La poética de Hasan Erkek

Por Giselle Lucía Navarro

Nos conocimos hace algunos años, en los últimos días de la Feria del Libro de La Habana. Entre mis pocas palabras en turco, un poco de inglés y español, intercambiamos inquietudes y poemas. Mi primer acercamiento a la obra de este autor fue a través de su teatro. La muestra en escena de su obra El Umbral, representada por la compañía Teatro Gaviota, en la sala El Sótano, en El Vedado. Fue una excelente oportunidad para palpar, además de los pasajes típicos de las zona rural de Turquía, los rastros de esa sensibilidad que la vida le había dejado a partir de las durezas, ausencias y el propio devenir de los años, que a veces también sucede como un alumbramiento y logran imprimir ternura. La obra me dejó el cosquilleo del espectador satisfecho, y saber que contaba en gran parte su vida, sus inicios como escritor, hizo que me aventurase a entrevistarlo a principios de 2019. Hasan Erkek nació en Adiyamn, Turquía, en 1970. Es dramaturgo, poeta y profesor de Teatro con una vasta trayectoria. Actualmente radica en París. Galardonado con más de 20 premios literarios, ha publicado alrededor de 25 libros científicos y artísticos en países como Turquía, Francia, España, Alemania, Rusia, Croacia, Armenia, Georgia, Bulgaria, Rumanía, Albania, Azerbaiyan y Hong Kong. Sus obras de teatro se han representado en más de 40 teatros de diversos países, incluyendo de forma prioritaria el Teatro Nacional de Turquía. Ha trabajado como Miembro del Consejo Ejecutivo y Vicepresidente de ASSIEJ en Turquía, y como presidente de la Asociación de Dramaturgos y Traductores de Arte Teatral Dramético, así como Jefe del Departamento de Artes Escénicas en la Universidad de Andolu. Su poesía nace de temáticas cotidianas. Se siente la huella de un hombre que emigra, pero no es emigrante. El ojo del poeta es un ave inquieta, vuela sobre diversas realidades y las contempla, a veces con la sencillez y la impaciencia de un niño, que rebuzca entre las flores y el paisaje, a veces deja que el sentimiento y el dolor sea esa honda que lo traiga otra vez a poner los pies sobre la tierra para narrar ese otro color oscuro, el color amargo de nuestra tierra y nuestro tiempo. Atravesada por los viajes del idioma, se presenta aquí una muestra de su quehacer poético, gracias a la traducción de Berna Talun y Dannybal Reyes Umbria.


Me enderecé en medio de la sangre
 (Doǧruldum kan içinde)
 I
 La sangre filtraba
 de las bocas de los reporteros
 desbordaba la pantalla y llegaba a mi mesa
 comenzaba un fuego cruzado en mi cerebro
 como si fuera un soldado muerto de un empobrecido país
 me desmayaba en una esquina de la casa
 y tomaba sin parar
 porque el mundo estaba hecho sangre
 El viento sangriento sofocaba mis sueños
 las palabras sangraban mi lengua al pronunciarlas
 de repente cada canción que tarareaba se convertía en un llanto mundanal
 me servía balas en el platillo de entremés
 cristales rotos crujiendo en mis venas
 sangraba sin parar
 Agencias noticieras en los frentes de guerra
 los diarios con ocho columnas de sangre
 mis tímpanos cercados de sirenas
 no podía ver el mundo por debajo del día
 la sangre mareaba
 por esta razón estaba manchado de aguardiente por dentro
 y por afuera
 destilaba mi sangre con alcohol
 Estaba en un laberinto cuyas salidas se abrían a la sangre
 palabras sangrientas se detenían desesperadamente en la punta de mis labios
 cada vez que recogía un libro, las líneas se subrayaban con sangre
 si escribía una carta de amor a mi amante
 mi bolígrafo escribía sangre
 mi amante en sangre, felicidad en sangre, el mundo en sangre
 II
 Los asesinatos con y sin rostros agarrados de mano
 bailaban sobre el globo de la tierra
 la historia se escribía por los saqueos
 los mapas se dibujaban con sangre
 La sangre era abundante en los países marginados del mundo
 en cada rezo de lluvia caían aguaceros de sangre
 sangraba desde lo más azul
 el cielo bajo fuego antiaéreo
 sorbía en la sombra de los tanques
 lo que era sangre en mi copa
 En la punta del palo de golf
 el destino del planeta se basaba
 en tres barriles de petróleo o en tres punto cinco dólares
 mientras los bonos de sangre perdían valor en las bolsas
 les chupaban la sangre a los bebés bajo bloqueos
 mi corazón fue un bebé apuñalado por la espalda
 donde dejé el Medio Oriente y África
 Eran unas máscaras mientras los perros de la guerra
 vomitaban balas
 en sus labios sangre, pus y óxido
 con sus copas elegantes frente a la pantalla
 calculaban sus pérdidas-ganancias
 guerra en directo entre partidos de fútbol,
 anuncios de coca cola y perfumes
 habían perdido la moral no sé en qué jugada
 tomaban el deshonor de sus hazañas sangrientas
 mi mente era limitada para entender todo
 la sangre se me congelaba en las venas
 III
 Cultivo rabia en mí
 la llevo hacia el cañón del fusil
 rompo los embargos y los bloqueos
 la envío a los pueblos humildes
 IV
 Me digo que acaben estas guerras
 que este mundo se salve de la tormenta de sangre
 que los niños no mueran
 que yo deje de tomar
 que crezcan flores para cada estación
 cómo sería
 cómo
 una granada cuyo alfiler se quita
 viene y se siente en mi garganta
 no puedo llorar
 no puedo vomitar
 V
 No quería estar consciente
 en un mundo dentro de un recipiente de sangre
 tomaba sin parar
 era un poeta pobre en ese entonces
 y por esta razón me avergonzaba ser poeta
 todo lo que escribía
 parecían poemas malhumorados ante lo que se vivía
 tanto había tardado
 tanto
 ningún verso mío podía enfrentar una bomba
 tampoco se hacía albergue para las víctimas de guerras injustas
 todos mis expedientes de poesía bañados de sangre
 porque el mundo estaba hecho sangre
 VI
 El mundo sigue estando hecho sangre
 pero
 yo no tomo más
 tejí un cintillo de los llantos
 envolví las heridas sangrientas del mundo
 tomé una decisión
 de hoy en adelante escribiré poemas valientes
 voy a meter un palo
 para desbaratar el orden de estos desordenados
 si no, no podría aguantar más
 un día explotará mi corazón
 y sé que
 no les van a desfallecer las manos
 con que cargan esas elegantes copas
 
Traducción: Berna Talun/ Dannybal Reyes Umbria

Giselle Lucía Navarro (Cuba, 1995) Poeta, narradora y diseñadora. Es licenciada en Diseño Industrial por el Instituto Superior de Diseño de la Universidad de La Habana y egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Profesora de la Academia de Etnografía de la Asociación Canaria de Cuba. Dirige el Grupo Literario Silvestre de Balboa. Ha obtenido diversos reconocimientos entre los que destacan el Premio Edad de Oro 2018, el Pinos Nuevos 2019 y el David de Poesía 2019 que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Ha recibido menciones en los concursos internacionales Ángel Gavinet (Finlandia, 2012), Poemas al Mar (Puerto Rico, 2012) y Nósside (Italia, 2019). Ha publicado Contrapeso (Colección Sur Editores, 2019), El circo de los asombros y ¿Qué nombre tiene tu casa? (Editorial Gente Nueva, 2019). Textos suyos han sido traducidos al inglés, francés e italiano, y publicados en antologías y revistas de Cuba, España, Chile, Perú, Estados Unidos, México, Finlandia, Venezuela, Argentina, Puerto Rico, Italia, India y Bélgica.

La poética de Daniel Cundari

por Giselle Lucía Navarro

Degustar la palabra como un trago de vino/ y luego digerirla/ hasta que el mosto penetre cada órgano/ y transpire/ en esas dimensiones conquistadas por el ojo del poeta…, cita un poema que escribí hace años, pero que me recuerda al poeta que les presento hoy, conocido hace unos pocos meses en el marco de la Feria Internacional del Libro de La Habana de febrero, cuando las mascarillas no impedían el brillo de las sonrisas y los abrazos no se postergaban.

Daniel Cundari nació en Rogliano, al sur de Italia, en 1983. Es poeta, narrador, traductor, intérprete y performer multilingüe. Inventor del repentismo cutise. Escribe en dialecto calabrés, italiano y español. Es el poeta más joven galardonado en la historia de los premios Lerici PeaPericle d’OroyGenil de Literatura de Granada, este último normalmente otorgado a escritores españoles e hispanoamericanos.

Ha publicado los libros Cacagliùsi/ Balbuzienti, ´Ngilla orba/Anguilla cieca, Il dolore dell´acqua, Geografía feroz, Nell´incendio e oltre, Poesie contro me stesso, Intruzioni per distruggere il vento, Il silenzio dopo l´amore y, en 2020, Pandæmonium. Como traductor, ha readaptado la obra de Aresti, Bolaño, Celan, Trakl, Rippellino, Mandelstam, Leisegang, Corso, Casariego, entre otros.

Tras vivir en China y México; estudiar en Siena, Granada y Gdansk, y actuar en varios países del mundo como Francia, Alemania, Cuba, Eslovaquia, Grecia, Chile, Italia, Serbia, Polonia, entre otros, su obra se ha compilado en numerosas antologías. Es también representante de la Academia Mundial de la Poesía. Actualmente reside en Barcelona.  

La presente es una selección de textos, que incluyen la traducción al español realizada por el propio autor del italiano y el calabrés. Este último es el dialecto de la región de Calabria, en este caso en la variedad que se habla en Cuti, el casco histórico de la ciudad de Rogliano, en la provincia de Cosenza.

Más allá del movimiento que supone el arte de improvisar, o de la curiosidad de entender aquel dialecto, distante y a la vez cercano, lo que más cautivó mi atención era la pasión con que asumía su papel de poeta en una sociedad en la que el arte suele ser visto como un ejercicio de entretenimiento y, sobre todo la poesía, como un extraño culto a la belleza. Días después, tras una breve entrevista y algunas conversaciones, pude confirmar que mis impresiones eran ciertas. Para Daniel la poesía es, como dijera Saint-John Perse, más que un modo de conocimiento un modo de vida, y de vida integral.

A su poesía he llegado por fragmentos, pequeños instantes de verso en libros atravesados por el tiempo, los cuales, unido al repentismo y la lectura de su libro Il silenzio dopo l´amore, en italiano, me permitieron generar una visión más completa.

Debajo de los gestos, la dureza, el sarcasmo de algunos textos, la ironía de ciertas imágenes y la intención de cuestionar nuestra sociedad, se sostiene la ternura, la búsqueda inagotable de la belleza en el reflejo de lo puro y la verdad, como balas que el hombre permite atraviesen su corazón, porque la poesía para él es también eso, l´unico partito che rimane. 


VI

Te espero bajo un diluvio.
Te he esperado tantos años.
No me importa.
  
Te espero para verte aparecer, secreta en el gentío,
y sonreír a los semáforos, con el bolso de piel,
el pelo al viento, procurando entender
si es sábado o domingo, si ha cambiado la hora
o bien sigue todo como antes,
y tengo que comprarme un libro que no leo
para matar al tiempo.
  
Estás desnuda.
Tigre carmesí de pasiones breves.
El vino en los vasos.
Bosque insondable de árboles dorados.
  
Tu cuerpo se desvanece como un humo.
El aguacero se consuma.
  
Preparo el campo a mi corazón arado.
Escapamos amor.
Vámonos a morir. 

(Del libro Poesie contro me stesso) 

RIMINÌZZU

È ‘ca eu ‘un sacciu.
È ‘ca eu ‘un pozzu.
È ‘ca eu ‘un vogliu.
È ch’avímu de murire
       ‘na ‘nticchja
‘ppe tirar’a campare. 

INQUIETUD

Es que yo no sé.
Es que yo no puedo.
Es que yo no quiero.
Es que hay que morir
          un poquito
 para seguir viviendo. 

 
(Del libro ‘Ngilla orba/ Anguilla cieca) 

 E si me vaju curcu
 e si abbannύnu l’ortu,
 e si arripézzu ‘ u core
 ppe’ me cumprare ‘u ventu.
 E si mangiu e nun mmítu
 e si mignu e nun’abbušcu,
 e si moru e nun vivu,
 dátime focu e catíne
 ppe astutare e łiberare ‘u munnu
 ccu ‘na poesia. 

Y si me voy a dormir,
y si abandono el jardín,
y si me arreglo el corazón
para poder comprar el viento.
Y si como y no ofrezco,
y si doy golpes y no recibo,
y si muero y no vivo,
dadme fuegos y cadenas
para apagar y liberar el mundo 
con un poema. 

(Del libro Nell’incendio e oltre) 

I lupi hanno invaso il mio balcone.
Credimi e corri a salvarmi, amore.
Adesso raschiano con rabbia tutte le porte.
Uno è già dentro.
È magro, affamato.
E non vuole giocare con il mio cuore. 

Los lobos han invadido mi balcón.
Créeme y ven a salvarme, amor.
Ahora rasguñan con avidez todas las puertas.
Uno ya ha entrado,
es flaco, hambriento,
y no quiere jugar con mi corazón.
  
(Del libro Poesie contro me stesso) 

LIMBO

                                                                     Tú hablabas de quemar barcos

                                                                     y los míos ya eran ceniza.

                                                                                                   HILDE DOMIN

Prodigio de relámpagos, senda lóbrega
sobre el esmalte índigo de la tarde:
azote de vaho que rocía
el secreto siseo de tristes aves.
Y fue por suerte, apego o vanagloria
el grito persistente de las horas
entre periódicos harapientos,
tiznes, residuos de hojalatas,
toda la herrumbre de los siglos
aglomerada, virulenta, sempiterna
junto al bestial artilugio de la vida.
Vino a conocernos, husmeando,
loca por vencer al sarcoma del tiempo
con su parda máscara, preguntando por ti,
por tu madre, por el niño, sin tregua,
aplastando la sed del jardín desahuciado,
loba ciega en la intensa primavera.
Sálvame, decías.  
Ibas vestido de satén y aire,
violentamente bello y forajido,
con tu sonrisa delincuente
la mirada cercada en la luz asesina,
cuero y sandalia y bergamota 
tu piel, tu piel, tu piel  
y yo te amaba como nunca una mujer amó,
gastándolo todo en el licor del viento
horas tras horas bajo el candil de la luna
exhausta, consumida por el silencio
acechada por la memoria, gusano azul
que traga la luz líquida del ebrio sol,
siempre tus ojos desnudándome, 
ojos que no se olvidan, minerales, 
iris y pupila del mundo enfermo:
tu beso en la noche interminable,
chispazo perpetuo de mis venas,
llegó sin aviso a despertarme.
  
 (Inédito) 

La felicità è una rapina, mi dicevi.

Più in là di quei vetri immaginavo il mare
a parte il pericolo di ritrovarci un giorno
dove qualcuno ancora ci cerca
per rubarci l’amore, invano. 

La felicidad es un atraco, me dijiste.

Más allá de esas ventanas imaginé el mar
aparte del peligro de encontrarnos algún día
donde alguien todavía nos busca
para robarnos el amor, en vano. 
  
(Del libro Poesie contro me stesso) 

Giselle Lucía Navarro (Cuba, 1995) Poeta, narradora y diseñadora. Es licenciada en Diseño Industrial por el Instituto Superior de Diseño de la Universidad de La Habana y egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Profesora de la Academia de Etnografía de la Asociación Canaria de Cuba. Dirige el Grupo Literario Silvestre de Balboa. Ha obtenido diversos reconocimientos entre los que destacan el Premio Edad de Oro 2018, el Pinos Nuevos 2019 y el David de Poesía 2019 que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Ha recibido menciones en los concursos internacionales Ángel Gavinet (Finlandia, 2012), Poemas al Mar (Puerto Rico, 2012) y Nósside (Italia, 2019). Ha publicado Contrapeso (Colección Sur Editores, 2019), El circo de los asombros y ¿Qué nombre tiene tu casa? (Editorial Gente Nueva, 2019). Textos suyos han sido traducidos al inglés, francés e italiano, y publicados en antologías y revistas de Cuba, España, Chile, Perú, Estados Unidos, México, Finlandia, Venezuela, Argentina, Puerto Rico, Italia, India y Bélgica.

La poética de Antje Stehn

por Giselle Lucía Navarro

Al azar de diversos proyectos de intercambio poético conocí a la artista que les presento hoy. Con una mirada permeada por las dimensiones de lo visual y la escritura, su obra me ofreció desde el principio la energía de la complicidad y el movimiento, con cierta dulzura en cada gesto creativo.

Antje Stehn es artista visual, poeta y curadora de exposiciones de arte. Nació en Alemania, pero tras estudiar en la Academia de Bellas Artes de Brera en Milán, radica en la ciudad italiana. Desde 1990 su obra ha estado presente en numerosas muestras individuales y colectivas, nacionales e internacionales. Desde 2010 integra la poesía a sus instalaciones artísticas. Ha organizado numerosas exposiciones que incluyen, en 2020, «Procedencia y regeneración en nuevas tierras», un performance de arte, danza y poesía, en el Museo MUDEC de Milán. Desde 2017 ha participado en varios Poetry Slams. Forma parte del colectivo poético internacional Poetry is my Passion, que promueve la diversidad lingüística cultural en las comunidades internacionales presentes en Milán.

En 2019 se adhiere al Realismo Terminal. Es curadora de la columna: “Milano, una città mille lingue” -“Milán, una ciudad de mil idiomas”-, en el libro-revista TamTamBumBum. Forma parte además del comité científico del Piccolo Museo della Poesia, San Cristoforo di Piacenza. Además, es editora del blog de poesía sudamericano Los Ablucionsitas y de la revista online Teerandaz, de Bangladesh.

En septiembre de este año organizó la muestra “Rucksack, a Global Poetry Patchwork”, junto con Mamta Sagar, en el Piccolo Museo della Poesia. El proyecto contó con la participación de más de 250 poetas, que enviaron sus textos manuscritos en sus lenguas maternas y bolsitas de té, desde diversos rincones del mundo, para la confección de una enorme mochila, como métafora de la evolución humana y símbolo de unidad y amor entre los pueblos, a través de nuestras costumbres y la palabra.

Es vérsatil el idioma, la palabra y el instinto de crear en Antje. Sus versos, breves, cautivan por sostener una aparente simplicidad, que invita al lector a meditar sobre temáticas complejas. La mirada a la naturaleza, el instante cotidiano trastocado por el paso del tiempo y la sensación de existir, en medio de todos los dilemas de nuestra sociedad, atravesados por la dureza de los días actuales, son esos fragmentos que componen la obra de esta mujer, quien pareciese se detiene a mirar por largo tiempo, en silencio, como un profundo ejercicio de meditación, para luego estampar las palabras sobre el papel como pequeños destellos de luz.


Unvernähte Fäden

Schau mal die Samen
des Jasmins in ihrer Schote
auf engstem Raum einer neben den
anderen gefaltet
ununterscheidbar stummes Leben
nimm sie aus der Schale!
Wort für Wort
einzelne Stimmen in Form eines Fallschirms
suchen ihren Landeplatz
Freiheit!
ein schönes Wort
ein Pulloverwort
hunderte male mit sicherer Hand
über den Kopf gezogen
plötzlich falsch herum
unvernähte Fäden baumeln
um die Utopie
einer offenen Gesellschaft 

Hilos descosidos

Me gustaría mostrarte las semillas
del jazmín en sus vainas
acostadas en el mínimo espacio
dobladas una sobre la otra
vida afónica indistinguible
¡despégalas de la cáscara! 
palabra por palabra
voces aisladas en forma de paracaídas
buscan su aterrizaje
  
libertad
una bella palabra, ¿verdad?
una palabra suéter 
sacada por la cabeza
miles de veces
de repente y al revés
oscilación de los hilos descosidos
alrededor de la utopía
de una sociedad abierta
  
(De la antología “Sésamo y sal”) 

Tutto andrà male

Quando il corrimano
levigato da miliardi di persone
avrà perso la sua pericolosità
la vita sarà una spugnetta
che trattiene e rilascia l’acqua
a comando di stretta
e la democrazia
mandata al letto
come un bambino cattivo 

Todo saldrá mal

Cuando el pasamanos
Limado por miles de millones de personas
habrá perdido su peligrosidad
la vida será una esponjilla
que retiene y libera agua
a la orden
y la democracia
enviada a la cama
como un niño travieso 

Zona rossa 15. giorno

Giorno e notte
come dentro un vaso di melassa
luce esterna dentro l’oscurità
l’assenza di rumore è un filtro
per pensieri silenziosi
frasi lasciate a metà
come dietro il verbo
si aprisse l’abisso
  
con infinita lentezza il bagolaro
vecchio spaccasassi
non fa nient’altro
che inspirare e espirare
come da cent’anni. 

Zona roja 15. Día

Día y noche
como en un tarro de melaza
luz externa dentro de la oscuridad
la ausencia de ruido es un filtro
para pensamientos silenciosos
oraciones sin terminar
como detrás del verbo
el abismo se abrió
  
con infinita lentitud el almez
viejo rompepiedras
él no hace nada más
que inhalar y exhalar
como por cien años.

Lucky e Zorba

Dedicato a Luis Sepúlveda che ha passato 10 anni della sua vita ad Amburgo, la mia città e li ha scritto una delle sue più belle storie “La gabbianella e il gatto”

La pandemia è un giornale aperto
poco si bada allo spazio
fra una parola e l’altra
finché la voce non c’è più.
  
i gatti e i poeti
come fari notturni
hanno pance piene
di arringhe crude
e sanno scartavetrare
quella striscia ruvida
fra paura e desiderio
  
chi per volare
ha solo le braccia
le apra! 

Lucky e Zorba

Dedicado a Luis Sepúlveda que pasó 10 años de su vida en Hamburgo, mi ciudad y escribió allí una de sus historias más hermosas.“Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar”

La pandemia es un periódico abierto
se presta poca atención al espacio
entre una palabra y otra
hasta que la voz se haya ido
  
gatos y poetas
como faros en la oscuridad
tienen la barriga llena
de pescado arenque
y saben lijar
la mala racha
entre el miedo y el deseo
  
quien para volar
solo brazos tiene
¡que los abra! 

Traducción al español: Ana María Pedroso Guerrero


Giselle Lucía Navarro (Cuba, 1995) Poeta, narradora y diseñadora. Es licenciada en Diseño Industrial por el Instituto Superior de Diseño de la Universidad de La Habana y egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Profesora de la Academia de Etnografía de la Asociación Canaria de Cuba. Dirige el Grupo Literario Silvestre de Balboa. Ha obtenido diversos reconocimientos entre los que destacan el Premio Edad de Oro 2018, el Pinos Nuevos 2019 y el David de Poesía 2019 que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Ha recibido menciones en los concursos internacionales Ángel Gavinet (Finlandia, 2012), Poemas al Mar (Puerto Rico, 2012) y Nósside (Italia, 2019). Ha publicado Contrapeso (Colección Sur Editores, 2019), El circo de los asombros y ¿Qué nombre tiene tu casa? (Editorial Gente Nueva, 2019). Textos suyos han sido traducidos al inglés, francés e italiano, y publicados en antologías y revistas de Cuba, España, Chile, Perú, Estados Unidos, México, Finlandia, Venezuela, Argentina, Puerto Rico, Italia, India y Bélgica.

La poética de Liudmyla Diadchenko

por Giselle Lucía Navarro

La sílaba poética de esta semana se acerca a la obra de una joven poeta ucraniana, que pude conocer a partir de ese inmenso abrazo de voces que representa el Festival Internacional de Poesía de Medellín, en el que los escritores jóvenes y las mujeres hemos tenido siempre un importante espacio para urdir la palabra.

Liudmyla Diadchenko nació en Kiev, en 1988. Es poeta, vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Ucrania y miembro de la Unión de Escritores de las Naciones Unidas (Kazajstán). Miembro de la organización de rating de la literatura ucraniana “Libro del Año”. Doctora en filología y estudiosa de la mithopoesis y la hermenéutica, entre otros temas. Trabaja en la Universidad Nacional Taras Shevchenko de Kiev. Autora de los libros Cuota de entrada (2011) y Una gallina para el turco (2017), este último laureado con el premio germano-ucraniano “Olecia Gonchara” (2017) y en el concurso literario “Poesía a la sombra del granado”, de la Asociación de la diáspora de Azerbaiyán (2018).

Ha participado en el Festival Internacional de Poesía y Literatura de Estambul (Turquía 2017 y 2019); Festival Noches de Sapanca (Turquía, 2018); VI Festival de poesía de Sidi Bou Said (Túnez, 2019), el Festival Internacional de Poesía “Fikret Demir” (Chipre, 2019) y el 30 ° Festival Internacional de poesía de Medellín (Colombia, 2020). Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, árabe, еspañol, bosnio, croata, georgiano, bieloruso, ruso, azerbaiyano y turco.

Con un lenguaje firme, pareciese que sus poemas forman parte de un gran diálogo interior, un gran poema dividido en fragmentos, al que ella le da voz a conveniencia de las emociones. Dios resurge por instantes en medio de estos diálogos interiores, la mujer lo interroga, lo mira a través de sus ojos, en las frías tardes ucranianas. Tiene sobre el papel los sentimientos apretados entre los rostros del amor, la soledad, el tiempo, la espera y la búsqueda, esa eterna búsqueda del ser.

En esas escenas cotidianas, dibujadas a través de la nostalgia, la esperanza y la incertidumbre, Liudmyla observa a la mujer de su país, palpa los reductos sociales con la naturalidad de quien observa del otro lado del espejo, conversa con los paisajes, los animales y medita en el espacio interior de su casa, lo autorreferencial se convierte en un hecho común para todos, pierde su monotonía y se traduce en un momento mágico, con la dulzura que las mujeres saben cultivar.


¿qué quedará de ti? ¿hojas marchitas y este par de pieles
que te quitaste como una serpiente? ¿tallos de ajenjo muertos?
¿brotes de ambrosia? los dioses griegos gustaban de esta hierba
pero la carne de los dioses es el veneno de la mujer, los dioses no somos nosotros
el néctar produce alergia (como chador he ahí la mascarilla quirúrgica)
y las hojas muertas hacen ruido en noches de delirio
¿qué quedará de mí? Antes, te despojaste de todo
y la travesura de la sota de corazones frente a eso es una parodia juvenil,
mientras que nos preguntamos ¿qué nos queda?: símbolos, recuerdos o solo mentiras?
de jesús —la cruz, de van gogh —los girasoles, de hugo —quasimodo
y del mundo —los huesos de todos aquellos que fueron conducidos por Dios
a la aventura de esta tierra bajo el cielo.


що лишиться від тебе ? усохле листя і пара шкур?
які скидав мов гадюка? сухі полини?
амброзії пуп’янки? грецькі боги любили той дур
але що богам добре не жінці боги не ми
від амброзії алергія (маска лікарська як чадра)
від сухого листя зайвий шум серед ночі і марень
що лишиться від мене ти ж усе був собі забрав
що порівняно хлопчик той карл що у клари корали
хоча що лишається від усіх: символ спогади чи брехня?
від ісуса – хрест від ван гога – соняхи від гюго – квазімодо
і від світу кістки усіх кого Бог загнав
на цю землю під це небо у цю пригоду

Aquí, desde estas latitudes que son tu norte,
Estrechando el horizonte de ocasos dorados, 
Como sardina en lata, desvelada por más de uno       
(al observar nuestras piernas, nuestra longitud común)
Leo signo a signo las claves del horóscopo:
En general, nada cambia los fines de semana.
Sería más fácil consultar a las estrellas, a esa alegría
Tan suya que abruptamente   
Colma la habitación, y a los vecinos cercanos.
¿Qué hay de mi desierto? ¿Se ha secado la arena?
Atravesarlo no es nada del otro mundo para ellas.
Así que aquí, después de interferir tus relaciones, cualquiera que ellas sean, 
Las palomas vuelan hacia el cielo como una oración a Dios.
 

тут. стиснувши горизонт. у широтах
північних від тебе де осінь тепер золота
засидівшись мов у консервній банці шпрота
а судячи з довжини ніг у нас тепер довгота
гороскопи читаю в газеті якраз для усіх
однаковий на кожний день тижня.
легше зірок спитати – їхній сміх
заливає кімнату і сусідів ближніх
що там моя пустеля? не пересох пісок?
вчепитись у землю – його перспектива не хитра
тут. перекривши усякий з тобою зв'язок
голуби відлітають у небо. наче молитва.

Un libro de Kafka corrobora el absurdo de los últimos quince días.
Unas copas de vino corroboran la fiesta de la última noche.
Es un tanto difícil mirar de frente la verdad o las fantasías de los escritores.
Y nuestra historia es como una manta arrugada con los primeros rayos del sol.
"¡Por el futuro!", Dices levantando la mano y haciendo una venia a la ventana,
Dispuesta frente a las plazas y a los cuerpos elípticos, silenciosos.
Ni las radiografías podrían mostrar esta irritante razón tan prolongada,
¿Por qué el alma tiene los pelos de punta? Si eres inteligente, lo descifrarás.
¿Y qué necesitan? ¿Por qué no reposan en las ventanas o en las mantas?
¿Y por qué se ocultan entre los remos en quietud en medio de la niebla?
Las perspectivas vuelan desde los ojos como de las manos un pájaro hambriento.
Entonces mañana ya no habrá silencio, no, Kafka, ya no habrá pájaros.


Книжка кафки на підтримку абсурду останніх тижнів,
Келихи з вином на підтримку вчорашнього свята.
Трохи важко - в очі правді та вигадці книжній:
І наша історія мов зранку ковдра зім’ята.

«За майбутнє», - ти кажеш, піднявши руку й кивнувши до шибки,
За якою квадрати та еліпси простору і німоти.
І рентген на душі не показує, чого вона дибки
Уже поспіль кілька років. Можеш вгадати - розумна ж - ти.

Що їй треба? що їй легко у шибках і ковдрах не сидиться?
Що вона чужі сушені весла складає в туман?
Перспектива злітає з очей, як із рук зголодніла птиця...
Так що завтра, і тиші, і кафки, і птиці нема...

Ikebana son las grullas que emigran hacia tierras y arenas extrañas.
Cuando se cuelgan sobre mi mesa, conquistan mi corazón.
¿Qué beneficios tendrán? Como se les enseñó a los patos, ellas saludan,
Mientras afuera, una calle sumisa besa los talones de alguien.
Un final de otoño,  querida, trae virus, tos y un cielo amargo,
Frotando sarcásticamente mi nariz en el manojo de errores cometidos alguna vez.
Un pato morderá una estrella en medio de la noche y compartirá la presa
                                                                                                                   con algún  joven,
Volará hacia el este cubriendo apenas su rostro con un chador.
Sucumbo a mi camino y soy devoto como todo vagabundo.
Dos maletas, traslados nocturnos, una taza de té barato sin azúcar.
Hay una grulla en el cielo. ¿Puedes ver? Puedes preguntarte esto...
¡Saluda a la grulla! ¡Deséale "Buen viaje"! ¡Madura! 
 

ікебана із журавлів-емігрантів у землі чужі і піски
над твоїми столами остаточно мене підкорить
що тут візьмеш собі: як навчили – літають качки
за вікном за наказом вулиця цмокає підбори
пізня осінь коханий це яка з вірусом кашлем і небом гірким
на жменю помилок мене єхидно носом тиче 
качка зірку у ночі відкусить і поділиться хтозна з ким
їй летіти на схід із прикритим чадрою обличчям
я впокорена шляхом і вірна. як усі подорожні
дві валізи нічні переїзди несолодкий дешевий чай
журавель у небі. бачиш? його не можна
помахай йому помахай
йому

La matemática no tiene esperanza. La lógica es desayuno luctuoso.
El cereal de alguien se enfría.
El espacio es tan libre que incluso engañando  
Nadie tomará la iniciativa ni se asustará ante las penas de prisión.
Aunque fragmentos de este cielo se fijen a la ventana,
Las moscas y las hadas pasarán sin problemas a través de los marcos,
Y el eco, afirmando la buena acústica del dormitorio
Sin ninguna resistencia, seguirá deambulando por allí.
Son las ocho y veinte. Un infinito pródigo de arenas y de olas.
No permite enfocar el drama de la vida eterna.
Tu lengua materna te compromete: un "cuco" asustado se escapa,
Esta fue la primera palabra pronunciada por Adán.
 

математика не надіється. логіка оплакує пластівці
на сніданок що на одну персону холонуть
звільнено простір до того що навіть у манівці
не заведе ніхто і не злякає полоном
неба шматки з вікном хоч і міцно спаяні
та пропускають крізь рами міх і фею
і луна – підтвердивши добру акустику спальні
за відсутності опору – досі гуляє нею
восьма двадцять. і щедра безмежність хвиль та піску
не дає зосередить оку на вічних житейських драмах
рідна мова тебе виказує. виривається переляканим ку-ку
що й було першим словом адама

Capitán, ¡veo tierra donde desembarcar!
Hay una ciudad con murallas pero sin torre,
Donde los pavos reales desfilan al mediodía,
Donde los arcángeles miran desde los rascacielos en reposo,
Y comparan los acontecimientos con las aplicaciones de la tablet
Hundiéndose felizmente en el dióxido de carbono...Capitán,
                  ¡Esta capital me sumerge hasta el fondo!
¿Se me ha volado el sombrero o me estoy volviendo loco?
Hastiado por lo visto a través del telescopio,
Ahogado por la tristeza agarrando mi garganta
Capitán, dé una orden
                                        Me bajaré del barco.
Capitán,
            Permítame bajar.
                                         Lo que deseo es la tierra.
 
 
капітане я бачу землю на якір наш
бачу град не без мурів але без вежі
павичі де місцеві в обід вистукують марш
із хмарочосів тихцем архангели стежать
все звіряючи з нормами на скрижалях
потопаючи блаженним лицем у СО2
капітане ця столиця так глибоко жалить
що зриває мені капелюшка. себто дах.
обезсилівши від побаченого в підзорну трубу
задихаючись від печалі що за горло руками душить
капітане дайте команду я зійду
капітане
                         дозвольте зійти. я хочу цієї суші

Uno al lado del otro con los genios. Aquí
Se encuentran. ¡Solo frota una tetera eléctrica!
Tienes mis números. Si lo deseas, llámame
O pasa la noche aquí, no hay problema.
Las amas de casa tienen ollas y otras cacerolas.
Pero yo tengo algunos arenques, agua y tengo al genio
Empacando mi dote en la maleta,
Pero le hace falta tiempo. ¿Cómo podría arreglárselas solo?
Sin separar los calcetines, al principio,
Por lo que todo quedará en manos del destino.
"Ábrete Sésamo", dirás, mientras me abandonas
Y serás observado por mis genios.
 
 
пліч-о-пліч із джинами. вони
тут є потри електричний чайник
цифри мої написані: хочеш дзвони
хочеш лишайся на ніч звичайно
каструльки і каструлі у хазяйок
в мене є оселедці вода і джин
посаг мені у сумку дорожню складає
та не встига. як же якщо один?
і не сміти шкарпетками перед усім
а після усього буде як доля вчинить
скажеш на виході дверям «відкрийся сім-сім» -
тебе проведуть мої джини

Traducción al español: Tallulah Flores

Giselle Lucía Navarro (Cuba, 1995) Poeta, narradora y diseñadora. Es licenciada en Diseño Industrial por el Instituto Superior de Diseño de la Universidad de La Habana y egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Profesora de la Academia de Etnografía de la Asociación Canaria de Cuba. Dirige el Grupo Literario Silvestre de Balboa. Ha obtenido diversos reconocimientos entre los que destacan el Premio Edad de Oro 2018, el Pinos Nuevos 2019 y el David de Poesía 2019 que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Ha recibido menciones en los concursos internacionales Ángel Gavinet (Finlandia, 2012), Poemas al Mar (Puerto Rico, 2012) y Nósside (Italia, 2019). Ha publicado Contrapeso (Colección Sur Editores, 2019), El circo de los asombros y ¿Qué nombre tiene tu casa? (Editorial Gente Nueva, 2019). Textos suyos han sido traducidos al inglés, francés e italiano, y publicados en antologías y revistas de Cuba, España, Chile, Perú, Estados Unidos, México, Finlandia, Venezuela, Argentina, Puerto Rico, Italia, India y Bélgica.

La poética de Tatev Chakhian

por Giselle Lucía Navarro

Esta semana, como parte de un pequeño ciclo dedicado a la poesía escrita por mujeres jóvenes, los invito a leer la obra de esta poeta armenia, que conocí gracias al proyecto Versopolis y a la traducción de Marisa Martínez Pérsico. Tatev Chakhian nació en Ereván, Armenia, en 1992. Es poeta, artista visual y traductora. Actualmente radica en Polonia. Cursó estudios de Cultura Antropológica en la Universidad Estatal de Ereván. Es editora de la revista de poesía iraní contemporánea iranliter.com, donde se enfoca en la traducción de literatura persa.Ha merecido los premios literarios Dionizy Maliszewski (2014), Gazeta Obywatelska (2016) y Sanak Partev. En 2016 publica su primer poemario Dowód(nie)osobisty, que estuvo nominado en 2018 al premio Poet of Freedom, a la V Edición del Premio Literario de la Ciudad de Gdansk y fue publicado en polaco. Como artista visual, desarrolla la técnica del collage y sus obras se han exhibido en galerías de su natal Armenia y de Bruselas. Sus poemas se han publicado en diversas revistas y han sido traducidos al holandés, ruso, macedonio, inglés, alemán, español y persa. Su palabra dialoga con el tiempo, el tiempo en el que una sociedad se transforma, del mismo modo que lo hace el individuo que la habita. Sus versos honran y suscitan la propia raíz de ese individuo, sus preocupaciones y sentimientos, fragmentados en temas como la memoria, la identidad, la libertad, lo político, la emigración y lo autorreferencial. Sus poemas nacen como pequeñas impresiones y dibujan, a modo de collage, esos disímiles pedazos que laten en cada parte del país y lo construyen, esos mismos pedazos que subsisten en la piel de la escritora, no en la mujer, sino en el ser humano, atemporal y sin rostro definido, como entidad consciente que observa y respira, sin importar la circunstancia, pero que siempre está ahí, palpitando, como las aldeas, las paredes rajadas y el silencio.


Armenia, aldeas en la carretera

Tan solo déjalas atrás.
 
No hagas preguntas a la gente
apoyada en las paredes,
 
no contemples las arrugas
femeninas,
 
no esperes el regreso de los
hombres al hogar,
 
nunca te asomes por encima
de las cunas,
 
mantén tus ojos secos de las
lágrimas,
 
no hagas el gesto de «adiós»
con una mano
 
y no sonrías.
 
Sin tomar fotos,
 
sin escribir poemas sobre
ellos,
 
regresa a tu autobús turístico,
 
apoya tu frente contra una
ventana fría
 
convenciéndote de que no has
visto nada,
 
que no recordarás,
 
y, de hecho, ¡no recuerdes!
 
¡Nunca!
 
¡No recuerdes jamás!
 

Después de la revolución

Después de la revolución,
 
después de una guerra
ganada,
 
después de un día de
independencia,
 
un limpiador de calles,
 
sombrío e inclinado,
 
nunca piensa en la revolución
 
ni en la victoria,
 
y tanto menos en la
independencia.

NO. 39

Cada poema es un zapato,
y cada segundo zapato es un poema.
 
Hay un poema que te lleva
más lejos que un zapato.
 
Hay poemas de impacto y
recreación,
 
uno que te hace doler el dedo
gordo,
 
y, en principio,
 
uno no debería probarse un
poema si no es suyo.
 
Hay haikus de verano,
largos poemas de invierno
y otros de otoño estropeados por
una sola lluvia.
 
Los más jóvenes lucen grandes
poemas
que, de a poco,
terminan encogiéndose algo
más,
y los adultos no amarran
torniquetes a los poemas.
 
Los nuevos poemas crujen,
los antiguos se quedan en silencio.
 
Hay un poema para huir,
otro poema que te lleva a casa
y un poema que debes
quitarte antes de entrar
para calzarte suave,
rítmicamente, en superficie
otro poema totalmente
diferente.
 
Para poner a prueba a un poema
no sirve quemar cuero,
 
tan solo pararse en una calle y
declarar: “estoy perdido”.
 

Traducción al español: Marisa Martínez Pérsico.


Giselle Lucía Navarro (Cuba, 1995) Poeta, narradora y diseñadora. Es licenciada en Diseño Industrial por el Instituto Superior de Diseño de la Universidad de La Habana y egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Profesora de la Academia de Etnografía de la Asociación Canaria de Cuba. Dirige el Grupo Literario Silvestre de Balboa. Ha obtenido diversos reconocimientos entre los que destacan el Premio Edad de Oro 2018, el Pinos Nuevos 2019 y el David de Poesía 2019 que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Ha recibido menciones en los concursos internacionales Ángel Gavinet (Finlandia, 2012), Poemas al Mar (Puerto Rico, 2012) y Nósside (Italia, 2019). Ha publicado Contrapeso (Colección Sur Editores, 2019), El circo de los asombros y ¿Qué nombre tiene tu casa? (Editorial Gente Nueva, 2019). Textos suyos han sido traducidos al inglés, francés e italiano, y publicados en antologías y revistas de Cuba, España, Chile, Perú, Estados Unidos, México, Finlandia, Venezuela, Argentina, Puerto Rico, Italia, India y Bélgica.

La poética de Nigar Arif

por Giselle Lucía Navarro

A la joven que les presento en esta ocasión, la conocí gracias a la feliz coincidencia del Festival de Poesía de Medellín, evento que este año ha reunido a más de 200 poetas de 102 países con el propósito de difundir la poesía, una de las más genuinas expresiones de nuestra naturaleza humana, justo en el difícil contexto actual, en el que conviven el miedo, la muerte, la lucha contra la pandemia y los conflictos políticos. Con la obra de esta poeta azerbaiyana inicio un pequeño ciclo de lectura sobre la poesía joven contemporánea escrita por mujeres.

Nigar Arif nació en Azerbaiyán en 1993. Estudió en la Universidad Pedagógica Estatal de Azerbaiyán, en la facultad de Inglés. Pertenece a la Unión de Escritores Turcos Juveniles y es graduada de la escuela de escritores juveniles de la Unión Estatal de Escritores de Azerbaiyán. Miembro del Fórum Internacional por la Creatividad y la Humanidad, en Marruecos. Sus poemas han sido traducidos al inglés, español, turco, ruso y persa, y publicado en diversos periódicos, antologías y revistas.

Su poesía, como el embrión de un árbol que crece en un suelo puro, de lenguaje claro y sencillo, es el retrato de una joven que observa desde la dulzura. A pesar de la metamorfosis del lenguaje en la traducción, esas inquietudes y sentimientos siguen latiendo con fuerza. Interpela al mundo, a la ciudad, al hombre, desde un estado de calma, como quien hiciese preguntas cuyas respuestas ya conoce con antelación. Las pulsaciones de la sociedad contemporánea, vinculadas a la soledad, el aislamiento, la vida repetitiva y automática, el olvido, la enajenación, el paso del tiempo (devastador y frío, también necesario), la herencia, el amor y el dolor, como rostros propios de nuestra condición humana, son algunas de las partículas que rescatan los versos de Nigar, con esperanza y siempre desde la ternura.


Lluvia de humanos

He aquí la ciudad,
la gente escapa y se va…
He aquí las nieves y las lluvias
que lavan sus huellas…
Incluso el sol brilla cada mañana,
los vientos soplan y se acicalan,
a esos nada los puede remover,
nada los puede cambiar…
La gente absorbe su memoria
desde su cara picada de viruela.
Se llevan sus colores con ellos
y dejan pálida a la ciudad.
Falta el brillo por todas partes,
todo se ha convertido en un cuento gris.
Llueve gente, y cae lluvia de sus ojos
todos los días.
Y quienes se mojan en el corazón de la ciudad,
quienes no pueden huir,
los humanos, llueven a cántaros.
Las ambulancias giran como sombrillas
bajo las enfermas gotas…
Ya sea las noches o en los mediodías
se tambalean en sus casas.
El mundo entero se revuelve en su lugar
y cae…
Día tras día, semana tras semana
las calles se vacían,
las carreteras y los cafés llegan a su final.
Los hombros de las pesadas tiendas
se doblarán…
Los inmensos edificios y las pequeñas casas
entre los brazos de la ciudad
otean asustados hacia la profundidad desnuda
que holgazanea en las aldeas,
y viaja a los países.
Los árboles se aburren
y las flores, los pájaros y las praderas,
de los pies polvorientos de esta ciudad
que han perdido al hombre.
¿Quién sabe?
Tal vez en sus propios idiomas
incluso maldicen
esta maldita cuarentena tan molesta.
Ahora sabemos, mamá,
que las ciudades y los países
también se pueden contagiar de enfermedades…
¿Qué puedo decir?
No se preocupen,
todo saldrá bien.
Hay esperanzas
que se estiran hasta el cabello de esta ciudad…
Nuestros sueños le ponen las manos en la frente
para revisar la temperatura…
Tal vez encontramos el mejor tratamiento, mamá,
el amor es el mejor injerto
como siempre dijiste…

*

Correr tras la infancia

Mis ojos deambulan lentamente y se alejan de mí,
ven todo a través de unas gafas
a medida que envejezco.
Mis pies tienen un paso rápido,
y se me adelantan corriendo
porque tienen el afán de alcanzar mi infancia.
 
Mi cabello esponjoso
busca su tiempo de las trenzas,
se vuelve blanco y desabrigado como este invierno,
el tiempo llama y arruga mi rostro y manos
de camino en camino,
así como yo me aburro año tras año.
 
Así envejezco, de historia en historia,
mis dolores se convierten en niños
pequeños, como mis hijos,
que escuchan mis historias,
y mis cuentos de hadas,
y ni siquiera abandonan mis brazos y rodillas.
 
Los años de vejez, como puntos blancos y negros,
vienen y se quedan en la fichas de dominó.
Pierdo a propósito todas las partidas con mi nieto,
a mi edad avanzada,
en mis años de “infancia”.

*

Traducción al español por: Ricardo Gómez.


No creo que si…

No volveré a pasar por estos lugares.
 
Los recuerdos de aquí deben
permanecer en la profundidad;
 
De mis ojos arrebataron la esperanza.
Devoraron mi alma.
 
Estos caminos se han cubierto
de arbustos espinosos,
pero mi ayer está descalzo.
 
Mis deseos contigo se han convertido
en hojas secas.
 
Mis sueños contigo se han cubierto
de una gruesa capa de polvo.
 
No creo que si este lugar
hubiese ardido
importaría que estuviese cubierto
de hierba y flores.
 
Podría ser un lugar de encuentro
para algunos,
pero sería solo el ataúd de nuestro amor.

*

El reloj avanza con lentitud

Mira el reloj del mundo,
tiene una hora de retraso
o bien la alegría se demora
o la vida se ahoga en el dolor,
incluso si habla y ríe
como un viejo feliz.
Las risas del mundo
son patéticas…
como el débil pasado.
Está suplicando o buscando
con una mano anhelante.
Y pasa los días en los escalones
luchando contra el viento.
De los ojos del barrendero
caen sus noches.
Sosteniendo su escoba
con las manos callosas
despierta a las calles soñolientas.
Es un conductor de autobús
pasajero entre los deseos,
buscando su destino
con la esperanza de cambiar.
Mira el reloj del mundo,
tiene una hora de retraso.
Vamos a repararlo de nuevo
para alcanzar una vida mejor.

*

Traducción al español por: Mariela Cordero.


Giselle Lucía Navarro (Cuba, 1995) Poeta, narradora y diseñadora. Es licenciada en Diseño Industrial por el Instituto Superior de Diseño de la Universidad de La Habana y egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Profesora de la Academia de Etnografía de la Asociación Canaria de Cuba. Dirige el Grupo Literario Silvestre de Balboa. Ha obtenido diversos reconocimientos entre los que destacan el Premio Edad de Oro 2018, el Pinos Nuevos 2019 y el David de Poesía 2019 que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Ha recibido menciones en los concursos internacionales Ángel Gavinet (Finlandia, 2012), Poemas al Mar (Puerto Rico, 2012) y Nósside (Italia, 2019). Ha publicado Contrapeso (Colección Sur Editores, 2019), El circo de los asombros y ¿Qué nombre tiene tu casa? (Editorial Gente Nueva, 2019). Textos suyos han sido traducidos al inglés, francés e italiano, y publicados en antologías y revistas de Cuba, España, Chile, Perú, Estados Unidos, México, Finlandia, Venezuela, Argentina, Puerto Rico, Italia, India y Bélgica.

La poética de Osmany Echevarría

por Giselle Lucía Navarro

Esta semana los invito a conocer la obra de un poeta cubano que sostiene la poesía como una experiencia de vida, punto de salvamento contra lo rutinario de los días y la soledad.

Osmany Echevarría Velázquez nació en Sandino, Pinar del Río, en 1979. Es poeta y editor. Licenciado  en Lengua Inglesa, ha sido profesor universitario con categoría Asistente, periodista y traductor. Editor y corrector en el Centro de Promoción y Desarrollo de la Literatura Hermanos Loynaz. Ha obtenido menciones en el Concurso Alcorta, auspiciado por la UNEAC de Pinar del Río en los años 2005 y 2007; así como la Beca de Creación “Sigifredo Álvarez Conesa” en el 2009, auspiciado por el Consejo Nacional de Casas de Cultura. Asimismo, fue finalistaen el concurso literario Paco Mir, convocado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC)  en la Isla de la Juventud, 2013. En el 2020 fue ganador de la Beca Dador, en la categoría de proyecto de libro de poesía, que otorga el Instituto Cubano del Libro.

Tiene publicado los libros: Confesiones del Péndulo, Editorial Hermanos Loynaz, Pinar del Río, 2003.  Naufragios del Pez Lunar, Editorial Hermanos Loynaz, Pinar del Río, 2011. Compilador de Antología de narrativa cubana y uruguaya Distancias del Agua, Editorial de la Universidad del Trabajo de Uruguay, 2012 y Turismo Nacional, Editorial Áncoras, Isla de la Juventud 2017.

Su poesía, de lenguaje claro, libre de discursos autoimpuestos, casi siempre desde lo autorreferencial, hilvana temáticas relacionadas con la vida cotidiana, la muerte, el dolor, el tiempo, las pérdidas inevitables, el pasado, las creencias espirituales, el desamor, la nostalgia, la ausencia, la espera, los desasosiegos y contradicciones del hombre que se refugia en el vacío, y se construye desde esa nulidad. Explora los límites del recuerdo, la ansiedad y la propia conciencia para traducir su esencia en palabras, palpar en ella realidades e historias, y regalarle esas sensaciones e inquietudes al lector.

Los poemas, como catarsis, viejos pasajes interiores, van colocándose en la cabeza del poeta. Osmany camina en el interior de un apartamento, una ciudad, un flashback de su memoria, vacía y habitada por tantos seres innombrables; se asoma a la ventana, o en la puerta de su casa, observa los alrededores, se mira en el espejo y, mientras fuma un cigarrillo, se pregunta “¿qué es la soledad?”, y las palabras vuelven a acomodarse en el papel, como la única cura contra el solipsismo.  


CONFESIONES DEL PÉNDULO

Existe la musculatura del tiempo…
Rafael Acosta de Arriba

…Viento y arena fueron mis palabras:
no vivimos, el tiempo
es quien nos vive
Octavio Paz

Me deslizo sobre el cóncavo decursar
                                 del reloj,
tejiendo melodías en la sed de mis fantasmas,
ocultando toda ambición en el vestigio de los años.
El tiempo es este carrusel que nos rige
en el preciso instante
que la vida se lanza al acertijo;
de su mordida no emana sangre:
solo viento y arena en las palabras.
 
Débiles somos ante su musculatura
(un punto inerte en una cuerda sin límites)
polvo y cenizas danzando en la grieta
                                  de las horas.
El vacío nos ata a sus extremidades
como a simples marionetas,
nos lanza al suicidio
y tratamos de sostener ese hálito de eternidad
que se anida en el legado de los actos.
No intentes buscar la salvación
en el irrevocable parpadeo del calendario,
el secreto está en amar cada segundo
que te desviste
como si la vida fuera un pez,
a punto de escurrirse de las manos.

(Confesiones del Péndulo, Ed. Loynaz 2003).


DESDE LOS LENTES DE OTRO NÁUFRAGO

a John Lennon

Este apagón sin horas luz ni interruptores,
mis palabras crucificadas por la hibridez;
las arterias cerrándose como un portazo
y el corazón como un drum en esta isla.
Nadie pregunta si la felicidad
consiste en esperar la partida
o la ausencia de otro viaje.
Aquí el mar es un slogan reciclado;
unos se reconocen héroes en el vientre de los peces,
otros los acusan de necios por beberse dos orillas.
Claro está,
          ni los himnos,
ni las canciones de gloria harán brillar a las ratas
—como dioses—
tampoco mis argumentos en las pupilas de Yoko Ono.
Soy un extraño en la discordancia
de mis canciones:
a veces reales,
             a veces etéreas.
Los jóvenes olvidan sus tatuajes, me abrazan,
lloran en la complicidad del bronce,
de mi piel que es lo mismo,
y el anciano trae flores maldiciendo el silencio
después de ahogarse en alcohol,
otros  maldicen el alcohol después de ahogarse en el silencio
o en cosas menos transparentes
como este apagón en la inocencia de yesterday,
con los lentes del náufrago que soy,
del espía que siempre me creyeron,
—cruzado de piernas—
en una costa inconclusa como mi nombre.

(Naufragios del Pez Lunar, Ed. Loynaz 2003).


TEORÍA IMPRECISA PARA ATRAPAR AL PEZ LUNAR

Se duerme aún en las aguas
del país,
sin gárgolas que espanten pesadillas
ni la ceguera elemental de quien mira
a través del espejismo cotidiano.
Scream my name, dice el muchacho
ante el espantoso graffiti en su espalda;
scream before the sun sets,
aclaman todos ante la ausencia del pez lunar.
Una muchacha gira en el desliz de mis reflejos
mientras Panero se retuerce en el lodo,
yo también llevo una mujer sobre mi espalda...
 mordiéndome el cuello ebria de mi sangre.
Me proclamo out of order al asaltarme la amnesia,
y respondo como si Jesús ordenara:
“Levántate y anda”
ya sin inteligencia para descifrar las calles
que me (pre)disponen,
ya sin alma porque el corazón
es inversamente proporcional al vacío.
Bebe, sonríe, llora,
calla cuando la lluvia se precipite
sobre el vientre de tus fantasías,
salta al otro lado de las olas si es preciso;
la felicidad puede ser un bastón en reposo
sobre las podridas tablas
de un banco cualquiera,
en un parque cualquiera,
de un país cualquiera
y para atrapar al pez lunar basta con descubrirse
en la imperfección de sus manchas.

(Naufragios del Pez Lunaz, Ed. Loynaz, 2003).


NOCHE VIEJA

Esta es la noche en que todos se ponen
en los ojos la venda,
para olvidar que hay alguien cerrando un libro,
para no ver la periódica liquidación de cuentas…

Andrés Eloy Blanco

Alguien deja doce uvas en mis manos,
y ante el jugo es ácida la boca.
Pide un deseo con cada una, dijeron,
pero con su piel quedé atragantado.
Apenas fui extranjero,
quise escapar de ciertas cosas
como el peso de la mala vida sobre el espinazo.
No temo a esta ciudad con nombre indígena,
sus calles de buhoneros,
y habitantes que sudan cada tarde
en la avenida.
Colón tiende la mano en una plaza
con palomas y niños que hablan de economía;
quienes también extienden la mano
por monedas;
y el calor es un negocio,
el sexo una cita con chicas gordas,
capaces de sacarle ganancia
a sus cuerpos quemados
       por el sudor y el semen.
Dios está en los cerros,  
en las esquinas
donde los muertos renacen desde las balas.
A medianoche otros se besan;
otro año se esfuma en la voz
de la emigrante colombiana
       que me llama ermitaño,
hombre sin más patria que sí mismo;
el peso de sus palabras rondan la noche vieja,
en un país ajeno y cercano a pesar de todo.
Cierra la noche
      con la fe de mi madre sobre la espalda,
y la certeza de que quien regresa
no es el mismo.

(Turismo Nacional, Ed. Áncoras, 2017).


SOBRE LOS BREVES ESCRITOS EN UN CAFÉ

La gente se agrupa alrededor de las tazas y el humo trepana fosas nasales como un espectro delicioso; mientras tú, desconocido ectoplasma ante los otros, lees las corrugadas letras en las paredes como postmodernos jeroglíficos decorativos. Y descifras trescientos sesenta grados alrededor, cuánta soledad existe en los contorsionados mensajes escritos:

Un árbol solo crece al amparo de la lluvia ¿pero dónde llueve ahora mismo con tanta sequedad dentro de mí?

Amo al ser humano, pero el ser humano ignora que existo…

El amor me ha sido negado por la estéril manía de los hombres de emigrar como aves sin cabeza.

Soy una tierra donde nadie permanece…

La soledad tiene ojos sepia igual a las amantes que partieron sin previo aviso, mientras espero que regresen, mientras persisto en creer que el amor existe.

Dentro de mí crece un vitral, no pregunten cómo hago para sobrevivir, solo sé que no puedo quebrarme…

Sobre la teoría del vaso a la mitad, tuve la opción de escogerlo medio lleno, pero ¿qué soy sino un recipiente medio vacío?

Así, terminas deslizando un marcador en algún espacio mientras absorbes el café y te marchas: Soy Walter B. Jehovah, nunca escogí la ausencia, inevitablemente la ausencia me escogió a mí.

(Discurso de un hombre en el vacío, inédito).


Giselle Lucía Navarro (Cuba, 1995) Poeta, narradora y diseñadora. Es licenciada en Diseño Industrial por el Instituto Superior de Diseño de la Universidad de La Habana y egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Profesora de la Academia de Etnografía de la Asociación Canaria de Cuba. Dirige el Grupo Literario Silvestre de Balboa. Ha obtenido diversos reconocimientos entre los que destacan el Premio Edad de Oro 2018, el Pinos Nuevos 2019 y el David de Poesía 2019 que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Ha recibido menciones en los concursos internacionales Ángel Gavinet (Finlandia, 2012), Poemas al Mar (Puerto Rico, 2012) y Nósside (Italia, 2019). Ha publicado Contrapeso (Colección Sur Editores, 2019), El circo de los asombros y ¿Qué nombre tiene tu casa? (Editorial Gente Nueva, 2019). Textos suyos han sido traducidos al inglés, francés e italiano, y publicados en antologías y revistas de Cuba, España, Chile, Perú, Estados Unidos, México, Finlandia, Venezuela, Argentina, Puerto Rico, Italia, India y Bélgica.

La poética de Gelu Vlaşin

por Giselle Lucía Navarro

Hacía poco tiempo me había aventurado a descubrir la literatura rumana contemporánea, conocía poco más de algunas lecturas de Mircea Eliade y Emil Cioran, pero gracias a la feliz coincidencia del Festival de Poesía de Medellín, descubrí al poeta que les presento en esta ocasión. Más allá de la simpatía y la naturalidad con que aborda la palabra, lo acompaña su sombrero y la sonrisa, como el mejor de los atuendos que visten al poeta.

Gelu Vlaşin nació en Telciu, Rumania, en 1966, pero desde el 2001 reside en Madrid con su hermosa familia. Es conocido especialmente por haber escrito el manifiesto literario Deprimism; fundador de la corriente literaria con el mismo nombre. Considerado uno de los poetas rumanos más destacados después de la Revolución de1989. Promotor, fundador y coordinador de la Red Literaria de Rumania (Reteaua literara). En 2011 creó el DIVERBIUM Club literario en Madrid, a través del cual promueve la literatura rumana en España. En 2013 inició y coordinó el Proyecto Caravana de la Cultura Rumana en España – Rumania desde la diáspora. En diciembre de 2018 (junto con el periodista Cornel Drinovan) fundó la primera revista cultural para los rumanos de todo el mundo titulada Kryton. Ha obtenido un diversos premios en poesía, y en 2012 recibió la Orden al Mérito Cultural de Rumania, en grado de Caballero.

Ha publicado, entre otros, los libros: Tratado de psiquiatría (Ed. Vinea,1999), Ataque de pánico (Ed. Noesis, 2000), El poema torre (Ed. Museo de la Literatura Rumana / A.S.B, 2001), El último aliento (Colección «Biblioteca Bucarest» – A.S.B. / Ed. Azero, 2005), El hombre adorno (Ed. Brumar, 2009) y Ayla (Ed. Cartea Românească, 2011). Su obra se ha traducido al español, inglés, francés, alemán e italiano, y ha sido publicada en revistas de Rumania, Italia, Francia, España, Canadá, EE.UU, Colombia, Israel, Hungría, Alemania, Rusia, Australia, Argentina, Chile y México.

Su poesía podríamos clasificarla de conceptual, atribuyendo a todo el simbolismo que se oculta detrás de la aparente simplicidad de las imágenes recreadas y la visualidad del poema, pero prefiero no ponerle apodos y asumir la misma sencillez del lenguaje, claro y accesible, que Gelu utiliza en sus textos, breves, pero marcados por la sutileza de la palabra debidamente escogida.

Los temas abordados dialogan desde el interior hacia el exterior y viceversa, es un viaje continuo entre lo cotidiano y lo íntimo. Hay un punto de equilibrio desde donde el poeta quiere que observemos, quiere hacernos meditar. El cuerpo y los sentidos, podrían ser ejes puntuales en su obra, espacios que transpiran en esa inevitable búsqueda de la libertad del ser, a través de la conciencia, la memoria, las vivencias…

Es palpable una preocupación por la sonoridad del verso, con encabalgamientos y una fragmentación que lejos de dificultar la lectura, contribuyen a crear nuevas emociones, explora la intensidad de la frase, y con ella su percepción, denotando cierto hilo de abstracción que en realidad podría ser una sensación, un estado de empatía inconsciente donde la poesía deja de ser una frase y se convierte en un sentimiento, en el instante que penetra en el lector.


bandurg

la muerte viene/ como una
arpía negra con los colmillos
clavados en mi cerebro/
la muerte viene a la chita callando
con su hocico/ afilado/
entre palabras/ donde
el animal de presa/
se ha hecho una yacija con
mis huesos/ esparcidos
anteayer/ en el asfalto
de enfrente del poema
torre/ y el día de mi santo se lo
regalé para la cena/ entre
los despojos de la carne/
enroscados/ en
mi cuerpo aturdido/
como un pensamiento virgen
que se ha ido
de caza

la mente

mi  mente/ la que me
miente / la que me hace/
perder la cabeza /
que me quita el sueño /
y los sueños  / que me
contiene / y me
derrumba / me levanta
y / me arroja / en la
oscuridad / mi mente /
tranquila  / en la que la
muerte no tiene
escapatoria / mira mi
mente / algún día / va  a
tomar vuelo…

nacimiento

me he comprado /  un
hacha / con ella cortaré/
las raíces del cielo / para
no saber / como llega
la noche /  cómo una
muerte / perdiéndome /
con ella / cortaré en carne
viva / para sentir / y de
mis sentidos / tú / vas a
nacer de nuevo…

ogoh I

mi mente/ rompiéndote
la camisa con la que/ tú/
has revestido tu pensamiento/
negro/ como una mancha de
sangre / extendida/ en
el pavimento de los muertos/

la calle

en  tu calle / han florecido
dos ojos azules  / en
tu calle / solo los labios
saben nombrarme en
tu calle / los árboles
roen la luz /
envueltos en el silencio / solo
tus palabras / matan el
sendero caliente / solo mi
corazón / va sin rumbo
/ por tu calle…

sabilulungan

quizás la nada/ sea
un estado/ en el cual
la muerte se haya edificado
una pirámide invertida/
quizá el amor/
sea una ilusión/ en la cual
se baña la desdicha/
como una piscina termal
/quizás tu imagen/
como una geisha en la retina/
libere mi mente/
y te abrace/
hasta después de la muerte
/quizá tu sonrisa
/no fuese para mí/
pero este día/ como una
guillotina/ me ha cercenado
al alma transformándola
en polvo/ con
el aroma de las noches en
que/ tú ya no estarás

madre

madre / un día
excavé / la fosa/ he
llorado / arrojé la
eternidad en ella / y la
llené / mi madre/ me ha
sonreído / tomé su cara/
/y me la cosí en el
corazón  /  desde allá  /
solo los ángeles pueden /
salvármela…

suryana

fue ayer el día en que
pude haber sido tu
muerte/ fue ayer/ el día en
que pudimos habernos
desnudado de nosotros mismos/
fue ayer el día en que/
te pregunté/ con
ojeras en el pensamiento/ fue
ayer / la noche en que
crecí diez pisos
de alto/ fue ayer la noche
en que/ pude haber sido/
tu cuerpo/ fue ayer
la noche/ en que habría
podido/ fue ayer/ al
principio/ un día
cualquiera/ hubo ayer en
tus pasos/ un silencio/ fue
la noche en que/
habría podido ser tu muerto/
mi muerte

Traducción del rumano: Joaquín Garrigós.


Giselle Lucía Navarro (Cuba, 1995) Poeta, narradora y diseñadora. Es licenciada en Diseño Industrial por el Instituto Superior de Diseño de la Universidad de La Habana y egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Profesora de la Academia de Etnografía de la Asociación Canaria de Cuba. Dirige el Grupo Literario Silvestre de Balboa. Ha obtenido diversos reconocimientos entre los que destacan el Premio Edad de Oro 2018, el Pinos Nuevos 2019 y el David de Poesía 2019 que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Ha recibido menciones en los concursos internacionales Ángel Gavinet (Finlandia, 2012), Poemas al Mar (Puerto Rico, 2012) y Nósside (Italia, 2019). Ha publicado Contrapeso (Colección Sur Editores, 2019), El circo de los asombros y ¿Qué nombre tiene tu casa? (Editorial Gente Nueva, 2019). Textos suyos han sido traducidos al inglés, francés e italiano, y publicados en antologías y revistas de Cuba, España, Chile, Perú, Estados Unidos, México, Finlandia, Venezuela, Argentina, Puerto Rico, Italia, India y Bélgica.

La poética de Ada Mondès

por Giselle Lucía Navarro

Hace un año, en el Encuentro de Poetas y Cantores que se celebra en Bejucal, la escuché recitar por primera vez. Su voz, entre las palabras en francés y español, junto a los fragmentos de una canción rusa, hacía que el poema vibrase. Unos minutos después me obsequiaría un ejemplar del plaquette Cruzar/Croiser y conversaríamos. Esa fue mi primer acercamiento a la poesía de esta mujer, a la que siempre acompañaban las flores rojas prendidas al cabello y los modos femeninos de poseer la palabra en cada uno de sus sentidos creativos.

Ada Mondès nació en Hyères, Francia, en 1990. Es poeta y traductora (español-francés), publicó su primer poemario Les Témoins – Los Testigos con las Editoriales Villa-Cisneros (2017), seguido por Cruzar/Croiser (Encres Vives, 2018), en el marco de una residencia con la Alianza Francesa de Quito, Ecuador. Desde Nueva-Zelanda hasta Cuba, pasando por Marruecos, Colombia, Honduras o Bielorrusia, participó en varios festivales internacionales de poesía alrededor del mundo; se encuentran sus textos en diversas revistas y antologías, tanto en español como en francés: Ærea [12, Santiago de Chile], Lámparas [Puerto Rico], La Lettre sous le Bruit [25, 40, 46, 47], Recours au poème [mai 2018], Levure littéraire [14], Teste [31, 35, 37], Cauce [Cuba, 2019], Terre à Ciel [Voix du Monde, 2019]), Terres de Femmes, La Volée [17, 18]), Phoenix.

Después de la traducción al español de Gérardmer, poema para tres voces (francés-alemán-español) de Albertine Benedetto publicado en las Editoriales PVST? (Niza) y La Cartonera (Cuernavaca, México), repite la experiencia con la segunda edición de Alma Mater, de la misma autora y mima editorial francesa. Su poemario La Casa Miseria y otros poemas se publica con las Editoriales La Chifurnia en El Salvador. También conduce talleres de lectura y escritura y presenta sus textos poéticos bajo la forma de espectáculos en todo tipo de contexto (teatro a domicilio, escolar, centro cultural, etc.): Écrire Debout y Paisajes cubanos con lluvia–Paysages cubains avec pluie (del poemario epónimo publicado por les Ed. du Petit Véhicule, Francia 2020) circulan entonces como perfomances políglotas y nómadas. Invitada del Fiestival de las editoriales Maelström  (Bélgica) en octubre, se presentará su poemario políglota le Droit à la Parole – El Derecho a la Palabra y estrenará su performance X cantos del desarraigo.

Su poesía nace del viaje, y su viaje nace de la poesía. Cada verso podría ser un retrato del pasado, las experiencias, el camino que recorrieron sus pies, pero también podrían ser la víspera del futuro, del nuevo desplazamiento.

Sensualidad, amor, búsqueda, contemplación, paisajes, escenas cotidianas, dispersas, familiares, íntimas o ajenas, el periplo de la palabra en cada extensión y latitud donde la poeta hace de la tierra su hogar, son algunos de los matices que dialogan en su poesía.

De forma clara, sencilla, con un tono fresco y personal, su palabra viaja del francés al español, se corrige y reinventa de un idioma a otro, se nutre de la escena y lo corporal para llegar al espectador. Es una palabra viva y libre, como la mujer que la construye.


Retrato

La luna preñada de estrellas sobre la montaña hasta en los barrancos donde se echaban cadáveres. En la terraza yace una silla de madera, balcón de hormigón, ventana sobre el vacío y bailan unos peces en su jaula marina, dando golpes en el mundo de vidrio, con incomprensión. El humo de cigarrillos e incienso se estira hacia los cuadros, con pereza viene a manchar la vida sobre las paredes, la viga de madera en el techo blanco, mi presencia extranjera. Velas y espejos reenvían una silueta incierta. Desollados, más allá de las imágenes, estos lugares de arte, de perfección.
Tu mirada sobre las letras ciegas cuando te escribo en francés.
Una cinta sobre los ojos – el pudor del deseo.

                                    Yo como un pez bailo en tu idioma.

*

Portrait

La lune grosse d’étoiles sur la montagne et jusque dans les ravins où on jetait des cadavres. Sur la terrasse gît une chaise en bois, balcon de béton, fenêtre sur le vide et dansent quelques poissons dans leur cage marine, butant contre le monde de verre, avec incompréhension. La fumée de cigarettes et d’encens s’étire vers les tableaux, avec paresse, vient sur les murs imprégner la vie, la poutre au plafond blanc, ma présence étrangère. Bougies et miroirs renvoient une silhouette incertaine. Écorchés, au-delà des images, ces lieux d’art, de perfection.
Ton regard sur les lettres aveugles quand je t’écris en français.
Un bandeau sur les yeux – la pudeur du désir.

Moi, comme un poisson, je danse dans ta langue.


Kurdistán

Afrín

para Hussein Habasch

Nunca he ido a Afrín
Kurdistán parecía
otro nombre sólido del mapa
que terminó buscando mi mirada extranjera
― encontré un par de zapatos
huérfanos entre rocas y ruinas
paredes tumbadas
llenaban el paisaje de soledad
 
sin esos objetos sólo hubiera visto
un paisaje desolado
pero aquí estaban
el invisible cuerpo – la casa inconsolable
y su abandono llamaba en voz baja
 
hoy es otro domingo de guerra
mi llanto humilde cruza fronteras
hacia mujeres y hombres
en lucha por una tierra prometida
una mano alzada para detener los tanques
la muerte Medusa y su canción de disparos
mientras tengo el lujo del blues
dejar que me abrace el agua caliente
antes del olvido en el sueño
 
levántate
Poeta
levántate
la palabra es la única bandera
lo que se derrama es tu sangre
se siegan tus voces en los campos de la barbarie
 
me hablan de territorios
dicen geopolítica
dicen raza
dicen diferencia
y cumple la luna sus mismos ciclos
arriba de la mujer que ya no tiene un grito
el niño nunca adulto y el adolescente nunca viejo
Yo no nací para esto
No nacimos para esto
todos olvidan esto
y matan a sus hijos
que tanto se parecen
que nunca reconocen
 
si se pudiera medir el grado
de dignidad humana en el cuerpo
con cuánto nacimos y cuánto nos queda
si se pudiera pesar nuestra carga de violencia
extraerla como muela enferma
almas cariadas almas laceradas
del Hombre por el Hombre
 
soy quien cree que el mundo
es materia para la belleza
y por un instante
la flor es posible
el sol ceba las frutas
de pieles doradas
el mar es una voz apacible
el viento una caricia sobre la tierra
que me vio nacer
 
pero se abrió la tierra
se emparedan los hombres                                   
y derribados los olivos
y sus gritos son el ruido blanco del mundo
me duele la paloma del niño Picasso
me duele hasta el ser humano
que busca refugio en mi lengua
 
al pie de una pared derrumbada
mira
donde yacía un par de zapatos
se levanta el poema

*

Afrin

à Hussein Habasch

Je ne suis jamais allée à Afrin
le Kurdistan paraissait
un autre nom solide du planisphère
dont mon regard étranger s'est mis en quête
– j'ai trouvé une paire de chaussures
orphelines entre roches et ruines
des murs démolis
emplissaient la terre de solitude
 
sans ces objets je n'aurais vu
qu'un paysage désolé
mais ils étaient ici
le corps invisible – la maison inconsolable
leur abandon appelait à voix basse
 
aujourd'hui est un autre jour de guerre
ma plainte traverse les frontières
vers des femmes et des hommes
en lutte pour une terre promise
une main levée pour arrêter les tanks
la mort Méduse et sa chanson de balles sifflantes
tandis que j'ai le luxe du blues
pleurer – laisser l'eau chaude m'enlacer
avant l'oubli dans le sommeil
 
Debout
Poète
debout
la parole est l’unique drapeau
c'est ton sang qui se verse
tes voix que l'on fauche dans les champs barbares
 
ils me parlent de territoires
ils disent géopolitique
ils disent race
ils disent différence
la lune exécute ses mêmes cycles
au-dessus de la femme qui n’a plus un cri
l'adolescent jamais adulte et l'enfant jamais vieux
Je ne suis pas née pour cela
Nous ne sommes pas nés pour cela
tous oublient cela
ils tuent leurs fils
qui se ressemblent tant
que jamais ils ne les reconnaissent
 
si l'on pouvait mesurer le degré
de dignité humaine dans le corps
à la naissance et combien nous reste
si l'on pouvait calculer notre poids de violence
l'extraire comme une dent malade
âmes cariées âmes lacérées
de l'Homme par l'Homme
 
je suis de ceux qui croient
que le monde est matière à beauté
et pour un instant
la fleur est possible
le soleil gorge les peaux
comme des fruits d'or
la mer est une voix sereine
le vent une caresse
sur la terre qui m'a vue naître
 
mais la terre s'est ouverte
les hommes s'emmurent
les oliviers abattus
et leurs cris sont le bruit blanc du monde
j'ai mal à la colombe de l'enfant Picasso
mal jusque dans l'être humain
qui cherche refuge dans ma langue
 
 
au pied des ruines
regarde
là où gisait une paire de chaussures
se lève le poème

Buenos Aires

Loco, loco, loco
cuando anochece en tu porteña soledad
por la ribera de tu sabana vendré
con un poema y un trombón
a desvelarte el corazón
Balada para un loco, Piazzolla.

Plaza Dorrego. Nadie baila porque llovizna. Llueven rosas del Inca y San Telmo remeda un Montmarte otoñal. En el Mercado cubierto, los curiosos caminan siglos al revés entre pilas de platos patinados, zapatos impares, antiguos mapamundis con geografías inéditas, ropa de cortes excéntricos, minúsculas cucharas de platería oxidada, mil libros moteados y baúles rebosantes de lóbrega joyería, todo tiene perfume de vino cocinado y flores desgastadas. En el polvo, unas huellas de los reyes despojados de aquellos fútiles tesoros.

Buenos Aires, un vinilo gigante de Gardel ; en la humedad, olores a palo santo, alfajores, máquinas de café italianas, adoquines mojados, asado, tonos grises de agosto, teatros en la calle, mate, clavellinas, pequeños soles de bolsillo, salgo de casa por Arenales, lo de siempre la calle y en vos, todos los deseos que solo saben bajar cabalgan por las avenidas Corrientes, Santa Fe, Maya y la Plaza de las Locas, no ves que va la luna rodando por Callao, hasta lanzarse al agua turbia del Río de la Plata, suicidas de todos los amantes en Puerto Madero – qué cadáveres irán a pescar en el puerto de Montevideo. Ya sé que estoy piantao. La ciudad a tango abierto, el exilio en cinco notas cuando un bandoneón hace su entrada…

*

Plaza Dorrego. Personne ne danse sous la bruine. Il pleut des roses de l’Inca et San Telmo imite Montmartre en automne. Dans les Halles, les chineurs remontent les siècles entre les piles d’assiettes patinées, les chaussures seules, de vieilles mappemondes aux nouvelles géographies, des vêtements aux coupes fantasques, de minuscules cuillères d’argenterie oxydée, mille livres tavelés et les coffres étalent leur morne bijouterie, tout a parfum de vin cuit et de fleurs passées. Dans la poussière quelques empreintes des rois déchus de ces trésors futiles.

Buenos Aires, un vinyle géant de Gardel ; dans l’humidité, les odeurs de palo santo, alfajores, machines à café italiennes, pavé mouillé, asado, grillades, grisaille du mois d’août, théâtres de rue, maté, clavellinas petits œillets comme soleils de poche, salgo de casa por Arenales, lo de siempre la calle y en vos, tous les désirs qui ne savent que descendre cavalent dans les avenues Corrientes, Santa Fe, Mayo et la Place des Folles, no ves que va la luna rodando por Callao, jusqu’à se jeter dans l’eau trouble du Río de la Plata, suicides de tous les amants à Puerto Madero – quels cadavres iront pêcher dans le port de Montevideo. Ya sé que estoy piantao. La ville à tango ouvert, l’exil en cinq notes quand un bandonéon fait son entrée…


Bielorrusia

Desde este rincón del mundo…
ves edificios de ojos derribados
 
desayuno glacial de avena hervida
tabaco barato café en polvo
donde falta de todo un poco
una mosca hizo su reino en el balcón
sus patas dejan senderos de azúcar
 
fumando te acurrucas sobre un balde bocabajo
reduces tu cuerpo a su mínima expresión
a echar más gris en la paleta de gris
entre el cielo humeante y la nieve pisada sin perdón
la blancura nocturna se torna lodo
en los rastros de botas gruesas
quedaron atrapados los sueños del gran desarrollo
el tiempo se detuvo en una vitrina de los años 50
en la serie de televisión donde haces de extra
         ушëл последний трамвай
         [ouchiol passliednié tramvaï]
 
un tango ruso así decía         
       pasó el último tranvía
 
tus deseos descascarados como la pintura del cuartito
cuya puerta calzaste con películas de Tarkovsky

*

Depuis ce coin du monde…
tu vois des immeubles aux yeux abattus
 
petit-déjeuner glacial d’avoine bouillie
tabac bon marché café en poudre
là où tout fait un peu défaut
une mouche a fait du balcon son royaume
ses pattes laissent de petits chemins de sucre
 
tu fumes accroupi sur un seau retourné
tu réduis ton corps à son expression minimale
à distiller plus de gris dans la palette de gris
entre ciel brouillé et neige piétinée sans répit
la blancheur nocturne se change en boue
dans les empreintes de bottes épaisses
les rêves de grand développement sont restés piégés
le temps s’est arrêté dans une vitrine des années 50
dans la série télévisée où tu es figurante
 
            ушëл последний трамвай
            [ouchiol passliednié tramvaï]
 
un tango russe disait comme ça
       le dernier tramway est passé
 
tes désirs écaillés comme la peinture de la chambre
dont la porte tient avec des films de Tarkovsky

Honduras

Caravanas

ochocientos eran esta mañana en el puente
ochocientos como yo y la ruta del exilio
el camino sin vuelta de las caravanas
una palabra que ya no sabe a infancia
– jugábamos a irnos descalzos
 
nos vuelve a encontrar la errancia
a pesar de la piedra y las historias
 
no retengo nada de la vida
sino esos puntitos negros entre párpados medio cerrados
de niña sabía que eran los muertos
 
cierro a mitad los ojos
negro y blanco de las caravanas en hilera
por más que parpadea
murmulla una voz niña
son los muertos de mañana

*

Caravanes

ils étaient huit cents ce matin sur le pont
huit cents comme moi et la route de l’exil
le chemin sans retour des caravanes
un mot qui n’a plus goût d’enfance
– on jouait à partir pieds nus

l’errance nous rattrape
malgré la pierre et les histoires

je ne retiens de la vie
que ces petits points noirs entre paupières mi-closes
enfant je savais que c’étaient les morts

je ferme à demi les yeux
noir et blanc des caravanes en cortège
j’ai beau ciller
une voix minuscule murmure
ce sont les morts de demain

Ecuador

I.

Te pienso en la tabla de madera atravesada cada mañana como puente sobre el exilio en la selva donde llueve como si fuera la lluvia última al cerrar los ojos en el olor a ron añejo y a polvo el agua llenaría la pieza la cama se levanta y va a la deriva en el bosque de café de serpientes y de cacao aún no completamente rojo te escribo desde esta casa que da al vacío que nadie nunca se tomó la molestia terminar mi puerta cayó esta mañana como una cortadura adentro afuera el paisaje sangraba por este marco demasiado blanco mi piel la madera herida se agarra de mi mano una pareja de murciélagos me despierta porque es hora de añoranza te escribo incluso cuando no te escribo te escribo también significa te vuelvo palabras te tomo así a mi antojo te acuesto aquí a menudo es siempre es tu ausencia que me empuja a decir esta vida invisible que reavivo para vos con lo salvaje de creer que uno solo puede amar para dos en el marchito dulzor de flores moribundas te borro en países imaginarios te escribo en el olor a fósforo frotado te grito desde un piso violado por vidas más humildes te escribo hasta que la lluvia por fin invada el cuarto

*

Je pense à toi dans la planche de bois traversée chaque matin comme un pont sur l’exil dans la jungle où il pleut comme pour la toute dernière fois à fermer les yeux dans l’odeur de rhum vieux et de poussière l’eau envahirait la pièce le lit se soulève et part à la dérive dans la forêt de café de serpents et de fèves de cacao pas tout à fait rouges je t’écris depuis cette maison sur le vide que personne n’a jamais pris la peine de terminer ma porte est tombée ce matin comme une coupure dedans dehors le paysage saignait par ce cadre trop blanc ma peau le bois blessé s’accroche à ma main un couple de chauve-souris me réveille parce qu’il est l’heure du manque je t’écris même quand je ne t’écris pas je t’écris cela veut dire aussi je te mets en mots je te prends ainsi à ma guise je te couche ici souvent c’est toujours ton absence qui me pousse à dire cette vie invisible que je ravive pour toi avec la sauvagerie de croire qu’on peut seule aimer pour deux dans la touffeur suave de fleurs finissantes je t’efface dans des pays imaginaires je t’écris dans l’odeur d’allumette craquée je t’écris sur un plancher violé par des vies plus humbles je t’écris jusqu’à ce que la pluie enfin envahisse la chambre


De Le Droit à la Parole – El Derecho a la Palabra, Ed. Maelström, bilingue, Bruxelles, 2020.


En las aldeas, encontrar un rostro de asilo, arrugas hondas orillas de la sonrisa, plumas como tantas llaves para libres cerrojos; un niño travieso salta a carcajadas en los charcos prohibidos, por encima de las murallas de la rutina para asesinar el aburrimiento, un niño sin cara mas mil risas para agotar el clan de las bocas calladas y morder el traje de niebla del olvido.

Cada noche, muñecas pueblan el abandono de Penélope, manos minúsculas con destreza trenzan el silencio – cuando desayuna el sol, a lo lejos se ve subir sus escalas de arena, ardillas de fuego que se apoderan de la oscuridad, sus chillidos tejen un cielo posible para una nueva mañana.

En la penumbra de las visiones salvajes, la niebla es el estandarte de una nave moribunda, donde cristaliza la saliva del tiempo en la espuma, el trueno de las alas infantiles no levanta nada, su grito muy alto lanzado en seguida se deshilacha en lo azul de las edades, abismos que amansa el color.

El tiempo más viejo allí revela su verdadero rostro, viene a morir un poco en el inalterable pasto, viudo de lunas, lunes, lunares, en medio de los suspiros jamás escuchados de la ceiba, la yagruma, la palma real, cuyo destino fue dar sombra a efímeros amantes de una misma sal.

Tropieza el marfil y las fichas de dominó pasean sus ojos de obsidiana entre dedos cansados, números se agregan a las cifras de las horas impías. Pasan penas encorvadas, miserias que sigues con la mirada – animales ambos extraños y familiares. El sudor imprime alas entre los hombros obreros, pasan los días con la lentitud impuesta por la pobreza y el verano permanente.

Unas hojas del árbol vencedor: estrujadas entre manos nunca lisas para escribir los exvotos de una vida entera; masticadas por salivas sibilinas para vestir la desesperanza con inquebrantables profecías.

Vértigos de una semana, un mes, un año – pasado, fulgor del vacío, se cancela el tiempo, descuartizado entre la falta de emergencia y la emergencia constante. Para siempre niños los que nacen viejos; mañana no es otro día y nadie se va. Crecer está negado a los hijos y las hijas de la casa que acoge la vejez de los padres. Unos venderán su alma del campo al pueblo, y del pueblo a otro pueblo de calles más anchas.

*

Dans les hameaux, trouver un visage d’asile, rides rives profondes du sourire, des plumes comme autant de clés pour les serrures libres ; un enfant espiègle saute à gorge pleine dans les mares interdites, au-dessus des murailles de la routine pour assassiner l’ennui, un enfant sans visage mais mille rires pour épuiser le clan des bouches tues et mordre le costume brumeux de l’oubli.

Chaque nuit, des poupées peuplent l’abandon de Pénélope, des mains minuscules tressent habilement le silence – quand le soleil déjeune, on voit grimper au loin leurs échelles de sable, écureuils de feu qui s’emparent de l’obscurité, leurs glapissements tissent un ciel possible pour un nouveau matin.

Dans la pénombre des visions sauvages, la brume est l’étendard d’une nef moribonde, là où la salive du temps cristallise dans l’écume, le tonnerre des ailes enfantines ne fait rien lever, leur cri très haut lancé se défait aussitôt dans le bleu des âges, les abîmes que la couleur apprivoise.

Le temps y est plus vieux, révèle son vrai visage, s’en vient mourir un peu dans l’inaltérable pâturage, veuf de lunes et de lundis, parmi les soupirs jamais écoutés de la ceiba, la yagruma, le palmier royal, dont le destin fut de donner de l’ombre à d’éphémères amants d’un même sel.

L’ivoire trébuche et les dominos promènent leurs yeux d’obsidienne entre des doigts fatigués, des numéros s’ajoutent aux chiffres des heures impies. Passent des chagrins voûtés, des misères que tu suis du regard – animaux à la fois étranges et familiers. La sueur imprime des ailes entre les épaules ouvrières, les jours passent avec la lenteur qu’imposent la pauvreté et l’été permanents.

Quelques feuilles de l’arbre vainqueur : froissées entre des mains jamais lissespour écrire les ex-votos d’une vie entière ; mastiquées par des salives sibyllines pour habiller le désespoir d’inébranlables prophéties.

Vertiges d’une semaine, un mois, une année – passé, fulgurance du vide, le temps s’annule, écartelé entre manque d’urgence et urgence constante. Ceux qui naissent vieux sont pour toujours enfants ; demain n’est pas un autre jour et personne ne s’en va. Grandir est refusé aux fils et aux filles dans la maison qui accueille la vieillesse des parents. Certains vendront leur âme du champ au village et du village à un autre village aux rues plus larges.

*

De Paysages cubains avec pluie – Paisajes cubanos con lluvia, Ed. Le Petit Véhicule, bilingue France, 2020.


Giselle Lucía Navarro (Cuba, 1995) Poeta, narradora y diseñadora. Es licenciada en Diseño Industrial por el Instituto Superior de Diseño de la Universidad de La Habana y egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Profesora de la Academia de Etnografía de la Asociación Canaria de Cuba. Dirige el Grupo Literario Silvestre de Balboa. Ha obtenido diversos reconocimientos entre los que destacan el Premio Edad de Oro 2018, el Pinos Nuevos 2019 y el David de Poesía 2019 que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Ha recibido menciones en los concursos internacionales Ángel Gavinet (Finlandia, 2012), Poemas al Mar (Puerto Rico, 2012) y Nósside (Italia, 2019). Ha publicado Contrapeso (Colección Sur Editores, 2019), El circo de los asombros y ¿Qué nombre tiene tu casa? (Editorial Gente Nueva, 2019). Textos suyos han sido traducidos al inglés, francés e italiano, y publicados en antologías y revistas de Cuba, España, Chile, Perú, Estados Unidos, México, Finlandia, Venezuela, Argentina, Puerto Rico, Italia, India y Bélgica.

La poética de Rubén Martínez Villena

por Giselle Lucía Navarro

Hay momentos en los que debemos volver a la raíz, y hoy quiero regresar a la obra de un poeta de mi pueblo natal, a esa casa de madera, envuelta por el polvo rojizo de las calles estrechas, que todavía hoy nos guarda su máquina de escribir y otros tantos secretos y añoranzas de quien fuera no solo un destacado revolucionario, sino también uno de los escritores más sobresalientes de su generación.

Rubén Martínez Villena nació en 1899, en Alquízar. A los 6 años se traslada a La Habana con su familia. Se tituló de Derecho Civil y Público en la Universidad de La Habana, etapa en la que comienza propiamente su labor poética. Trabajaría durante un tiempo en el Bufete del sabio y antropólogo Fernando Ortiz, lugar donde sus ideas revolucionarias y antiimperialistas comenzaron a madurar copiosamente, en contacto directo con otros jóvenes e intelectuales como Pablo de la Torriente Brau y Emilio Roig de Leuchsenring. Lideró la Protesta de los Trece y fue fundador del Grupo Minorista, también estuvo vinculado a la Falange de Acción Revolucionaria y el Movimiento de Veteranos y Patriotas. Como dirigente del Partido Comunista de Cuba trabajó en Moscú en la Sección Latinoamericana de la KOMITERN y, de vuelva a su país, organizó la huelga general que derribó la dictadura de Gerardo Machado. Falleció en enero de 1934, con solo 34 años, víctima de una tuberculosis pulmonar.

Aunque la mayor parte de su obra literaria, en prosa y verso, se publicaría póstumamente, en vida publicó trabajos en revistas como Evolución, El Fígaro, Heraldo de Cuba y El Heraldo, siendo, además, corrector de pruebas en La Nación (Costa Rica). En 1925 edita y dirige la revista Venezuela Libre. Desde Nueva York, colabora con las revistas Mundo Obrero y Vida Obrera, y en el periódico Luchador del Caribe. Gana el premio de poesía en los Juegos Florales de Holguín, con la Medalla del Soneto Clásico.

Al decir de Raúl Roa, fue la esperanza más alta y más noble de la juventud cubana y tuvo, como expresaría Máximo Gómez en una ocasión, ante la mirada del pequeño, una vida de luz plena de mediodía. Era un hombre compartido entre los temperamentos de lo justo, su palabra se afilaba en medio de la poesía y la vida, era su arma para denunciar las crudezas de la realidad de su tiempo, y tratar de cambiarla.

La crítica social, la muerte, el amor en todas sus facetas, las problemáticas existenciales del ser humano… son los principales temas que circundan sus versos, matizados por cierto aire satírico que denotaba su excelente sentido del humor. El manejo de las frases deja entrever su preocupación por la musicalidad del verso, su vasta cultura, la sencillez y la profundidad de su pensamiento, el calor de su juventud apresurada, y el latir inmenso de un corazón que había dejado de pertenecerle. Su obra, escasa como sus años, es el más fiel de los espejos del poeta.

CANCIÓN DEL SAINETE PÓSTUMO

Yo moriré prosaicamente, de cualquier cosa,
(¿el estómago, el hígado, la garganta, ¡el pulmón!?)
y como buen cadáver descenderé a la fosa
envuelto en un sudario santo de compasión.
 
Aunque la muerte es algo que diariamente pasa,
un muerto inspira siempre cierta curiosidad;
así, llena de extraños, abejeará la casa
y estudiará mi rostro toda la vecindad.
 
Luego será el velorio: desconocida gente,
ante mis familiares inertes de llorar,
con el recelo propio del que sabe que miente
recitará las frases del pésame vulgar.
 
Tal vez una beata, neblinosa de sueño,
mascullará el rosario mirándose los pies;
y acaso los más viejos me fruncirán el ceño
al calcular su turno más próximo después…
 
Brotará la hilarante virtud del disparate
o la ingeniosa anécdota llena de perversión,
y las apetecidas tazas de chocolate
serán sabrosas pausas en la conversación.
 
Los amigos de ahora –para entonces dispersos-
reunidos junto al resto de lo que fue mi «yo»
constatarán la escena que prevén estos versos
y dirán en voz baja: -¡todo lo presintió!
 
Y ya en la madrugada, sobre la concurrencia
gravitará el concepto solemne del «jamás»;
vendrá luego el consuelo de seguir la existencia…
y vendrá la mañana…pero tú, ¡no vendrás!...
 
Allá donde vegete felizmente tu olvido,
-felicidad bien lejos de la que pudo ser-
bajo tres letras fúnebres mi nombre y mi apellido,
dentro de un marco negro, te harán palidecer,
 
y te dirán: -¿Qué tienes?...Y tú dirás que nada:
mas te irás a la alcoba para disimular,
me llorarás a solas, con la cara en la almohada,
¡Y esa noche tu esposo no te podrá besar!

SONETO

Te vi de pie, desnuda y orgullosa
y bebiendo en tus labios el aliento,
quise turbar con infantil intento
tu inexorable majestad de diosa.
 
Me prosternó a tus plantas el desvío
y entre tus piernas de marmórea piedra,
entretejí con besos una hiedra
que fue subiendo al capitel sombrío.

Suspiró tu mutismo brevemente,
cuando en la sed del vértigo ascendente
precipité el final de mi delirio;
 
y del placer al huracán tremendo,
se doblegó tu cuerpo como un lirio
y sucumbió tu majestad gimiendo.

LA PUPILA INSOMNE

Tengo el impulso torvo y el anhelo sagrado
de atisbar en la vida mis ensueños de muerto.
¡Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado!...
(¡Ya dormiré mañana con el párpado abierto!)

EL GIGANTE

¿Y qué hago yo aquí donde no hay nada
grande que hacer? ¿Nací tan sólo para
esperar, esperar los días,
los meses y los años?
¿Para esperar quién sabe
qué cosa que no llega, que no puede
llegar jamás, que ni siquiera existe?
¿Qué es lo que aguardo? ¡Dios! ¿Qué es lo que aguardo?
 
Hay una fuerza
concentrada, colérica, expectante
en el fondo sereno
de mi organismo; hay algo,
hay algo que reclama
una función oscura y formidable.
 
Es un anhelo
impreciso de árbol; un impulso
de ascender y ascender hasta que pueda
¡rendir montañas y amasar estrellas!
¡Crecer, crecer hasta lo inmensurable!
 
No por el suave
placer de la ascensión, no por la fútil
vanidad de ser grande…
sino para rendirme, cara a cara,
con el Señor de los Dominios Negros,
con alguien que desprecia
mi pequeñez rastrera de gusano,
áptero, inepto, débil, no creado
para luchar con él, y que, no obstante,
a mí y a todos los nacidos hombres,
goza de hostilizar con sus preguntas
y su befa, y escupe y nos envuelve
con su apretada red de interrogantes.
¡Oh Misterio! ¡Misterio! Te presiento
como adversario digno del gigante
que duerme sueño torpe bajo el cráneo;
bajo este cráneo inmóvil que protege
y obstaculiza en sus paredes cóncavas
los gestos inseguros y las furias
sonámbulas e ingenuas del gigante.
¡Despiértese el durmiente agazapado,
que parece acechar tus cautelosos
pasos en las tinieblas! ¡Adelante!
 
Y nadie me responde, ni es posible
sacudir la modorra de los siglos
acrecida en narcóticos modernos
de duda y de ignorancia; ¡oh, el esfuerzo
inútil! ¡Y el marasmo crece y crece
tras la fatiga del sacudimiento!
 
¡Y pasas tú, quizás se lo que espero,
lo único, lo grande, que mereces
la ofrenda arrebatada del cerebro
y el holocausto pobre de la vida
para romper un nudo, sólo un viejo
nudo interrogativo sin respuesta!
 
¡Y pasas tú el eterno, el inmutable,
el único y total, el infinito,
Misterio! Y me sujeto
con ambas manos trémulas, convulsas,
el cráneo que se parte, y me pregunto:
¿qué hago yo aquí, donde no hay nada, nada
grande que hacer? Y en la tiniebla nadie
oye mi grito desolado. ¡Y sigo
sacudiendo al gigante!

Giselle Lucía Navarro (Cuba, 1995) Poeta, narradora y diseñadora. Es licenciada en Diseño Industrial por el Instituto Superior de Diseño de la Universidad de La Habana y egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Profesora de la Academia de Etnografía de la Asociación Canaria de Cuba. Dirige el Grupo Literario Silvestre de Balboa. Ha obtenido diversos reconocimientos entre los que destacan el Premio Edad de Oro 2018, el Pinos Nuevos 2019 y el David de Poesía 2019 que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Ha recibido menciones en los concursos internacionales Ángel Gavinet (Finlandia, 2012), Poemas al Mar (Puerto Rico, 2012) y Nósside (Italia, 2019). Ha publicado Contrapeso (Colección Sur Editores, 2019), El circo de los asombros y ¿Qué nombre tiene tu casa? (Editorial Gente Nueva, 2019). Textos suyos han sido traducidos al inglés, francés e italiano, y publicados en antologías y revistas de Cuba, España, Chile, Perú, Estados Unidos, México, Finlandia, Venezuela, Argentina, Puerto Rico, Italia, India y Bélgica.