El cigarro en la bolsa

por Manuel Jorge Carreón Perea


De inmediato abandoné el libro sobre la mesa, aún faltaban unos quince minutos para tener que pensar en la decisión que podría definir mi futuro laboral y económico. Aquel 31 de diciembre dictaría una nueva oportunidad para ocuparme en ello. Mientras tanto tendría que acostúmbrame a vivir así.

Como un acto reflejo, conté a las personas que se encontraban en la cafetería: tres empleados (una mujer y dos hombres) cinco parejas, una de ellas con dos niñas; dos sujetos enfundados en traje y una chica que lee The Catcher in the Rye de Salinger.

Últimamente había puesto atención a los números, contándome sumábamos 19 personas y ello se traduce en un número primo que coincide con el día de cumpleaños de mi amigo dilecto.

Debo confesar que de todos los presentes, la chica fue la que llamó mi atención, aunque me resultaba difícil descifrar si era por su figura o por su lectura; quizás una mezcla de ambas.

Durante aquellos minutos imaginé el sonido de su voz y su impresión  al acercarme  para conversar, pero rápidamente dejé en la mera especulación lo que pudo haber sido nuestra primera cita, en ese momento tenía una idea fija: la entrevista de trabajo y todo lo que implicaba.

Entonces el deseo vino de súbito y palpé las bolsas de mi saco buscando un cigarrillo sin encontrarlo. Mi primera frustración se materializó en ese preciso momento. Ex hic et nunc.


Manuel Jorge Carreón Perea. Servidor público y escritor.

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