De Diáspora de la mujer pájaro (Versátiles, 2021)
Madre
concédeme como el árbol
agradecer la hendidura
la costra seca que se desprende
la cicatriz
otórgame capacidad para soportar
la humedad y la noche
a pesar del temblor
honraré la paciencia privativa del tiempo
aguardaré impasible la calma
la sanación que ocultará las huellas
no volveré a invocar a los muertos.
***
Alguien me mira con ojos
citrinos en la oscuridad
sombra negra mensajera
de otro mundo
me atrae hacia sí y se divierte
con mis miedos
araña mi piel
en busca de un alma
Grazna corneja
Libérame
Muéstrame la
puerta para entrar en la noche
Mujer que me observas
desde el otro lado
portas flores en el pelo
en la mano un candil
y sobre el vientre clavadas
ramas de serbal
las diosas grabaron tu nombre
con sangre en las rocas
ya nunca podrán
profanarlo otras lenguas.
De HIQIT (BajAmar, 2024)
Cantas bajo el agua
y si cierras los ojos las
grietas se abren
déjalas crecer
cierras los ojos y cantas
cantas bajo el agua
el dolor ya no importa
maldices el aroma de las flores
ellas también se agrietarán
aunque las trajeran para celebrar
la vida
cantas
en los caminos acuáticos
a pesar del dolor
cantas
desde la sutura que escuece vives
a pesar del dolor
en el interior del miedo.
***
En esta casa no puedo dormir
se me hunden los ojos
se oyen pasos
hay trampas
todo está dicho
desde la ventana vemos las nubes
caer de los montes
¿cómo puedo salir de aquí?
estoy desnuda ante el abismo
no hay alma en este cuerpo
el eco de los dioses me guía
me dejan exhausta sus gritos
asciendo soy niebla
ahora la luz es otra
purificado por el silencio
mi corazón azul canta.
De Línea blanca (RIL, 2024)
Sueño con una mujer que canta bajo el agua
no conoce su nombre ni el de ese mar
está sola
en el cielo brillan siete estrellas
las serpientes esperan en la orilla
alguien enciende la luz y ya no es de noche
en esta casa no se puede dormir
en esta casa se ven las montañas
no hay mar ni nombres
que digan no eres un cuerpo
no estás sola
las serpientes esperan en la orilla.
***
Se abre un lugar para el rezo
y la tierra se agita enajenada.
El camino se muestra
angosto pero el cuerpo
es una fruta a punto de caer.
Cuando llegue la hora
se escuchará un golpe
y nacerá un grito
un súbito fulgor la ofrenda
para la diosa oscura.
Se abre un lugar para el rezo
y la tierra se agita enajenada.
Hábil giradora del tiempo
que riges la orogenia
de la carne tejida
desde otras entrañas
otro cuerpo abandonará la inocencia
de este hogar maldito
y en este desgarro
fundará la separación
y el sínodo primigenios.
Se abre un lugar para el rezo
y la tierra se agita enajenada.

Marta Castaño (1988, Pamplona, España)
Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Navarra y graduada en Información y Documentación por la Universidad de León. Es bibliotecaria en una biblioteca pública y coordina ‘Arrebol Poesía’, un proyecto de difusión de literatura e ilustración. Sus textos aparecen en la antología Liberoamericanas: 140 poetas contemporáneas (Liberoamérica, 2018) y en Diarios de encierro (Índigo editoras, 2020). También ha publicado el poemario Diáspora de la mujer pájaro (Versátiles, 2021), Línea blanca (RIL editores, 2024) y HIQIT (BajAmar, 2024), galardonado con el Premio Nacional de Poesía Joven Juan Ignacio González. Ha colaborado en revistas literarias como ‘Liberoamérica’, ‘Quimera’, ‘Blanco sobre negro’, ‘Ocultalit’ o ‘El coloquio de los perros’.
