira de frente a la muerte con más expectativas que con miedo, como el propio Andrés Caicedo. Este texto, compuesto por treinta poemas, dos cartas de Caicedo y el testimonio de uno de sus amigos sobre su muerte, no solo está pensado para los seguidores del autor de Que viva la música, sino para todo aquel interesado en la experiencia misma de una vida no exenta de contradicciones, en el género humano y en la poesía como su posibilidad de expresión.


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Kevin Aréchiga del Río es licenciado en Sociología por la UNAM y licenciado en Letras Hispánicas por la UAM Iztapalapa. También ha cursado estudios universitarios en la Universidad Nacional de San Juan (Argentina) y en la Universidad Católica de Uruguay. Fue becario del Festival Interfaz ISSSTE-Cultura “Los signos en rotación”, Mérida 2018. Actualmente es Jefe de Redacción de Cardenal Revista Literaria y estudia la maestría en Historia en el CIESAS Peninsular.