Dos poemas de Shaswata Gangopadhyay

Gigolo

Le veo al joven desde lejos 
     que está de pie en Free School Street  
con un pañuelo  atado en la mano
                                                   derecha…

Alto, tiene apariencia de un marinero 
                                                extranjero 
Se ve brillar el escrito en el pecho de su 
                             camisa azul profundo :
‘Si ser sexy es crimen, detengame 
                                                 ahorita’
Las muchachas le echan ojeadas
Algunas de ellas lamen los labios, como
                se ha comenzado la tempestad
                                        en el desierto 
como una culebra está arrastrándose 
                                en la arena 
una sensación ardiente así 
                            en cada poro de cuerpo.

Se está encendiendo uno por uno 
                                    las luces de la calle
parece que se desborda la espuma
            de champán por toda la acera
se anochece, es NOCHE hambrienta.
Ella llama al muchacho con señas para
  hacerle subir a un coche negro y comienza a viajar sin saber el destino.

La revista pequeña : Un anuncio 

Cuando sea publicada, contendría 
                                    en primer lugar 
una prosa,de cada letra de la cual
vendría volando la ceniza de
                               lava…suelta…sin cesar
para cubrir lentamente la poesía bengalí 
                                           de hoy.

Entonces,una mesa redonda participada
             por algunos poetas jóvenes 
como si los grillos dieran entrevistas
Se imprimirán 
a la manera exactamente como
                                     se han grabado.

Luego
hay poemas de los poetas que han 
                   recién empezado a escribir
un poema por cada uno, ni más
                                               ni menos,
pero se pueden conocer  los
                              modos particulares 
del latido de corazón,el reportaje de 
           electrocardiograma de ellos

Al fin, se incluye la reseña 
En el número actual un poeta de edad
                       que falleció hace 17 años
 y que sigue esperando desde entonces
                             para renacimiento.

Mientras le leen,el lector
                              llegue a sentir :
Alguien está abriendo la tapa del ataúd 
y poner la mano sobre su hombro.

Traducidos del bengalí al español por Pinaki Ghosh






Shaswata Gangopadhyay (India): Uno de los rostros más destacados de la poesía bengalí contemporánea, comenzó a escribir a mediados de los 90. Nacido y Criado en Kolkata, Shaswata ha demostrado un profundo interés por los viajes, la aventura y la música clásica. Shaswata escribe en bengalí, el cuarto idioma más grande de la tierra y según la UNESCO. Su poesía ha sido muy apreciada por otros compañeros poetas por su colorido y rico contenido, y sobre todo por su originalidad. Sus poemas se han publicado en las principales revistas de literatura bengalí. Ha participado en diferentes festivales de poesía virtual de Europa y América. Es autor de los libros de Poemas: Habitante del planeta Plutón (2001) Descendiente de Monster (2009) y Holes of Red Crabs (2015). Muy recientemente sus poemas fueron presentados en un Festival de Poesía en el Museo Picollo, Italia- el único Museo de Poesía del mundo. Su poesía ha sido publicada en diversas revistas y antologías de Europa, América, Asia, África y América Latina.

Un cuento de Mohira Eshpulatova

FELICITACIÓN
A medianoche, Ilyas se despertó con una llamada telefónica inesperada. En ese momento, su mejor amigo Farrukh, le molestaba para desearle un feliz cumpleaños. Ilyas tenía muchos familiares y amigos. Porque es un tipo amable, alegre y extrovertido. Y lo más importante, tenía la cosa que la mayoría de la gente carece ahora: sinceridad. Por eso había quienes conocían a
Ilyas, que lo valoraban y respetaban. Para Ilyas, sin embargo, sus amigos de la infancia Farrukh y Sabohat eran especialmente valiosos.

«Ilyas, amigo mío, ¿sabes quién pisó la luna primero?» Dijo Farrukh de repente.
Ilyas contestó apenas despertado:

-Sí, lo sé. La hija mayor de tu vecina, tu cuñada mediana, el hermano mayor del profesor de ruso de segundo grado de tu hijo, grado del profesor de ruso…
«Bueno, eso es, eso es, lo has encontrado’; Sí, ese famoso Neil Armstrong. Su nombre sigue vivo hoy en día ya que pisó la luna por primera vez. ¿Has oído hablar de Edwin Aldrin?
«Ahora que tengo 18 años, escucho ese nombre de un filósofo como tú,» dijo Ilyas, frotándose los ojos somnolientos.
«Pisó la Luna sólo unos minutos después de Neil Armstrong.» También ha escrito varias
obras sobre el tema. Pero nadie le conoce. El mundo no reconoce a los demás, mi amigo. Siempre hay que ser el primero o el peor. Yo estaré allí para ti cuando seas el primero. Feliz
¡cumpleaños amigo mío! Ilyas dio las gracias a Dios por haberle dado un amigo así y volvió a dormirse de muy buen humor. Él lo saludó la mañana con el mismo ánimo. Los ramos de felicitación llegaban de todas partes. Todos los miembros de la familia estaban contentos, se suponía que esta noche habría una fiesta.
La llamada de Farrukh fue el comienzo de las felicitaciones. Los mensajes de felicitación y las llamadas no pararon en todo el día y la noche. Ilyas se cansó de dar las gracias. Pero esperaba la atención de alguien en el fondo de su corazón. Esperaba con impaciencia cada mensaje o llamada. La falta de conocimiento ensombrecía su alegría.
Hay millones de razones para que una persona sea feliz, aunque sólo haya una razón para estar
triste. Pasa sus preciosos momentos pensando en esas «penas» que tiene que vivir con Ilyas se encuentra hoy en la misma situación en contra de su voluntad, no sabe cómo sentarse en
la clase de la escuela. Porque el tan esperado mensaje de felicitación – Sabohat no está en
clase hoy. Ilyas ha invitado a todos sus compañeros a una fiesta de cumpleaños. Les dijo a los amigos de Sabohat que la trajeran también. Aunque era poco probable que ella viniera, a él le hacía ilusión. Porque a ella no se le permitía ir a esas fiestas a menudo. Ilyas miró su teléfono todo el día, preguntándose si tendría noticias de Sabohat. «¿Por qué se ha olvidado de mi cumpleaños? ¿Qué clase de amiga es?
Después de todo, los amigos no se olvidan del cumpleaños de sus amigos, por muy ocupados que estén. Bueno, al menos debería recordar que mi cumpleaños es un día antes del suyo. Oh, es una «amiga» ¡todavía!
Ilyas y Sabohat aún iban al jardín de infancia cuando se hicieron amigos. Ni siquiera sabían
ni siquiera sabían lo que significaba la amistad entonces. Crecieron juntos, se graduaban en la misma clase, pero no entendían realmente cómo debía ser la amistad entre una chica y un chico. Ilyas no recuerda cuándo empezó su amistad con Sabo y no quiere saber cuándo puede terminar. No puede imaginar que esto pueda suceder. Para Ilyas, la actitud de Sabo como compañero y amigo siempre ha sido insuficiente.
Hoy no puede soportar que le ignoren, aunque no haya dicho ni una palabra antes. Al mismo
mismo tiempo, se le acusó de traicionar una amistad. De hecho, el propio Ilyas no podía darse cuenta de que había traicionado su amistad durante mucho tiempo. Sí, Ilyas se había enamorado de Sabo y ya había traicionado la amistad.
Al mismo tiempo, el corazón de Sabo comenzó a latir de forma diferente cada vez que veía a Ilyas, por lo que comenzó a huir de él, dándose cuenta de que se perdería. Cuando vio que Ilyas
estaba molesto, se sintió muy mal. En el último grado, la situación se convirtió en que la chica se avergonzaba de mirar directamente a los ojos del chico, y la carne se estremecía cuando el
chico miraba a los ojos de la chica. Sabo se preguntaba a veces cómo se comportaría ella. Ella no quería alejarse completamente de Ilyas, y temía perder a su amado durante muchos años. Para ella, era algo más que una amistad y le daba tanto miedo nombrar ese sentimiento real. Para Sabo, que se ha marcado como objetivo final convertirse en estudiante, este obstáculo parecía muy peligroso. La fiesta terminó. Durante este tiempo, sólo una persona, la causante de esta alegría, se sentó como un extraño.

Cansado de esperar un mensaje de Sabo durante todo el día, el joven, que marcó su número
y no se atrevió a llamar, esperó hasta las 00:00. Como dijo Farrukh, quería ser el primero, ser
el primero en felicitar a Sabo y aliviar su ira. Era como si los minutos se ralentizaran a la espera. Por fin llegó un nuevo día. Ilyas marcó el número. Un largo pitido y un sonido agradable largamente esperado.

-Hola.
«Hola, Sabohat,» la voz de Ilyas’ temblaba.
«¿Va todo bien, Ilyas?»
«No, no lo está,» suspiró. «¿Por qué no has venido hoy a clase?

Mi abuela estaba hospitalizada. He estado con ellos todo el día, «dijo con tristeza. Por alguna
razón Ilyas se alegró. «¡Así que tenía sus razones, por eso se olvidó! Si todo hubiera estado bien, no se habría olvidado de mi cumpleaños», pensó. Y de nuevo se sintió mal por alegrarse de la situación de su abuela. Bajó un poco y preguntó:
«¿Está bien ahora?»
«Sí, está bien»
«¿No vas a venir a clase mañana?
«No, voy a ir. ¿Por qué lo preguntas?»
«Quiero decir que hoy no has tenido tiempo libre»
«Sí, ¿qué dices?
«Un poco?»
-…
«Habla?»
Sabo no sabía qué decir. Pensó que Ilyas se enfadaría por su ausencia hoy,
pero no lo estaba.

«Hoy ha sido un día frustrante para mí también.» Así que no pude hacer los deberes de física. Si
lo has hecho, vale, deja eso… No tuviste tiempo, ni siquiera «un poco». Bueno, descansa bien.
Siento molestarte, «dijo, intentando apagar el teléfono.
«No te preocupes, lo hice esa clase»; Voy a tomar una foto y enviarlo a usted ahora.
«Sí, gracias.» Sabo, ¿sabes quién pisó la luna primero?

Sí, Neil Armstrong. Voló en el Appalon-11 el 21 de julio de 1969, pisando la luna por primera vez en la historia de la humanidad.
«¿Y Edven Aldrin?»
«No, ¿quién es él?» preguntó interesada.
«Pisó la luna sólo unos minutos después de Armstrong.» Pero casi nadie lo sabe,
Sabo… El mundo no lo reconoce. Sabo… Por eso te llamo ahora mismo.
Sabo… Siempre has sido mi prioridad número uno. Pero no puedo pedirte que lo hagas. La vida es tuya, constrúyela como quieras. Y… espero que yo también esté en tu vida… Feliz cumpleaños, Sabo…
Ilyas colgó sin esperar a que Sabo respondiera. Se sentía feliz, como si hubiera demostrado
un valor extraordinario. Era como si sus palabras le hubieran dado alas y estuviera volando en el cielo azul, feliz y satisfecho de sí mismo. No podía dormir por culpa de todo tipo de pensamientos. Cerca de amanecer llegó un mensaje de Sabohat.
«Cuando Armstrong dio su primer paso en la luna», dijo, «Es un pequeño paso humano, pero un
gran salto para la humanidad. Lo que usted pide no tiene importancia para la humanidad. Pero para mí es un «gran salto» Si la Luna promete quedarse en su sitio para siempre y no reconocer a nadie más que a la persona que dio el primer paso, me alegraría ver esa Luna en el cielo de mi vida.
Feliz cumpleaños, Ilyas.
En ese momento, el sol estaba saliendo en la parte oriental del cielo. En ese momento, los dos
jóvenes se sonrojaban por el insomnio, pero esperaban el sol con sus ojos brillantes de esperanza en el futuro.

Mohira Eshpulatova
Región de Navoi de la República de Uzbekistán


Mohira Eshpulatova. Es una escritora uzbeka. Nació el 25 de octubre de 1995 en la región de Navoiy de la república de Uzbekistán. Se graduó en la Universidad Pedagógica de Navoiy.

Tres poemas de Alejandro Concha

 LOTA
 
 A quién pudiera afectarle verte desaparecer.
 A quién, que este cuerpo y corazón de bronce
 detenga su traqueteo mecánico.
 A quién los barcos, los ruidos, el polen;
 si nadie volteó a mirarnos cuando a la tierra
 huérfana de la mano mesiánica
 se le fue privada de la voz.
 Pienso en la larva de los imperios del mundo.
 Oigo gemir, tras el reflejo de sus huesos
 en el pliegue marino, su quebrar de muelas:
 Pilpilco, enigma, cala
 vibra en la superficie del espejo.
 No sé si me importaría
 que me arrastraran tus aguas,
 que un niño tomara, de mis huesos, la semilla
 y soñara con un ojo en las nubes
 ver crecer un girasol.

           (de Los errores de nuestros padres, inédito).
 


 LOS GRISES DE BARRA
                        
                           (inspirado en los cuadros sobre la ciudad de Lota
                            del pintor Osvaldo Barra Cunningham 1922-1999)
 
 Ante las contradicciones que ciñeron la espera
 las manos del pasado se abren, como cortinas
 por cuya sospecha respira el agua.
 El invierno es de un cálido abrazador,
 agarra mi espalda su anciano cuerpo
 y parece su frío jamás marchar.
 Desde el humo y la metralla de la barrena,
 chiflones, parque y sus fantasmas
 la ciudad se ahoga en un flujo salino.
 No me animo a pensar en cuántos
 perdieron aquí la vida,
 o en el pan desmigajado desde la piedra
 servido sobre la mesa familiar.
 Quiero esa arrítmica sonoridad de mi padre y su lectura,
 el fuego cuya sangre tranquiliza.
 Pero allí está el mar, lugar común de quienes claman
 la puerta escondida de los viajeros.
 Perdurarán en el ojo del Pacífico
 aunque cambien las cosas de lugar
 y el cielo se fracture contra la silueta
 de los árboles de acero.
 Aunque no logre sentarme en ese espacio
 (en ese muelle, o en ese parque),
 revivirán en mí cuando los busque
 y como en un óleo antiguo palparé
 la textura accidentada de la historia.
 
              (de la antología Palabras Necesarias, Valparaíso, 2020).



 HIJOS DE LA CENIZA
 
 Quiero que cuando veas el claro de luz
 no te ciegues,
 y recuerdes que hubo un momento
 en el que también fuiste oscuridad.
 Esta ceniza ciñéndonos los pies
 como los esqueléticos árboles
 son el vestigio del fuego,
 las famélicas figuras de metal
 es lo que fuimos.
 Hijo, quiero que entiendas tu poderosa flama
 como el elemento vivo,
 adoleciendo en la desazón
 y fluyendo en la expansión de tu existencia,
 y quiero que al ver el camino futuro
 reconozcas en ti
 los carbones consumados del sendero.
 Fuimos tomados,
 levantados y tirados al fuego,
 cortados de la infancia,
 quemados en la adultez,
 arrojados a la consternación.
 Seremos la ceniza,
 nos soplará el viento,
 pero aún por dentro
 no dejaremos de arder.
              (de Estirpe, 2017).

Alejandro Concha M. —(Lota, Chile, 1995)
Poeta, editor literario, miembro fundador del Movimiento artístico “La Balandra Poética”.Su escritura se caracteriza por tocar temáticas en torno a la identidad y el patrimonio cultural. Colaborador del equipo de edición de la revista “Sudras y Parias”, proyecto“ Crisálida Artes escénicas” y del programa “Por una educación poética para Chile”, donde participa como monitor en escuelas y en la coordinación de los “Festivales de poesía del Biobío”. Parte del equipo que organiza el “Encuentro poético internacional Pájaros Errantes”. Ha publicado el poemario “Estirpe” (2017) y junto a escritores de su zona la antología de escritores del carbón “Huellas” y la antología de escritores juveniles “Hilos Rojos”. Textos de su autoría han sido publicados en antologías, revistas y publicaciones en Chile y Latinoamérica, destacan Fragua de preces (Abra, España, 2020); Palabras necesarias (Viajero ediciones, Santiago de Chile, 2020); Me lo contaron mis viejos” (Fundación Cepas,
2016 y 2014); y Un mismo vuelo (ed. Universitarias de Valparaíso, 2014).

Fotografía por Guillermo Herrera

Tres poemas de Valentín Eduardo

por Valentín Eduardo


Al niño que solía jugar con cubos de colores (de Día cero)

Aliento
al niño
de los ojos cafés
que usaba jugar a dios
con LEGOS apócrifos de supermercado,
en su uniforme de Kindergarden y de rodillas sobre la alfombra
cuántas veces no lo sabe, construiría el castillo
sin miedo
desde su dormitorio
sin papá, mamá o hermano amoroso,
por escalar con sus pequeños brazos desde un ataúd,
que lleva su nombre inscrito,
el entusiasmo de su metro y veinte de estatura.

De pie,
escucha,
con oído atento,
cada siseo bajo sus pisadas
y cada luna habitándolo.
No ignora el afán en su pecho
de expandir su mundo por encima de los cohetes,
inalcanzable para el más diestro alpinista,
que así como él añora
desde la mañana cuando despertó
lo que no puede tocar con las manos. 

Benignos
cabellos con “fletap” (flat-up),
sacando chispas de lo concentrado
en busca de la piel de gallina
o emoción,
de poder sumar al refugio de su cuarto
un compañero temporal
que no entre como hombre por puerta ni ventanas,
ni del piso emerja cual la sombra de un payaso,
que lo acompañe mientras haga la tarea
o no la haga,
y vigile que despierte de sus sueños.

Toma una pieza roja entonces,
con la mano derecha, entonces
aprieta el niño
y forma un puño
que en su palma la sangre va empujando
para sentir de nuevo la herida,
el ligero escozor y el desmayo
que no sucede
como cuando por poco
se parte el cráneo, de estrellarse
contra el portón de salida al terminar la escuela.
Con la mano izquierda,
que usará para escribir el verso en unos años,
toma una azul y viste los ojos.

Respira
y ten paciencia,
que yo te diré cuándo
un gigante de color llegará a ser soldado,
tiene pelo, cabeza y hambre
y en su pecho la silueta de un ave cantor,
tiene brazos en línea recta por si necesitara volar,
su cara son tres puntos azules
sobre un paisaje carmín
y aunque no sonríe, parece tranquilo,
como tú.

¡Salta, duendecillo salta!
una vez más ahora,
que eres feliz por ver alzada
desde el piso tu ternura
con los cubos que sin final construyen,
azul con azul
verde a rojo catarina
y ahí vas,
de un lado a otro de la alfombra
con los pies descalzos.

Monumento (de Día cero)

En recuerdo de los niños ABC, que no debieron morir

…y la sangre profunda se quiebra,
reanuda la saliva el vano curso,
brasas que aún no se extinguen,
después de habernos hecho
el alma, cenizas, reducido serafines
a mundana oscuridad.

El dolor de quien los sobrevive
permanece intacto,
y con este la vergüenza del corazón,
que no puede entender por completo
mueran niños de asfixia,
en abrazos nuestros.

Una flama ya me consume
hasta que reducido a nada
llegue al jardín,
en que la paz del infante
y la justicia es soberana.
¿Qué es el Infierno, mexicano?
Un mármol a mitad del Zócalo
In Memoriam
por la muerte de la inocencia…

El vecindario azul (inédito)

Corremos a diario seguros por la vertical de la Tierra.
Es simple la forma
en que el Poder se recoge entre iguales.
Aquí gobierna el hombre que piensa,
con palabras gratas y sutiles atenciones.

Pisamos descalzos el verde de los juegos
y el consorte del rocío besa nuestras plantas.
A dúo entonamos castidades uno para el otro,
tomados de la mano sin error ni falta.

Dibuja otra vez en mis dedos papalotes
el más pequeño entre nosotros,
que cruzan sin cuidado el límite de bastidores
y más serios y más aprisa toman altura,
hasta que reducidos los vemos a lunares.

Valentín Eduardo (Culiacán, Sinaloa, 1994). Lector y poeta. Licenciado en Letras Españolas por la Universidad de Guanajuato. Desde 2015 publica poemas y textos misceláneos en revistas y plataformas digitales como Los demonios y los días, Golfa, Muridae, Ruleta Rusa, Página Salmón, entre otras. Recientemente, Crisálida Ediciones publica su primer libro de poemas, Día cero, que reúne parte de su trabajo, A su vez, la Universidad de Guanajuato edita su tesis de licenciatura: La otra herencia de Borges: imagen de autor y ethos discursivo para el periodo 1974-1981, disponible en línea. En sus años de carrera, participó en múltiples encuentros, como ponente y organizador, con estudiantes de Lengua y Literatura a lo largo y ancho del país, así como en diversos encuentros literarios de donde surge su interés crítico por la poesía contemporánea.

Tres poemas de Juljana Mehmeti

por Juljana Mehmeti

traducción al español de Daniela Sánchez

¡Namastè!

Yo soy,
una parte del universo
una partícula lanzada hacía paralelas refractadas,
de esa palabra vestida del color de la luz
y otra vez sumergida en la oscura memoria,
con el significado de la existencia en los márgenes de la vida 
las consciencias vienen de las palabras no expresadas,
de la parte interna 
de esa visión que me viste de azul, eternidad
del creador que fundió el cuerpo y el alma 
con la bendición de los ángeles
hacia las marcas de sangre y la cruz de dolor. 

El vuelo asciende hacia sus propias cenizas
en los cuerpos olvidados de leyendas ausentes 
consagrado durante los tiempos de enorme agitación, 
del nórdico mar
buscando los ojos que visten el verdor
nuevos espacios
de los terminados límites
errantes más allá del mundo
colapsando y alzando
con diferentes pasos
hacia la renacida eternidad. 

Tocan nuevas cumbres las alturas 
corazón y mente
torcidos hacia el templo,
que construye invisibles puentes 
la vista hacia el Todopoderoso 
y las manos rezando dobladas 
palabras que siguen al viento
y regresan con las estaciones, 
un fragmento de la continuidad 
nacida del espíritu del cielo; 
¡Namastè! 

Sans souci…

Los rojizos cielos de la turbada alma se están quemando sin frontera alguna, 
igual que el sol que se ha ido al oeste
más allá del horizonte ondulando junto a la puesta de sol
del rocío gris
descendiendo profundamente hacía el centro del mar
a través de cintas que recolectan el último claro de luz
del sonido de la ola
extendido, sediento hacia la blanca orilla
de las vacilantes gaviotas
el soneto de una tarde
arqueado hacia los hilos refractados de la Luna.

Los deseos murmuran bajo las hojas de los arboles
la suave brisa
más allá de la vista y su imaginación
recogidos hacia las tierras donde los sueños vuelan con sensación 
y regenerados nacimientos comienzan otra vez la migración 
hacía los hogares pasados
con el nuevo amor
con la intención de tocar el mismo cielo
y reuniendo los hombros con las estrellas sin nubes. 

Un momento para perder la consciencia
esta mezcla de tierra y de cielo
de cuerpo y espíritu
un cigarro fumado que es alterado por el aliento 
acariciando bajo los mechones de pelo que tocan la cara 
acariciada por el anochecido murmullo.  

Tocando una pestaña

Yo fui la lágrima del tiempo que vino a la tierra en forma de suave lluvia 
estirado por el rocío que nunca pude ver
como las grises Erinyes tocando una pestaña
y formaron la imagen revuelta en el cristal
indescifrable forma
espíritu que trasciende cada saliente
plantada en el pasado de viejas raíces
hacia otra esquina de olvidada columna
donde cientos de personas pisan bajo sus pies
al espíritu que se levantó hacia el paraíso
con su cabello entre el viento
hacía la gracia de una mujer. 

Juljana Mehmeti nació en la ciudad de Durres, en Albania. Desde que era una niña le gustaba la literatura y la escritura, en especial la poesía, un genero que en los siguientes años se convertiría en una motivación de vida, una forma de expresar mejor sus ideas, sus pensamientos, su visión del mundo, su punto de vista que desarrollo a partir de su propia consciencia y, también, para mejorar su perspectiva en torno a lo que pasa en el mundo humano. Su primer libro, “Poemas- suaves” (Soft- poems) fue publicado en italiano, lenguaje que atrajo la atención tanto de editores como de la crítica literaria italiana. No sólo por su particular estilo de escritura pero, también, por sus nuevas palabras, el lenguaje que empleo, el mensaje filosófico en su poesía y la corriente presentes en su poesía que van desde el Hermetismo al Surrealismo. Su segundo libro viene de un campo de la traducción llamado “Vramendje”- (Rimugino) del autor italiano Alessandro Ferrucci Marcucci Pinoli, que constituyó su primer experiencia en este campo, pero que también fortaleció sus propias convicciones, la de conocer y traducir a su lengua a muchos autores italianos populares. La colección de poemas “Oltrepassare” es su nuevo libro, el cual presenta al lector con las nuevas tendencias de la literatura albanesa, postmodernista y de consciencia universal, desde las corrientes experimentales al absurdo. Publicó en inglés “En su Luz” (In his Light) (Demer Press, 2019) y en italiano la obra “NAMASTÉ” (LIBRI DI-VERSI IN DIVERSI LIBRI- 2020). Actualmente la autora vive y trabaja en Ancona, Italia.


Daniela Sánchez (Ciudad de México, 1998) estudia Escritura Creativa y Literatura en el Claustro de Sor Juana en la Ciudad de México e Ingeniería en Innovación y Diseño en la Universidad Panamericana. Participó en las Microficciones del Claustro de Sor Juana en el 2018. En el 2019 cursó el Diplomado en Literatura Europea Contemporánea en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia.

Tres poemas de Agron Shele

Por Agron Shele

traducción al español de Daniela Sánchez

Dios

Cada vez que vemos la oscuridad de los colores
y lo maravilloso se convierte en abismos insuperables
un simple ojo regresa hacia ti,
hacia ti, Dios
y la piedad de las manos humanas es la debilidad de su propio temblor
desde los picos en el cielo donde tus espinas se han alzado 
y reza
por la luz de la salvación,
mientras olvidemos que la mano fiel está cerca del corazón
y las ramas de generaciones te alcanzan,
raíces escondidas
deseos fracturados
diarias muertes a cada instante
y el despertar con el primer amanecer
empujar la rueda del mundo hacia delante.
Traer un alma que está encantada
y que toma otra a fin de que vuelva a ser arena y elabora la imagen.


Las campanas están sonando más menudo ahora
y la atención está dirigida hacia su sonido, eco de las calles por mucho tiempo abandonadas
música eterna que viaja a través de la cumbre de ángeles cubierta
esparcida entre géneros, se interna entre los nichos de la memoria
y los pensamientos revientan nuestros insensibles actos,
moviéndose sobre un candelabro que ilumina las heridas de una arrugada luna
para mostrar que el misterioso viaje
salió hacia las puertas de mármol
y viendo hacia las vueltas que abrieron las ventanas de otro mundo.


Alguien está llamando en esta turbulencia de manos palmeantes
nómbralo tú: absoluto, luminoso, doloroso y silencioso
pero él gritará otra vez,
porque la manchada criatura lo ha puesto en peligro
pesadamente, sin ninguna esperanza, sin luz alguna, sin alma alguna
y de repente, hoy, ha regresado la cara hacia él, 
reúne la bendición y olvídalo mañana, 
mientras Dios asciende con uñas y luchando
hacia la divina justicia
hacia los limites de la frágil carne
donde todos son polvo perdido en el viento
y cada vida es la renuncia de un bendito aliento.   

Mujer

No esperes que ella camine
en las frías calles con su mascada sobre un hombro
o que golpee con sus tacones las silenciosas memorias
ni que refleje su imagen en las ventanas de las tiendas
porque su resplandor
es más fuerte que el sol
que calienta el hielo transformándolo en una vela, que toca la médula de la tierra] 
rompiendo los mitos del invierno
que muere en los irises y aún,
resurge
para acoger la luz. 

Una imagen que aparece en el brillo de las estrellas 
y con ella el viento extiende su cabello
hacia un bosque donde los ciervos duermen
las marcas de sus pezuñas están impresas en la nieve
como la magia escondida en los rayos 
esclavos del destino y de la problemática danza
hacia esa imagen
que dios mismo creó
santidad 
en el reino de cada vivo aliento. 

No esperes que ella se debilite
porque el dolor camina junto a su sangre
y la sangre junto al sentimiento de eternidad
como una deidad
de la fuerza que levanta a los dioses hasta ponerlos de pie 
los ángeles, cada día,
entendiendo el silencio
de la vuelta de los siglos
porque la vida es más que lo que uno intenta
que camina a través de las puertas del arcoíris
y abre las puertas de la vida
¡a la sonrisa de una mujer! 

Blanca luz

Una blanca luz,
despierta en las aguas de mi alma,
sobre las alas de un ave volando
como antes lo hacia...
Un espejo de vida que renace en confusión como hoy...
Raptado de calientes versos en rebelión. 

Blanca esperanza,
una voz de colores vivos sin fronteras 
un lienzo abierto de brillantes colores 
hermosa 
como un sueño de noches sin retorno
tempestad,
de una ardiente estrella, de hirviente calor. 

Blanca palabra,
alzada en las altas bancas del pensamiento
tallada en la antigua mitología de la confianza 
derramada,
en el ardiente horizonte del oeste. 

Blanca vida,
un espejo roto de destinos cruzados
un profundo mar de sufrimientos raptados 
como la nieve... 

Disuelta en los primeros rayos de la locura 
como una hoja...
perdida en un universo de congelado otoño. 

Agron Shele nació el 7 de octubre de 1972, en la villa Leskaj, en la ciudad de Permet, Albania. Él es el autor de las algunas obras literarias como lo son: la novela “Los pasos de Clara” (The Steps of Clara), la novela “Más allá de la cortina gris” (Beyond a grey curtain), la novela “La imagen errónea” (Wrong Image), el libro de poesía “El pasaje inocente” (Innocent Passage), el libro de poesía “Las piedras silbantes” (Whiste stones), RIME SPARSE -Il suono di due voci poetiche del Mediterraneo (Poesie di Agron Shele e Claudia Piccinno), La mia Musa (“Libri di- versi in diversi libri” – Italia, 2020); “Ese-I and Ese-II) ”. El señor Shele es también el coordinador de las Antologías Internacionales: “ “Open Lane- 1,” “Pegasiada , Open Lane- 2 , revista ATUNIS ( Nr 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 )” y la Antología Atunis Galaxy 2018, 2019, 2020. Agron Shele ha ganado premios literarios internacionales. Es un miembro de la Asociación de Escritores de Albania, de la Asociación de los Escritores del Mundo en Ohio, en los Estados Unidos, de los Poetas del Mundo, WPS, Unione Mundial de Poesía y es presidente de la Galaxia Internacional Poética “Atunis”. Ha publicado en muchos periódicos, en revistas tanto nacionales como internacionales, también ha publicado en muchas antologías internacionales como: el Almanaque del 2008 y del 2017; el Anuario de Poesía Mundial del 2009, del 2013, y del 2015, la segunda Genesis en el 2013, Kibatek en el 2015 en Italia, en la Metáfora en Polonia, en Keleno en Grecia, etc. Actualmente vive en Bélgica y continúa dedicando su tiempo y esfuerzo en publicar obras literarias con valores universales.


Daniela Sánchez (Ciudad de México, 1998) estudia Escritura Creativa y Literatura en el Claustro de Sor Juana en la Ciudad de México e Ingeniería en Innovación y Diseño en la Universidad Panamericana. Participó en las Microficciones del Claustro de Sor Juana en el 2018. En el 2019 cursó el Diplomado en Literatura Europea Contemporánea en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia.

Tres poemas de Evelyn Mazón

Por Evelyn Mazón

La cocina

Escenario donde los puntos suspensivos
cuelgan en tu pelo,
la mañana tiene olor a café
que se funde en pan tostado.
Mezclado con humo nacido
a través de un son,
encarnado en caderas
que recuerdan al vaivén de las olas.
Entre frases interrumpidas por un beso,
va acurrucado algún “te quiero”,
la iluminación artificial
abraza la curiosidad del sol.
Hay fruta esparcida,
igual que un cuadro de Pollock,
semillas a punto de parir
en el frasco junto a la ventana.
Una mariposa succiona los retazos de miel,
tímida como las arrugas de tus manos frías.
El viento invita a bailar a las páginas del cuaderno,
ese que rescata palabras extraídas de los sueños.
Una torre de cajas quiere derrumbarse,
son historias caducadas y migajas
escondidas bajo el tapete.

Canción para el verano

Tramposa como una rima que se asusta,
asustado en la nada de tu risa.
Rizados los cabellos bamboleando el alma,
alma extinta como la verdad misma.
Misma la quietud del otro día,
día sin aciertos ni fantasías.
Fantasías que te conocen mejor,
mejor sería acabar con el verano hoy.

Autobús que mira al transeúnte

Escondido,
en el rincón de tus pupilas
Quieto,
como los vagones rojos.
Espero,
en lo profundo de tu alma
Sin prisa,
puedo resucitar.
Varado,
en la última estación del año
Con el viento,
celebrando mi partida.
Cansado,
pero listo para huir
Abandonado,
Existiendo en el basurero sur.

Escritora de rompecabezas oníricos, recolecta ideas que se gestan en el subconsciente y
quieren nacer al mundo terrenal. Es Licenciada en Comunicación Audiovisual, estudió en la
Universidad del Claustro de Sor Juana. Su trabajo aparece en medios digitales como la revista
Vibras, donde actualmente escribe, en publicaciones impresas como Letramía y en el
periódico El Universal, donde publicó entrevistas, reseñas de cultura y música. Este año
(2020), su cuento “Umbral de madera” fue elegido para formar parte de la tercera edición de
la antología de Escritoras Mexicanas.

Idilio en pausa

Por Aldo Vicencio

a Denia

hablamos desoyendo

están desgranados los vidrios del pasillo

hipóstasis de la luz

                             dramas,
                  duelos, desgracias

si las formas fueran tan flexibles
el cántaro se plegaría sobre su silueta
hasta ser una buganvilia de agua

importa todo esto

importa en la desnudez,
junto al río oscuro

              [tísicas, altas y bajas navajas de piedra
              [felicidad por la asfixia de no pensar  


nos queremos,
y en perpetuidad de esa pequeña arrogancia,
unimos las manos y vamos iluminando bosques

dentro de paredes cósmicas

una a una, líneas erráticas

un plumaje que viene y va
              [en la azotea la tarde, nubes removidas, leona azur

astilla de roca | escalinata roja

ecos en papiroflexia

descubrimos que la claridad se corruga
              [subrayado solar en la vejez de nuestros muebles
              [la exposición al viento frío me adelgaza  

abrazados sobre la ventana abierta,
mar aire, mar luz,
abismos claros
la muerte ya no es aliada

vendrá un angosto infinito

habrá algo entre nuestros muslos
              [frugal paraíso
              [la vista encendida  

Volar a ratos, volar olvido
[abiertos los ojos, juntos…

Aldo Vicencio (Ciudad de México, 1991). Poeta y ensayista, estudió la Licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Fundador del colectivo Naufragio. Es autor de Piel Quemada: Vicisitudes de lo Sensible (Casa Editorial Abismos, 2017), el videolibro Anatolle. Danza fractal (El Ojo Ediciones, 2018) y Púlsar (Ediciones Camelot América, 2019). Su obra ha sido publicada en diversas revistas literarias iberoamericanas como Punto en Línea de la UNAM y Carruaje de Pájaros (México); Digo.Palabra.txt (Venezuela), Revista Antagónica (Costa Rica); Enfermaria 6 (Portugal), La Ubre Amarga en Bolivia; Buenos Aires Poetry (Argentina), Santa Rabia Magazine (Perú); Una verdad sin alfabeto (El Salvador), Oculta Lit y penúltiMa (España), entre otras. Ha sido incluido en las antologías Nueva Poesía y Narrativa Hispanoamericana (Lord Byron Ediciones, 2016) y Nido de Poesía (LibrObjeto Editorial, 2018).