In memoriam a Franz Lee Breed

por Eder Fabián


Hace un par de semanas me enteré de la precaria salud del escritor austriaco Franz L. Breed, de inmediato traté de comunicarme con su esposa sin tener resultado alguno. Días más tarde recibí un mensaje  donde se me comunicaba su fallecimiento. Admito que aquella noticia me pasmó, pues aunque tenía algunos años de no visitar a Franz (quizás más de los que logro recordar) siempre mantuvimos una cordial amistad, la cual supongo termina de manera abrupta sin que alguno de los dos lo deseara. Aprovecho el espacio brindado para honrar su memoria, sea pues este un modesto homenaje al escritor que dieran una novela de tan profundas dimensiones como The Two Times of Occidente (la cual, dicho sea de paso, no ha llegado a traducirse como debiera) y de algunas ficciones  como El caso Stephen K, Baudelio Heroicis Scriptor, Wahnschaffe, etc. Ante todo, mi propósito es destacar la cara menos conocida del escritor: su faceta poética. Para ello me ha sido cedido un poema inédito, donde a grandes rasgos podemos encontrar las características principales de su obra poética. Antes de proseguir quisiera agradecer a Salomé Roas Magrinaz, viuda de Franz, quién me ha facilitado todo el material y la autorización para la publicación parcial de dicho poema, sin más que añadir, adentrémonos en la obra de este fascínate escritor que  nos deja un extraordinario legado literario.

Una vida sin biografía o ¿Quién fue Franz Lee Breed?

Una de las cosas que molestaban a Franz, era hablar de su vida como si se tratara “de una de aquellas personalidades pop que gustan de mostrar cada minuto el acontecer de sus actividades diarias”. Siempre renuente a hablar de ella, Franz aludía una frase de Schopenhauer, con el propósito de vislumbrar lo baladí que puede ser indagar en la vida de un artista: “Entretenerse con la biografía de un escritor es igual que admirar el acabado del marco de un cuadro sin fijarse en lo que enmarca” En alguna ocasión traté que Franz me confesará algo sobre su historia, sin embargo su respuesta me fue del todo insatisfactoria:   “Nací, escribo y moriré… nada más importa”. Y a pesar de todo esto la vida del Franz L. Breed resulta del todo memorable por varios motivos que a continuación trataré de condensar.

De padre Austriaco y madre Irlandesa, Franz Breed nació el 30 de marzo de 1972 en Carintia Austria. Su padre fue profesor de literatura en la Universidad de Innsbruck, donde por casualidad conoció a una hermosa estudiante de música con la quien tiempo después terminaría casándose (un año antes de la concepción de Franz). De su padre heredaría el gusto por la literatura alemana, española e italiana. En algún momento  Franz me confesó que su padre le había prohibido leer a los escritores de su país, pues consideraba que algunas obras eran del todo burdas mostrando los bajos estratos de la ciudad. Empero, esto  fue una motivación para que Breed (quien siempre desafiaba la palabra de su padre)  descubriera las obras de Arthur Schnitzler, Stefan Zwig, Kakfa, Robert Musil, Thomas Bernhard  entre otros.  De su madre heredaría el gusto por Béla Bártok y Franz Liszt. En algún punto Breed deseó que su prosa tuviera esa misma fuerza con la que Liszt tocaba el piano y el expresionismo de las composiciones de Bártok, sobre esto el crítico William Veeder ha señalando que “La prosa de Breed, en constante tensión entre el decoro y el deseo, posee una fuerza magnética la cual nos recuerda por instantes las técnicas politonales de Béla Bartók …”[1]

Durante su niñez Franz se instruyó en privado bajo la mirada vigilante de su abuela paterna, gracias a ella el pequeño Franz aprendería varios idiomas, entre ellos el italiano, el francés, el español y el inglés. Por aquellos años el pequeño escribía versos inspirados en las lecturas de poetas ingleses como Keats, Shelley o Coleridge de manera lamentable ninguno de estos poemas han sobrevivido al paso de los años. Otro hecho relevante  fue el encuentro con la poesía expresionista, la cual en palabras del propio Breed “Me mostró un camino distinto al que yo había intentado trazar en mis escritos, si bien Kafka había dejado una profunda impresión sobre la vida, el dolor y lo absurdo del acontecer diario; la poesía de Ivan Goll indujo en mi obra un sentido de fraternidad, un deseo de comunión como en aquellos versos donde exclama: Todos nosotros fuimos crucificados en el mundo.”  Fruto de aquella influencia serían los poemas  “Elegie für eine tote Mutter” y “Lied des Todes von Elizabeth P.” Con los cuales se abre paso dentro del mundo de la poesía alemana,  sólo meses después se publicarían en distintas revistas algunos sonetos y varias odas de diversa temática. De esta forma el joven Franz inicia su carrera literaria que al decir de su padre “lo dejarían con los bolsillos vacíos y una sífilis como la de Schiele”.

El retrato del joven artista

Alentado por el éxito de sus primeras publicaciones, en 1988 Franz escribe un ensayo sobre Thomas Bernhard y su dramaturgia, señalando que “Berhard representa todo el pesimismo de una Viena en estado de descomposición, por medio de un lenguaje único, Thomas Bernhard indaga sobre lo grotesco y absurdo de la condición humana”[2]. Este trabajo le trajo el reconocimiento de algunos autores, pero el rencor de algunos catedráticos en Francia, pues en uno de los puntos, Breed contraponer las obras de Berhard y las de Beckett, señalando la superioridad del primero contra “el absurdo inocuo” del irlandés. Durante ese mismo año, Franz se agrega como segundo nombre Lee, cuestión que nunca fue bien aclarada por el escritor.  

En los años posteriores escribiría alrededor de tres libros de cuentos y dos novelas, cuatro obras de teatro entre la que destaca Perro Pastor Alemán, una tragedia sobre un general alemán y una maestra judía, decenas de ensayos sobre escritores de diversas partes del mundo y una obra poética la cual no sería recogida hasta el 1998. Habría que señalar algo relevante en la obra de Franz y es que a partir de 1989 el escritor austriaco deja de escribir en alemán, para incursionar en la “lengua de Shakespeare”, es decir el inglés. Sobre las razones o motivos que tuvo para cambiar de lengua podría destacar el éxito que tuvieron  sus cuentos en Inglaterra, además de sus dramas bien recibidos por los espectadores. De esta forma Franz se une a un pequeño grupo de escritores que decidieron abandonar su lengua natal para escribir en otra como: Kafka, Conrad, Nabokov, Beckett y  Wilcock.[3]

Uno de los cuentos que tuvo especial relevancia dentro de su trayectoria fue “The Unappeasable Host” el cual narra en palabras del crítico Hendrik M. Ruitenbeek el conflicto entre padre e hijo: “Cuando un narrador toma un viejo tema para crear una nueva obra, siempre es interesante, y a menudo instructivo, este es el caso de “El Huesped implacable” de Franz Lee Breed. Donde son retomadas las figuras de Edipo y Layo, creando una relación de tipo angustiosa y sádica entre padre e hijo…”[4]. Ante esto Franz ha señalado la deplorable interpretación de Hendrik, pues dentro de ella expone que uno de los detonantes para la configuración del cuento, fue la difícil relación que tuvo Franz con su padre, cosa que el propio Breed ha negado en más de una ocasión. 

Franz, un poeta sin gracia

Como bien se mencionó arriba la poesía de Franz fue recopilada hacia el año 1998, con un prólogo de su amigo Peter Handke. A pesar de la buena recepción que tuvo, muchos críticos señalaron que aquellos poemas se trataban de versos pueriles donde el tratamiento de los temas pasa a ser secundario, ejemplo de esto es la opinión de J.G Mculler quien ha definido no sólo la poesía de Franz sino toda su obra  como un chiste sin gracia “Cualquiera que lea las grandes obras literarias con un mínimo de inteligencia podrá vislumbrar que The Two Times of Occidente es una tomadura de pelo, como el resto de su obra y ni que decir de su poesía la cual considero un gran chiste sin gracia, carente de sentido… Si a eso podemos llamarle literatura yo soy Shakespeare.”[5]  Frente a los constantes ataques el propio Franz respondió con lo siguiente “He visto que mi obra poética se le ha tomado por mala, por inocua y por otros tantos adjetivos que en este momento no recuerdo, sin embargo, a mi parecer estos poemas escritos a lo largo de mi vida y por distintos momentos algo bueno han detener, por lo menos el papel en que fueron impresos”

Dicho así podríamos conjeturar que la poesía de Franz, en una tercer etapa no cuenta con la suficiente aprobación de la crítica, empero los lectores podrán decidir si merece o no entrar entre los grandes bardos de la historia. Dicho esto pasemos a revisar este poema inédito, con el cual podremos saber si la crítica tuvo razón o no.

La Balada Romántica de Reed H. Leber[6]

Canto I

Errantes, naveguemos por las eternas olas
del desierto, aunque el sol acabe por devorarnos
como un perro rabioso que va tras su alimento.
Tendidos entre calles vacías y miradas
tristes, nuestros cuerpos se van bañando de tenues
luces  añorando la primera vez que nuestros
cuerpos se encontraron vulnerables en la noche.
Mientras las rosas y  mirtos herían tu piel 
una mirada desde la noche nos asía
revelando nuestra desnudez, nuestro dolor.
Y yo como un niño que explora la tierra por
vez primera viajaba por tu cuerpo, postrando
mis labios en la cúspide de tus blancos senos.
Con sonido suyo zumba mi oído; cúbranse mis ojos con doble sombra 

Canto II

Vaguemos por las sucias y pestilentes calles
visitando cuartos de hoteles nauseabundos,
bañados por el inmundo olor a cloroformo
y a cigarrillo barato abandonando nuestras
almas y restos inconscientes ante su faz.
Ahí  nuestro amor se mezcló entre quejidos de
dolor y placer que murieron contra mi pecho
esperando el minuto exacto de tu tormento.
Entonces sentimos como el aire golpeaba
nuestra epidermis como un boxeador rabioso.
Con sonido suyo zumba mi oído; cúbranse mis ojos con doble sombra 

La Balada Romántica de Reed H. Leber: Según la viuda de Breed, este poema alude al descenso de Orfeo al hades con el propósito de  rescatar a su amada Eurídice. He llegado a conjeturar que en realidad se trata de momentos posteriores, cuando Orfeo viaja de la mano con Eurídice. En el trascurso del camino Orfeo va recordando los momentos amorosos que paso a lado de su amada. Partiendo de esto, Franz reelabora el mito, actualizándolo con un personaje llamado Reed (alter ego de Franz) un músico que se fuga con su amada hacia un territorio desconocido.

Errantes naveguemos…: En estos primeros versos encontramos la pareja de enamorados quienes vagando por algún sitio desierto buscando un lugar propicio para consumar su amor. Llama la atención la metáfora del perro rabioso “que va tras su alimento” la cual bien puede aludir a Cerbero guardián de la puerta del inframundo, recordemos que Orfeo pudo calmarlo gracias a su música, en este caso sabemos por los pasamientos de Breed que algo similar habría ocurrido. Tendríamos que preguntarnos si en este caso Franz usa la alusión para establecer una conexión explícita o bien, la relación intertextual se vuelve paródica.

Tendidos entre calles vacías…: Lejos del mito ahora nos encontramos con la cotidianidad, la pesada realidad que deberán enfrentar los amantes. Las luces referidas pueden ser las farolas que hay en cada calle y que los persiguen en su camino.

Mientras las rosas y  mirtos…: Estos tres versos del todo misteriosos, podrían aludir a los actos amorosos previos y ocultos que sostenían los amantes antes de huir. La mirada que los asecha desde la oscuridad puede ser o bien la luna, o algún ente que mira curioso el acto, de este modo el acto voyerista complacería a los enamorados al sentirse observados.

Y yo como un niño…: De nueva cuenta los recuerdos de Reed inundan su mente mezclando memoria y deseo. Estos versos aluden la primera vez que Leber y su amante se encontraron, para ello recurre a la figura de un infante quien curioso  va explorando el mundo. Este primer contacto con la vida, con la naturaleza, con los otros deja al pequeño fascinado, de esta imagen se vale  para comparar la situación con el descubrimiento del cuerpo de su “Eurídice”.

Con sonido suyo zumba mi oído: Al revisar el poema he confirmado que Franz se vale del verso blanco a lo largo del mismo, empero, el estribillo rompe tal uniformidad. Comencemos señalando que dichos versos pertenecen a Cayo Valerio Catulo, siendo preciso al poema LI uno de los dedicados a Lesbia. Los versos son “…tintinat aures: germina teguntur lumina nocte” traducidos por el propio Breed. Estos versos que en realidad parecen ser distante del tema principal, en realidad son más relevantes de lo que puede creerse. Recordemos que Reed va tomando la mano de su amante para salir del “infierno” sabemos que Orfeo tenía prohibido voltear o de lo contrario Eurídice se desvanecería, algo similar acontece a lo largo del poema, por algún motivo que desconocemos, Reed no deberá voltear el rostro, a pesar que su amada suplique por ello  para no olvidarlo va entonando dichos versos.

Vaguemos por las sucias y pestilentes…: De nueva cuenta Reed comienza por mezclar recuerdos y ambiciones, en este caso los olores y la degradación del paisaje se hace presente, evocando los recuerdos del músico cuando peregrinaba buscando un lugar para pernoctar.

Ahí  nuestro amor se mezcló…: Frente a este paisaje en decadencia, se opone el acto amoroso que por instantes se torna violento y por otros placentero.

Entonces sentimos…: Estos  últimos versos que integran el segundo canto, renuevan aquel tópico sobre el viento cubriendo el cuerpo desnudo de los amantes. En este caso la piel es golpeada de manera abrupta y violenta por la brisa que los ampara. La imagen del boxeador puede ser comparada con el perro, ambos a su manera se encuentran en un punto de éxtasis violento.

Visto de esta forma encontramos que la poesía de Franz, reconstruye la mitología griega, estableciendo un punto de encuentro entre el pasado y el presente. Las metáforas son renovadas, al igual que los tópicos renacentistas, existe una preferencia por el  alejandrino    y el verso blanco (el cual Franz empleaba de manera recurrente) alejándose de las formas tradicionales. La alusión será uno de los elementos primordiales para entender la obra total de Franz, en el poema encontramos varias veces estas, con lo cual el poeta apelará a la inteligencia y las lecturas previas de los lectores. Dicho todo esto, sólo podría agregar el gran gusto que tuve al encontrar a uno de los tantos escritores olvidados por los lectores y las academias, sin más que decir sólo quisiera darle las gracias a Franz L. Breed, por ser ante todo un amigo entrañable y acompañarme en los momentos más críticos de mi vida. Un abrazo donde quiera que te encuentres, querido maestro y amigo.



[1] Veeder, W. “Poetische und musikalische Anspielungen in der Arbeit von Franz Breed”.  Wespennest 3.2 (1999): 102-114.

[2] Breed. F. “Berhard , el rey. Beckett el bufón” Ensayos escogidos Aroveell Verlagg: Austria, 1988.

[3] Sobre esto puede verse el artículo “El exilio de la palabra” dedicado a cada uno de los escritores antes citados, entre ellos Franz Breed,  dentro de la revista La Tempestad (año 5, no 29, marzo-abril 2003)

[4] Ruitenbeek. H. Psicoanalisis y Literatura E.P Dutton: Nueva York. 1996

[5] Mculler, J. Nuevos autores o el engaño al canon literario, 24 mar. 1998.

[6] Traducción del original  “The Romantic Ballad of Reed H. Leber” El título rinde homenaje a “The Rime of the Ancient Mariner” de Taylor Coleridge, uno de los autores preferidos de Fran Breed.


Eder Elber Fabián Pérez (Ciudad de México) es estudiante de la licenciatura de Letras Hispánicas en la Universidad Autónoma Metropolitana en Iztapalapa. Ha publicado poesía en revista Tlacuache y en Buenos Aires Poetry, ensayos en la revista El Comité 1973 sobre la obra de J.D. Salinger y en Círculo de Poesía sobre el tema del erotismo en la poesía de Mario Bojórquez. También ha publicado cuento en la revista Campos de Plumas. Ganador en el 2019 del concurso DI CAPACIDAD por su cuento Él no es una carga.

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