Poesía hondureña actual: Indira Ríos

Resurrecciones

¿Has besado el amanecer de un cadáver de ayer?
Crepita desde el lastre de su ataúd arañado
un regocijo de cementerio olvidado
Los huesos se limpian el recuerdo
de puñales putrefactos,
la experiencia de ayeres agonizantes
lleva un amasijo de lágrimas disecadas,
la memoria va en ellas
sin memoria moriría la resurrección
Protesta en los velorios permanentes
lee los sarcófagos con órganos cálidos
engañados de hielo,
las resurrecciones de sus latidos
asesinan cualquier sospechoso muerto
Defiende con guerras su bandera alada de vida
y mataría convencido
con la resurrección apuñada en las águilas
del canto de todas las sangres
que aún aguardan sus resurrecciones.



Historia

Escribo condenada
desde la salvación de una hiedra
que trepa desde mis huellas
hasta el pensamiento
clavando sin mesura ojos interminables,
mi alma rasgada recoge los pedazos
y con cada uno parcha
inocencias convalecientes a su lado,
mirar desploma
lluvias de alaridos invisibles
en el sótano de la garganta,
mi cuerpo de ojos escarba furioso
los funerales de la vida,
el oxígeno
se desmorona
entre mis manos,
transito
y me declaran culpable de delitos,
es ilícito transitar viva
con heridas de muerte
en la existencia,
me encierran
pero sus celdas son ciegas,
me fugo en un instante
y me declaran fugitiva
con la vida en un hilo de piedra.



Duelos de una sonrisa


Si conocieran los argumentos
detrás de la sonrisa
sonarían tambores para calmar el estruendo
de un cáliz de asesinatos
que ahoga la penumbra de un corazón
que lleva duelos de funerales
de justicias pendientes.

Rescatarían escuelas vacías

que ayunan por decreto
pidiendo la resignación de un poema herido
en la yugular de unas niñas.

Rescatarían la proeza humana
hipnotizada por titiriteros
de pantallas estúpidas
Buscarían serruchos gigantes
y acabarían con los barrotes
de supermercados,
con los candados de la maquila
del barrio sin aire,
con los barrotes de residenciales
vacías;
serrucharían entre la euforia
las cárceles clavadas
en el reloj de obreros sin días.

Arrodillarían los festejos
delante de camposantos
de niños con brazos de poesía arrancados.

Beberían de la conciencia
del corredor de la muerte
de pobres inocentes
y ganarían la relevancia de la vida.

Cortarían las hipocresías de lamentos
sentados bajo la chimenea
que tan sólo mira
el hielo de esqueletos vecinos.

Escucharían la memoria de las calles
acarreando el duelo de su gente
en carretas de vísceras humanas
llevadas por carniceros malditos.

Sospecharían que jamás se sonríe despierto
sin cargar el río detrás de cada grito
y que la esperanza son pasos sobre rocas
con cuerpos de erizos,
que imaginan al llegar a la punta de cada colina

el final de guerras de hambre.

Darían respiración sueño a sueño
palabra a palabra
indignación a sueño
darían respiración sueño a despertar
despertar a raíces
raíces a amores
darían respiración amores a mundo
mundo a semilla
y detrás de la sonrisa
moriría el duelo
y por fin nacería la paz de todas
las sonrisas que inhalan libertad
de crepúsculos de ternuras.




Indira Ríos, nació en Honduras. Algunas de las revistas digitales e impresas donde han sido publicadas sus letras son de México, Argentina, Francia, Colombia y España. Ha participado en varios festivales internacionales de poesía; así como en antologías en México; España, Argentina y Colombia. Algunos de sus textos han sido traducidos, a inglés, esloveno e italiano. Es luchadora social y educadora, estudió una licenciatura en Pedagogía y Ciencias de la Educación en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, una maestría en la Universidad La Salle de Nicaragua y actualmente es estudiante del Doctorado en Estudios de Migración en Tijuana, México.

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