Poesía moldava: 6 poemas de María Ivanov traducidos al español por Frances Simán

En la mañana en que supe

que mi abuela había muerto

de covid,

mi prueba dio positivo.

La sentencia: 14 días de aislamiento

en un Chisináu entrelazado con la muerte.

Lloré, no tanto por

la carne que iba a ser devorada por los gusanos,

sino por la carne en la que aún se estremecían

restos de vida.

Apenas podía pensar

en mi abuela,

ya que un hábil tamborilero

afinaba mi mente

y lanzaba flechas afiladas

a mis huesos,

y cuando tosía,

sentía que mis pulmones se separaban

de la caja torácica

y, en sus espasmos involuntarios,

se aferraban a mi corazón,

que bombeaba sangre por las venas

cada vez más despacio.

Al día siguiente, mi madre llamó por WhatsApp

para que me despidiera de mi abuela,

ella yacía en una bolsa transparente,

sellada en la boca,

en una ajustada bolsa transparente,

en una bolsa…

Estaba como la había encontrado la muerte –

sin ducharse, sin peinarse, con las uñas sin cortar,

en pijama.

No sentí lástima, ¡sino miedo!

Desde ese día, durante las 13 noches de

autoaislamiento,

me lavé el cabello,

me corté las uñas,

me alisé el cabello con la plancha,

me maquillé,

y me vestí con el vestido

más hermoso

del armario.

* Esta versión se basa en la traducción del rumano al inglés realizada por Valeriu Țurcanu.


el final de un nuevo comienzo

ocurre antes

que el principio del final

en sí mismo

la soledad

es la única constante

el vino

se vuelve cada vez más claro

entiendo

que el mundo que los animales dejaron atrás

es mi mundo

a través de las grietas brotan

las primeras briznas de hierba

verde fresca

verde tierna

prometedora

es marzo

el árbol de Navidad en la habitación

todavía obstruye mi camino hacia

el pasillo

Bob Marley sabía por quién

valía la pena sufrir

yo aún no lo sé


con una llave ordinaria

abriste

una puerta extraordinaria

el mar se estrella

estúpidamente

contra las rocas

la muerte temporal

te libera de todo

preserva tu ingenuidad

me compadeces

en lugar de amarme

rehaces el rompecabezas

quieres entender

quieres entenderme

todo lo que quiero es

que me abraces

la tortuga

no entiende que está en peligro

aun cuando el agua hierve


Me pediste que escribiera

un poema de amor

y abrí este cuaderno amarillo

para contar nuestras caminatas

por el parque Valea Morilor,

nuestro encuentro en la

Torre del Agua

del Buddha Bar

en uptown

y tal vez me habría salido

un poema de amor

bastante bueno

solo que todo lo que nos une

ahora

es un sentimiento común

de arrepentimiento.


Me paro frente al espejo

y no te veo

Me paro frente al espejo

y no me veo

solo puedo distinguir

dos puntos azules paralelos,

cayendo libremente.


Miro los piojos en la orquídea

que me diste

antes de nuestra última separación.

Pero me da lástima matarlos

y lloro

lloro hasta sentir las cálidas manos de Adi

en mis mejillas.

Luego

siento su beso en mis ojos llorosos

diciéndome que mis ojos son demasiado bellos

para llorar

y mi vida tiene sentido

solo por unas pocas horas.


María Ivanov (República de Moldavia, 1993)

Poeta, periodista cultural y directora ejecutiva de la revista Timpul de Rumanía, edición moldava. Es coorganizadora de FILIT Chișinău y del Campamento de Escritura Creativa «Leonard Tuchilatu». Debutó en 2022 con su libro de poesía Todo estará bien, publicado por Prut International.


Traducción al español de Frances Simán (Honduras, 1984)

Traductora y editora. Fundadora de la editorial Los Amorosos y parte del consejo editorial de la editorial Cisne Negro en Honduras. Ha traducido varios libros de poesía entre ellos Un águila en los reinos de la nieve de Jidi Majia, ¿Qué es poesía? de Lawrence Ferlinghetti y Exhausto en la cruz de Najwan Darwish. Recibió el Premio Inca Garcilaso de la Vega 2023 por sus aportes a la traducción y edición en Honduras, y el Premio Equinoccial 2023, homenaje en el Festival de Poesía Paralelo Cero, Ecuador.

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