STAR ISLAND CORPORATION
No es sólo por tratarse de un estado fronterizo,
también estamos en una isla despoblada,
con su fallida torre de vigilancia, de tiempos
de la Segunda Guerra Mundial,
y una estación de la Guardia Costera—el brazo
más pequeño de las Fuerzas Armadas.
Sólo en un entorno como este se puede esperar impasible
a un lado de 6,000 abejas dedicadas a su tarea
de bordar el aire con hebras de luz.
Sólo en un entorno como este se puede esperar tranquila
el ataque,
un hundimiento, el incendio, o, mejor aún,
comunicándose por walkie talkies, con el aliento contenido
de la sistemática espera,
verlas desaparecer:
—¿Cómo dijiste?
—(Aliento contenido) Fuera.
EL SPOT COMO TÉCNICA DE VUELO
De adolescente me tocó ver muchas abducciones, la mayoría en las interminables temporadas de los Expedientes Secretos X, hasta que acabaron separándose los agentes. Lo que llaman el cisma del panal, cuando el veneno ha crecido tanto que tiene que repartirse, y mandan a varias de nosotras a explorar la tierra. Puede tomar algunos capítulos o diez temporadas completas; once, si contamos el relanzamiento. En esa búsqueda, somos abducidas por Visscher, el dios de las cajas de madera, que descubrí sentado en una silla plegable, debajo de una sombrilla con flores ultravioleta sobre pasto azul. Naturalmente, me acerqué. Se veía muy indefenso, como veterano de guerra en un exilio turístico autoimpuesto. Pero el dolor es siempre una fachada. En el fondo, Dios no puede renunciar a ser un dios de cajas vacías: esa es su gran tristeza. Por más que intentamos demorarnos, llega un extremo en el que nuestra voluntad se agota, y tenemos que seguir, remontar el vuelo. Es en esos momentos cuando Dios es menos humano y más verdaderamente abeja, no se conforma a que nos vayamos. Como nosotros, no se conforma a quedarse solo, y pica girando su muñeca con la agilidad de un tenista. En su mano, una red nos aprisiona; con la otra, deja caer una gota de resina rosa en nuestra espalda. Vuelve a girar la muñeca y estamos libres. Huyendo de Dios, volvemos a la búsqueda, guiadas por un punto que no podemos ver, pero cómo pesa.
MELLIFERA SCUTELLATA
Su apariencia es muy convencional.
El fotograma más famoso pertenece a una pareja
de migrantes en la península de Yucatán,
auténticas sobrevivientes del holocausto brasileño
de 1957, cuando 26 reinas con su enjambre
escaparon de los campos de concentración
de un apiario experimental en Sao Paulo.
Pretendían cruzarlas con sus homólogas europeas.
Cruzar es decir poco, querían exterminarlas sin armar
un zafarrancho; sus ventajas debían aprovecharse
selectivamente.
Pero escaparon a /əˈmer.ɪ.kə/, en donde las llaman
«asesinas» porque pican cien veces más y te persiguen
hasta por tres cuartos de kilómetro, al modo
de los velocistas.
Lo que no dicen es que son las que más
abandonan la colmena para morir en el invierno
indocumentadas.
Melissa Niño (1984). Vallarteña de nacimiento y tapatía por adopción. Es autora de los libros de poesía El silencio de los tejabanes (2024), Dorsal Atlántica: Expediente sobre los suelos oceánicos (2023) y La hélice en rojo de mi corazón gravita (2022). Se dedica a la docencia, la investigación y el hobby en turno.