Diez minificciones de Chris Morales

por Chris Morales


Momentos de oro

Cada día probaba sus galletas de mantequilla. El sabor, el olor, la textura hacían sentir a “Muñeca” —así le decían sus papás— una niña amada. Su mamá las horneaba; papá servía la leche y juntos las saboreaban. El deleite mayor se originó al comer muñecos de jengibre. 

   Un año después, cuando llegó un nuevo integrante a la familia, “Muñeca” quiso hacer suculenta y especial su estancia, así que, lo puso sobre la mesa. Aunque le costó mucho prender el horno y conseguir algunos ingredientes, su hermanito quedó bien tostado, crujiente, listo para probarse con leche y reforzar el amor de familia.


Por amor

No podía dejar que mi padre sufriera a causa de esa enfermedad crónica degenerativa. En realidad, todos le tememos al dolor. Lo bueno que la muerte le llegó casi de manera instantánea. Ahora él descansa y yo también, pues el día del atropello le quité las placas al auto.


Evocación

Hoy estaba pintando la recamara de mis padres cuando me topé de frente con el retrato de mis abuelos. Los miré fijamente a la cara: él, sonriente, luciendo pícaro bigote; ella, seria (hasta podría decir que un poco triste). Regresé a mi labor y terminé por pintar flores en la jardinera, gallinas en el tronco de un árbol, vacas y caballos pastando, marranos comiendo en un chiquero y mazorcas apiladas en la casa de provincia donde creció mi madre. 


Viaje sin fin

Había llegado nuevamente a la terminal sin que nadie le dijera que debía bajarse del vagón. ¿Cuántas vueltas más daría a la línea entera? No ha caído en la cuenta de que la última vez que atrajo la atención de la multitud fue al aventarse a las vías del metro cuando éste entraba a toda velocidad a la estación.


Costumbre

Tantas veces había batallado al ponerse su maquillaje. En el microbús, en el metro. En el tren suburbano se molestaba cuando no alcanzaba lugar, aun así, maniobraba para llegar siempre arreglada al trabajo. Sus rápidos ascensos le permitieron comprarse un auto.

Ahora, no le perturbaba nada, iba muy cómoda. De hecho, fue maquillada por otros para llegar hermosa al velatorio. Se le olvidó que su vehículo nuevo debía ser conducido por ella misma.


Sueño libre

Varias noches no pude dormir: tuve pesadillas. Soñé que te ibas para siempre con tu amante. Hoy, por fin se hizo verídica la acción y me quedo en la soledad de una casa grande. Más vale la certidumbre de una realidad, que un descanso perturbado.


Locura

Cuando gozo una paleta, me sabe a Dulcinea. Cuando saboreo un caramelo, me sabe a Dulcinea. Cuando disfruto de un pan, me sabe a Dulcinea. En el baño de la escuela escribí: Miguel y Dulce, una aventura para siempre.

Lucharé contra esos gigantes ─los edificios─ que nos separan día a día y llegaré a tu encuentro. Mi amigo, Pancho Panzas, me dice que estoy loco. Yo le contesto que sí, que estoy enamorado.


Retorno

Extrañaba salir al parque, sentarse ─con su andadera a un lado─ sobre una banca y alimentar a las aves.

Esa mañana escuchó un organillo en la calle. Tocaron el timbre. Entusiasmada, sacó su mano por la ventana y roció con alpiste el sombrero.


Liberación

Caminando por las calles de su nostalgia, la encontró tirada al pie de un árbol. La levantó y se la llevó a su escritorio. Redactó sobre ella sus más grandes anhelos. De tinta usó sus lágrimas. Después la liberó por la ventana, apreciando su suave y acompasado vaivén. Sabía que sus sueños —por muchos que fueran— no lo suspenderían en el aire como aquella hoja. Se estampó primero en el piso.


Doble jornada

Hoy volví a cumplir mi sueño: convertirme en agente secreto y escabullirme entre las calles de la ciudad hasta localizarte. Vi las caricias a discreción, los jugueteos y, con mis binoculares, mis pupilas pudieron colarse entre las persianas del departamento que compartes con tu amante y ver la concreción de sus devaneos ilícitos. La tarea fue muy ardua; tanto, que me desperté mucho antes de que sonara el reloj. Mis grandes ojeras me dicen que mi trabajo real estará peor que el onírico.


Chris Morales. Actor y escritor mexicano de textos dramáticos, cuentos y microficciones. Ha publicado en diversos sitios de internet, revistas y antologías electrónicas. Compiló, al lado de José Manuel Ortiz Soto, la antología Pequeficciones. Piñata de historias mínimas. Dos de sus obras de teatro fueron galardonadas por la Asociación de Periodistas Teatrales en el 2007 y 2016. Egresado de la UACM en la carrera de Creación literaria y combina las letras con las artes escénicas en la Asociación Civil JADEvolucion-arte desde hace 15 años.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s